domingo, 1 de noviembre de 2026

LA UGR RECORRE GRANADA EN BICICLETA



La UGR recorre Granada en bicicleta para promover una movilidad más saludable y sostenible

La iniciativa 'Pedalea y Respira Salud', con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, ha reunido a 60 personas en una ruta guiada por la ciudad y los campus universitarios

 

Inicio de la ruta Pedalea y Respira Salud a su salida del Hospital Real de la Universidad de Granada..

La Universidad de Granada ha celebrado este viernes 18 se Septiembre la iniciativa Pedalea y Respira Salud, una ruta guiada en bicicleta por Granada y sus campus universitarios con la que la institución ha querido fomentar la movilidad activa, los hábitos de vida saludables y una forma más sostenible de desplazarse y relacionarse con la ciudad.

La actividad, organizada por la Delegación del Rector para la Salud y las Relaciones con el Sistema Sanitario de la Universidad de Granada, en colaboración con el Ayuntamiento de Granada y el Vicerrectorado de Infraestructuras y Sostenibilidad, se ha desarrollado con motivo de la Semana Europea de la Movilidad. La jornada ha contado con dos puntos de encuentro: la Huerta del Rasillo, para quienes no disponían de bicicleta propia, y el Hospital Real, desde donde se han incorporado quienes participaron con su propia bicicleta.

Durante el recorrido, en el que han participado unas 60 personas, se han realizado paradas breves para acercar distintos campus y servicios universitarios al estudiantado de nuevo ingreso y a la ciudadanía. La iniciativa ha combinado actividad física, convivencia y conocimiento del entorno urbano y universitario. Todas las personas participantes han recibido, además, un chaleco reflectante para promover una movilidad ciclista más visible y segura.


La delegada del Rector para la Salud y Relaciones con el Sistema Sanitario, Virginia Aparicio, ha destacado que la bicicleta es una aliada frente a dos de los principales retos actuales para la prevención y mejora de la salud: la reducción del sedentarismo y de la contaminación medioambiental. "Cuando elegimos la bicicleta para nuestros desplazamientos cotidianos, incrementamos nuestros niveles de actividad física, que es una de las herramientas más poderosas para proteger y prevenir frente a cualquier tipo de patología, pero además reducimos la contaminación medioambiental, retiramos vehículos de nuestras ciudades y mejoramos también la salud de la ciudad de Granada", ha señalado.

La actividad ha buscado además normalizar el uso de la bicicleta como medio de desplazamiento activo. Aparicio ha subrayado que Pedalea y Respira Salud  no pretende ser solo un paseo por los campus y zonas emblemáticas de la ciudad, sino también una forma de concienciar y ayudar a perder el miedo a moverse en bicicleta por Granada.

En esta misma línea, la catedrática de la Facultad del Deporte y coordinadora de la actividad en la UGR, Palma Chillón, ha recordado que los desplazamientos activos tienen beneficios físicos, psicosociales y ambientales. Según ha explicado, “moverse cuando la gasolina es tu cuerpo puede ayudar a mejorar la salud, reducir el estrés y favorecer el rendimiento laboral y escolar”.

Chillón ha incidido también en la importancia de entender la movilidad activa como una cuestión colectiva. "No hay que mirar solo mi salud, sino la salud de todos", ha señalado, en referencia a la reducción de emisiones y a la mejora de la calidad del aire. La catedrática ha recordado, además, que "una cosa es montar en bicicleta y otra cosa es circular", por lo que iniciativas como esta contribuyen a ganar seguridad, conocer mejor la ciudad y superar barreras.

Por su parte, la directora del Secretariado de Campus Sostenible, Elisabet Suárez, ha explicado que el Vicerrectorado de Infraestructuras y Sostenibilidad apoya este tipo de actividades mediante la cesión de bicicletas y la colaboración en la organización. También ha recordado que la UGR está trabajando en un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo, para el que se ha iniciado una encuesta que recibió cerca de 600 respuestas en menos de 24 horas.4

Bajo el lema Más movilidad, más salud, una universidad más sostenible, la iniciativa Pedalea y Respira Salud refuerza la conexión entre Universidad y ciudad, mostrando los campus como parte de una Granada universitaria que puede recorrerse, descubrirse y disfrutarse de una manera más saludable.


Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, la Universidad de Granada celebrará el próximo viernes 18 de septiembre la iniciativa «Pedalea y Respira Salud», una ruta guiada en bicicleta por Granada y sus campus universitarios que pretende fomentar la movilidad activa, los hábitos de vida saludables y una forma más sostenible de desplazarse y relacionarse con la ciudad.

La actividad está organizada por la Delegación del Rector para la Salud y las Relaciones con el Sistema Sanitario de la Universidad de Granada, en colaboración con el Ayuntamiento de Granada, y está concebida como una jornada abierta para disfrutar de la bicicleta y conocer Granada y sus distintos espacios universitarios desde una perspectiva diferente.

La iniciativa contará con dos puntos de encuentro, en función de si las personas participantes disponen o no de bicicleta propia. Quienes no cuenten con bicicleta podrán acudir a las 9:30 horas a la Huerta del Rasillo, donde se les facilitará una para realizar la ruta. Por su parte, quienes quieran participar con su propia bicicleta podrán incorporarse a las 10:30 horas desde el Hospital Real de la Universidad de Granada.

                               

A partir de ahí, los participantes realizarán una ruta guiada por la ciudad y sus campus, combinando actividad física, convivencia y conocimiento del entorno urbano y universitario.

«Pedalea y Respira Salud» se enmarca en la apuesta de la Universidad de Granada por integrar la promoción de la salud y la sostenibilidad en la vida cotidiana de la comunidad universitaria. La actividad física no tiene por qué limitarse al tiempo dedicado específicamente al ejercicio: incorporar formas activas de desplazamiento, como caminar o utilizar la bicicleta, constituye también una herramienta para reducir el sedentarismo, mejorar la salud y disminuir el impacto ambiental asociado a nuestros desplazamientos diarios.

La iniciativa quiere asimismo reforzar la conexión entre Universidad y ciudad, mostrando los campus no como espacios aislados, sino como parte de una Granada universitaria que puede recorrerse, descubrirse y disfrutarse de una manera más saludable.

Además, todas las personas participantes recibirán como obsequio un chaleco reflectante, con el objetivo de promover también una movilidad ciclista más visible y segura.

Bajo el lema «Más movilidad, más salud, una universidad más sostenible», la Universidad de Granada y el Ayuntamiento animan a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a sumarse a una jornada que pretende demostrar que moverse, cuidar la salud y cuidar la ciudad pueden formar parte del mismo recorrido.


Recorrido: 

    • Hospital Real
    • Campus Cartuja (Monasterio-Facultad de CC. de la Educación)
    • Mondragones
    • Campus Aynadamar (Camino ronda)
    • Paseíllos y Campus Fuentenueva
    • Facultades de Políticas, Relaciones Laborales y Trabajo Social
    • Facultad de Derecho
    • PTS
    • Ayuntamiento de Granada
    • Hospital Real

Organiza: Vicerrectorado de Infraestructuras y Sostenibilidad – Delegación del Rector para la Salud y las Relaciones con el Sistema Sanitario de la Universidad de Granada, en colaboración con el Ayuntamiento de Granada             




Bibliografía.- Prensa local.

                                                                         
                                                                              NITO



lunes, 20 de julio de 2026

UN AZULEJO EN HONOR DE GAUTIER

 


QUE EL ÉXTASIS SEA CONTIGO

El azulejo dedicado al escritor romántico francés Teófilo Gautier se encontraba en una antigua bodega de la calle Párraga en Granada, rindiendo homenaje a su famosa obra de viajes Voyage en Espagne. Debido a errores históricos, en el mismo lugar existía una placa donde erróneamente se le atribuía la estancia a don Heraclio Fournier.

El poeta y escritor francés Théophile Gautier visitó España en 1840, siendo la Alhambra el clímax de su viaje. Sus crónicas sobre este periplo, marcadas por el romanticismo, consolidaron a Granada como un mito literario europeo. Enamorado de la ciudad y el monumento, escribió célebres pasajes describiendo la arquitectura nazarí y la luz andaluza.



CARTA DE GALLEGO BURÍN A MELCHOR ALMAGRO.-

Esta interesantísima carta apareció en “El Defensor de Granada”. El 19- VIII- 1922

 Indudablemente, querido Melchor, hay un gravísimo error en los juicios formados sobre los extranjeros que escribieron de España y, en este caso, sobre Teófilo Gautier. Yo pienso, que hay pocas impresiones de nuestro país, tan bellamente sentidas y con tan intenso color expresadas, como las que en sus notas y en sus poesías él, reflejó Gautier, porque él, como otros viajeros de su tiempo, llegó a nosotros libres de prejuicios y sólo atentos a percibir de España en los genuino y propio.

Lo demás, no les interesa, naturalmente. Así, untó sus lienzos, con los colores que los españoles le daban y reflejó en ellos, un intenso sentido de la España del momento. Por eso, son aquellos, acabados estudios en nuestras costumbres, únicos, insuperables, e insustituibles, a pesar de todo. (Este artículo es contestación al publicado por Melchor Fernández Almagro en Noticiero granadino, 19- VIII- 1922, lanzando la idea del homenaje a  Gautier.)

Siempre creí, te repito, que ha habido injusticia enorme en este menosprecio de Gautier, y que precisaba llegase el momento de ir a buscar sus impresiones, como las más exactas y las más españolas.

De Granada, supo recibir los ruidos y reflejarlos simplemente, sencillamente; mirar sus tipos y dar su exacta silueta: hundirse en el paisaje y dar su emoción. Supo, vibrar con Granada, y en este fárrago de literatura exaltadora de nuestra ciudad en la que siempre domina en tópico ramplón y la vulgaridad resonante, son estos leves y sencillos susurros de Gautier, como oraciones llenas de fragancia, en las que se recoge el íntimo sentido de Granada, y sus cuadros, leves y brumosos, reflejo exacto del intenso y colorido vivir de hace ochenta años.

Con sus páginas, ha dejado en pié Gautier, lo que los granadinos no han sabido conservar, a pesar del tan cacareado amor a Granada.

 


Ha dejado, la perfumada sugestión de la ciudad que era, en el ambiente actual de la ciudad que deja de ser.  Con la exaltación de aquella vida, de aquellos tipos, de aquellas costumbres, hizo Gautier por España, más que los propios españoles. Nuestra vida sería más nuestra, los hombres más hombres y la mujer más mujer y España más España, si no hubiese entregado a lo extraño su propia alma, para desfigurarla con falsos aliños. ¡Bella España y bella Granada, las de Teófilo Gautier!

Has hecho bien, Melchor, en lanzar esta idea. Los que pensamos que el europeísmo artificial y seco, ha aplastado los espíritus, vemos en el homenaje a Gautier una protesta  contra la actualidad y la indicación de una nueva trayectoria  sentimental.

No es solo a Gautier, sino a su  simbolismo,  este recuerdo romántico de colocar en la calle  de Párraga, donde Gautier viviera, ese azulejo de Fajalauza. Buscaremos la casa, como quieres. Pero si no se encuentra, ¡qué más da…!

Lo interesante, es lo que esto significa. Significa, el grito de los que pensamos que nuestro espíritu debe conservarse con su fragancia propia  y nuestra ciudad con su perpetua  emoción lírica.

Para esto, cuenta conmigo, con nosotros. Estamos educados en aquel decir de Ganivet:

 “Entretanto, sin más gloria que la propia tranquilidad, aquel sentimiento de la virtud por la virtud, realicemos la labor de adherirnos, en una preocupación cordial, por las cosas nacionales”.

 


 

NITO

viernes, 13 de febrero de 2026

TEÓFILO GAUTIER EN GRANADA



Una Etapa del “Viaje por España. “El Correo real, en el que partimos de Burgos, merece una descripción particular. Se trata de un modelo de coche que ya no puede encontrarse en ninguna parte más que en la España fósil. Es un armatoste con ruedas enormes, colocadas muy a la trasera de la caja, que fue de color rojo en tiempo de IsabeI la Católica. Es un cajón extraño, con muchas ventanas de forma redondeada, almohadillado por dentro con pequeños cojines, que tal vez fueron en otro tiempo de satén rosa. Ahora, a pesar de sus adornos y agremanes, ostentan todos los colores. Semejante carroza se hallaba sencillamente suspendida en unas cuerdas, reforzadas en algunos sitios con soga de esparto. Tiran de esta máquina unas cuantas mulas puestas en hilera, con sus correspondientes postillones y el mayoral con su chaqueta, de piel de astracán y pantalón de piel de oveja, vestido que le da una apariencia completamente rusa. Entre una lluvia de gritos, latigazos y blasfemias nos pusimos en marcha. Caminábamos a gran velocidad; devorábamos el terreno con una rapidez fantástica. Nunca he visto mulas más furiosas, más bravas, ni más indómitas. Las comarcas que cruzábamos tenían un aspecto verdaderamente salvaje: eran inmensos yermos desprovistos de árboles, monótonos, terminados en montañas de color ocre, a las cuales ni siquiera la distancia podía dar un tinte azulado. De vez en cuando atravesábamos pueblecillos construidos en barro, ruinosos la mayor parte de ellos.”


El libro “Voyage en Espagne”, del escritor y periodista francés Teófilo Gautier, está considerado como uno de los más interesantes de cuantos, en esta modalidad, se escribieron en el siglo XIX. Su autor –al que se le ha reprochado que se limitó a “ver” España sin pretender ahondar en ella-, hay que reconocer que se extasió ante los prodigios de Granada, “una representación de ópera hecha realidad, que representara alguna maravillosa perspectiva de la Edad Media”.

 Como sucedió a otros viajeros literarios o pictóricos de la época, Gautier, nombrado “attaché” del periódico “La Presse”, Es decir adjunto o funcionario adscrito a una embajada, donde hacía crónicas de arte y de teatro y luego de viajes, vino a nuestro país como acompañante y asesor de un adinerado coleccionista, dispuesto a enriquecer su galería privada con todo cuanto de valor pudiera comprar por cuatro cuartos a tantas familias de elevada posición, arruinadas por la bancarrota general de la nación en aquellos tiempos.


Azorín nos dejó un espléndido retrato del escritor francés: “Era un hombre alto, esbelto, vivo, nervioso, comunicativo, desbordante de gestos y de palabras. Sus ojos fulgían de inteligencia y de bondad; una larga, tupida, sedosa melena tocaba casi sobre sus hombros”. El viajero, hospedado en un principio en la “ Fonda del Comercio,” que tenía pretensiones de hotel a la francesa, aunque no había sábanas en las camas y tuvimos que dormir vestidos y sobre las tablas”, acabó por acomodarse en una casa “muy decente” de la calle Párraga, desde lo alto de la cual, se divisaba sobre la cresta de una colina, netamente perfiladas, a través de un grupo de árboles, las torres macizas de la fortaleza de la Alhambra, “revestida por el sol de tonos rojizos, de una calidez de intensidad extremas”.


Gautier se entusiasmaba con Granada, con sus gentes, con sus amaneceres y sus puestas de sol, con sus paseos, cármenes y alamedas. “Teníamos tal pasión por la Alhambra que, no contentos con ir todo los días, quisimos vivir en ella”, escribe. Gracias a los buenos amigos que el viajero había hecho en la ciudad, pudo conseguir su deseo: “sin que llegasen a darnos un permiso formal, nos prometieron hacer la vista gorda. Estuvimos en la Alhambra viviendo cuatro días y cuatro noches, que fueron los instantes más deliciosos de mi vida”.

 Nada se le escapaba al escritor, que tuvo siempre la intuición certera de lo esencial, en el arte, en el paisaje. “Excelente observador de todo cuanto le sorprendía”, dice Miguel Vázquez Montalbán.

No hace mucho, con evidente oportunidad, se reeditó esta obra, una de las más famosas leídas entre los libros de viajes. Especialmente felices los episodios granadinos, la pintura de la sociedad de la época, el bullicio incesante del Zacatín y de la Bibarrambla, las descripciones de modas y costumbres, el ritual de los paseos, los gozos de los patios, al atardecer. Y sobre todo por la Alhambra, donde “dijérase que la varita de un mago os ha trasladado a pleno Oriente cuatro o cinco siglos atrás”.

  

Una pequeña calle, ubicada en el barrio de La Chana guarda la memoria de Gautier.

No sorprende que Gautier reconozca en su libro que dejó, inevitablemente, Granada, “lanzando un suspiro tan profundo, por lo menos, como el del rey Boabdil.

Carruaje "Galera"

 Y es que, ya se sabe: "Empiezo a pensar que hay un placer todavía mayor que ver Granada, y es el de  volver a verla". (Alejandro  Dumas).


NITO




Bibliografía consultada.- 

-Un viaje  de Teófilo Gautier a su poética.- De Evelino Miñano Martínez  (Universidad de Valencia).

-"Granada, Laberinto de imágenes" de Juan Bustos.


sábado, 17 de enero de 2026

LA CASA DE LOS MIGUELETES




Una de las cosas más castizas del Albaicín es la llamada “de los Migueletes”,  en la calle de Benalúa, nombre de los señores y condes de este título, que tuvieron su finca nobiliaria en el lugar, a la vera de la Cuesta de Aceituneros y de las calles  –¡qué bellos nombres!- del Aire y de la Penitencia.

Debió tener un hechizo irresistible aquel Albaicín del siglo XVI, época en que los señores de Benalúa tuvieron el buen gusto de sentar su casona solariega en este sintió, que empezaba a poblarse de los cármenes que luego alcanzarían celebridad literaria merecida.

Aquel Albaicín fue el que maravilló al poeta don Luis de Góngora, quien, desde las ventanas del Generalife, quedó tan impresionado con la perspectiva del barrio, que dedicó un bello romance en 1588.

                                   

Era el Albaicín concurrido por genoveses y venecianos, atraídos al reclamo del buen negocio de la seda. El Albaicín que hacía exclamar a Bermúdez de Pedraza: “La amenidad del sitio, la frescura del río, los saltos de las fuentes, el ruido del agua, el cantar de los ruiseñores y los saludables y suaves aires fueron bastante para creer fue aquí el Paraíso Terrenal, si los cosmógrafos lo describieran en Europa como en Asia”.

                                          

La casa de los “Migueletes”, en el Albaicín de hoy, subdividida en pequeñas viviendas, sigue siendo un valioso testimonio del tiempo pasado. La singular disposición de su zaguán, las  artísticas zapatas, los apilastrados de madera torneada del patio principal, la cubierta con cúpula barroca, las hermosas columnas de mármol gris, y desde la galería superior una vista preciosa de la Alhambra, son algunos de los muy abundantes valores de tan noble edificio.

Y sí la casa estaba indisolublemente unida al nombre “de los Migueletes”, éstos se hallan igualmente vinculados a un período concreto de nuestra accidentada historia reciente: El cargo de vigilancia de caminos y la lucha contra el bandidaje, como obligaciones prioritarias. El viajero, escritor y dibujante romántico Richard Ford, dejó constancia de haber hecho su entrada en Granada, en diligencia, procedente de Jaén, escoltado por nueve fornidos “migueletes”, que –en este caso, al menos- no sólo aseguraron la integridad de viajeros y equipajes, sino que por si fuera poco, se pasaron cantando todo el camino y fumando “fuertes cigarros -dice Ford-, lo peor de la “Real Fábrica”.

                                            
En aquella Andalucía donde los bandidos pasaban fácilmente por héroes, “los Migueletes” fueron la única y mínima garantía de seguridad de aquellos lejanos viajeros, cuyos desplazamientos probaban una gran necesidad o un valor rayano en la temeridad.

Muchas veces, y a pesar de la protección de los “Migueletes” las diligencias eran asaltadas, con heridos o muertos en ambos bandos. Algún escritor de la época describió como patéticas las despedidas familiares, al pie de los carruajes, mientras la escolta de “Migueletes” montaba en sus caballos. “Era relativamente probable que alguno o algunos de los que se estaban despidiendo no llegaran con vida al término del viaje”.

  

 En la actualidad, el magnifico edificio histórico de la Casa de los Migueletes y que tanta melancolía despierta en nuestro querido cronista Juan  Bustos ( y del cual libamos), se ha convertido en el hotel boutique "Casa  1800 de Granada" En su patio se siguen guardando todos  los secretos de los antiguos vecinos de esta corrala, y ahora es el punto de encuentro de los huéspedes para desayunar, merendar o relajarse con el arrullo de la fuente de dos cabezas, Desde alguna  de sus habitaciones se contempla el importante monumento  de la Alhambra, una perfecta anfitriona para acurrucarnos entre sábanas.




                                                                        

 NITO




lunes, 1 de diciembre de 2025

EL POZO AIRÓN PROTECTOR DE TERREMOTOS

 

En España hay mas de 100 pozos "Airón" censados.


El Pozo Airón como protector de terremotos.

Plinio, el viejo, este romano del S. I fue un viajero que en su obra Historia Natural nos habla de unos profundos agujeros, unos pozos abiertos que eran el remedio para que no hubiera terremotos.

¿Tenemos en Granada uno de esos pozos? Pues sí, ahora cegado, pero su origen dicen, se pierde en la noche de los tiempos.

La función de estas profundas aberturas era que saliera esa energía que comprime la tierra. De este modo, el aire sale libremente y las ciudades que viven cerca de uno sufren menos terremotos. Así que estos pozos eran «protectores» de los terremotos.

 

Aquí lo tenemos

 Airón, el dios talismán para evitar los terremotos.

Vamos a hablar de este lugar, para muchos granadinos desconocido, que es el Pozo Airón. Tanto la plataforma de Vico, el primer «callejero» granadino, como la plataforma de Dalmau lo sitúan en calle Elvira. No se sabe exactamente si fue abierto por los íberos o por los primeros musulmanes que se asentaron en el Albaicín.

Esta sima estaría habitada por el dios Airón, guardián de los ríos, los pozos y  las aguas. Gracias a este agujero, normalmente orificios naturales, la tierra podía expulsar esa energía que comprime en su interior que, al liberarse, hace que los seísmos se minimicen y evitan que fueran de gran magnitud. Los musulmanes de la época, ya se encargaron de tenerlo abierto, por si acaso.

Podemos encontrar estos pozos en algunos puntos de la península, así como en el sur de Francia, en Italia o en Grecia. Hay que decir que este dios si se enfadaba, para aplacar su ira exigía sacrificios de animales o humanos. En Granada, los restos que se han estudiado no son humanos, a diferencia de alguno de Francia en los que sí han aparecido esqueletos.

El significado de este nombre Airón o Ayrón en castellano, Aigrós en provenzal o Hauron en árabe, significa lo mismo: pozo profundísimo. Es más, este nombre también aparece en la Biblia y era el lugar donde se echaban las cosas o las personas de las que no querías saber nunca más de ellas.

Localización

El pozo Airón en las crónicas de Granada

Las menciones sobre este pozo Airón de calle Elvira, datan del s. XV. En las crónicas de la Batalla de la Higueruela, lo describen como un pozo que estaba abierto, enladrillado y tenía una gran profundidad.

No se sabe exactamente cuando empieza a cegarse este pozo, pues Miguel de Cervantes, que estuvo en Granada a finales del s. XVI, hace referencia a este lugar, como si estuviera abierto. En cambio, el historiador Bermúdez de Pedraza dice que ya a primeros del s. XVI estaba cerrado. Esto es porque en 1526 Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, se encontraba en Granada, y en esa fecha ocurrieron una serie de fuertes terremotos. Ella estaba muy asustada y quería irse cuanto antes de la ciudad, y los ciudadanos achacaban estos fuertes movimientos a que el pozo estaba cerrado. Aunque textos posteriores del s. XVII explican que no estaba del todo cerrado.



Terremoto de 1778. Cierre de teatros y espectáculos públicos en Granada

Con el devastador terremoto de Lisboa que aquí también se notó, los ciudadanos se asustaron y pidieron que el pozo se drenara y se abriera nuevamente. Pero no fue hasta 1778, cuando un «enjambre» de seísmos azotaron esta zona y las casas, con las construcciones de la época, se desmoronaban con facilidad pues no estaban preparadas para estos movimientos. Los granadinos empezaron a rezar y a hacer procesiones para rogar a esos dioses del inframundo que los protegieran.

Lo que se hizo de inmediato fue cerrar los teatros y espectáculos públicos. El arzobispo Antonio Jorge y Galván, sostenía la teoría de que la culpa de estos devastadores terremotos tenían su origen en estos lugares, nidos de pecado, y perdición. Al igual que las mancebías que había en el barrio de la Manigua, donde el alcohol, las conversaciones lascivas, el fornicio y las mujeres de mala vida, eran el origen de que los dioses se enfadaran, así que acabando con esto se acabarían los terremotos. Y todo esto fue secundado por el Concejo Municipal que prohibió igualmente todo tipo de manifestación festiva.

El pueblo manifestó delante del consistorio para que abrieran el Pozo Airón y el alcalde pidió consejo a uno de los mayores juristas de Granada en aquél entonces, Gutierre Joaquín Vaca de Guzmán y Manrique, que aceptó estudiar el tema y dictaminar sobre el mismo.

Decidió no abrirlo, en base a la teoría de que en la Vega de Granada, lugar donde más afectaban los seísmos, había muchos pozos, en cambio en Víznar que sólo había uno, apenas afectaban los movimientos.

El pueblo, no quedo nada contento con esta decisión, pero el Ayuntamiento, que además estaba con sus arcas medio vacías, le vino estupendamente esta decisión para no tener que empezar esa obra de gran envergadura pues los granadinos no querían sólo la apertura del Pozo Airón, sino hacer agujeros en toda la ciudad para que salieran esas energías telúricas, aparte de que los seísmos fueron desapareciendo. Así ya se pudieron abrir los teatros y la gente pudo volver a su divertimento y fiestas.

Entrada angosta

Definición de «caer en el Pozo Airón»

Y es que en el Diccionario de las Autoridades de 1776, define esta frase de «caer al Pozo Airón», como algo que es muy difícil sacarlo o hallarlo de donde está o que se ha extraviado.

El refranero popular asocia esta frase con algo que cae en el olvido para siempre y fue muy utilizada por los políticos y la prensa del S.XIX. Decían que el gobernante cuando quería perder o no hacer algo lo echaba en el pozo de Granada. De igual forma pasaba con ese dinero público que «desaparecía»  para siempre. Muchos «pozoairones» que se pueden aplicar a la actualidad.

 Granada siempre sorprende, verdad?


la antigua Casa Cuna

  


NITO



BIBLIOGRAFÍA.-

"Historias de Granada " de Eva Balea,

Prensa Local: IDEAL; GRANADA HOY