miércoles, 28 de diciembre de 2016
LA VIEJA CASONA NOBILIARIA
sábado, 30 de junio de 2012
LAS PASADERAS DE SAN PEDRO
A San Pedro, que era calvo,
le picaban los mosquitos,
y su madre le decía,
ponte el gorro Periquito,
que te pican los mosquitos,
con el triqui triqui tron,
una pulga y un ratón
han salido de un cajón.
-oOo-
En los últimos años de su celebración, con las limitaciones a que eran sometidas las jóvenes, las principales participantes, a la hora de cruzar descalzas las «pasaeras», fueron las «niñas de mal vivir». Y, entre ellas, se dice que aguantaron hasta que se extinguió la fiesta, la Puta Pelada y la Pelona de la Fuente, muy habilidosas en esquivar resbalones. Al medio día, se cercaba el paseo y se obsequiaba a los chaveas del barrio con arroz con carne. Lo preparaban los cocineros del Sacro Monte, que bajaban con toda clase de cacharros y peroles y lo servían las mozas del barrio, ataviadas con mantones de manila y peinetas. Ambiente muy de los años cuarenta.
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domingo, 24 de junio de 2012
LOS AGUARDIENTES DE SAN JUAN
sábado, 26 de mayo de 2012
DE PASEO CON LA “DIABLINE”
sábado, 25 de febrero de 2012
ARCO DE LAS PESAS, O PUERTA NUEVA
viernes, 20 de enero de 2012
BLASFEMEAR, VERBO HÍBRIDO

lunes, 4 de julio de 2011
LA COFRADIA DE LOS AMIGOS DE LA OLLA
O los refrigerios en sábados veraniegos: La sangría y la limonada.

Sangría: vino tinto de Valdepeñas, azúcar, melocotones e hielo, dándole su punto. Los albaycineros no le echan canela, que produce dolor de cabeza, ni licores, pues los aguardientes los beben por la mañana para matar el «gusanillo».
Limonada: vino blanco, azúcar, plátano, manzanas picadas e hielo, dándole su punto, que consiste en cáscara de limón rallada con terrones de azúcar. Luego se le exprime un poco limón. Hoy se pone el vino blanco en la nevera para que no se agüe tanto con el hielo…
Seguro que un relamio poeta, sea de donde sea su patria y condición, definiría la sangría más o menos así:
y mucha moderación,
durmiendo luego la siesta,
te beneficia un montón.
Es buena para el catarro,
para la tos repentina,
para ciáticas, lumbagos
y entuertos de barriga.
jueves, 21 de octubre de 2010
ALJIBE DE TRILLO -Agua regalada-
Grabado de “La Ilustración Española y Americana”
He aquí una foto que pocos granadinos han visto
He aquí una foto que pocos granadinos han visto: En la ciudad de Aix- en- Provence, situada al sur de Francia, con motivo del 30 aniversario de su hermanamiento con Granada, se va a celebrar una exposición de fotos de nuestra capital y especialmente del Albayzín, del fotógrafo Arturo Cerdá (1844 – 1921), con el título “Regardes Croises. Grenade / Aix–en-Provence”. Esta muestra, con fotos solo del barrio, ya se exhibió en el año 2006 en la sede del Aljibe del Rey, organizada por la Fundación Albayzín.
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El Aljibe de Trillo
Entre los aljibes públicos granadinos de otro tiempo, el llamado aljibe de Trillo, en la confluencia de la cuesta y la calle de ese nombre, en el viejo Albaicín, fue siempre uno de los más populares.
En épocas lejanas, el conjunto de estos aljibes se había bastado y sobrado para proveer de agua potable a la ciudad. Bosque Maurel, en su “Geografía Urbana escribía : “La red de conducción y distribución, que partiendo de las del Darro y Aynadamar, se distribuía por un complejo sistema de aljibes, permitiendo no sólo el riego de los jardines domésticos sino el mismo consumo familiar, era la admiración de propios y extraños en el siglo XV”. De entonces los bellos y evocadores nombres de muchos aljibes: del Rey, de la vieja, de la Gitana, de la Lluvia o del Agua Dulce…
¿Qué méritos tendría el tal Don Trillo, aparte de ser Caballero Veinticuatro y Comendador, que vivió por este lugar, para que dieran su nombre a calle y aljibe, en esta “pintoresca encrucijada en el corazón de la Alcazaba –describía Julio Belza-, que, desgraciadamente, empieza a desfigurarse”?
En 1915, el aljibe y su más cercano entorno, presentaban este pintoresco espectro que nos da conocer este cliché. Enormemente sugestivo el típico rincón albaicinero, risueña esquina escondida en el primitivo barrio llamado por los musulmanes de la “Couracha”. Aquí, en el corazón del antigua Alcazaba Cadima, el Aljibe de Trillo elemento valioso de un paisaje infinitamente seductor. En 1915, como puede verse, el varias veces centenario aljibe seguía prestando sus servicios, como cuando Henríquez de Jorquera, en sus anales del siglo XVIII, ya lo citaba entre los “muchos ´algives´ de agua regalada de que se ´sirben´ los vecinos”.
Hoy, que los aljibes son un entrañable recuerdo del ayer granadino, “un reflejo de vida y costumbres nunca suficientemente estudiadas” -como muy bien escribió Seco de Lucena-, esta curiosa imagen fotográfica posee un indudable colorido y sabor. La sencilla portada del aljibe, su arco elegante, el aguador, el transeúnte sin prisas, el vecino asomado a la puerta matando el tiempo, los valiosos restos de edificaciones antiguas aún conservados, la gracia del balcón cargado de flores…
Hoy, que la ciudad toda nos estremece o irrita con su permanente sucesión de ruidos a cual más agresivo y odioso, ese escenario del albaicín en 1915 se nos ofrece a nuestros nervios cansados y nuestra vida de vértigo como una ventana abierta al misterio cósmico de un tiempo sereno que se nos fue para siempre.
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Bibliografía consultada:
-GRANADA, de Juan Bustos Rodríguez.
-ASOCIACION DE VECINOS - BAJO ALBAYZIN
miércoles, 22 de septiembre de 2010
ROMERÍA DE SAN MIGUEL
Romería de San Miguel
En pleno “ecuador membrillero”, es decir, en este nuestro particular veranillo de San Miguel, me vienen a las mientes un suceso que me contaron mis viejos:
“Hará pa 70 años, en la gran jornada de la romería de este Santo, cayó una enorme tormenta de agua que arrastró cuestas abajo tal cantidad de almecinas, majoletas, acerolas, erizos de castaño y demás vituallas que se vendían en puestecillos y tenderetes para los peregrinos que allí subían, que alfombró totalmente Plaza Nueva. Esto te da medida de la importancia que adquirió «la subida al Cerro» y del personal que allí acudía”.
A mayor abundamiento, y queriendo yo profundizar en el tema, cae en mis manos por puro azar, una monografía titulada:“Ritual de la Cocina Albaycinera” de Mariano Cruz Romero, y cuya entrada copio.
“Afán de Ribera ha dedicado páginas muy divertidas y también emocionadas a «La subida al Cerro». Decía: « ¡Cómo te resucitas el día del Santol ¡» y añadía (refiriéndose al Albayzín orgulloso), «Todo se engalana para que la gente de allá abajo vea que algo queda de su pasado esplendor». Los autores que hemos venido citando recuerdan las frutas que se consumían durante la fiesta: membrillos de carne amarilla, gamboas (azamboas), acerolas como melones, azufaifas de cuello vuelto, granadas de Fuente Peña (como la sangre, de grano negro), nueces mollares, almecinas, majoletas, cacahuetes, girasoles, erizos verdes e higos chumbos. Frutas que aún siguen ofreciéndose en la romería, de la misma manera y por el mismo tipo de vendedores, y con el mismo sistema de pesos y medidas: el «puñao». Con las almecinas (un «puñao» por un duro hoy) se regala el canuto de caña, arma de gran precisión para disparar el hueso de la almecina a la pantorrilla o el bullarengue de las mozas o al cogote de los malafollás. Es un juego vitamínico”.
La historia de la Romería
En la época de dominación árabe existía la leyenda de que en el conocido Cerro del Aceituno o también Cerro de los Diablos, había un milagroso olivo que sólo en un día era capaz de ofrecer sus frutos con todo el proceso de maduración de manera simultánea. Y con tal se celebraba una fiesta en el día de la Ankara junto a una torre que allí se elevaba.
Después de la conquista cristiana de la ciudad el lugar pasó a llamarse Cerro de los Ángeles y se edificó una pequeña ermita en la que se dijo misa por primera vez en 1673. Esta ermita fue arrasada por los franceses en 1810, pero el empeño de la Hermandad la volvió a erigir en 1828.
Aunque es una fiesta local del barrio del Albaicín, tiene una enorme repercusión en toda la población de Granada que asiste a la romería que comienza a primeras horas de la tarde.
La Ermita del Arcángel San Miguel, San Miguel Alto, preside la ciudad de Granada puesto que se encuentra en un alto, el Cerro del Aceituno, en la muralla del siglo XIV. Se celebra la romería de San Miguel Alto el último domingo de septiembre, que es prácticamente la única vez al año que se abre la ermita. Desgraciadamente, pues la estatua es tema de uno de los poemas más hermosos de Federico García Lorca.
El día de la romería, los romeros se dirigen al Albaicín en carretas y caballos, para sacar en andas una de las imágenes del Arcángel, hecha especialmente para salir en procesión. La imagen recorre las calles del Albaicín y regresa de nuevo a su ermita en la tarde.
La imagen original permanece en el altar. San Miguel tiene muchos devotos. Siempre se le ha relacionado con la Reconquista y la expulsión de los musulmanes. El tradicional dragón derrotado por el Arcángel tiene en Granada rostro moro.
NITO
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