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domingo, 31 de enero de 2016

EL ALMINAR DE SAN JOSÉ



Todo el mundo quedó impresionado al contemplar  en la Tele cómo el campanario de la iglesia de Sant Pere de Rosselló (Lleida) se ha derrumbado este viernes por la mañana.
A mi me dio por pensar en unos monumentos granadinos que están al borde de la extremaunción: En septiembre del año pasado, un informe de la UNESCO dejaba al descubierto todos los incumplimientos que en materia de conservación se estaban registrando en Granada. En ese 'documento advertencia' se requería resolver «con rapidez» el expediente de la rehabilitación de la iglesia de San Nicolás, San Andrés, San Luis, Alminar de San José… ¿Estaremos esperando a que se desplomen…? Advierto que a algunos les falta muy poco.

El arco de herradura más antiguo de Granada

Y en estas estaba cuando me acordé de un trabajo-denuncia realizado recientemente por GranadaiMedia sobre el Alminar de San José.
El alminar de San José, en el Albaicín, lleva años cerrado al público. El deterioro de algunas zonas de la torre milenaria es evidente. Los vecinos, en su día, reclamaron sin éxito su restauración.
Quienes han accedido al interior de uno de los monumentos más antiguos de la Granada musulmana (lo han hecho Calleja y Miguel Ochando,  los chicos de GranadaiMedia), dicen que el alminar de San José, la torre, permanece cerrada al público desde hace años y su interior presenta un visible estado de deterioro.
Con al menos un milenio de historia, el singular alminar, situado en la calle de San José y declarado Bien de Interés Cultural, sirve hoy de refugio a las palomas que anidan en los escalones.



“El arqueólogo e historiador Manuel Gómez Moreno señalaba en su Guía de Granada que la torre, separada de la Iglesia, construida esta última sobre la desaparecida mezquita al-Murabitín (de los morabitos o ermitaños), pudo haber sido levantada antes del siglo X, en concreto alude a la existencia de elementos arquitectónicos que pueden pertenecer al siglo VIII, si bien el arquitecto Leopoldo Torres Balbás data la obra en su conjunto en el siglo XI, a excepción del campanario, la seña de identidad cristiana.

Vistas a la Alhambra. Obsévese "el campanazo" que en su día diera la pobre

Este último defiende que el alminar se construyó durante el reinado de los primeros monarcas de la dinastía zirí de Granada  (1016-1017) por “su semejanza con el de la mezquita mayor de la misma ciudad, desaparecido, cuyo aspecto se conoce por un antiguo grabado de Francisco Heylan”. Su teoría también se fundamenta en el uso del almohadillado de los sillares -mediante la técnica de soga y tizón-  que se utiliza en la construcción del alminar y que, en opinión de Torres Balbás, data de la época final del califato, en concreto del periodo de Almanzor; consideraciones que rescata el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada y doctor en Historia, Antonio Malpica Cuello, en su estudio sobre "La expansión de la ciudad de Granada en época Almohade"

Vistas a Torres Bermejas

Pero es Manuel Gómez Moreno quien describe con detalle el monumento (también lo he encontrado en la Guía de Gallego Burín): “El alminar está formado por grupos de lajas de La Malahá, dispuestos alternativamente de frente y canto, salvo su parte baja que es de sillares de pudinga. Sólo mide, incluyendo las paredes, 5,80 metros de lado, y en su centro hay un machón, en torno del cual se desarrolla la angosta escalera, alumbrada por ventanillos a modo de saeteras; tiene además la particularidad de que hacia la mitad de su altura, en el muro sur, se abre un arco de herradura, acaso el más antiguo en Granada, y enfrente, tallado en el machón, otro pequeñito sobre un nicho”. Y apostillaba: “nada absolutamente tiene por fuera que excite la curiosidad, porque un enlucido oculta su interesante fábrica”.

 Un San José, fundido sólo para ella

El campanario es la parte que se añade en época cristiana y que, a priori, se encuentra en peor estado si bien los muros exteriores sufren alguna que otra rozadura y tampoco se han salvado de las pintadas. Para llegar a la parte más elevada hay que subir un total de 50 escalones por la estrecha escalera a la que se refiere Gómez Moreno, que rodea una gran columna central encajada en el interior del edificio. Llama la atención los grafitos, más o menos contemporáneos, que dan cuenta del paso de visitantes por el lugar.

Caricias granainas

Pero sobre todo las vistas privilegiadas de la Alhambra, de su Alcazaba, y de las Torres Bermejas; panorámicas menos conocidas del monumento nazarí e igualmente atractivas.
No hace tantos años los vecinos del Albaicín solicitaron la restauración del alminar aprovechando el anuncio de Manuel Chaves referido a las actuaciones que su gobierno pretendía llevar a cabo para conmemorar el milenio de la fundación del reino de Granada, una efemérides que se celebraba precisamente ese año. Coincidió casi en el tiempo con la denuncia que los vecinos presentaron contra una empresa constructora por dañar el alminar con el paso de vehículos y que acabó archivándose por entender que los  hechos no constituían delito alguno.

La Alcazaba en pleno

El lugar desde donde se llamaba a la oración sigue a día de hoy manteniendo el tañido de dos de las tres campanas mediante un sistema electrónico que controla el repicar. En una esquina del campanario permanece arrinconado el badajo de la campana de mayor tamaño a la espera de que un día alguien le preste oídos y se restaure.

NITO



Video de GranadaiMedia

sábado, 24 de marzo de 2012

HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.

El eje formado por las calles San Juan de Dios, San Jerónimo y la Plaza de la Universidad pone de manifiesto el tránsito del urbanismo islámico medieval, ubicado dentro del perímetro de la muralla de la Madinat Garnata, al modelo urbanístico moderno de los conquistadores cuando la ciudad de expande extramuros.
En el siglo XV la muralla árabe se extendía desde la Bab-Ilbira a la Bab-al-Kubl o puerta del Sulfuro de Plomo ubicada donde se encuentra actualmente la Subdelegación del Gobierno continúa hasta la Bab-al-Riba o puerta del Molino ubicada entre la Iglesia de San Justo y Pastor y el convento de la Encarnación para girar al Sur hasta la Bab-al-Masda o puerta del Corro situada en la esquina de la calle Capuchinas, Plaza de la Trinidad y calle Mesones podemos ver perfectamente el arranque de esta puerta si entramos en la tienda de moda Shana en la que están perfectamente integrados los restos arqueológicos, de allí la muralla continúa hasta la plaza de Bibarrambla que recibe el nombre de la Bab-al-Rambla o Puerta de la Rambla conocida por Arco de las Orejas al inicio de la calle Salamanca ,desde este punto la muralla atravesaba el rio Darro hasta la Bab-al-Tawwabin o puerta de los Ladrilleros actual Palacio de Bibataubín.


Tras la toma de Granada la ciudad moderna se forman en tres ejes que van desde sureste a noroeste y que son el formado por la plaza de San Agustín, calle Santa Paula y plaza del Boquerón, el formado por la calle San Jerónimo, calle aristocrática que pone en contacto la Catedral con las nuevas iglesias que van surgiendo como son el colegio San Pablo y la actual iglesia de San Justo y Pastor, de los jesuitas, la Iglesia de San Felipe Neri actual Perpetuo Socorro y el Hospìtal de San Juan de Dios y el tercer eje formado por la Plaza de la Trinidad (Convento de los Trinitarios), calle de la Duquesa, nombre que le viene por Doña María de Manrique esposa del Gran Capitán, con el convento de la Piedad y termina en el monasterio de San Jerónimo.

 En el cruce de las calles San Juan de Dios, San Jerónimo, Gran Capitán y López Argüeta se encuentra este famoso hospital fundado por el portugués San Juan de Dios en 1550 y no siempre estuvo ubicado en este edificio.
El Hospital de Juan como era conocido en el siglo XVI estuvo ubicado en primer lugar en la calle Lucena en el año 1539 después pasó a la Cuesta de Gomérez cerca de la puerta de las Granadas en 1547 para finalmente en el 1553 trasladarse al actual edificio que era propiedad de los Jerónimos y en donde estuvo el primer monasterio de la orden. Los jerónimos ceden a los hermanos hospitalarios el solar y estos comienzan con las obras del hospital según trazas de Juan de Maeda pero en 1593 el edificio pasa a propiedad de la Orden Hospitalaria tras un largo pleito con los jerónimos. Es en el siglo XVII cuando se llevan a cabo las principales reformas comenzando por la portada, el patio principal y la escalera. En el primer tercio del siglo XVIII se inicia la construcción de la basílica, el segundo claustro del hospital y se reformó la escalera.


La portada que era la correspondiente al monasterio de los Jerónimos lleva fecha de 1609 y para Gómez Moreno y Gallego Burín fue hecha por Cristóbal Vilches y para otros por los canteros Juan Fernández, Felipe de Godios y Juan Lorenzo con traza de Ambrosio de Vico. Está hecha, como casi todas las portadas de esa época en Granada con mármol de Sierra Elvira y de Macael, presenta doble columnata dórica con arco de medio punto sobre el que hay un entablamento con una cartela cuya epigrafía de difícil lectura nos explica que fue costeada por Francisco Díaz de Lara, mercader de sedas y su esposa Ana de Covarrubias y dice textualmente:” Esta portada mandaron hacer Francisco Díaz y Ana de Covarrubias, su mujer”.


El segundo cuerpo tiene pirámides y entre pilastras una hornacina con la imagen de San Juan de Dios representado en el momento de su muerte arrodillado y con el crucifijo entre las manos obra de Bernardo Francisco de Mora, el fondo de la hornacina aunque muy deteriorado representa la habitación en la que murió, debajo y ya fuera de la hornacina se lee: Juan de Dios OF (opus fecit) encima hay un frontón curvo partido con el escudo de la orden IHS con el cayado y la capacha y las palabras del Santo en torno:” ¿Quién hace bien para sí mismo?” y rematando encima la fecha de 1609.

Foto de Rocío Fernández

Tras un amplio zaguán se encuentra el patio principal semejante a los diseños de los patios señoriales y claustros monásticos de los siglos XVI y XVII. Es de planta cuadrada con cuatro galerías en dos cuerpos, el primero con arcos de medio punto y el segundo con arcos carpaneles sobre columnas toscanas y en las enjutas los escudos de la Orden, granada, estrella y cruz por aquello de la frase que un ángel le dijo a Juan : “Granada será tu cruz”. En el segundo cuerpo aparece la fecha de 1622 en la que dirigía las obras el cantero Cristóbal de Vilches, las paredes están muy decoradas con pinturas sobre la vida del Santo, realizadas entre 1749 y 1759 por Diego Sánchez Sarabia y los frescos alusivos a la actividad de los Hospitalarios por Tomás Ferrer, los zócalos con azulejos de Sevilla y Manises llevan el emblema hospitalario, la fecha de 1751 y la leyenda de su promotor: ”El que costeó esta obra pide le encomienden a Dios”.
La fachada era de ladrillo aunque en una de las reformas se quedó con el aspecto actual.


Bibliografía:
-“Guía de Granada” de Manuel Gómez Moreno.
-“Granada, guía artística e histórica de la ciudad” de Antonio Gallego y Burín.
.”Guía de Granada” de Francisco de Paula Valladar.
-“Granada en tus manos” volumen 5 de los Drs. Ricardo Anguita Cantero, José Policarpo Cabrera y José Manuel Gómez-Moreno Calera.


Antonio Montufo Gutiérrez

viernes, 20 de marzo de 2009

CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA ANTIGUA


La capilla de la Virgen de la Antigua es, a mi entender, una de las más bellas e interesante de la catedral de Granada. La imagen es una escultura de origen alemán, obra del maestro Roberto Alemán y fue traída a Granada por la Reina Isabel la Católica en la guerra de Granada y donada por ésta a la ciudad, asi lo refiere esta inscripción existente en el lado izquierdo de la capilla: "La milagrosa Imagen de Nuestra Señora de la Antigua que se venera e esta capilla la trajeron los señores Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel viniendo a la conquista de esta ciudad, que entregó el año de 1.492". La Virgen tiene en sus brazos al Niño Jesús, que sostiene en una mano una granada que sustituyó a una esfera terrestre.
Francisco de Paula Valladar describe en su Guía de Granada escrita en 1.906 dice que hasta hace pocos años, la Virgen estaba envuelta en vestidos blancos de escaso valor y que desfiguraban la belleza y el carácter de la imagen y que fueron cambiados por los actuales por Sr. Arce y Peñuela.

Jorquera describe el entusiasmo religioso que despertaba ésta imagen y los grandes adornos y lámparas de plata que aún en su tiempo lucía. Los escribanos de número, en hermandad fundada por el Rey Fernando, asistan a las fiestas que se celebraban los sábados, devoción que se fue perdiendo con el paso de los años en favor de la actual Virgen de las Angustias, la que vive en la Carrera, como dice una canción muy granadina.

Es también una curiosidad de esta Virgen el hecho que se encuentra también en la Alhambra concretamente en la Bib-Axarea o Puerta de la Justicia, entre la mano del alfil del primer arco y la llave del segundo. Fue puesta allí tras la conquista de la ciudad por orden de la Reina para romper el maleficio de que cuando la mano alcance la llave , la Alhambra será destruida.

El retablo, de gran efecto plástico y complejidad estructural, es obra de Pedro Duque Cornejo y fue realizado entre 1716 y 1718 por orden del Arzobispo Martín de Ascargorta y que sustituyó a uno anterior hecho en 1589 por Diego de Navas y Pedro de Raxis con esculturas de Pablo de Rojas y Diego de Aranda algunas de ellas fueron colocadas en las hornacinas de la girola.

El retablo es barroco con frontones partidos, gran movimiento, estípites y traspantojos. El altar estaba tallado con cartelas de tres en tres con relieves de la vida de la Virgen. Los lados tienen pinturas de los Reyes Católicos de Francisco Alonso Argüello, también hay esculturas de San Gregorio, los cuatro evangelistas, ángeles y San Miguel.

Antonio Montufo Gutierrez

miércoles, 18 de marzo de 2009

CAPILLA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS


La capilla de la Virgen de las Angustias es una de la quince existentes en el interior de la catedral de Granada, anteriormente estuvo dedicada a la Virgen de Guía.

Está presidida por el antiguo trascoro que existió como tal hasta 1926 en que el coro se trasladó a la Capilla Mayor. El altar, acomodado a la capilla, es de mármol rojo con incrustaciones del mismo material de diversos colores y está dividido en cinco encasamientos separados por estípites que al final parecen capiteles con jarrones, ocupando los laterales estatuas de Santos Obispos, San Gregorio, San Cecilio, Santo Tomas de Villanueva y San Pedro Pascual y la central la citada Virgen de las Angustias, de mármol gris y blanco. Debajo de ella hay un cuadrito, también de mármol, representando una tentación de San Antonio.

La capilla es del Barroco pleno, siendo su autor José de Bada y se construyó entre 1737 a 1741 y las esculturas son de Agustín Vera Moreno. Podemos decir que el altar es un auténtico trabajo de taracea granadina pero de mármol.

Algo curioso de esta capilla es el texto escrito en latín, cuyas letras están moldeadas a lo largo de la reja y que dicen; "O vos o ves sit transit per viam atendite est y direte si est dolor sicut dolor meus" que traducido dice "Oh, vosotros todos los que transitáis por la vía, atended y ved si existe dolor como mi dolor".

La imagen de esta Virgen difiere de la actual Patrona de Granada porque es una estatua de cuerpo entero y el cuerpo de Cristo no reposa en su regazo estando detrás del mismo.
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Antonio Montufo

sábado, 7 de marzo de 2009

VIRGEN DE LA ANTIGUA

Virgen de la Antigua o de la Victoria.

Corría el frío Enero de 1492, cuando una virgencica, rodeada de orgullosos pendones con las Armas de Castilla y al son de pífanos, clarines y atambores, va en su carro de mulas, sorteando olivos y cañonazos por las vegas del Genil. Se acercan a Granada. Es la misma imagen que acompañara a los Reyes Católicos en todas sus campañas contra la morisma.
Es una talla alemana del S. XV, pero Isabel manda poner en la mano izquierda del Niño, en el lugar de la esfera terrestre, una granada. La idea es sencilla: La primera virgen que entre en Granada, será la Patrona de Granada y dejará de llamarse -como hasta aquí- de la Victoria por el de la Antigua.
¡Patrona de Granada, la Virgen de la Antigua...!
Y así fue durante casi tres siglos en Granada, hasta que... ¡Surgió la impostura!
NITO

jueves, 19 de febrero de 2009

EL CORO DE LA CATEDRAL

La Catedral y su coro
Explicaba Antonio Montufo en el interior de la Catedral a la muchachada de Ofecum (con la pasión y el ardor que le caracteriza) cómo traicionaron la idea de Alonso Cano quienes dispusieron que entre los dos órganos y ocupando todo el ancho de la nave central, montaran un coro. El maestro Cano imaginó que el esplendoro tabernáculo pudiera ser visto sin estorbos desde la plaza de Las Pasiegas con las puertas abiertas...

Ante la extrañeza de los presentes que nada sabían de tal coro, Montufo les dijo que "incluso Nito tiene una vieja fotografía de Rafael Garzón de 1885 que lo muestra". Naturalmente tuve que mandarla por correo a varios interesados en poseerla. Y ya, al hilo de esta entrañable anécdota, trascribiré un artículo interesantísimo de Juan Bustos sobre este controvertido coro.


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Coro

"...Igual que desde el primer momento abundaron los elogios para la admirable fábrica de la Catedral granadina -calificada por el marqués de Lozoya como “la obra cumbre del Renacimiento hispánico hasta El Escorial”- menudearon las críticas, muy justificadas, a la pobreza y vulgaridad de su coro. Era poco menos que incomprensible, que tan magnífico y suntuoso templo tuviera un coro en nada merecedor de ocupar sitio entre tantos esplendores artísticos. Sin embargo así ocurrió, acaso porque, como decía Pemán, “las catedrales españolas son a menudo claros exponentes étnicos de largas aspiraciones y cortos presupuestos”. En la nuestra, la escasez proverbial de recursos quizá coaligada con el mal gusto de algún Cabildo, dio como resultado aquel coro, cuyo escaso valor no dejó de ser criticado por quienes entendían que era indigno de mezclarse con tanta grandeza.
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Facistol
Y lo peor de todo era que, conforme a la tradición española, el coro, dispuesto en medio de la nave central, interrumpía la espléndida vista de ésta en toda su extensión. Era, en suma, un elemento perturbador interceptando la visión de tan sublime magnificencia. A finales del siglo XIX arreciaron las censuras. Rafael Contreras, en su «Estudio descriptivo de monumentos de Granada, Sevilla y Córdoba. (1878), decía que «este coro no tiene nada de especial mérito y el altar del trascoro es obra de gusto rarísimo y extravagante ".

Poco antes, en 1850, Lafuente Alcántara, en su “Libro del Viajero en Granada”, había escrito: “La sillería del coro es común y el trascoro, obra de un trabajo sumamente prolijo, es de un gusto depravado”. Valladar, en su Novísima Guía de Granada. (1892), sería igualmente rotundo: «Interrumpe la nave central el coro, que ningún especial méritos tiene. El altar es de extravagante buen gusto”. Tanta insistencia daría como resultado, no sin agotadoras indecisiones, que, al fin, la pieza indigna de la grandeza y suntuosidad del templo catedralicio granadino, fuera desmontada de su primitivo emplazamiento y repartida por la basílica:

La sillería, alrededor del esplendoroso tabernáculo de plata repujada, obra de 1926 de Navas Parejo costeada por el Duque de San Pedro de Galatino; el trascoro, el Facistol (obra magnífica de caoba empezada por Alonso Cano y terminada por sus discípulos); las rejas que sí merecían la pena era por su antigüedad, en fin, todos los elementos encontraron su debido emplazamiento, pero no sin que antes se desencadenara una cierta polémica a nivel nacional, que ayudaría a calmar el periodista Cándido G. Ortiz de Villajos, escribiendo en ABC una crónica en defensa de la decisión de la reforma del interior catedralicio, tomada por el entonces titular de la silla arzobispal de Granada, el cardenal-arzobispo Casanova y Marzol.

La sustancial transformación tuvo lugar en el mes de junio de 1930, quedando desde entonces visible en toda su grandeza el fabuloso prodigio arquitectónico soñado por Diego de Siloé. La fotografía, curiosa fotografía que hoy mostramos, nos permite conocer cómo era la nave central de nuestra Catedral cuando el coro ocupaba su anterior emplazamiento. Es evidente que los críticos habían tenido toda la razón".


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NITO

viernes, 13 de febrero de 2009

CATEDRAL DE GRANADA. FACHADA



Cuando explico la fachada de la catedral me gusta acceder a la Plaza de las Pasiegas desde la plaza de Bib-Rambla y a ser posible por la tarde,cuando en los maravillosos y únicos atardeceres de Granada,el sol ilumina la fachada en su conjunto. Oyes entonces una expresión de asombro del personal ante este maravilloso espectáculo y es en ese momento cuando se puede contemplar la obra que nos dejó el insigne Alonso Cano.

La fachada es la obra señera de Alonso Cano al final de sus días. Fue proyectada en 1.667 y en ella nos dejó una de sus obras personales y aportación fundamental al diseño arquitectónico del Barroco español.

Está circunscrita por cuatro grandes estribos con bóvedas entre sí, que constituyen el cerramiento : la decoración es sencillísima y Alonso Cano al trazarla se se apartó de toda regla, usando pilastras sin capiteles, cornisas a capricho, que dividen la obra en dos cuerpos, y por único adorno recuadros y golpes de follaje. Es un gran arco triunfal, con tres altos arcos que cierran otros tantos paños verticales, que se corresponden con las naves interiores, es decir el observador contemplando la fachada se puede hacer idea de cómo es el interior. Es de destacar el juego de lineas rectas y curvas, sabiamente combinadas.

La decoración es muy moderada y se limita a unos paneles rectangulares sobre las portadas laterales, con los relieves en mármol de la Visitación y la Asunción de Juan Adán mientras que en el gran arco central destaca el relieve de la Encarnación obra de José Risueño en 1717 así mismo podemos observar esculturas de san Pedro y san Pablo de Pedro Cornejo, el Antiguo y Nuevo Testamento y medallones ovalados de los cuatro evangelistas del siglo XVIII así como esculturas de San Rafael y San San Miguel de Miguel Verdiguier de 1782. Es de destacar el gran florero de la portada central que simboliza la pureza de la Virgen.

Bibliografía:
Guia de Granada de Manuel Gómez Moreno.
Granada en tus manos de José Manuel Gómez-Moreno Calera.

ANTONIO MONTUFO GUTIERREZ


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martes, 10 de febrero de 2009

CATEDRAL DE GRANADA. TORRE



Continuamos con nuestra hermosa catedral y hoy nos vamos a fijar en la Torre.
Cualquier granadino sabe perfectamente a que nos referimos, cuando hablamos del Pie de la Torre, y sabe que es el tramo de la calle Cárcel Baja que está debajo de la torre de la catedral. Si la observamos desde cualquier punto nos llama la atención la sensación de potencia y envergadura y el hecho de que está inacabada y es cierto. La historia de esta torre es curiosa, porque en el proyecto original se contemplaba al pie de la iglesia dos gigantescas torres con tres cuerpos cuadrados de 18 metros y otro octogonal cada una y sólo se hizo la de la izquierda y además sin terminar. Existen muchas versiones del porqué y fue, por un lado los temas económicos ya que al expulsar a la población morisca se terminó el impuesto que pagaban y que en parte se dedicaba a la construcción de la catedral, y por otro más importante el estado de ruina que presentada en 1590, con unas amenazadoras grietas en su estructura debido a problemas en la cimentación, dado que estos estaban trazados como iglesia gótica y no preveía una torre de tan grandes dimensiones y que obligó de 1592 a 1602 a derribar el ochavo que ya estaba casi acabado, desmontar las bóvedas y macizar una escalera, así como los arcos grandes de los dos cuerpos primeros impidiendo su terminación, más esta imagen de una torre inconclusa es ya algo que hace que nuestra catedral sea singular. Cuando en Septiembre publiqué en La Murga un artículo sobre la iglesia de la Asunción de Arcos de la Frontera hice mención de la Torre de la Catedral de Granada y decía que en eso se parecían ambas iglesias.
La construcción fue iniciada por Diego de Siloé , pero el primer cuerpo lo termina Maeda, destacando el valiente y original entablamento dórico adornado con discos y bucráneos. El segundo y tercer cuerpo fueron realizados entre 1583 y 1589 por Ambrosio de Vico que se aleja del proyecto de Siloé. Los tres cuerpos son dórico el primero, jónico el segundo y corintio el tercero. En el segundo se pueden observar las ventanas con pirámides que denotan una influencia escurialense y el tercer cuerpo remete en las esquinas con un solo pilar y media columna acanalada con arco que protege el espacio tripartito para las campanas, estas son dieciséis y, entre ellas, hay un esquilón que traía el ejército de los Reyes Católicos, en el que aparece esta inscripción "Hec est victoriaque vincit mundum fides nostra" y en la campana de los Reyes la siguiente en caracteres góticos: "Ecce crucem Domini fugite partes adversa(sic). Vicit leo de tribu Iuda radis David; aleluia". Estas estaban antes en el alminar de la Mezquita Mayor, conocido como Torre Turpiana mientras era la sede catedralicia de Granada. Las restantes se colocaron entre 1588 y 1622; en 1778 se fundió la llamada Gorda por Bernardo Venero.
Cuando desciendes de la Gran Vía y estas a la altura de la Puerta del Perdón merece la pena detenerse y contemplar toda la grandeza y la belleza de esta torre observando todos sus detalles y en el segundo cuerpo la ventana en la vivió Alonso Cano.

Bibliografía:

-Granada de Antonio Gallego y Burin.
-Granada en tus manos, volumen 4 de José Manuel Gomez-Moreno Calera, José Policarpo Cruz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero.

Antonio Montufo (Califa)






martes, 3 de febrero de 2009

CATEDRAL DE GRANADA 2






































































Las puertas de la Catedral.

.Cuando Diego de Siloé se hace cargo de las obras de la catedral en 1.528, decide modificar el proyecto gótico de Egas por otro al estilo romano, es decir, renacentista. La catedral tiene cinco entradas como podemos observar si la rodeamos dando un hermoso paseo perimetral que son: La entrada actual (por donde se saca el tiquet) que se hace accediendo por la reja moderna de la Gran Via a través de una casa que mecere la pena detenerse y comtemplar el pequeño pero hermoso patio con sus columnas y la galería superior con soportes de madera de pie derecho. La segunda es la puerta del Ecce Homo, terminada antes de 1531. La tercera es la hermosísima Puerta de Perdón en la calle Cárcel Baja, realizada en 1536, la cuarta es la Puerta de San Jerónimo y la quintata es la fachada de la Plaza de las Pasiegas.

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Nos centraremos en estas entradas catedralicias.
La puerta del Ecce Homo fue terminada por Siloé antes de 1531 es de gran sencillez pero n o exenta de belleza, la pena es el deterioro que ha sufrido la piedra caliza de la que está confeccionada. Da acceso a la girola y en el dintel está representado el Ecce Homo.

La Puerta del Perdón es obra original de Siloé y representa la feliz recuperación renacentista de la antigüedad romana con nuevas significaciones políticas y morales. Se mezclan en ella la religión, la emblemática y el arte para ensalzar la grandeza de la Monarquía y de la Iglesia. Tiene varios cuerpos sigue el esquema de un gran arco de triunfo romano con columnas exentas sobre pedestales y la cartela presentada por las figuras de la Fé y la Justicia con un texto en latín cuya traducción es la siguiente: "Despues de setecientos años de dominación musulmana dimos ambas (Fé y Justicia) estos pueblos a los RRCC (año de 1492); encerramos en este templo sus cuerpos y llevamos al cielo sus almas porque obraron con justicia y fé. Dimos por primer prelado a Fernando modelo de sabiduría, costumbres y vida honesta" Está adornada con profusión de caprichos y monstruos renacentistas y a ambos lados hay dos grandes escudos de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos V. Los cuerpos superiores son mas ligeros de composición fueron terminados en el siglo XVII y siguen el mismo esquema anterior en el segundo obra de Ambrosio de Vico muerto Siloé y terminado en 1610 presenta a Dios Padre acompañado de David e Isaías. De ahí para arriba , las arquerías de este testero fueron terminadas por Miguel Guerrero. Lo curioso del nombre de esta puerta del Perdón le viene porque enfrente se situaba la Cárcel de la Ciudad cuya magnífica portada se haya situada en la actualidad en la sede del MADOC, antigua Capitanía General por la plaza del P. Suárez y cuando algún preso tenía la suerte de escapar se refugiaba en la catedral entrando por esta puerta y se acogía al derecho de asilo eclesiástico.
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La tercera puerta de la catedral también se encuentra en la calle Cárcel Baja y se conoce con el nombre de San Jerónimo. El hecho de que esté dedicada a este santo, viene enmarcado en los profundos cambios en el urbanismo de la Granada musulmana con la eliminación de las callejuelas estrechas y zizagueantes por otras más amplias y rectas y el proyecto era una calle que arrancaba en esta puerta y comunicaba con el Monasterio de San Jerónimo. La puerta presenta tres cuerpos, el primero de Siloé, el segundo de Juan de Maeda con un bello relieve del santo, obra de F Diego Pesquera y el tercero terminado en 1639 es obra de Miguel Guerrero, en consonancia con los otros cuerpos es de destacar la presencia de unos grifos junto a la cartela. Aunque se le conoce como puerta. en realidad se quedó en ventana.

CALIFA




lunes, 26 de enero de 2009

CATEDRAL DE GRANADA. 1

Iniciamos una serie sobre nuestra catedral que es de las más hermosas de la Cristiandad. Daremos unos datos imprescindibles para su mejor conocimiento porque reune una serie de características que la hacen ser un edificio singular que a nadie deja indiferente. Esta hermosa fotografía tomada desde el barrio de los Cenetes, en el Albayzín, nos la muestra en todo su esplendor y nos muestra algunos detalles de su singularidad: Su torre chata tan característica, la maravillosa Puerta del Perdón en la calle Cárcel Baja, la girola y el hermoso cimborrio, conocido popularmente como el "caracol".

Fue fundada por los Reyes Católicos en Santa Fe en 1.492 como casi todos los conventos y monasterios granadinos, como Iglesia mayor de Granada y hasta su actual ubicación sobre el solar de la Mezquita Mayor pasó por estar primeramente en la Mezquita de la Alhambra luego al convento de San Francisco, casa mayor, en el actual MADOC antigua Capitanía General y de allí a la Mezquita Mayor convertida en la Iglesia de Nuestra Señora de la O en la actual iglesia del Sagrario.

Las obras se iniciaron con la colocación solemne de la primera piedra el 25 de Marzo de 1.523, onomástica de la Encarnación de la Virgen advocación de esta catedral, según planos del primer arquitecto Enrique Egas con estilo gótico inspirado en las catedrales de Toledo y Sevilla. Los trabajos comenzaron por la cabecera , cimentando su perímetro exterior y replanteando las primeras capillas y contrafuertes. Como Egas llevaba muchas iglesias en Granada, el Hospital Real, el monasterio de San Jerónimo y en el resto de España, catedral de Toledo, tenía las obras un poco abandonadas por lo que el cabildo se planteó despedirle y se dan varias circunstancias como el nombramiento de Pedro Ramiro de Alba, prior del monasterio de San Jerónimo y la llegada del Emperador a Granada en 1526 que fueron determinantes para el futuro de la catedral porque se nombró arquitecto a Diego de Siloé que se hará cargo de las obras hasta su fallecimiento en 1563. Cuando se hace cargo Siloé de las obras decide cambiar el proyecto de Egas y adaptarlo al estilo emergente es decir a lo "romano" pero tiene que ir a ver al Emperador para convencerlo, como así fue y decide convertirla en Panteón Real con todos los planteamientos arquitectónicos que ello implica.
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El 17 de Agosto de 1561 terminado la capilla Mayor y la cúpula se abandona la catedral que estaba en la Mezquita Mayor convertida en Santa María de la O inaugurando solemnemente la liturgia en el nuevo templo a pesar de las obras. Muerto Siloé le suceden en la dirección de las obras Juan de Maeda, Juan de Orea, Ambrosio de Vico, Miguel Guerrero, que termina el crucero en 1637, Alonso Cano que inicia la fachada en 1667, José Granados de la Barrera, Melchor de Aguirre y Teodoro Ardemans. Las obras de la Catedral finalizaron en el año 1704. En tan largo periodo de tiempo hace que nuestra catedral sea una muestra de diversos estilos que van desde el gótico inicial, el Renacimiento, el Plateresco y finalmente el Barroco.

CALIFA

lunes, 8 de diciembre de 2008

REMATANDO SAN JERÓNIMO

Rematando el Monasterio de San Jerónimo

Para finalizar el tema que hemos tenido sobre el Monasterio de San Jerónimo de Granada, empecemos con la imagen de la fachada de la casa en la que vivió en Granada el Gran Capitán, ubicada en la calle San Matías, frente a la sede del MADOC. Seguro que hemos pasados muchas veces delante de ella y no nos hemos percatado. Suele suceder.

El monasterio se funda en Santa Fé en el año 1492 en reconocimiento a la labor de Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, hombre de talante conciliador y que con el Conde de Tendilla y Marqués de Modéjar, Íñigo López de Mendoza, era un elemento fundamental en la organización del reino de Granada. No era partidario de la conversión forzada de la población musulmana y por la actitud con ella, era conocido como el Santo Alfaquí.

Se fundó bajo el nombre de Santa Catalina y cuando se terminó lo hizo con el Concepción de Nuestra Señora.

En un principio las obras se iniciaron en el actual Hospital de San Juan de Dios pero lo monjes prefirieron trasladarlas en 1504 al lugar actual: La finca y huerto conocidos por Dar-Ibn-Murdí y la Rábita del Quemado.

Se dotó de cuantiosas rentas y bienes y se empezó a levantarse un ambicioso edificio, tomando forma un primer claustro principal, terminado en 1519, y otro colateral terminado en 1526 e iniciándose la iglesia en 1519. En 1521 los monjes se pueden establecer ya en el nuevo edificio. Andrea Navagiero lo visitó en 1526 cuando el viaje de bodas del Emperador Carlos I y la Emperatriz Isabel.

El segundo patio, uno de los primeros renacentistas de Granada, fue habilitado como residencia de la Emperatriz durante su estancia en Granada.
La iglesia se inicia en 1519 según proyecto de Enrique Egas en estilo gótico y en este momento hay un hecho que repercutirá en el monasterio y es la petición de la viuda del Gran Capitán al Emperador en que le ceda la capilla mayor y el crucero para enterramiento suyo y de su esposo. Tras la sesión, se inician las obras en 1525 por Jacobo Florentino que ya trabajaba en la Capilla Real y tras su fallecimiento continúan las obras bajo la dirección de Diego de Siloé. La reja, como la de la Capilla Real, se terminó en 1601 por Francisco de Aguilar, la portada de la iglesia obra de Pedro de Orea y Martín Díaz Navarrete en 1591 y la del Monasterio labrada por el segundo en 1594.
Los avatares del monasterio fueron dramáticos empezando por la invasión napoleónica que destruyó, expolió y destruyó la torre, las joyas, las obras de arte, la tumba del Gran Capitán y desmochó el campanario para hacer el puente Verde sobre el Genil, seguidamente pasó a ser cuartel y lo fue hasta 1957. Cómo sería la situación que en 1884 Gómez-Moreno González denunció la situación de abandono del edifico que se había convertido en cantera para usar sus piedras. En 1962 se rehízo la torre del campanario por Prieto Moreno. Posteriormente el Estado devolvió la propiedad del edificio a la Orden Jerónima pero a la rama femenina que dejaron el Monasterio de Santa Paula, para regresar al de San Jerónimo.
Lo cierto es que se mantiene tan hermoso y monumental como cuando se terminó y que es una pena que muchos granadinos y visitantes no lo conozcan.
¡Así que ya saben: A visitarlo, que seguro van a disfrutar de ello!

CALIFA
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MARTINICO, DUENDE DE LA ALHAMBRA

Escudo de Armas del Gran Capitán
No les he contado lo que me sucedíó el día que estaba sentado en el primer banco de la iglesia de San Jerónimo, cabe de la lápida del Gran Capitán, a la que acababa de sacar unas fotos. Deletreaba, para mi deleite y ensoñación:

“Gonzali Fernández de Córdoba

Que propia virtute

Magni ducis nomen…”

cuando se me acercó, sobresaltándome, aquel tipejo insignificante que ya conociera de otros extraños encuentros.

-A fuer de buen granadino, me agrada sobremanera el verle contemplando a sus anchas la monumental belleza de este monasterio, -me dijo.-Yo también, como ve, aprovecho el menor resquicio para hacer lo propio siempre que puedo. En lo que nunca paro mientes, sin embargo, es en la inscripción de esa lápida por la sencilla razón de que no es cierto cuanto en ella se refiere.

Me fue imposible reprimir entonces un gesto de asombro. Este hombrecillo, que tiene la rara virtud de adivinar mis pensamientos, sabía de mis dudas y agrandaba de propósito su herida. No quise seguirle, pues, la corriente, y le contesté indignado.

-¿Cómo que no es cierto? Le concedo la probabilidad de que algún que otro hueso se encuentre descarriado por ahí, a causa de las continuas peripecias sufridas.

-Pero ¿todos...? Permítame que lo dude.

-Creo -y perdone mi sinceridad- que su afirmación no sólo peca de arriesgada sino que, incluso, está totalmente fuera de lugar.

La franja de su sonrisa se hizo más generosa y con esa su característica blandura de voz prosiguió sin inmutarse:

-Los huesos del Gran Capitán no salieron nunca de la Alhambra. Bien es cierto que en su día, como narran los libros de Historia, se efectuó el traslado de unos restos a esta cripta, pero correspondían a otra persona diferente. Se trata, sin duda alguna, de un asunto un tanto rocambolesco, en el que intervino de una manera decisiva ese duendecillo burlón que andorrea de acá para allá, día y noche, por las fuentes y pasadizos de la Alhambra al que se conoce en toda Granada con el nombre de Martinico.

-Y, por favor, no se ría de lo que le cuento -añadió viéndome a punto de estallar de risa.

Él fue quien realizó el cambio en su momento oportuno, escondiendo la gloriosa osamenta de don Gonzalo dentro de un hueco sólo sabido por él, que no ha revelado jamás, porque piensa, no sin razón, que el mejor mausoleo que imaginarse puede es el misterioso Monte de la Sabica. Allí la grandeza del reino nazarí y la del Gran Capitán se funden y complementan.

-¿Dónde, por amor de Dios -le dije interrumpiéndole-, ha rebuscado semejante patraña?

y retuve, por respeto al templo, el hilo suelto de una carcajada. -No he tenido que rebuscar en ningún lado. Lo sé -me contestó sin inmutarse- porque, aunque le cueste creerlo, yo soy el propio duende Martinico. Sí -me recalcó al ver mi gesto de extrañeza-, yo, que tomo a veces la apariencia humana, bien para confundir a necios eruditos o para ayudar en sus pesquisas a los que, como usted, adoran hasta el delirio a mi ciudad de Granada.

Me quedé sin poder articular palabra alguna, atónito ante tan des-concertante revelación, propia más bien de una mente calenturienta o desquiciada.

-¿No se estaría burlando, acaso, de mí? -me preguntaba por otro lado.

Parece que adivinó la estela de mis pensamientos, ya que, sin dejar de sonreír, añadió reafirmándose en cuanto había dicho:

-Créame que no le miento. Palabra de Martinico.

Y, recogiendo el inconfundible sombrero, color de ala de mosca, que había dejado al entrar en uno de los bancos delanteros, lo agitó a modo de despedida sobre su desembarazada cabeza, mirándome amablemente a través de la acuosa transparencia de sus ojos miopes, y luego sin transición alguna, como por arte de encantamiento, se deshizo nebulosamente en el aire desapareciendo al punto de mi vista.

(Basado en un relato de Manuel Lauriño)

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NITO



miércoles, 3 de diciembre de 2008

LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN


Al parecer, la anécdota no puede ser confirmada, aunque hay historiadores que la dan por buena. En cualquier caso, Las Cuentas del Gran Capitán, sirven para dar idea del carácter de los dos intervinientes en el suceso, Fernando el Católico y Gonzalo Fernández de Córdoba. En el Museo del Ejército de Madrid, se guarda un pergamino en el que figuran las siguientes cuentas:
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Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas.

Cien millones en palas, picos y azadones.

Cien mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla.

Ciento setenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas por el continuo uso de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo.

Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas en día de combate.

Millón y medio de ídem para mantener prisioneros y heridos.

Un millón en misas de gracias y Tedeum al Todopoderoso.

Tres millones en sufragios por los muertos.

Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías.

Y cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino.

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NITO

martes, 2 de diciembre de 2008

EPITAFIO DE LA TUMBA DEL GRAN CAPITAN

El epitafio traducido.
Ya está. Al final desvelamos una de las preguntas que hacíamos sobre la traducción del epitáfio que hay en la sepultura del Gran Capitán. Sólo un acertante, aunque él mismo nos confiesa haberlo descubierto en la Guía de Gallego Burín. ¡No importa, murguero, tu fe te salva...!
De la que no me escribe nadie nada es de "los sacrificios de los mártires" grabado al pie de la torre del Monasterio. ¿Tendré que hacer una encuesta anónima...?
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“Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba que,

con su gran valor, se apropió el sobrenombre de Gran Capitán,

están confiados a esta sepultura hasta que al fin

sean restituidos a la luz perpetua.

Su gloria no quedó sepultada con él”.


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Espada del Gran Capitán