viernes, 27 de mayo de 2022

EL NOBLE QUE DEJÓ UN TRANVÍA, UN ACCESO A LA ALHAMBRA Y UN PALACIO EN GRANADA



NO es la primera vez que en esta “Murga” se habla del tranvía de Granada y de su creador: Digamos que es un tema recurrente. (Aquí dejo un enlace para que puedan releer la última entrada de 22 de Mayo de 2021 si les place [*]  )

 El 14 de Febrero de 1999 se cumplió un cuarto de siglo de la desaparición de los tranvías de Granada. Nicolás Escoriaza, su implantador, fue uno de los modernizadores de Granada y uno de los personajes que influyeron más decisivamente en la trayectoria de la ciudad de principios del pasado siglo. Un personaje importante, crucial para nuestra ciudad, del que no podemos dejar de hablar siempre que tratemos de temas granadinos; y más cuando hablemos de los tranvías eléctricos que no hace mucho paseaban por nuestras calles.

El tranvía de Dúrcal a su paso por el "Puente de Lata"

Cupo a nuestra ciudad la dicha de ser una de las pocas ciudades españolas que se beneficiaron de la presencia del tranvía. Y puede decirse que nuestro particular Escoriaza, el asignado por la historia para Granada, fue Nicolás Escoriaza y Fabio, que llegó a principios del siglo XX, con apenas 35 años cumplidos, con la intención después hecha realidad, de implantar los tranvías. Un medio de transporte del que durante casi 70 años hicieron gala Granada y los pueblos del entorno.

Terminal  de la Zubia junto al Parque de " la Encina Milenaria "

Sólo una década estuvo Nicolás Escoriaza en Granada, pero dejó una huella tan profunda, una impresión tan notable, que aún muchos años después de su marcha, los granadinos siguieron recordando su paso por esta ciudad. Ahora un cuarto de siglo después de la desaparición del tranvía, se empieza a hablar de su recuperación, al menos, en su idea como medio de transporte, ecológico, barato, eficaz y moderno.

Como hace un siglo, y para nuestra esperanza, el tranvía (en su versión Metro) vuelve a abrirse camino como el mejor medio de locomoción urbana para el futuro, ante el colapso absoluto que viven nuestras ciudades.

Dos unidades del tranvía en exposición delante del palacete de su creador

Y SI POR ESTO FUERA POCO…

Un frondoso paseo lleno de árboles a un lado y palacetes al otro. Un lugar con magia que recuerda la historia reciente de una Granada que empezaba a modernizarse como el resto de Europa. Seguro que, al pasear por este bulevar, has rememorado –y sin proponértelo- pasajes de tu propia vida ligada a esta Granada fascinante. La estampa es privilegiada.

En el Paseo del Salón hay una casa que llama la atención sobre el resto. Su color inmaculado combina con las formas y curvas de la arquitectura nazarí. Sus yeserías y pequeñas columnas de mármol recuerdan a los palacios de la Alhambra y su torre a la de los Picos.

Torre, almenas y blasones

Lo levantó el arquitecto Modesto Cendoya  y fue un capricho de Nicolás de Escoriaza. El vizconde y empresario que promovió la electrificación de los antiguos tranvías de Granada. Un cableado que unía el centro de Granada y distintos pueblos del cinturón.

Nicolás de Escoriaza comenzó la construcción de su mansión por el 1905, dos años más tarde de la adquisición de la sociedad francesa “Tramways de Granade et Murcie”, con la que trabajó en la ciudad de la Alhambra. Aunque, no debió disfrutar mucho esta vivienda, ya que gestionaba también el tranvía de Zaragoza, construyó el de Cádiz y poseía varias propiedades de lujo en distintas ciudades, por las que no paraba de viajar.

El palacete del Vizconde de Escoriaza

 Pero la figura de este hombre va mucho más allá de este palacete un siglo después de su actividad. La cuesta que llega a la Alhambra desde el Paseo del Salón, lleva también su nombre.

Y es que, Nicolás de Escoriaza poseía toda esa zona, entonces huertas no urbanizadas -antigua Huerta de la Estefanía-. Creó parcelas para la clase noble y construyó una vía por la que más tarde pasaría el tranvía que él promovió: La Cuesta de Escoriaza.

La Parrilla. Al fondo el pilar de Escoriaza

No se había cumplido ni un mes de la inauguración del tranvía en Granada, concretamente en julio de 1904, cuando su gerente, Nicolás Escoriaza, anunciaba  “la conexión con la Alhambra a través de un funicular que partiría desde la Carrera del Darro junto a los Baños Árabes y que llegaría hasta las inmediaciones de la Alhambra”, según las crónicas de la época.

El primer coche del tranvía al pasar por la Higuerilla en la Cuesta de Escoriaza

La historia no acaba aquí, ya que ese tranvía estaba proyectado para ascender por la Cuesta de Gomérez, pero la oposición de la época, por el impacto visual, hizo abandonar el proyecto. Como solución, se introdujo el medio de transporte por la Cuesta de Escoriaza. Una idea que le vino muy bien al Duque de Galatino, ya que estaba levantando el Hotel-Casino Alhambra Palace. 

El  tranvía entrando a Santa Fe 


OBRAS CONSULTADAS:

Laberinto de Imágenes y Recuerdos. (De Juan Bustos)

Diario Granada Digital: (José Luis Moreno)

Miscelánea de Granada: (César Girón)

                                                                                              

  NITO




sábado, 30 de abril de 2022

LA PINTORA AURELIA NAVARRO

 

"Desnudo" (Tercera medalla en la Exposición Nacional en 1908)

"El Defensor de Granada", en 1908: Aurelia Navarro es “Una artista que vale y que puede estar por derecho propio”.

Podría haber pintado un desnudo moralizante, que desvelara y criticara cómo la mujer se convierte en un objeto del deseo de ellos. Podría haber cargado contra esos cuadros que alimentaban los ardores masculinos, uno en el que la mujer no apareciera lista para usar y tirar. Pero Aurelia Navarro (1882-1968) no lo hizo. La pintora granadina se atrevió a participar con 26 años en la gran Exposición Nacional de 1908, con la intención de arrebatársela a los pintores en su propia casa y con su propio discurso: presentó una versión de la Venus en el espejo, de Velázquez. Por primera vez, una mujer no protagonizaba el desnudo, lo pintaba. La crítica lamentó que el jurado, presidido por Joaquín Sorolla, le hubiera concedido a Navarro la tercera medalla del certamen. Se merecía la segunda, dijeron. Poco importaba el talento que todos ellos vieran en aquella “bella y joven” mujer: El éxito la condujo a su desaparición en un convento -en la Congregación de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, de Madrid en 1923-.

"Sueño tranquilo" (Mención honorífica en 1904)

Era difícil luchar, al mismo tiempo, contra aquella sociedad, familia y jurados de las exposiciones que nunca premiaban con justicia a las mujeres. Su familia, especialmente su padre, consideraba que el ambiente artístico madrileño y la repercusión mediática no eran adecuados para una mujer joven y presionó para que regresara a Granada. Continuó pintando en su ciudad natal y participó en varias muestras del Centro Artístico hasta 1916.

Para muchos críticos no quedó claro si Aurelia Navarro entró en el convento por decisión propia o fue obligada a ello, porque con “Desnudo femenino” (algunos creen que es un autorretrato de la pintora), dinamitó todas las normas morales del momento.

"Retrato de señorita" (Tercera medalla en 1900)

 Al final de su carrera, aunque había tratado todos los géneros, lo único que le dio por pintar fueron cuadros de tema religioso como el dedicado a la Madre Sacramento (1933), fundadora del convento.

Aurelia murió en Córdoba en 1968 pero sigue viva y hermosa en Granada, en el palacio de Bibataubín y en la preciosa Casa Museo Ajsaris, entrañable pinacoteca que ojalá nunca desaparezca de nuestra ciudad.


Aurora, Navarro ha sido últimamente, una de las protagonistas de la exposición  'Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)”, que ha permanecido abierta en el Museo del Prado hasta el  pasado 14 de marzo de 2022.

 En esta exposición se pudo ver 'Desnudo de mujer', una obra de 93 por 160 centímetros pintada en 1908, y cuya ejecución le ocasionaría  no pocos problemas, a pesar de ser premiada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de aquel año.

La obra es propiedad de la Diputación Provincial de Granada, quien la adquirió en su día por 2.000 pesetas, según afirma el coleccionista y propietario del museo Casa Ajsaris, Juan Manuel Segura.  Por cierto que el museo albaicinero alberga en sus muros otra de las muy pocas obras firmadas de la pintora que hay en la ciudad, aunque es posible que haya algunas más sin firmar.

Segura descubrió a la pintora a través de quien fue uno de sus grandes maestros, Marino Antequera. «Pocas mujeres ha habido que tuvieran premios en tres exposiciones nacionales de Bellas Artes. En su caso, fue mención honorífica en 1904, cuando solo tenía 22 años, por su obra 'Sueño tranquilo'. Dos años más tarde, en 1906, obtuvo una tercera medalla en 1906 por 'Retrato de señorita' y también fue tercera medalla en 1908, precisamente con el cuadro que se expuso ahora en el Museo del Prado».

El coleccionista granadino es propietario de otra de las obras de la artista, un retrato de pequeño formato titulado 'Pensativa', sin fechar, que muestra a una joven ataviada con una falda oscura, blusa celeste y sombrero.


En mi última visita a esta entrañable pinacoteca en este mes de abril,  (auspiciada por OFECUM), estuve dialogando con Don Juan Manuel Segura sobre la pintora, y me quedaron claras muchas dudas e incertidumbres: Se ha creído ver siempre una relación directa entre el hecho de que la artista acabara profesando como monja adoratriz en 1923 y las críticas recibidas en los ambientes más puritanos de la época por haber pintado el desnudo que ahora se ha exhibido en la pinacoteca nacional. «Es completamente incierto», afirma Segura. «La decisión de ingresar en el convento de las adoratrices de Madrid, no en el de Córdoba como también se ha dicho erróneamente, fue muy posterior, y no es consecuencia de la repercusión del cuadro».

Añade que Aurelia Navarro continuó con su carrera artística sin problemas y residiendo en Granada durante 15 años. «El ingreso en el convento tuvo lugar por el enfrentamiento que Aurelia tuvo con su padre, cuando el pintor Tomás Muñoz Lucena, viudo, con dos hijos y su vecino en Plaza Nueva, que había sido su maestro, pidió su mano. Su padre se la negó, y en aquel año el pintor, se trasladó a Sevilla, alejándose también de la ciudad de Granada». La revista “Granada Gráfica” dio noticia del traslado del maestro, una figura eminente dentro del ambiente artístico de la época, profesor además en el Instituto Padre Suárez.

La obra 'Desnudo de mujer' tiene evidentes reminiscencias velazqueñas y una calidad fuera de toda duda. De hecho, la calificación como tercera medalla de la obra en la exposición de 1908 provocó el enfado de Julio Romero de Torres, uno de los miembros del jurado, que argumentó lo insuficiente del premio, ya que, según el artista cordobés, merecía un más alto galardón.


Desde el punto de vista estilístico, las obras de Aurelia Navarro son deudoras de las de su maestro. «Podrían estar firmadas por él», afirma. Aunque no fue el único guía en el arte que tuvo, ya que antes fue alumna de José Larrocha. Tras profesar, abandonó el mundo pero no el arte. En Alcalá de Henares fue maestra de novicias, y al estallar la guerra civil se trasladó a Córdoba, donde vivía su hermano, médico famoso, y donde está enterrada.

Y en este punto, queda por aclarar un misterio en torno a ella. Según afirma Juan Manuel Segura, se decía que Aurelia tuvo un contacto muy directo con las Carmelitas Calzadas, convento muy próximo a su casa, y que pintó algunos cuadros para ellas. Estos cuadros estarían sin firmar, por lo que es posible que en dicho convento se encuentren emboscadas algunas obras de esta artista granadina.

"Pensativa" (la joya de Casa Ajsaris)


NITO

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Periódico “El País”

Diario “IDEAL”

Wikipedia

lunes, 28 de marzo de 2022

COBERTIZO DE SANTO DOMINGO

 

El Cobertizo de Santo Domingo, es una estrecha calle que discurre por el lado izquierdo de la Iglesia de Santo Domingo. La denominación “cobertizo” o “pasadizo volado”,  son elementos arquitectónicos que unen dos edificios fronteros por su parte más alta, con el fin de facilitar la comunicación entre ambos, normalmente de un mismo propietario.

 Su origen se remonta, normalmente, a las ciudades andalusíes de calles laberínticas, curvos trazados, arcos, recovecos y adarves o callejones sin salida. En 1530 se promulgó una ley que prohibía construir nuevos balcones, saledizos y pasadizos, para evitar la falta de higiene o de luz que pudieran causar, y la fácil propagación de incendios entre dos viviendas en las estrechas calles medievales. El origen de esta calle granadina que comentamos hoy, se remonta a finales del siglo XV.


En esta minúscula y enigmática calle encontramos, por añadidura, elementos tan notables como el Convento de las  Comendadoras, y el Convento de Santa Cruz la Real.  Y anejo al Cobertizo de Santo Domingo, se encuentra el antiguo Hospital y Casa de la Seda. Fundados en 1511, el hospital atendía al colectivo de los trabajadores de la seda, cuya misión era pesar, medir y certificar la calidad de la misma. La seda,  fue el soporte económico del Realejo durante los siglos XVI y XVII.

Sin embargo, lo más singular del Cobertizo de Santo Domingo es el tesoro que esconde, y que, por lo general, pasa desapercibido. En el salto que da lugar al túnel abovedado, se ubica el Camarín de la Virgen del Rosario. 

Balcón del Camarín de la Virgen del Rosario.

El camarín representa el barroco en todo su esplendor  y está exuberantemente adornado. Como nota curiosa, cabe añadir, que por esta singular calle pasa el Camino de Santiago andaluz o Camino Mozárabe, que partiendo de la calle Seco de Lucena, nos lleva hasta  Santiago de Compostela unos 1.000 km después.


Lugares de Granada como éste, escribía el cronista de Granada Juan Bustos, invitan a realizar un viaje a un tiempo ya pasado. A la entrada de este pasaje o cobertizo de Santo Domingo  -uno de los pocos que subsisten en nuestra ciudad-, debería advertirse al viandante: “¡Cuidado, acaba usted de entrar en otro tiempo!”.

Quien busque una ciudad de otra época, quien busque una estampa del pasado, aquí lo consigue plenamente. En la puerta claveteada, en un buen balcón de hierro forjado, en la portada hecha en piedra de Sierra Elvira tallada, en la influencia de la composición y detalles arquitectónicos de Alonso Cano y de la escuela granadina, todo respira un ambiente de una época ciertamente brillante para recreación de las más hondas y legítimas claves artísticas y ambientales de la ciudad.

¡Que embalse de eternidad hay en este palmo de terreno! : Diáfano, como ópalo volatilizado, flota en el aire y acaricia dulcemente todo lo que existe, todo lo que respira, con su hálito vaporoso y aterciopelado. 

La descripción es exacta para este enclave de nuestro más viejo callejero, antaño de continuo transitado por los nobles artesanos del “torcido de la seda”, tan vinculados a la construcción de la vecina iglesia de Santo Domingo.

Hoy, entre el humo, el cemento, el ruido y la prisa que rondan el lugar, también es posible escuchar la calma antigua y los silencios hondos de la vieja Granada, esa alma de Granada que atrae, que subyuga, que domina y esclaviza.

Cualquiera, con sensibilidad, puede percibirla, por ejemplo, en la extraña sonoridad de los pasos al cruzar este cobertizo. 


NITO

 


BIBLIOGRAFÍA:

Blog “Por las calles de Granada”.

Dialnet “Pasadizo o “sabat”, un tema recurrente

“Laberinto de Imágenes y Recuerdos” de Juan Bustos Rodríguez.


lunes, 28 de febrero de 2022

EL RELOJ DE CANDELA DE LA ALHAMBRA

 


El horologio o reloj de candela de la Alhambra

La exposición de ingenios mecánicos de la ciencia nazarí del Pabellón de al-Ándalus y la Ciencia, de la Fundación El Legado Andalusí, alberga un curioso instrumento. Descrito por el historiador, filósofo y poeta árabe Ibn al-Jatib (1313 1324), el reloj de candela de Mohamed V, tiene un sentido simbólico inspirado en el hermetismo árabe.

En su manuscrito Nufada III, Ibn al-Jatib describe este reloj, minkan,  o mankana, que se utilizaba para marcar las horas durante el Mawlid  del año 764 de la Hégira correspondiente al año 1362 de la era cristiana. La Hégira designada migración del profeta Mahoma de la Meca a Medina, en septiembre del año 622 después de Cristo. El Mawid es la fecha en la que el Islam celebra el nacimiento del profeta Mahoma aunque el Corán no lo menciona, e incluso, desaconseja esta celebración: “No exageréis con respecto a mí como los cristianos lo hicieron con el hijo de María. No soy más que un siervo temerosos de Alá”.

Algunos teólogos islámicos se han opuesto a esta práctica a lo largo de los tiempos considerándola ajena a la religión musulmana. Esta celebración procede probablemente de las influencias cristianas que festejaban la Natividad de Jesucristo.

A pesar de esta oposición teológica, miles de musulmanes celebran el Mawlid con cantos y oraciones. En algunos países se organizan desfiles y, con el tiempo, se ha adoptado la costumbre de lanzar fuegos artificiales.

La función del reloj de candela de Granada era precisamente marcar las horas de la celebración de la Natividad islámica en la residencia del sultán de la Alhambra Mohamed V (1338-1391), rey nazarí del reino de Granada y el primero en poseer una máquina que marcaba las horas nocturnas. Ibn al-Jatib  detalla su funcionamiento en Nufada III: Un mueble o cajón de sección dodecagonal, de madera, de una braza de alto (de 165 cm a 170 cm.) y, en cada uno de sus lados, un nicho en forma de mihrab totalmente cerrado con una ventana con pestillo y recubierto de decoraciones polícromas. En la parte superior  había una vela encendida, dividida en 12 partes, una por cada hora.


De cada división salía un hilo de lino; 12 hilos en total, atados cada uno a cada uno de los pestillos, impidiendo que se abrieran. En el tímpano del arco de cada mihrab, un hueco hexagonal, cuya función era dejar caer una bolita de cobre al final de cada hora, servía también para detener una varilla de hierro unida a cada pestillo.

Detrás de cada ventana, la varilla impedía que la bolita cayera antes de tiempo. Tras cada ventana también había un personaje sosteniendo una hojilla de papel que contenía un verso, anunciando la hora. Cuando el fuego consumía la vela y la hora llegaba a su fin, el hilo del lino ardía, liberando así el pestillo que soltaba la varilla que, a su vez, permitía a la bolita caer en una de las bandejitas de cobre.  Esto causaba un llamativo sonido al tiempo que caía la hojilla de papel con la hora en verso que el encargado del reloj, el recitador, declamaba.

A lo largo de los tiempos, esta máquina movida por el fuego de una vela y por el aire provocado por su forma hueca despertó la curiosidad de muchos. En cada prueba, tanto su funcionamiento como la indicación de las horas eran exactos, probando así que su ingenioso diseño se ha mantenido inalterable hasta hoy.

Simbólicamente, la presencia del mihrab en el reloj alude al carácter sagrado del tiempo: el mirador es el nicho en forma de ábside en una mezquita que indica la dirección de la ciudad Santa de la Meca hacia la que los musulmanes dirigen sus oraciones. Además, las doce bolitas del reloj son de cobre, un metal asociado por los alquimistas árabes con el planeta Venus, considerado como el alter ego de la Luna cuyo cuarto creciente es el símbolo del Islam.

Estas bolitas estriadas simbolizaban pues la Luna, con sus cráteres, iluminada por el Sol, representado por la vela.

 


Nos cuenta Antonio Fernández-Puertas, catedrático de Hª del Arte Musulmán de Granada,  que:

“El horologio no era máquina conocida en la Granada nazarí pues excitó la curiosidad de los asistentes, la cual se accionaba al quemarse el pabilo del cirio y su interior hueco expandía el sonido de la caída de una bola. Cada doce horas se tenía que reponer un nuevo cirio y empezar de nuevo su funcionamiento: cerrar los mih rjhs, o ta’qas, colocar las bolitas de los platillos en los huecos hexagonales, y un nuevo cirio dividido en partes por doce cuerdas a las que se ataban otra vez las cabezas de los pestillos que cerraban el horologio.

Aquella noche del  mawlid del 1362, la del 30 al 31 de diciembre, se leyeron los correspondientes poemas de las sucesivas horas. Este mismo programa se repitió las restantes noches de la semana. A pesar de lo primitivo de su mecanismo Ibn al-Jatib especifica que el funcionamiento fue perfecto, se siguió el paso de las horas, y añade que era ligero de trasladar al estar hecho de madera hueca. La última bola o piedrecita que cayó, marcó el momento preciso de la oración del alba.

 Es interesante anotar que Ibn al-Jatib debió ver su interior “hueco” desde la escalera que usaría el encargado, porque no tenía tapa horizontal que impidiese el poder trabajar en su interior sin trabas y ampliaba la limpia y clara expansión del sonido de la hora”.


NITO

 

SE HA CONSULTADO.-

“La Granada Insólita y Secreta” de  César Requesens.

Diario “IDEAL”: Las horas nazaríes por Fernández-Puertas.

Biombo Histórico Blog: El horologio de la Alhambra.

Legadonazaríblog.

domingo, 30 de enero de 2022

EL HURTAN “GRAND ALBAYCÍN”




ESTE ES EL COCHE GRANADINO QUE DESEA MEDIO MUNDO: 

EL HURTAN “GRAND  ALBAYCÍN”

Pocos granadinos sabrán que en Santa Fe se ubica la fábrica de coches Hurtan  -única fábrica artesanal de coches de lujo de España-. Gran parte de sus bólidos al estilo de los años 50 se envían directamente a los Emiratos Árabes, además del Norte de Europa. Para adquirir uno es necesario anotarse a una lista de espera y aguardar hasta que se termine alguno de los 60 Hurtan que se crean cada año.

Desde hace 30 años la familia Hurtado diseña y produce sus coches artesanalmente en Santa Fe, a escasamente 13 km de Granada.

El almeriense Juan Hurtado se estableció en Granada en los años 70, tras trabajar en Barcelona en empresas de carrocerías. Lo hizo con un taller de reparación de coches especializado en chapistería. Era el germen de lo que hoy es Hurtan, que nacía como creadora de sus propios coches unos 20 años después. Una consecuencia natural de la pasión de Hurtado por los coches de los años 50 y el diseño de sus propios bocetos.

Era en 1992 cuando, al calor de la buena acogida de uno de sus prototipos, iniciaba el desarrollo de su primer coche de modo totalmente artesanal: un descapotable de aspecto parecido a los Morgan ingleses bajo el que se situaba el chasis de un Renault 4. Desmontada la carrocería de éste y tratado, además de modificados elementos como suspensiones y frenos, se instalaba sobre ella la carrocería de fibra de vidrio del Hurtan T. El conjunto era movido por un motor 1.1 de origen Clio que llegaba hasta los 60 CV.

Aunque, en realidad, el modelo con el que se iniciaría la andadura comercial de Hurtan era con el descapotable T2 biplaza, ya con motor 1.4 de 100 CV, que luego tendría su evolución en el T2+2 de, como su nombre indica, con cuatro plazas.

Estos Hurtan T se mantendrían a la venta hasta 2002, siendo sustituidos por el Albaycín, una evolución de aquellos, ya basado sobre plataforma del Renault Clio y aire de Jaguar XK120, con dos o cuatro plazas, y varios motores disponibles: desde 60 a 172 CV.

Como venía ocurriendo con los T2, cada Albaycín se hacía a capricho de su comprador, de modo que era imposible encontrar dos unidades que fueran exactamente iguales: una de las razones de ser del trabajo artesano de Hurtan. La otra, era conseguir que ese exclusivo producto, de evocadora estética retro, tuviera precios asequibles para clientes de capacidad adquisitiva media o media-alta, no exclusivamente ricos. Y en eso encajaba también el primero de los Grand Albaycín: Este roadster con motores de 110 y 182 CV se vendía con un precio desde poco más de 50.000 euros.

El Grand Albaycín, que en el 2021 inició la fase de preventa y que se alinea en la gama junto a los Author desarrollados a partir de la base de los Chrysler PT Cruiser con carrocerías descapotable y cerrada, arranca con un precio de 59.000 euros

También el nuevo Grand Albaycín, que difiere en algunos detalles en su carrocería del primero está disponible con dos carrocerías: como cabrio o targa. Esta última se identifica por un arco por detrás de los asientos de los dos ocupantes.

Igualmente lo está con dos estilos: Heritage, de corte clásico; y Bespoke, de aire más deportivo. No obstante, está siempre al alcance de cada cliente participar en la definición, mano a mano con los artesanos de Hurtan, del cuero, madera, etc., que darán forma a su coche.

Este equipo lo componen en la actualidad una docena  trabajadores entre los que están los tres hijos de Juan Hurtado que cuidan de su obra, Rosa, Francisco y Juan Ignacio; y que encuentran a los clientes de sus exclusivos coches, especialmente, entre extranjeros. Son “alemanes, franceses, belgas, rusos… muchos con residencia en España. Clientes que nos los encargan para que vayamos construyéndolos a su gusto” nos cuenta Juan Ignacio Hurtado, el encargado de la tarea comercial.

La carrocería de composite, el material que da forma a los sueños de los magos de Hurtan desde hace tres años junto con detalles de fibra de carbono, no cambia radicalmente el frontal respecto al original Grand Albaycín, pero este modelo ahora ya no utiliza una plataforma de Renault: Se realiza a partir de la de un Mazda MX-5.

Hurtan compra directamente estos coches nuevos a los concesionarios y, una vez en sus manos, los desmonta pieza a pieza, igual que antes hacían con los Renault Clio que les servían como base, disponiendo del particularmente ligero y rígido chasis de un icono como el MX-5.

De este modo, La asociación con Mazda ha resuelto además uno de los problemas de los Hurtan en el pasado. Ahora puede contar con un servicio técnico apropiado y oficial de Mazda que atiende al propietario de este singular coche en sus redes comerciales de toda Europa. Así ha nacido del trabajo del Hurtan “Grand Albaycín” artesano, a los pies de la ciudad de la Alhambra y del barrio del Albaicín del que toma el nombre.



NITO

 

BIBLIOGRAFIA.-

Diario Sur de Sevilla

Motorpasión.

Diario "El Pais"

Periódico "El Mundo"

 

domingo, 2 de enero de 2022

"LA TOMA DE GRANADA" DEL MAESTRO PRADILLA


Queremos rememorar, que en este año que se va de 2021, celebramos el centenario de la muerte del Maestro Francisco Pradilla y Ortiz (1921), autor del famosísimo y popular cuadro de la “Rendición de Granada”. Es cierto, y poca gente sabe, que para su inspiración, visitó muchas veces la Capilla Real, pues  para los pintores de tema histórico era imprescindible acudir a las fuentes. Y eso fue lo que hizo Francisco Pradilla cuando el Senado le encargó una de sus más importante obras: La rendición de Granada o la entrega de las llaves por parte de Boabdil a los Reyes Católicos.

En su visita a Granada (1881), Pradilla acudió lógicamente a la Capilla Real y pudo contemplar en directo la escena que unos cuatro siglos antes había esculpido Felipe Vigarny en el sotabanco del retablo mayor. Preciosa obra en madera policromada correspondiente a ese periodo último del gótico y primer renacimiento.

El imponente lienzo 'La rendición de Granada´ (1879-82) es el mejor cuadro de la colección del Senado. Y quizás una de las mejores y más copiadas obras de la pintura del XIX. << La preparación y diseño del cuadro, nos cuenta el escritor y periodista Gabriel Pozo Felguera estuvo rodeada de una serie de anécdotas un tanto desconocidas para el público en general: La primera de ellas, que el único personaje real granadino que aparece en el cuadro es el que representa a Boabdil.

Pradilla estuvo en Granada durante casi seis meses estudiando la composición y detalles. Montó un verdadero escenario junto a la ermita de San Sebastián, adonde llevó caballos, ropajes, figurantes, armas… El boceto se lo llevó casi ultimado de Granada, pero lo plasmó durante los tres años siguientes en Roma.

El Senado decidió encargarle una magna obra que representara la unidad de España; sería un cuadro de carácter histórico para adornar la sala de conferencias de lo que fue Colegio de Dª María de Aragón. Y qué mejor motivo que representar aquella unidad con la conquista de Granada. El Estado destinó 25.000 pesetas a esta tarea.

El maestro Pradilla, todo ilusionado, partió inmediatamente de Roma y a finales de julio del 79 ya estaba en Granada para iniciar sus estudios. En nuestra ciudad llevó a cabo una frenética actividad de la mano del doctor Juan Creus, que le había sido recomendado como contacto. En Granada se dedicó a tomar apuntes, pintar acuarelas con paisajes, pintar lienzos con diversas vistas de la Alhambra. Pero, sobre todo, a documentarse del lugar donde fue la entrega, los personajes que estuvieron presentes, las ropas que llevaban, las armas que portaron, la luz que había aquel día, etc.

Analizó retratos de los Reyes Católicos, del cardenal Cisneros, del Gran Capitán que hay en la Capilla Real y en la Catedral. También observó uno de Boabdil pintado por Juan de Sevilla. Buscaba caras lo más parecidas a las representadas en los cuadros pintados a finales del XV o principios del XVI por quienes conocieron a los personajes de la época.

Mientras que a Isabel, Fernando, el Gran Capitán y Cisneros los tuvo claros a través de esculturas y pinturas (especialmente de Felipe de Vigarny y de Alonso de Mena que existen en el complejo catedralicio), no le ocurría lo mismo con la figura de Boabdil.

El Doctor Benito Hernando Espinosa: Modelo para Boabdil 

Hasta que en una ocasión el doctor Jaun Creus le presentó a otro doctor amigo suyo. Se llamaba Benito Hernando Espinosa, era catedrático de Medicina, director del Hospital de San Juan de Dios y de San Lázaro. A Pradilla se le debieron encender los ojos: aquel hombre de barba puntiaguda era su ideal de Boabdil. Sería su modelo.  Y comenzó a hacerle bocetos.

A primeros de noviembre de 1879 enrolló su boceto. Decidió regresar a Madrid para encaminarse a Roma y comenzar realmente a pintar sobre tela. No obstante, en sus escritos dejó claro que cuando salió de Granada ya tenía el cuadro hecho. Ahora sólo le quedaba plasmarlo. La única cara que tenía completamente segura (aunque después fue la última en retocar) era la de Boabdil. Las demás figuras y detalles los llevaba esbozados en infinidad de estudios iniciados en Granada, pero que perfeccionaría en Roma durante los tres años siguientes.


Enormes gastos en Granada

En la compra de ropajes, armado del escenario, forillos, confecciones, etc. se había gastado nada menos que el 40% del presupuesto que le anticipó el Senado. Todos los detalles paisajísticos, de ropajes, de armas… absolutamente todos, existen. Bien en la Capilla Real de Granada, en el museo de armas de Toledo o en El Escorial, adonde se dirigió a acabar su documentación.

No obstante, se tomó algunas licencias a la hora de efectuar la composición de la escena. La más sobresaliente fue incluir a la reina Isabel en la estampa, porque la realidad es que no estuvo presente el 2 de enero de 1942.

La corona de Isabel es la misma que hay en la Capilla Real; el cetro de Fernando también; sus ropajes son calcados de los existentes; la espada de ceremonia de Fernando es la misma que se guarda en Toledo; la espada de ceremonia de Boabdil es la que se conoce como más lujosa del último rey nazarita.

Y las caras de los Reyes Católicos son calcados (aunque un tanto humanizados con rasgos de romanos) de los relieves existentes en la Capilla Real, obras de Vigarny y Alonso de Mena.

Entre diciembre de 1879 y junio de 1880, en Roma, ultimó los bocetos. Y ya siguió casi de manera ininterrumpida hasta el 28 de mayo en que retocó la cara de Boabdil. El 3 de junio de 1882 enrolló el lienzo y lo envió para España.

El cuadro de la Rendición de Granada fue todo un éxito internacional. La crítica dijo que era una vista de Granada de una exactitud perfecta. El personaje de Boabdil era un tipo árabe de un vigor extraordinario. Los detalles de los ropajes eran exactos. Había jugado con los cipreses oscuros para resaltar del delicado tocado claro de la Reina.

El resultado final fue un cuadro de 5,42 por 3,52, que le fue pagado por el doble de lo contratado, 50.000 pesetas, y premiado con la dirección del Museo del Prado>>.




BIBLIOGRAFÍA

Web SENADO DE ESPAÑA.

El Independiente de Granada: 

Granada Hoy 

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