miércoles, 4 de enero de 2023

ARTABÁN: EL CUARTO REY MAGO


Había, en tiempos de mi niñez, un desafortunado aserto que decía que los Reyes Magos no dejan regalos a los niños pobres porque no tienen botas (Julio Camba), y es bien sabido que es menester –además- disponer en una habitación de la casa de un par de estos zapatos para que sus majestades de Oriente corran raudos a dejar sus presentes. Oro, incienso y mirra llevaron Melchor, Gaspar y Baltasar al Niño Jesús siguiendo una estrella que les condujo a Belén. Cada uno representaba a los continentes conocidos antes del descubrimiento de América, venían de Europa, de Asia y de África.

Para otros eran los genuinos descendientes de los tres hijos que tuvo Noé: Sem, Cam y Jafet que hacían con sus caravanas la ruta del incienso partiendo de Arabia. Aunque asegura Máximo que comenzaban su andadura en la Babilonia de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak.  Cuando llegaron a Belén tenían veinte, cuarenta y sesenta años, la imagen de la juventud, la madurez y la senectud en el orden inverso a su enumeración tradicional. Se sabe que fueron muy longevos, viviendo más de cien años, y desde el siglo XII sus reliquias viajeras yacen enterradas en la catedral de Colonia.

Acuden puntualmente en la noche del 5 de enero a su cita con la república de los niños, que cuando comienzan a ser mozalbetes les da por decir que los reyes son los padres. Se da el caso, igualmente,  que con el paso del tiempo todos volvemos a habitar el mágico territorio de la infancia, recuperando definitivamente la ilusión de aquellas noches.

Una leyenda llevada al cine hace ya algunos años, cuenta que hubo un cuarto rey llamado Artabán. Era un mago persa muy acaudalado que vendió todos sus bienes para unirse a la caravana de Melchor, Gaspar y Baltasar. Compró camellos y provisiones para el camino y un zafiro, un rubí y una perla como ofrendas para el Niño Dios. En su ruta para alcanzar a los otros magos se encontró a un hombre enfermo que le pidió ayuda. Artabán vendió el zafiro para socorrerlo y se quedó junto a él hasta que el hombre se repuso. Continuó el cuarto Rey su viaje hasta Belén pero tuvo que detenerse y vender el rubí para rescatar a un niño que Herodes en su matanza de los inocentes había mandado asesinar. El rubí supuso su libertad. La perla, que era el único tesoro que le quedaba, tuvo que empeñarla para salvar a una joven doncella que iba a ser vendida como esclava. Artabán no pudo llegar a tiempo a Belén, pero su ejemplo solidario perduró a lo largo de los tiempos. 

Yo me pregunto, siguiendo una antigua leyenda, si no fue Artabán aquel mago viajero que pobre y viejo, con un pequeño asno como única compañía y patrimonio, llegó a Jerusalén de Judea a la misma hora que en el monte Gólgota expiraba Jesús condenado a morir crucificado. No pudo ofrecerle nada porque nada tenía, miró a los ojos de Jesús y él le devolvió la mirada antes de morir. Me hubiera gustado mucho que aquel hombre fuese Artabán.



Se ha vertido mucha literatura en torno a los Magos de Oriente. Ellos sostienen la tradición española y ponen fin al largo ciclo navideño. Son maestros en la magia feliz de los días de júbilo, sus caravanas vienen repletas de presentes, traen regalos para todos, reparten quintales de ilusión, vienen con el bálsamo que sana por un día todas las enfermedades, en sus zurrones maduran todas las frutas conocidas, lucen las estrellas perdidas que ellos devuelven a un firmamento de papel pegado en las traseras de los nacimientos donde siempre hay colgado un cometa de purpurina que yo he encontrado  hace  poco, guardado en una caja donde conservaba mis tesoros de la infancia.

Bienvenidos, Majestades; dejo mis botas en el salón junto al salvado y el agua que pongo para los camellos.



NITO

viernes, 30 de diciembre de 2022

GOTAS DE AÑO VIEJO

 


 A mis amigos lectores y seguidores de “La Murga”, con gratitud y cariño inmensos, deseándoles salud y prosperidad para el Nuevo Año de 2023, con la promesa de seguir dando la tabarra, hasta que las fuerzas me abandonen, pues mi voluntad es infinita.

 Navidad de 2022

 


GOTAS DE AÑO VIEJO


Brindaré por vosotros al cruzar la media noche.
Aplaudiré el que gocéis el amor en los abrazos.
No llamaré, líbreme el cielo divino, trivial derroche
lo que hayáis gastado en trenzar humanos lazos.

Suman, y no me equivoco, doce las uvas de la suerte
y doce, en verdad, las ilusionadas campanadas del reloj.
Con racimos y campanas, abramos la puerta en la noche,
al Nuevo Año. Con abrazos, sí, y con besos y con amor…

Nito -2022-

 

 

lunes, 28 de noviembre de 2022

LA IGLESIA DE SAN LUIS EN RUINAS

 

La ruina de la iglesia de San Luis de los Franceses

NO encuentro una sola razón para justificar el estado de ruina y abandono que ha soportado esta iglesia después de 90 años en que fue quemada. Parece que tras las excavaciones pertinentes actuales y la concesión de ochocientos mil euros de los fondos “Next Generation” para financiar la obra, San Luis de los Franceses deberá estar en pie en un plazo de tres años. ¡Granadinos: Crucemos los dedos…!

La capilla mayor y el venerado Cristo de la Luz

Incendiada el 9 de Diciembre de 1933 durante los desórdenes revolucionarios, ardió íntegramente, quedando por completo destruida. Solo están hoy en pie sus muros y los arcos apuntados que mantenían su techumbre. Parroquial hasta 1842, se construyó este edificio sobre la mezquita llamada Azafa (´yami al-Safa´) en 1526 (Guía Gómez Moreno) y su interior presentaba una sola nave, con arcos de ladrillo de forma ojival e impostas sosteniendo su curiosa techumbre, que apoyaba en gruesas vigas, tendidas de arco a arco, con zapatas góticas que soportaban una armadura de par y nudillo con lazo y, desde ellas hasta los muros, techos de faldones. Entre los estribos de estos arcos se abrieron, en tiempos modernos, capillas sin interés artístico digno de notar, si no es los detalles barrocos de su decoración, muy prodigados en todas, y algún resto de los cuales queda en la primera de los pies de la Iglesia. El arco toral, con escudos del entonces Arzobispo de Granada, Fr. Pedro de Alba, daba paso a la capilla mayor, que era cuadrada y cubierta de un alfarje morisco hecho, como los anteriores citados, por el carpintero Juan Ruiz. Su retablo, de mezquina y arbitraria traza, era obra de mitad del siglo XVIII profusamente labrada, y lo decoraban cuatro lienzos de escuela granadina, la escultura del patrón de la Iglesia en la hornacina, lo empenachaba, otra de la Virgen, de final del siglo XVI en el encasamiento central y la de S. Agustín, de mediados del XVII, en uno de los laterales, así como la imagen titular de la Iglesia de Santa Isabel de los Abades, hace ya mucho tiempo desaparecida.

Alzado de la Iglesia de San Luis

 A los pies de la nave se hallaba la capilla del Cristo de la Luz, con retablo dieciochesco, de menuda labra, cuyo nicho central lo ocupaba una escultura del Crucificado, que daba nombre a la capilla, y que era notable, no por su valor artístico sino por el histórico y religioso, pues la leyenda aseguraba a esta imagen, aparición sobrenatural en una caverna descubierta al hacerse la sacristía " y esa leyenda engendró una gran devoción hacia ella traducida en unos cultos tradicionales, conocidos con el nombre de reviernes de S. Luis, (cultos rendidos al Cristo los siete viernes que suceden a la Semana Santa –Almagro Cárdenas-). En una de las hornacinas de este retablo merecía señalarse la pequeña escultura de S. Juan de Dios, obra derivada del círculo artístico de José de Mora”.

Capilla del Cristo de la Luz

Todo esto ha desaparecido, así como la decoración barroca con que se engalanó este templo, hacia 1733 (La Chica Benavides), decoración que prestaba curioso y original aspecto a su reducido y recogido interior, cuya nota más acusada era la riqueza y variedad de cornucopias y molduras que lo decoraban. Lo único salvado -aunque despojado también de espejos y lienzos-  ha sido la sacristía que aún conserva sus modestísimas cajoneras, decoradas con unas simples aplicaciones rococó.

 La capilla mayor de San Luis, antes del incendio

La fachada de la Iglesia, que ha quedado en pie, tiene sencilla portada de ladrillo rematada por una hornacina, en la que existía una imagen en piedra de S. Luis, mediana escultura, que fue rota a pedradas y de la que solo quedaba el cuerpo en la hornacina, despojado de su mano izquierda y la cabeza. Esta pudo encontrarse y uno y otro fragmento fueron trasladados por el Seminario de Arte al Museo de la Catedral, donde se depositaron.

San Luis hoy a vista de dron

 El Archivo de la parroquial, desde 1842 en que fue suprimida, se conservaba en la del Salvador y ha desaparecido totalmente al ser incendiada esta última Iglesia. Lo interesante de él eran los libros sacramentales, de los cuales había 11 de Bautismos (cuya primera partida correspondía al 1 de Enero de 1544; 6 de Desposorios (primera partida, de 14 de Diciembre de 1595) Y uno  de Defunciones (primera partida, de 7 de Julio de 1614), según Gallego y Burín: Memoria  descriptiva de los Archivos  de Granada. Ms.  Inédito.


Nota.- Al tiempo que escribo esta entrada, la Prensa granadina da cuenta del hallazgo, en el transcurso de unas excavaciones y sondeos, de los cimientos de la Mezquita de la Pureza (´Yami al-Safá) sobre la que se edificó la iglesia de San Luis. Nadie ponía en duda que, seiscientos años atrás, había una mezquita en el mismo solar donde se construyó la iglesia de San Luis, pero había que demostrarlo.

Estado en que quedó el santo titular (hoy restaurado)

NITO

domingo, 30 de octubre de 2022

NO TAN AJENOS A HALLOWEEN



 Tantos años criticando y combatiendo al “Jalogüin de los güevos” (por aquello de importar costumbres  o modas extranjeras y en contra de nuestras ricas tradiciones),  y ahora leyendo a dos renombrados especialistas en estos temas, me demuestran que estamos más cerca de Halloween de lo que imaginamos.

Os invito a que leáis tanto a María Jesús Ruiz (doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Cádiz desde 1987) como a Manuel Ruiz Torres (químico y escritor con 12 libros publicados de gastronomía histórica).

El de la doctora María Jesús Ruiz se titula “Cantar y bailar la muerte" (Click) 

Por su parte, Manuel Ruiz Torres deriva su atención al ámbito gastronómico tan unido a cualquier tipo de celebración en un artículo titulado “No tan ajenos Halloween”. 

¡Si José Zorrilla nos viera hoy...!

¡Feliz Halloween!

En España es conocido como la noche de todos los Santos: una noche al año en la que recordamos a todos nuestros seres queridos, pero ¿cómo se celebra la noche de brujas o la noche de Halloween en el resto del mundo? ¿De dónde viene esta tradición? ¿Hemos copiado en España la festividad americana? Veamos…

Halloween: ¿Tradición española...?

Es casi palpable que las fiestas de Halloween son algo puramente comercial alrededor del mundo. Esta festividad pagana originada en los festivales celtas de la cosecha, que al cristianizarse recuerda a los muertos, los santos, los mártires y creyentes que se celebra el 31 de octubre en medio mundo, en España es criticada por la forma en que se celebra, sin embargo, estamos muy equivocados a la hora de enjuiciar algunas imitaciones en nuestro país. Halloween comenzó como una fiesta pagana en las entrañas de Europa. Esta fiesta se trasladó a varios países del mundo y de ahí en adelante, comenzaron las transformaciones hasta llegar a las celebraciones actuales. Queremos  decir con esto, que España es más antigua en tradiciones de lo que pensamos. Los celtas pisaron nuestras tierras y, queramos o no, contamos con esta noche tradicional de nuestros ancestros y no traída de América.


 La noche de Samhain

Los antiguos pueblos celtas vivían y se mantenían gracias a la agricultura. A consecuencia de esto, celebraban todos los años la Noche de Samhain (el final del verano). Con la llegada del invierno almacenaban provisiones y sacrificaban animales a los dioses, pues se acababa el tiempo de cosecha y llegaba un invierno largo y frio. Actualmente, y por desgracia, la fiesta de Halloween es una mera fiesta consumista que carece de sentido religioso. Los EEUU son los únicos que han mantenido lo poco que queda de la tradicional noche de brujas. La Noche de Samhain era la celebración del final de las cosechas: los celtas creían que los espíritus de los muertos volvían a visitar el mundo de los mortales.

La tradición nos cuenta como se dejaba comida en las puertas y ventanas de las casas, junto a velas encendidas para que las almas de los muertos pudieran encontrar el camino hacia el descanso junto al Dios Sol (dios celta). Otro acto tradicional de la noche era que los druidas de cada aldea o pueblo recogían alimentos, casa por casa, para poder realizar ofrendas a los dioses. Otra tradición era encender hogueras para ahuyentar los malos espíritus. Como hemos comentado antes, algunos países como EEUU mantienen una mínima parte de esta tradición. Los niños americanos se disfrazan y van de casa en casa pidiendo dulces como antaño hacían los druidas. Los americanos conocieron la tradición sobre el 1800 d.C. cuando irlandeses y escoceses la introdujeron en el país, traída de Europa.


Esta tradición celta viene realizándose desde el año 100 d.C. Y así fue durante años hasta que, en el año 800 d.C., la iglesia cristianizó todas las celebraciones paganas y esta fiesta pasó a llamarse la Noche de Todos los Santos. También se cambió la fecha: en vez de realizarse la noche de brujas, como era originalmente el 31 de octubre, pasó a celebrarse el 1 de noviembre. Tras la cristianización, algunos países desarrollaron sus propias costumbres para la noche de Halloween. Por ejemplo, en Gales cada persona pone una piedra blanca junto a la hoguera durante toda la noche. A la mañana siguiente si la piedra sigue ahí, significa que esta persona vivirá un año más (tradición mantenida de los celtas). Por último, indicar que en inglés es traducido como “All Hallow´s Eve” (Noche de Todos los Santos), de ahí viene la expresión actual de Halloween.

 Y es que, a pesar de que en los últimos tiempos las tradiciones americanas como Halloween, han tomado el control de la festividad de Todos los Santos, en España ya se celebraba el Día de los Muertos con sus propias costumbres desde hace siglos. De hecho, cada rincón de la geografía española dispone de sus tradiciones centenarias para festejar la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre: Samaín, Amagüestu, Castanayada, Gazteñerre, Tosantos… mil y un nombres que nos podemos encontrar entre las festividades españolas para celebrar esta noche.

¿Las conoces todas? Puedes consultar en Internet algunos de los epígrafes que señalo, si acaso tu curiosidad llegara a tanto.

 Tradiciones españolas para celebrar el Día de Todos los Santos: alternativas a Halloween

 El Samaín, la Santa Compaña y los Magostos (Galicia);  Amaguestu (Asturias); Magosta (Cantabria); Gazteñerre eguna (Pais Vasco y Navarra); Día de las Calaveras (La Rioja) y Noche de las Ánimas (Aragón); Castanyada (Cataluña); Fira de Tots Sants de Cocentaina (Comunidad Valencia); El Calbote (Extremadura);  Moragá (Castilla León); Don Juan Tenorio y comer buñuelos de viento (Madrid); Holywins (Castilla La Mancha); Fiesta de la Castaña, Tosantos, Gachas y Maroween (Andalucía); Sa trencada y Bunyols (Islas Baleares); Fiesta de los Finaos (Islas Canarias)…


NITO

viernes, 30 de septiembre de 2022

TRAVESÍA EN PIRAGUA A LA CUEVA DE LAS PALOMAS


Paseo medio ambiental y deportivo en piragua por los acantilados de Cerro Gordo

A nuestro inolvidable velero “Calaissa” había que desmontarle el mástil y aparejarlo solo con motor y remos, si pretendíamos penetrar ese día en la “Cueva de las Palomas”.

Pero desde que Cerro Gordo fue declarado Paraje Natural, no se permite la navegación a motor en sus inmediaciones. En consecuencia, hace unos 20 años que no había vuelto a visitar esta Cueva de las Palomas  (2002).

Ahora, después de sopesarlo mucho, me decido a intentar la travesía  en piragua con  buena provisión de agua y algo de comida energética.

Dos cerros flanquean la bahía de La Herradura: la Punta de la Mona (a levante) y Cerro Gordo (a poniente), y hacia Cerro Gordo aproamos, sin costear, rumbo directo enfilando el cabo, para ahorrar tiempo y esfuerzo. A  la derecha va quedando la playita de  Calaiza,  Ya la visitaremos de regreso, si es que acaso sobraran las fuerzas. Todo el trayecto es una zona especialmente protegida por su importancia medioambiental.



En este paradisíaco recorrido (que llega hasta Nerja) se van alternando las pequeñas calas y los escarpados acantilados, señalando el lugar en el que el mar engulle las estribaciones del parque de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama; escarpes coronados por media docena de torres de origen medieval (Cerro Gordo, Caleta, del Pino, Río de la Miel, Maro…) y horadados, a nivel del mar (pues existen otras sumergidas -como la del Sifón- [click]
),  por varias cuevas de lo más interesante, como la “Cueva del Contrabandista”, “Cañonazo”, o esta de “Las Palomas” (también llamada de la Virgen o de los Murciélagos), casi desconocidas para muchos sexitanos (*), y donde predomina una flora y fauna riquísima.

Fotos tomadas de "El Faro de Motril"

Más allá, aunque hoy no llegaremos,  aguas dulces se precipitan al mar desde una altura de 15 metros: la cascada de Maro. La imagen y el sonido del agua dulce saltando al mar desde el acantilado son ciertamente hipnóticos y atrapa a quien se atreve a acercarse hasta la chorrera.

Descripción de la cueva

Y así, bordeado la pared de Cerro Gordo, y antes de llegar a la playa de Cantarriján, encontramos en el abrupto acantilado, una cueva, con una apertura baja y alargada, más alta por la izquierda, y tras la cual se abre una gran sala, en la cual caben perfectamente hasta una decena de canoas como la nuestra. Solo tiene acceso por mar. Una vez dentro, paleando con cuidado, sin tocar nada, ni coger nada, deberemos observar el fondo, que está en muchos casos, tapizado de coral anaranjado, en contraste con el verde esmeralda de sus aguas. En su parte aérea, la cueva se abre hacia arriba, creando un gran espacio, en el cual existen diferentes relieves rocosos. Uno de estos, se ha dado en parecer con el tiempo, por los visitantes que por allí llegan con sus embarcaciones, que se asemeja a un Virgen con su niño, por lo que esta cueva, sobre todo, últimamente, también empieza a ser conocida como la Cueva de la Virgen, aunque entre la gente más antigua del lugar, siempre la nombró  como cueva de Los Murciélagos o Cueva de las Palomas.

Su morfología es la de una gran sala inclinada de unos 80 metros de longitud, 40 metros de anchura y una bóveda con alturas de 20 metros.  Con grandes bloques en su interior y con una zona alta en la que se desarrolla una gatera o paso estrecho.

(*)  -Se da la nota curiosa que antes de conocer estos parajes, así como el mismo Almuñécar, ya sabía yo la existencia de esta Cueva  desde mi niñez en Beni-Enzar, gracias al inefable ilustrador de comic Juan García Iranzo autor de “El Cachorro”. Sirva esta nota como agradecido homenaje a quién supo comunicarme tanta ilusión  y fantasía con sus dibujos.


NITO

 

lunes, 29 de agosto de 2022

EN BUSCA DE LA TUMBA DE BOABDIL

 

Imagen de la «musalla», o ermita, donde se cree 

que está enterrado el último rey moro de Granada


No ha habido sobrenombre más bien aplicado a Boabdil que el “Zogoibi o el Desdichado”, que le pusieron sus súbditos al comenzar sus infortunios desde la cuna.

Washington Irving “Cuentos de la Alhambra”

 


El último rey moro de Granada, Boabdil «el Chico», murió en la ciudad marroquí de Fez en 1533, y su cadáver fue enterrado en un lugar donde ahora un equipo hispano-emiratí se propone sacarlo del subsuelo y de paso del desprecio con que la historia lo trató.

El proyecto es financiado por el emiratí Mustafá Abdulrahman y capitaneado por el cineasta español Javier Balaguer, quien prepara un documental y un largometraje de ficción sobre lo que llama «un hombre maltratado por la historia, pese a que le debemos la salvación de Granada y de la Alhambra».

Como es bien sabido, Boabdil perdió Granada en 1492, lo que significó el fin de Al Andalus, y se exilió con su familia en el vecino Marruecos, en lo que entonces era el Sultanato de Fez.

Sin mezclarse en luchas palaciegas de Fez ni desempeñar ningún cargo relevante, vivió 40 años más y murió discretamente en 1533, según refiere Virgilio Martínez Enamorado, que ha ejercido como asesor científico del proyecto hispano-emiratí.


Enterrado en una «musalla»

Fue 150 años después cuando un historiador árabe llamado Al Maqarri, que decía haber conocido a los nietos de Boabdil, reveló que el rey depuesto había sido enterrado en una «musalla» (ermita) cercana a la Puerta de la Justicia de la medina de Fez, una de las más imponentes de la ciudad antigua.

La puerta ha cambiado de nombre, ahora se llama «Puerta del Quemado», pero la ermita sigue allí, en medio de un descampado que en los últimos días ha sido tomado por Balaguer, cámara en mano, y el geofísico Luis Avial, quien ha realizado una prospección del terreno con georradar y asegura que ya ha encontrado bajo la cúpula restos humanos de al menos dos esqueletos, más dos lápidas.

Las dos lápidas parecen ser un buen indicio, pues los sultanes y solían ser enterrados junto a algún santón, y esa ermita es conocida en el barrio como «la tumba de (el santo) Sidi Bel Kasem», aunque la memoria de Boabdil se haya perdido.

Sin embargo, la maraña burocrática marroquí -y, concretamente, saber quién da el permiso- ha impedido que los expertos puedan realizar una excavación arqueológico-forense y extraer restos que puedan pasar los análisis de carbono 14 y datar al menos su antigüedad, así como la edad o posible enfermedad que tenían esas personas al morir.


La maraña burocrática ha impedido que los expertos realicen una excavación arqueológica-forense

El ayuntamiento de Fez ha conminado a los diferentes ministerios potencialmente capaces de autorizar o bloquear las excavaciones -Cultura, Asuntos Islámicos, Interior- a que den una opinión definitiva para poder empezar las excavaciones la próxima semana.

El prestigioso forense vasco Francisco Echevarría, acompañado de un equipo de cuatro arqueólogos de la Sociedad Aranzadi, se ha comprometido con Balaguer a analizar los restos si llega el permiso, y asegura que en cinco días podrían extraerse huesos o dientes y su análisis demorarse solo dos meses.

El último descendiente de Boabdil

Si se confirmara que en la ermita hay enterrado desde hace cinco siglos un varón de unos 70 años, podría entonces cotejarse su ADN con el de un hombre aún vivo y residente en México. Este hombre asegura poder demostrar que pertenece al linaje de Boabdil, a partir de una hermana o una hija del rey granadino que tuvo que cristianizarse con el nombre de Isabela para permanecer en Granada, la cual tuvo un hijo con Fernando el Católico y sus descendientes «hicieron las Américas», siempre según Balaguer.

Existe además la posibilidad de buscar más restos del padre o el abuelo de Boabdil, que se saben enterrados en el castillo de la localidad de Almuñécar, cerca de Granada, asegura por su parte Abdulrahmán.

El mecenas emiratí -y es también la idea de Balaguer- quiere reivindicar la figura de Boabdil, ya que según él fue «un hombre de Estado, no un guerrero, un gran negociador que debe pasar a la historia porque prefirió, antes que la guerra, salvar la vida de todo un pueblo».

Abdelramán lamenta que Boabdil -proveniente de su verdadero nombre, que era Abú Abdallah o Abdillah en dialecto granadino de entonces- haya pasado a la historia como un cobarde o hasta un traidor, famoso por una anécdota que además es falsa: la de que su madre lo reprendió por «llorar como una mujer lo que no pudo defender como un hombre».


Boabdil fue un excelente político y un negociador

El emiratí prefiere subrayar que fue «un excelente político y un negociador» que supo preservar los derechos de los granadinos y que se llevó con él al exilio a varios miles de los que no quisieron quedarse en la Granada «reconquistada» (incluidos dos mil judíos).

«Fue un hombre víctima de las circunstancias históricas. Sería hermoso encontrar sus restos, pero, si no lo conseguimos, al menos habremos logrado que se hable sobre lo que fue: un gran hombre».

El paraiso perdido 

 “Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”.

García Lorca




NITO


BIBLIOGRAFÍA.- Basado en un artículo de ABC que la Agencia Efe publicó el  dos de marzo de 2013




viernes, 29 de julio de 2022

EL CONJURO DE LA CALLE DEL AIRE

 Escribía Joaquín Romero Murube, articulista, poeta y amigo sevillano de García Lorca, que “una de las muestras de peor gusto  y de poco respeto  a sí misma que una ciudad puede dar es la variación  de los nombres de sus calles”.



Paseaba por Plaza Nueva una tórrida mañana de este verano insufrible, ajeno a todo menos a la imagen mental de un botijo rezumante de barro colorao, cuando un potente chorro de aire fresco  proveniente de una estrechísima calle me devolvió a la realidad: Calle Aire.


Enseguida recordé el conjuro de ciertas calles albaicineras que celebrara nuestro inolvidable cronista oficial de la ciudad Juan Bustos.  Granada,  -decía-  como el resto de las urbes españolas, no se libró de esta sentencia y fueron abundantes los cambios en la nomenclatura de sus vías por lo general más importante. Más, por fortuna, los nombres de las viejas calles de los viejos barrios, un delicioso poema inimitable, se salvaron del desaguisado.  Se conservaron  –y se conservan- infinidad de calles, callejuelas y placetas, con  nombres sugeridores de cosas familiares y poéticas, nombres poemáticos que nos dan una suave emoción de intimidad. Calles de Aceituneros, de Doña Rosita, Duende, Ánimas, Beso, Hornillo de  Vagos, Corazones, Jazmín de San Matías, Aljibe de la Lluvia,  Mano de Hierro,  Niños Luchando, Rueda Bolas, Alondra, Amapola, Albahaca, Capellanes, Botica…


En la Plaza Nueva nos llama, con su severa imagen de otros tiempos, la calle del Aire. Enríquez  de Jorquera le daba un nombre más bello: Chorrillo del Aire. Uno va peregrinando poco menos que sin rumbo hasta que, de pronto, se percata de la sobria grandiosidad de este escenario, poblado de viejos fantasmas.

A la izquierda, la fachada lateral de la Real Chancillería; a la derecha, la Capilla de San Juan de Dios de la Casa de los Pisas. Al fondo una casa importante del siglo XVI, en la cuesta de las Arremangadas. (En ella tenía su estudio el malogrado pintor granadino Julio Espadafor). Un paisaje urbano, en suma, que produce una sensación de ensueño que acaba en melancolía.


Al hecho universal de la fascinación que ejercen muchas ciudades sobre las personas, es decir, al conjunto de pequeñas y grandes cosas mezcladas bajo escala inefable y en dosis no clásicas, pero que aprisionan el ánimo, se le atribuye un origen poco menos que mágico. La magia de Granada no está solo en la historia reducida a gloria, piedra  y erudición de sus monumentos. Es la también en escenarios como éste, tan vigoroso en sus luces, en el que parece flotar un aire viejísimo.  El alma  antigua de la ciudad  –esa que, entre todos, vamos matando-  nos sale al paso en calles como ésta, inmovilizada en su edad de algunos siglos. La imaginamos sin dificultad en la Granada del XVII. Calle del Aire, calle donde el aire corre como un río, calle de achicamientos, transitada entonces por severos leguleyos y oscuros alguaciles de la Real Chancillería y por los cada vez más abundantes devotos del fundador de la Orden Hospitalaria.

El último secreto, la más fina esencia de la ciudad  –su melancolía, su carácter, su misterio-, se halla también en lugares así, milagrosamente escapados de tiempos muy lejanos. En ellos, entre denso silencio, se ha detenido la ineludible marcha de las horas.



Magnífica plumilla de Juan B. Olalla



NITO

 

BASADO EN:

 "Siete romances": de Joaquín Romero Murube

Granada, laberinto de imágenes y recuerdos: Juan Bustos

 



jueves, 30 de junio de 2022

LA TROCHA DE JÚCARO

 


Quisiéramos traer a estas páginas, a un granadino, tan ejemplar y esforzado como desconocido e ignorado por sus paisanos: Don José Gago Palomo, teniente coronel de Ingenieros, licenciado en Medicina y en Derecho. Poco rastro queda, sin embargo, de su recuerdo en Granada; a mis manos llegó una foto que muestra su nombre filigraneado  en un empedrado granadino perteneciente a un parterre del carmen albaicinero que habitó. Hombres de su temple hicieron lo imposible por evitar la caida de nuestro Imperio Colonial.


 Biografía

Gago Palomo, José. Granada, (1849 – 1908). Ingresó en 1875 en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, después de realizar previamente los estudios de medicina y cirugía en su ciudad natal. Salía de la citada Academia como teniente, una vez terminado el plan de formación reglamentario, el 22 de febrero de 1879, siendo destinado al Regimiento Montado del Cuerpo.

En junio de 1885 era destinado a Ultramar, al batallón de Ingenieros en las islas Filipinas. Durante el mando del general Weyler como capitán general de las Filipinas, se encargó al comandante en Ultramar Gago, la construcción de la “trocha” de Tukurán, que tanto sirvió en las operaciones posteriores de los generales Weyler y Blanco contra los “moros” (musulmanes nativos).

Por lo extraordinario de su labor, fue recompensado con la Cruz de María Cristina. En 1891, regresó a la Península.

En 1893 estaba prestando sus servicios en la Comandancia de Ingenieros de Granada y en 1894 ascendía a comandante de Ingenieros. En julio de 1895 cesaba en tal situación, siendo destinado a la Comandancia de Ingenieros de Sevilla, donde permaneció hasta enero de 1896 en que se le nombraba ayudante del capitán general de la isla de Cuba, el general Weyler, isla en la que desembarcaba el mes siguiente.

Poco después de hacerse cargo de su destino como ayudante, se le mandaba a la Trocha de Júcaro a Morón para los trabajos de fortificación necesarios. Bajo su dirección (su trocha de Tukurán le sirvió de experiencia para la del Júcaro), se construyeron cincuenta torres de mampostería (una por cada kilómetro de la línea), la tala de la manigua a lo largo de la citada trocha, con un ancho de trescientos metros, un campamento permanente cada diez kilómetros, la instalación de proyectores para alumbrado de la línea, así como un tendido telefónico, dos hospitales, una línea férrea paralela a la trocha y, finalmente, otros edificios auxiliares. Esta impresionante obra la terminaba el 21 de agosto de 1897. En dos ocasiones fue atacado por partidas de los insurrectos, logrando rechazarlos e incluso perseguirlos. Como recompensa por estas acciones de guerra y por las obras realizadas, se le concedió la segunda Cruz de María Cristina.

Retirado a petición propia del servicio, se establecía en Granada, donde se dedicó al estudio de la jardinería, reuniendo un gran número de datos y observaciones de millares de plantas, a las que estudió científicamente.

Don José Gago Palomo

 Gago, el diseñador de La Trocha

Estaban aún en el azaroso viaje marítimo cuando Weyler le develó la idea de levantar la Trocha. El Comandante, en 1898, había divulgado en la revista madrileña Memorial del Ingenieros del Ejército, un informe donde narró de manera minuciosa el desarrollo de la compleja empresa y su descripción técnica. Reproducimos este testimonio excepcional:


TROCHA DEL JÚCARO

Las trochas son sencillamente líneas de bloqueo, que se destinan a interceptar el paso de víveres, municiones y demás recursos que generalmente se emplean para atacar puntos aislados, obligándoles a agotar sus medios de subsistencia y defensa, sin permitirles reponerlos.

Hasta ahora a ninguna nación más que a China se le ha ocurrido presentar al enemigo una línea continua a lo largo de un territorio, porque los ejércitos regulares combaten en grandes masas y esa línea necesitaría un personal numerosísimo y una organización costosísima para tener en cada punto la resistencia suficiente para rechazar el ataque. En la guerra de Cuba el enemigo jamás se reunió en grandes masas, sino en casos excepcionales, para dar un golpe de mano y disgregarse después en pequeños grupos resueltos a no combatir, que pudieran vivir sobre el país y marchar sin impedimenta. No necesitaban, por lo tanto, líneas de comunicaciones.

Las trochas no sólo fuesen útiles, sino hasta necesarias en la guerra de Cuba, a no ser que España hubiera ocupado militarmente todo el territorio, para lo que hubiera necesitado un ejército enorme.


La organización de esta trocha.

A la llegada del general Welter no existían vestigios de la trocha antigua; sólo se encontraban a lo largo de la vía férrea, en dos o tres puntos a lo sumo, restos de cimentación de edificios de mampostería, de planta cuadrada del metro, 50 de lado, cuyo destino no se concibe fuese otro que el de los abrigos para escucha actuales, pero teniendo la mitad de superficie que estos últimos.

El plan del general Weyler abarcó dos clases de obras: las permanentes, que debían subsistir durante la paz, y las pasajeras, que sólo prestarían servicio durante la guerra.

Las principales entre las primeras y base de la defensa y vigilancia, eran las torres que luego describiremos, de las que debía construirse una en cada kilómetro de la línea. La guarnición de estas torres, en tiempo de paz, sería sólo de dos o tres hombres para su cuidado.

Cada 10 kilómetros se construiría un cuartel con carácter defensivo para cabecera de compañía, donde se alojaría la que tuviese a su cargo las diez torres correspondientes al tramo, y por último, en cada una de las líneas del Norte y del Sur se construiría un cuartel con alojamiento para dos compañías completas, que serviría de cabecera de batallón para alojamiento del que tuviera a su cargo cada una de las líneas.


Todas estas obras debían ser de carácter permanente y fueron designadas con el número del kilómetro en que se habían de emplazar, desde la torre 1 hasta la torre 68, por ser éste el número de kilómetros de la línea. Para emplazamiento de los cuarteles cabecera de compañía se eligieron los puntos medios de la distancia entre las torres.

Para completar la vigilancia se dotaría a las torres de una garita elevada, donde se colocaría un centinela, y se instalaría un aparato proyector de luz para iluminar la zona correspondiente a cada torre.

La llegada de tropas sería continua, hasta acumular las que fuesen necesarias, utilizando la vía férrea desde el momento en que el material de la vía estuviese disponible. Para imprimir la mayor velocidad a toda disposición y tener noticia inmediata de cualquier suceso, se proyectó también dotar a la línea de una red telefónica completa, estableciendo un aparato telefónico en cada torre, enlazando cada cinco de éstas con el campamento correspondiente y con el inmediato, permitiendo esta doble comunicación que quedase asegurada, aun cuando por un accidente cualquiera se interrumpiese una de ellas. Otra doble línea, con aparatos magnetos de mayor energía, dejaba asegurada la comunicación de todos los campamentos entre sí y con las poblaciones de Jácaro, Ciego de Ávila y Morón. De este modo el jefe de un tramo cualquiera tendría inmediato conocimiento de cualquier suceso y podría transmitirlo en seguida al comandante general de la trocha, cualquiera que fuese el punto de la línea donde éste se encontrase, y éste, a su vez, podría mandar a la vez desde cualquier punto de la línea todas las fuerzas de la misma, como si estuviesen a su alcance.


En los proyectores de luz se marcó la condición de que se había de leer un manuscrito a 500 metros del foco, distancia que se consideró como límite de acción; pues separadas las torres 1 kilómetro, correspondía la mitad de esta distancia a cada una.


"La Patria ha sido defendida con honor. La satisfacción del deber cumplido deja nuestras conciencias tranquilas, con solo la amargura  de lamentar la pérdida de nuestros compañeros y las desdichas de la Patria". 

ALMIRANTE CERVERA Y TOPETE.


FUENTES.- 

-Tomado de Memorial de Ingenieros del Ejército, año LIII, No. VIII, Madrid, España, 1898.

WIKIPEDIA

-MIS MEMORIAS DE GRANADA de Luis Seco de Lucena

-Compilación de José Antonio Quintana García: "Gago, el diseñador de la Trocha".



NITO

 

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