Video de GranadaiMedia
domingo, 31 de enero de 2016
EL ALMINAR DE SAN JOSÉ
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sábado, 24 de marzo de 2012
HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS.
viernes, 20 de marzo de 2009
CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA ANTIGUA

miércoles, 18 de marzo de 2009
CAPILLA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS
sábado, 7 de marzo de 2009
VIRGEN DE LA ANTIGUA
Virgen de la Antigua o de la Victoria. jueves, 19 de febrero de 2009
EL CORO DE LA CATEDRAL
La Catedral y su coro Ante la extrañeza de los presentes que nada sabían de tal coro, Montufo les dijo que "incluso Nito tiene una vieja fotografía de Rafael Garzón de 1885 que lo muestra". Naturalmente tuve que mandarla por correo a varios interesados en poseerla. Y ya, al hilo de esta entrañable anécdota, trascribiré un artículo interesantísimo de Juan Bustos sobre este controvertido coro.
Coro
FacistolPoco antes, en 1850, Lafuente Alcántara, en su “Libro del Viajero en Granada”, había escrito: “La sillería del coro es común y el trascoro, obra de un trabajo sumamente prolijo, es de un gusto depravado”. Valladar, en su Novísima Guía de Granada. (1892), sería igualmente rotundo: «Interrumpe la nave central el coro, que ningún especial méritos tiene. El altar es de extravagante buen gusto”. Tanta insistencia daría como resultado, no sin agotadoras indecisiones, que, al fin, la pieza indigna de la grandeza y suntuosidad del templo catedralicio granadino, fuera desmontada de su primitivo emplazamiento y repartida por la basílica:
La sillería, alrededor del esplendoroso tabernáculo de plata repujada, obra de 1926 de Navas Parejo costeada por el Duque de San Pedro de Galatino; el trascoro, el Facistol (obra magnífica de caoba empezada por Alonso Cano y terminada por sus discípulos); las rejas que sí merecían la pena era por su antigüedad, en fin, todos los elementos encontraron su debido emplazamiento, pero no sin que antes se desencadenara una cierta polémica a nivel nacional, que ayudaría a calmar el periodista Cándido G. Ortiz de Villajos, escribiendo en ABC una crónica en defensa de la decisión de la reforma del interior catedralicio, tomada por el entonces titular de la silla arzobispal de Granada, el cardenal-arzobispo Casanova y Marzol.
La sustancial transformación tuvo lugar en el mes de junio de 1930, quedando desde entonces visible en toda su grandeza el fabuloso prodigio arquitectónico soñado por Diego de Siloé. La fotografía, curiosa fotografía que hoy mostramos, nos permite conocer cómo era la nave central de nuestra Catedral cuando el coro ocupaba su anterior emplazamiento. Es evidente que los críticos habían tenido toda la razón".
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NITO
viernes, 13 de febrero de 2009
CATEDRAL DE GRANADA. FACHADA

Cuando explico la fachada de la catedral me gusta acceder a la Plaza de las Pasiegas desde la plaza de Bib-Rambla y a ser posible por la tarde,cuando en los maravillosos y únicos atardeceres de Granada,el sol ilumina la fachada en su conjunto. Oyes entonces una expresión de asombro del personal ante este maravilloso espectáculo y es en ese momento cuando se puede contemplar la obra que nos dejó el insigne Alonso Cano.Bibliografía:
Guia de Granada de Manuel Gómez Moreno.
Granada en tus manos de José Manuel Gómez-Moreno Calera.
martes, 10 de febrero de 2009
CATEDRAL DE GRANADA. TORRE

martes, 3 de febrero de 2009
CATEDRAL DE GRANADA 2
Las puertas de la Catedral.
.Cuando Diego de Siloé se hace cargo de las obras de la catedral en 1.528, decide modificar el proyecto gótico de Egas por otro al estilo romano, es decir, renacentista. La catedral tiene cinco entradas como podemos observar si la rodeamos dando un hermoso paseo perimetral que son: La entrada actual (por donde se saca el tiquet) que se hace accediendo por la reja moderna de la Gran Via a través de una casa que mecere la pena detenerse y comtemplar el pequeño pero hermoso patio con sus columnas y la galería superior con soportes de madera de pie derecho. La segunda es la puerta del Ecce Homo, terminada antes de 1531. La tercera es la hermosísima Puerta de Perdón en la calle Cárcel Baja, realizada en 1536, la cuarta es la Puerta de San Jerónimo y la quintata es la fachada de la Plaza de las Pasiegas.
La Puerta del Perdón es obra original de Siloé y representa la feliz recuperación renacentista de la antigüedad romana con nuevas significaciones políticas y morales. Se mezclan en ella la religión, la emblemática y el arte para ensalzar la grandeza de la Monarquía y de la Iglesia. Tiene varios cuerpos sigue el esquema de un gran arco de triunfo romano con columnas exentas sobre pedestales y la cartela presentada por las figuras de la Fé y la Justicia con un texto en latín cuya traducción es la siguiente: "Despues de setecientos años de dominación musulmana dimos ambas (Fé y Justicia) estos pueblos a los RRCC (año de 1492); encerramos en este templo sus cuerpos y llevamos al cielo sus almas porque obraron con justicia y fé. Dimos por primer prelado a Fernando modelo de sabiduría, costumbres y vida honesta" Está adornada con profusión de caprichos y monstruos renacentistas y a ambos lados hay dos grandes escudos de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos V. Los cuerpos superiores son mas ligeros de composición fueron terminados en el siglo XVII y siguen el mismo esquema anterior en el segundo obra de Ambrosio de Vico muerto Siloé y terminado en 1610 presenta a Dios Padre acompañado de David e Isaías. De ahí para arriba , las arquerías de este testero fueron terminadas por Miguel Guerrero. Lo curioso del nombre de esta puerta del Perdón le viene porque enfrente se situaba la Cárcel de la Ciudad cuya magnífica portada se haya situada en la actualidad en la sede del MADOC, antigua Capitanía General por la plaza del P. Suárez y cuando algún preso tenía la suerte de escapar se refugiaba en la catedral entrando por esta puerta y se acogía al derecho de asilo eclesiástico.
lunes, 26 de enero de 2009
CATEDRAL DE GRANADA. 1
Iniciamos una serie sobre nuestra catedral que es de las más hermosas de la Cristiandad. Daremos unos datos imprescindibles para su mejor conocimiento porque reune una serie de características que la hacen ser un edificio singular que a nadie deja indiferente. Esta hermosa fotografía tomada desde el barrio de los Cenetes, en el Albayzín, nos la muestra en todo su esplendor y nos muestra algunos detalles de su singularidad: Su torre chata tan característica, la maravillosa Puerta del Perdón en la calle Cárcel Baja, la girola y el hermoso cimborrio, conocido popularmente como el "caracol".Las obras se iniciaron con la colocación solemne de la primera piedra el 25 de Marzo de 1.523, onomástica de la Encarnación de la Virgen advocación de esta catedral, según planos del primer arquitecto Enrique Egas con estilo gótico inspirado en las catedrales de Toledo y Sevilla. Los trabajos comenzaron por la cabecera , cimentando su perímetro exterior y replanteando las primeras capillas y contrafuertes. Como Egas llevaba muchas iglesias en Granada, el Hospital Real, el monasterio de San Jerónimo y en el resto de España, catedral de Toledo, tenía las obras un poco abandonadas por lo que el cabildo se planteó despedirle y se dan varias circunstancias como el nombramiento de Pedro Ramiro de Alba, prior del monasterio de San Jerónimo y la llegada del Emperador a Granada en 1526 que fueron determinantes para el futuro de la catedral porque se nombró arquitecto a Diego de Siloé que se hará cargo de las obras hasta su fallecimiento en 1563. Cuando se hace cargo Siloé de las obras decide cambiar el proyecto de Egas y adaptarlo al estilo emergente es decir a lo "romano" pero tiene que ir a ver al Emperador para convencerlo, como así fue y decide convertirla en Panteón Real con todos los planteamientos arquitectónicos que ello implica.
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El 17 de Agosto de 1561 terminado la capilla Mayor y la cúpula se abandona la catedral que estaba en la Mezquita Mayor convertida en Santa María de la O inaugurando solemnemente la liturgia en el nuevo templo a pesar de las obras. Muerto Siloé le suceden en la dirección de las obras Juan de Maeda, Juan de Orea, Ambrosio de Vico, Miguel Guerrero, que termina el crucero en 1637, Alonso Cano que inicia la fachada en 1667, José Granados de la Barrera, Melchor de Aguirre y Teodoro Ardemans. Las obras de la Catedral finalizaron en el año 1704. En tan largo periodo de tiempo hace que nuestra catedral sea una muestra de diversos estilos que van desde el gótico inicial, el Renacimiento, el Plateresco y finalmente el Barroco. lunes, 8 de diciembre de 2008
REMATANDO SAN JERÓNIMO
El monasterio se funda en Santa Fé en el año 1492 en reconocimiento a la labor de Fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada, hombre de talante conciliador y que con el Conde de Tendilla y Marqués de Modéjar, Íñigo López de Mendoza, era un elemento fundamental en la organización del reino de Granada. No era partidario de la conversión forzada de la población musulmana y por la actitud con ella, era conocido como el Santo Alfaquí.
Se fundó bajo el nombre de Santa Catalina y cuando se terminó lo hizo con el Concepción de Nuestra Señora.
En un principio las obras se iniciaron en el actual Hospital de San Juan de Dios pero lo monjes prefirieron trasladarlas en 1504 al lugar actual: La finca y huerto conocidos por Dar-Ibn-Murdí y la Rábita del Quemado.
Se dotó de cuantiosas rentas y bienes y se empezó a levantarse un ambicioso edificio, tomando forma un primer claustro principal, terminado en 1519, y otro colateral terminado en 1526 e iniciándose la iglesia en 1519. En 1521 los monjes se pueden establecer ya en el nuevo edificio. Andrea Navagiero lo visitó en 1526 cuando el viaje de bodas del Emperador Carlos I y la Emperatriz Isabel.
El segundo patio, uno de los primeros renacentistas de Granada, fue habilitado como residencia de la Emperatriz durante su estancia en Granada.
La iglesia se inicia en 1519 según proyecto de Enrique Egas en estilo gótico y en este momento hay un hecho que repercutirá en el monasterio y es la petición de la viuda del Gran Capitán al Emperador en que le ceda la capilla mayor y el crucero para enterramiento suyo y de su esposo. Tras la sesión, se inician las obras en 1525 por Jacobo Florentino que ya trabajaba en la Capilla Real y tras su fallecimiento continúan las obras bajo la dirección de Diego de Siloé. La reja, como la de la Capilla Real, se terminó en 1601 por Francisco de Aguilar, la portada de la iglesia obra de Pedro de Orea y Martín Díaz Navarrete en 1591 y la del Monasterio labrada por el segundo en 1594.
¡Así que ya saben: A visitarlo, que seguro van a disfrutar de ello!
MARTINICO, DUENDE DE LA ALHAMBRA
“Gonzali Fernández de Córdoba
Que propia virtute
Magni ducis nomen…”
cuando se me acercó, sobresaltándome, aquel tipejo insignificante que ya conociera de otros extraños encuentros.
-A fuer de buen granadino, me agrada sobremanera el verle contemplando a sus anchas la monumental belleza de este monasterio, -me dijo.-Yo también, como ve, aprovecho el menor resquicio para hacer lo propio siempre que puedo. En lo que nunca paro mientes, sin embargo, es en la inscripción de esa lápida por la sencilla razón de que no es cierto cuanto en ella se refiere.
Me fue imposible reprimir entonces un gesto de asombro. Este hombrecillo, que tiene la rara virtud de adivinar mis pensamientos, sabía de mis dudas y agrandaba de propósito su herida. No quise seguirle, pues, la corriente, y le contesté indignado.
-¿Cómo que no es cierto? Le concedo la probabilidad de que algún que otro hueso se encuentre descarriado por ahí, a causa de las continuas peripecias sufridas.
-Pero ¿todos...? Permítame que lo dude.
-Creo -y perdone mi sinceridad- que su afirmación no sólo peca de arriesgada sino que, incluso, está totalmente fuera de lugar.
La franja de su sonrisa se hizo más generosa y con esa su característica blandura de voz prosiguió sin inmutarse:
-Los huesos del Gran Capitán no salieron nunca de la Alhambra. Bien es cierto que en su día, como narran los libros de Historia, se efectuó el traslado de unos restos a esta cripta, pero correspondían a otra persona diferente. Se trata, sin duda alguna, de un asunto un tanto rocambolesco, en el que intervino de una manera decisiva ese duendecillo burlón que andorrea de acá para allá, día y noche, por las fuentes y pasadizos de la Alhambra al que se conoce en toda Granada con el nombre de Martinico.
-Y, por favor, no se ría de lo que le cuento -añadió viéndome a punto de estallar de risa.
Él fue quien realizó el cambio en su momento oportuno, escondiendo la gloriosa osamenta de don Gonzalo dentro de un hueco sólo sabido por él, que no ha revelado jamás, porque piensa, no sin razón, que el mejor mausoleo que imaginarse puede es el misterioso Monte de la Sabica. Allí la grandeza del reino nazarí y la del Gran Capitán se funden y complementan.
-¿Dónde, por amor de Dios -le dije interrumpiéndole-, ha rebuscado semejante patraña?
y retuve, por respeto al templo, el hilo suelto de una carcajada. -No he tenido que rebuscar en ningún lado. Lo sé -me contestó sin inmutarse- porque, aunque le cueste creerlo, yo soy el propio duende Martinico. Sí -me recalcó al ver mi gesto de extrañeza-, yo, que tomo a veces la apariencia humana, bien para confundir a necios eruditos o para ayudar en sus pesquisas a los que, como usted, adoran hasta el delirio a mi ciudad de Granada.
Me quedé sin poder articular palabra alguna, atónito ante tan des-concertante revelación, propia más bien de una mente calenturienta o desquiciada.
-¿No se estaría burlando, acaso, de mí? -me preguntaba por otro lado.
Parece que adivinó la estela de mis pensamientos, ya que, sin dejar de sonreír, añadió reafirmándose en cuanto había dicho:
-Créame que no le miento. Palabra de Martinico.
Y, recogiendo el inconfundible sombrero, color de ala de mosca, que había dejado al entrar en uno de los bancos delanteros, lo agitó a modo de despedida sobre su desembarazada cabeza, mirándome amablemente a través de la acuosa transparencia de sus ojos miopes, y luego sin transición alguna, como por arte de encantamiento, se deshizo nebulosamente en el aire desapareciendo al punto de mi vista.
(Basado en un relato de Manuel Lauriño)
NITO
miércoles, 3 de diciembre de 2008
LAS CUENTAS DEL GRAN CAPITÁN
Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas.
Cien millones en palas, picos y azadones.
Cien mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla.
Ciento setenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas por el continuo uso de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo.
Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas en día de combate.
Millón y medio de ídem para mantener prisioneros y heridos.
Un millón en misas de gracias y Tedeum al Todopoderoso.
Tres millones en sufragios por los muertos.
Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías.
Y cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino.
NITO
martes, 2 de diciembre de 2008
EPITAFIO DE LA TUMBA DEL GRAN CAPITAN
“Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba que,
con su gran valor, se apropió el sobrenombre de Gran Capitán,
están confiados a esta sepultura hasta que al fin
sean restituidos a la luz perpetua.
Su gloria no quedó sepultada con él”.
Espada del Gran Capitán












