miércoles, 28 de julio de 2021

MAGNÍFICO CIERRE EN LA CALLE DE JESÚS Y MARÍA

 


DETALLES DE LA ARQUITECTURA DOMÉSTICA GRANADINA

No acaba uno nunca de sorprenderse, por muchas veces que pases por las calles de la Granada de los barrios históricos, con lo que nos dicen y nos muestran a retazos las fachadas de sus casas. Hoy han captado mi atención unos cierres en forja de balcones (sería más propio hablar de fundición), en una calle modestísima, estrecha y silenciosa, como lo es la de Jesús y María, perteneciente al céntrico barrio granadino de San Matías.

Echamos mano a historiadores y viejos cronistas de la ciudad que nos ilustren y amplíen conocimientos y me topo con aquel hombre docto y sensible, periodista especializado en trabajos de divulgación histórica granadina como fue Juan Bustos, y de él libo sediento.


“Hasta tiempos relativamente  próximos a los que ahora vivimos, los cierres fueron elementos tradicionales, de singular interés, marcado atractivo y notable variedad, en el rico conjunto de detalles propios de la arquitectura doméstica granadina.

Por lo general  -con recorrer el callejero de los barrios antiguos de la ciudad basta para comprobarlo-, la inmensa mayoría de los edificios ocupados por la nobleza, la alta burguesía y las clases medias acomodadas, lucieron en su momento este tipo de balcones cerrados que imprimían a las fachadas un evidente toque de prestancia y vistosidad. 


Tuvo que invadirnos el espantoso y universal amor a lo feo, que es signo característico de las últimas generaciones –tan conquistadoras y civilizadoras, por otra parte-, para que de las casas que se iban construyendo en Granada, desaparecieran en buen número los balcones y, casi en su totalidad, los cierres, desplazado por ese ‘invento” de nuestra época que es la terraza despersonalizada y en serie.   


Produce alegría, por todo esto, encontrar aún en la ciudad ejemplares de cierres tan hermosos y originales como el que reproducen las fotografías y que puede admirar el lector a su gusto  -merece la pena-, en la fachada lateral del Palacio de los Condes de Gabia, en la calle de Jesús y María.

La mansión solariega de esta ilustre familia de la nobleza granadina, el linaje de los Gutiérrez de los Ríos, abre su entrada principal a la vecina plaza de los Girones. En la finca están asentados actualmente los servicios del Área de Cultura de la Diputación.


Pero volviendo al cierre sobre el que hoy llamamos la atención, se trata de uno de los mejores entre cuantos nos quedan del más reciente ayer granadino. Es un magnífico ejemplar de cierre en fundición, con elementos historicistas y modernistas de gran belleza y primorosa ejecución.

Sus dimensiones, y el buen gusto y la riqueza de sus detalles, hacen que nos felicitemos por el excelente estado en que se encuentra.



Ni que decir tiene que el hecho de que el palacio en cuestión esté en pleno uso –diversos organismos de instituciones lo han ocupado oportunamente-, ha contribuido decisivamente a que haya llegado hasta nuestros días en óptimo grado de conservación.

El inmueble perteneció a lo largo de su historia a diversas familias de elevada posición. Concretamente el escudo condal que el cierre luce en la crestería superior, en fundición como toda la pieza, es el de los Condes de Gabia, propietarios que fueron en tiempo del interesante edificio".

 



NITO


domingo, 27 de junio de 2021

LAS DARRÍADES



Al igual que Las Tiberiades, fiestas romanas organizadas en honor del río Tíber, Granada tenía su Darríades  particular en honor del río Darro. Así lo afirma  el gran maestro que fue Francisco Izquierdo en su obra “La Granada fingida”.

Quién me lo iba a decir a mí que aquellas antiguas celebraciones de las “Pasaeras(clic) del Darro, (la última fue en 1972), con motivo de la festividad de San Pedro, y que es una de las tradiciones más remotas y naturalmente adornado por el vicio del disfraz, son las Darríades. De herencia romana…. Y que justifica un fingimiento histórico más de la Granada insólita.

 

Arroyo de Aceituna (Cáceres). Las pasaderas y cucañas siempre han existido
 en ríos y malecones, pero que fueran fiestas a los dioses y de origen romano...

< Igualmente se producía un burdo simulacro con el divertimento de las pasaderas del Darro, jolgorio competitivo lastimosamente olvidado. En alguna ocasión, no ha mucho, se intentó recuperar el esparcimiento popular que, según Manuel Díaz Cañero, profundo sabedor de la cosa granadina, ingenioso maestro de la cerrajería, coleccionista de almireces y llaves de todas las épocas y vecino de pared por medio con el torreón del Abad, en el Albayzín, según Manolo Mudéjar, digo, las pasaderas tenían su origen en las Tiberiades, fiestas romanas organizadas en honor del río Tíber, durante las cuales, los naturales de Roma trataban de vencer la corriente de agua cruzándola de parte a parte sobre resbaladísimas cucañas.


Y era notable que, después de una pila de siglos, los penibéticos conservaran la costumbre de unos días lúdicos en honra del Tíber, adaptada al humilde Darro. Las pasaderas, piedras colocadas a modo de plintos para atravesar  ríos de poco caudal, eran utilizadas en Granada durante la sanpedrada o fiestas de San Pedro para poner a prueba cachonda a los más osados o jactanciosos, en memoria de la desconfianza del apóstol para echar a caminar sobre la traicionera superficie del lago Tiberíades. Además es la propia relación nominal del patrono de la feligresía y los cantos rodados del lecho del Darro: Pedro/ piedra…>

Fiestas populares de Granada

Quien mejor describe las pasaderas es Antonio Joaquín Afán de Ribera, en su libro Fiestas populares de Granada (año 1885). Con motivo del día de “el Santo de las llaves”, cuenta, los mozos solteros ensanchaban el cauce del Darro, con pozas, a fin de que no pudiera vadearse a saltos y fuese preciso cruzarlo por encima de tablas que tenían por apoyo dos gruesos peñones en los extremos. El misterio consistía en que las referidas tablas habían sido untadas con peguntoso  jabón, haciéndolas tan resbaladizas que, al andar por ellas, era necesaria la habilidad de un equilibrista para recorrerlas. También se utilizaban grandes lágrimas de San Pedro o pedrejones rodados, mondos y lirondos, a distancia de un paso unos de otros, pero embadurnados con grasa. La hazaña consistía en franquear de orilla a orilla las pasaderas, sin caer al agua de pozas y charcos.


“Son las cinco de la tarde, refiere Afán de Ribera, y la concurrencia es numerosísima. Una banda de música hacer oír sus acordes en medio del arrecife, pero los mozos decidores y las lindas muchachas que de los barrios han venido luciendo su precioso talle, sus ojos hechiceros, y su gracia y su limpieza, realzada con los trapitos de cristianar, es decir, la enagua de faralaes, el mantón de Manila y el manojito de claveles en el cabello, esas no tienen otra frase que la de “Vamos al río a recorrer las pasaderas”. Y consistía la gala de las mozuelas, unas a sabiendas y otras ignorantes, en atravesarlo, para beber y descansar en un manantial a que da nombre la Teja, por donde un hilo plateado iba a llenar el rústico recipiente.


 ¡Qué de bulla y jolgorio, cuando alguna forastera, moza de servicio, y más audaz que sus compañeras, intentaba la aventura, dando por postre un episodio de enseñanza libre de robustos cimientos y de ligas más o menos verdes o coloradas! ¡Qué de aplausos si unos pulidos novios, llevando las manos entrelazadas por balancín, salían sanos y salvos…! ¡Pues y cuando un discípulo de Baco quería lucir sus andares y se daba un baño, sirviéndole el refrescón de excelente medicina!  ¡Y la algazara de los chicuelos y gente menuda, que saltando como ranas apostrofaban a las tímidas, y eran el coro de los mozalbetes que con pañuelos llenos de garbanzos tostados obsequiaban a sus parejas, o requebraban a las prójimas que, en bandadas como las golondrinas, saltaban de piedra en piedra, enseñando unas cosas cuyo diseño debe quedarse en el tintero!”

Relata Don Antonio Joaquín la merienda en grupos, las borracheras, los dimes y diretes, incluso trifulcas, “aunque nunca llegaba la sangre al río”, las canciones con la coletilla de “San Pedro, como era calvo, / le picaban los mosquitos”,

A San  Pedro, como era calvo,

Le picaban los mosquitos

Y su padre le decía:

"Ponte el gorro, Periquito,

Que te pican los mosquitos".

Y el regreso a casa rendidos y mohínos. Al final de la descripción de las pasarelas, sentencia: “Pero los tiempos mudan y las costumbres populares tan arraigadas desde hace siglos, se van perdiendo en esta atmósfera escéptica e indiferente que nos rodea, y las antiguas fiestas donde el patriotismo y la religiosidad se mostraban, hoy cuando menos sirven de casos de burla, eclipsando aquellas hermosas luces de la alma, ante los resplandores del petróleo y los embates crecientes de la revolución universal”.

Con la desaparición de las pasaderas hemos echado en saco roto una de las más remotas diversiones populares de Granada y uno de los más antiguos fingimientos locales, ya que siendo un festejo pagano en honor del río de Roma, se cristianizó en homenaje al San Pedro desconfiado que daba trompicones sobre las aguas del lago Tiberíades.

BIBLIOGRAFÍA.

"La Granada fingida" de Francisco Izquierdo

"Miscelánea de Granada" de César Girón

IDEAL. Archivo fotográfico

NITO

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sábado, 29 de mayo de 2021

EL TRANVÍA DE CREMALLERA DE LA ALHAMBRA


Un tranvía pasa raudo ante el palacete de D. Nicolás Escoriaza, el mismo que lo creara.

A modo de revisión histórica

No se había cumplido ni un mes de la inauguración del servicio de tranvías eléctricos de la ciudad de Granada, hablamos de finales de Julio de 1904, cuando su gerente, Nicolás de Escoriaza, anunciaba los próximos proyectos para la ciudad, entre ellos la conexión con la Alhambra a través de un funicular que partiría de la Carrera del Darro junto a los baños árabes y llegaría a las cercanías del Cubo de la Alhambra.

Las reacciones no se hicieron esperar y pronto se hicieron eco en los diarios las voces contrarias, aunque también minoritarias, a este trazado aduciendo el poco respeto por el entorno y la ruptura de armonía estética del conjunto histórico del río Darro y la colina de la Alhambra.


Entre las voces contrarias y más influyentes para que este proyecto no se llevara a término estaba la de D. Julio Quesada de Cañaveral y Piédrola, Señor de Láchar, Conde de Benalúa y Duque de San Pedro de Galatino. Su actitud contraria no se debía tanto al transporte de Granada con su principal monumento, como al trazado en sí mismo. Y es que este activo aristócrata empresario proyectaba un gran casino hotel en la colina de la Alhambra pero dominando el barrio del Realejo, para lo cual una línea tranviaria que pusiera en comunicación la ciudad, el nuevo hotel y el gran monumento granadino colmaba sus aspiraciones.

Proyecto itinerario de tranvía desde Plaza Nueva a Alhambra.- Archivo Histórico de la Alhambra

De hecho, casi con toda seguridad, la campaña contraria al funicular orquestada con el envío de editoriales anónimos a los diarios se la podemos atribuir al Duque.

La solución alternativa no tardó en hacerse pública: a finales de Marzo de 1905 se anunciaba que el Duque de San Pedro cedía una concesión de ferrocarril de vía estrecha a Santa Fe a favor de la sociedad Tranvías Eléctricos de Granada a cambio de incorporarse al Consejo de Administración de esta empresa y de establecer la línea de la Alhambra a través del Realejo y pasando por la puerta del futuro hotel Alhambra Palace.

La concesión fue otorgada por el Ayuntamiento el 12 de Septiembre de 1905 y seguidamente se iniciaron las obras, inaugurándose la primera sección hasta las Vistillas de los Ángeles con tranvía por adherencia simple el 25 de Diciembre de 1905. El segundo tramo, hasta el Campo de los Mártires, se demoró hasta el día 22 de Diciembre de 1907, tras encontrar dificultades en el recorrido que obligaron a la expropiación y derribo de algunas casas que facilitaran el tendido de la vía, siendo en las calles del Caidero y de la Antequeruela de cremallera del tipo Riggenbach.

El Nº 15 descendiendo del bosque de la Alhambra. 1947.- Autor desconocido

El diario “El Defensor de Granada” comenzaba su crónica de la siguiente manera:

Suceso memorable.

El domingo, a las 10 de la mañana, dio Granada un paso de gigante en el camino de su progreso: la inauguración del tranvía de cremallera para subir a la Alhambra […]. El hecho reviste tal trascendencia que seguramente será registrado, como memorable, en las páginas de toda la prensa europea y marcará una fecha en los fastos de la cultura mundial. […]



Como en casi todas las ciudades españolas de la misma o parecida población, en Granada, los primeros tranvías que circularon fueron de tracción animal. Con la llegada de la electricidad, que tanto contribuyó a mejorarlo, el incómodo y lento medio de transporte adquirió renovado impulso en todas partes. Y así, en Granada, ya tenemos en 1904 la puesta en servicio de la primera línea urbana de tranvías eléctricos.

Un animoso empresario, Don Nicolás Escoriaza y Fabio, vizconde de Escoriaza, también relacionado con las operaciones urbanísticas locales, apoyaba con su tenacidad y entusiasmo la empresa recién creada. A aquella primera línea, que unía Plaza Nueva, con el Paseo del Salón y de la Bomba, pronto le seguirían otras enlazando diversos puntos de la ciudad y su más próximo contorno. 

Todo ello coincidía con los prometedores balbuceos de la industria turística, que tenía en Granada uno de sus objetivos. Pensando, sin duda, en esa reciente fuente de riqueza  “se proyectó y con acierto –escriben los profesores Viñes y Gay-, inaugurar un ramal de tranvía que, desde el centro neurálgico de la Plaza Nueva, llegara hasta las Vistillas, y desde aquí, con un coche de “cremallera” hasta la Alhambra. Desde la perspectiva de hoy, sólo cabe descubrirse con respeto ante el buen gusto de una iniciativa, llamada a permitir a los usuarios de aquellos vehículos el disfrute de paisajes incomparables.

Ahí va el animoso Nº 16 y sus 54 CV.  peleando con el repechón del 14% 

Aquí tenemos unas de las primeras imágenes que en la prensa nacional aparecieron sobre la inauguración del nuevo tranvía. Corresponden a la revista “La Ilustración Española y Americana” de 8 de Enero de 1908. Los comentarios aludían al “tranvía de cremallera para subir a la Alhambra, recientemente inaugurado”. Se dejaba constancia del animoso propósito. La hermosa ciudad del Darro, en su deseo constante de dar todo género de facilidades a los turistas para la contemplación de la maravilla de la Alhambra, acaba de inaugurar, con toda solemnidad un tranvía eléctrico de cremallera, el segundo que funciona en España.”

No se ahorraban detalles. “La cremallera es de sistema Strub y tiene una pendiente media del catorce por ciento. Cada coche lleva dos motores Thompson-Houston, de cincuenta y cuatro caballos cada uno. Todo el material móvil es de construcción española”.


Vemos la perspectiva de la cremallera a lo largo de la Cuesta del Caidero, de paisaje tan distinto al actual. Y la llegada del primer coche a lo que ahora es el acceso al hotel Alhambra Palace. La casa de la derecha por cierto, era entonces la del cónsul de S.M. británica, él, como su hermano, muy conocidos entre la sociedad granadina.

El  valiente trazado tiene una pendiente media del catorce por ciento.

El recorrido del tranvía, a partir de Plaza Nueva, era por Reyes Católicos, Colcha, Pavaneras, Fortuny, Molinos, Cuesta del Caidero, al lugar donde estaba en fase de avanzada construcción del hotel que levantaba el duque de San Pedro de Galatino. Como puede deducirse, sobre todo si se tiene en cuenta que el horizonte de la ciudad no estaba tan maltratado como ahora, el trayecto debía ser un verdadero recreo visual. El propio rey Alfonso XIII, quien, en noviembre de 1909, subió en un motor del tranvía de cremallera para ver, arriba, el estado de las obras hoteleras del duque, celebró las hermosas vistas disfrutadas”

Aun así, no tuvo suerte el pintoresco tranvía. Su vida fue irregular y azarosa, ya que sus rendimientos no alcanzaron nunca a enjugar los gastos de sostenimiento del servicio, que salía de media en media hora. Al final fue desmontado. Hoy es un amable recuerdo. Como lo es también el bello paisaje qué desde el tranvía se disfrutaba.

Este es el piñón de ataque, fundamento del tercer rail de cremallera. 

NITO

 ESPIGAMOS DE :

“GRANADA. Laberinto de imágenes y recuerdos” de Juan Bustos.

“La Ilustración Española y Americana”.

Archivo Histórico Provincial de Granada.

Aula Permanebte Digital.

“El Defensor de Granada”

Europa Press

AGRAFT (Granada)

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martes, 27 de abril de 2021

LA INTERMINABLE HISTORIA DEL AEROPUERTO DE GRANADA

 

DC-3 de Spantax (Dibujo cortesía de J.A. Cifuentes)

 (Continuación)

Al final de la década de los 50 [clik], el aeropuerto militar de Armilla, con su pista de tierra y su “barracón- terminal”, recibe tres vuelos semanales de Aviaco entre Granada y Madrid, mientras que la Royal Air Maroc mantiene su vuelo semanal con Tánger y Casablanca.  Al inicio de los sesenta, las aspiraciones de los granadinos se centra en que los vuelos a Madrid sean diarios y con aviones de mayor capacidad. En parte se consigue y, hasta 1965, Aviaco hace un vuelo diario de abril a octubre y tres semanales el resto del año. Se utilizan los viejos de DC-3 y los vuelos duran una hora y cuarenta minutos.

Arrancando motores. Convair Metropolitan

El indecente barracón de Armilla

Antonio Gallego Morell escribió en mayo de 1962, cuando aún no era Delegado de Información y Turismo, un durísimo artículo sobre el aeropuerto de Granada donde hace historia, critica el “indecente barracón” que sirve para atender a los pasajeros y recuerda que los DC-3 desaparecerán muy pronto para ser sustituidos por aviones Convair que no pueden aterrizar en Armilla. Y termina acusando de esta situación a “la maldita incapacidad creadora de la ciudad y sus gentes”.

 El representante de Air Maroc denuncia por su parte la tristísima impresión que le produce nuestro aeropuerto, donde a duras penas puede posarse un DC-3. Es la suspensión anunciada de los vuelos con Tánger.

La única reacción oficial es la reunión de la antigua Junta Pro Aeropuerto con el gobernador don José María Alfin Delgado. Fue en junio de 1962, y se acordó  “encargar un estudio técnico para la construcción de pistas” y volver a reunirse cuando se tenga el presupuesto.

Portillo Herrera mete su cuarto a espadas para negar que no pueda llegar ningún avión a Armilla fuera de los DC-3, y pronostica que el Boing 727  (que todavía no vuela en España) es el avión ideal para Granada, ya que sólo necesita una pista de 1525 metros.

El 27 de setiembre de 1963, Adbón firmó  en Ideal un artículo que, entre bromas y veras, deja caer lo que piensan algunos despistados sobre el futuro de la aviación comercial, retratando la actitud de muchos granadinos que no son conscientes de la importancia de un buen aeropuerto para el futuro turístico de la provincia.

Un veterano DC-3 de Iberia  en el Museo

Se afirma que si no se construye el dichoso aeropuerto es porque, como la ciencia aeronáutica avanzaba tan rápidamente, dentro de muy poco será un hecho el despegue y aterrizaje vertical de toda clase de aviones, y entonces sería más turístico y más folclórico construir una pequeña pista en la plaza de San Nicolás para que los turistas vieran así, de golpe y porrazo, el paisaje más bonito del mundo, en vez de un aeropuerto corriente que no dejaría de ser peor que el de Barajas, por ejemplo, por muchos millones que nos gastamos en poner bien el de Armilla.

El añorado Convair Metropolitan que nunca pudo operar oficialmente en Armilla

Y que como ahora, a la gente,  le ha dado por pensar en el turismo, se les ocurrió otra idea más razonable: la de utilizar helicópteros para el transporte de turistas en sus visitas a la capital. Se habilitarían pequeñas plazas de aterrizaje en San Nicolás, la explanada de coches del Generalife, el Compás de Cartuja y así.

Para los turistas sería más rápido todo y podían ver la ciudad desde el cielo, lo cual tiene sus ventajas: más bonito el paisaje; no hay aglomeraciones de tráfico; no verían con detalle ciertos defectillos de cuidado de la ciudad, que no nos gusta que los vean; no percibirían ciertos olores que desprenden  algunos rincones típicos; no serían asaltados por “orejas” y “orejillas”; podrían llegar de un salto hasta Cartuja, sin pasar por la calle Real…

Después de leer cosas así algunos de los luchadores pro aeropuerto piensan que están predicando en el desierto. Pero algo se hace. El Jefe del Sector Aéreo, Ferrán Gómez, adecenta el barracón mientras que Gallego Morell afirma, tras la visita del Subsecretario de Turismo Rodríguez-Acosta: “la posición oficial es que Granada debe buscar recursos para construir la pista y Madrid aportará los medios técnicos para ayudas de vuelo”


El ninguneo oficial

Las conclusiones de la ponencia sobre turismo en el Consejo Económico Sindical de Granada solicitan el aeropuerto como absoluta prioridad para incremento del turismo en Granada. Las de la Asamblea Provincial de Turismo proponen el acondicionamiento de Armilla, para no perder más tiempo buscando otro lugar y constituir una comisión de autoridades y fuerzas vivas para que busquen el dinero necesario para construir la pista. Tras la visita en 1964 de las autoridades al caudillo Franco, éste les dice que la solución del aeropuerto de Granada es difícil”.

Dos meses después, el Consejo de Ministros aprueba el Plan Aeropuertos y no aparece el de Granada. Los incluidos son, en una primera fase: Madrid, Barcelona, Palma, Málaga y Las Palmas. Y para la segunda fase: Alicante, Gerona, Almería y Asturias.

Gallego Morell lanza otra andanada en la prensa, jugándose el puesto, para pedir que “el aeropuerto tiene que convertirse en una realidad desde la propia Granada y los granadinos tienen que interrumpir su siesta para dejar de ser espectadores con los brazos cruzados”. El gobernador Cañizares se siente directamente aludido y contraataca con una nota defendiendo lo mucho que se trabaja por el aeropuerto “lejos de sestear en los cargos” pero con la “prudencia y lógica lealtad a los altos órganos del gobierno”

Al menos se consigue otra entrevista con  Franco, que según dicen “ha manifestado su interés por llegar a fórmulas concretas y resolutivas”, por eso viene a Granada el Subsecretario del Ministerio del Aire, General Laviña, el cual manifiesta tajantemente que Armilla está descartada porque tiene muchas servidumbres y obstáculos y un desnivel del dos por ciento en las pistas. Y hasta visita posibles ubicaciones en los llanos de Silva y del Temple.

El golpe definitivo: suspensión de los vuelos de Armilla.-

El golpe definitivo se produce el 26 de abril de 1965, Aviaco interrumpe sin previo aviso el servicio aéreo con Madrid sin dar ninguna explicación. Enorme preocupación en Granada y lluvia de telegramas a las autoridades de Madrid. Fraga Iribarne telegrafía diciendo que la suspensión se debe a falta de personal y Aviaco explica que todo se ha originado por “dificultades ajenas a la empresa… Y que en Granada no se ha podido operar con otro tipo de avión tras la retirada de los DC-3”.

Esto último era la auténtica razón y los nuevos Convair Metropitan  no pueden aterrizar en la infame pista de Armilla. Lo cierto es que esta suspensión temporal se convertirá en una pesadilla de siete años.

DC-3 descansando tras su dilatada carrera.

RENACE LA ESPERANZA

Se inician las obras.-

El 17 de julio del mismo año de 1970 llega por fin el anhelado momento del comienzo de las obras. Para el acto de la primera piedra, que fue en realidad de la primera paletada para el movimiento de tierras, se instaló una pequeña tribuna donde se situaron las autoridades, casi todas distintas a las que había cuando se inició en mayo de 1965, cinco años antes, la batalla proaeropuerto. Allí estaban el Gobernador Gómez Jiménez de Cisneros; Presidente la Diputación, Mártirez Cañavate; Alcalde de Granada, Perez  Serrabona; Alcalde de Santa Fe, Agrela Taboada; Alcalde de Chauchina, Pugnaire Gutiérrez; Jefe de la Comandancia Aérea de Granada, Comandante Antonio Rodríguez; Ingeniero Jefe de las obras Comandante Pedro Calvo; y los ingenieros de Vielsa, la empresa constructora, Fernández Gómez y Pérez Pire.

Afortunadamente no hubo muchos discursos. El párroco de Chauchina, Francisco Isla, rezó una oración pidiendo por los que han de intervenir en estas obras y enseguida empezaron a trabajar las máquinas excavadoras. Ya se sabe que la pista tendría pavimento flexible con cabecera de hormigón, 2400 metros de longitud y resistencia para aviones de hasta 185.000 kilos de peso máximo al despegue. Se dice que antes de dos años deberán estar terminadas las obras. Y fue verdad. Pero esto lo veremos en la próxima década.

Un Convair Metropolitan de Iberia  despega airoso hacia su destino


Fuentes consultadas,.

"Granada" de José Luis Entrala.

Prensa Local de Granada 

Revista Aeroplano

FIN

domingo, 28 de marzo de 2021

CURIOSIDADES HISTÓRICAS DE LA SEMANA SANTA DE GRANADA

 


La Segunda República fue un periodo negro en la historia de las cofradías. La Constitución de 1931 estableció la separación de la Iglesia y el Estado. Las continuas crisis y la falta de hermanos menguaron los presupuestos de las hermandades. Además, se prohibieron las procesiones y se limitó la práctica religiosa al interior de los templos. IDEAL, un periódico de la Editorial Católica, vivió su primera Semana Santa en 1933 (se fundó en mayo del 32).

Hacía dos años que no se celebraban procesiones,  y no volverían hasta 1935 (aunque al año siguiente, con la Guerra Civil, se suprimieron de nuevo). En aquel año del 33, unos días antes de Pascua, el gobernador de Granada aseguró a la prensa que había recibido un telegrama del Gobierno que avisaba de la derogación del artículo 17 del Reglamento de Espectáculos, y que finalmente aquel año podrían celebrarse desfiles de miércoles a viernes. Pero no fue así, y un año más la ceremonia por parte de las cofradías se limitó a convocar a sus hermanos a actos como la función de palmas del Domingo de Ramos, los oficios  en templos como el Perpetuo Socorro, las adoraciones nocturnas del Viernes Santo o el acompañamiento a la cofradía del Silencio en su Quinario.

Hasta 1931, eran doce las hermandades que desfilaban por las calles de Granada. IDEAL, en su ejemplar del 13 de abril de 1933, publica un reportaje sobre la constitución de las primeras hermandades. Se detiene este artículo en detalles sobre la historia del Santo Entierro y cuenta su estación de penitencia en plena tarde del Viernes Santo y su desfile con guardias municipales de gala, nazarenos a sueldo, personal de sacristías, representantes del clero y autoridades que seguían a los penitentes. Cada año se nombraba una comisión para organizar la procesión que, para sufragar gastos, recorrían los barrios, casa por casa, en busca de donativos. 

El paso de esta comitiva iba anunciado por los trompetazos a cargo de tres individuos a los que el pueblo llamaba ‘chías’ porque lucían la prenda de ese nombre. Cuenta aquel artículo de IDEAL que un año el dinero recaudado fue tan poco, que estuvo a punto de suspenderse la procesión. José Messeguer, arzobispo de Granada, puso todo su empeño en que esto no ocurriera y organizó a una antigua hermandad que celebraba un viacrucis por el Albaicín y que dio lugar, en el año 1917 a la albaicinera hermandad del Vía Crucis. Salía el Domingo de Ramos de la iglesia del Salvador y subía por las tortuosas calles del barrio para alcanzar al amanecer, entre pitas y chumberas, la ermita de San Miguel.

Ritos de una Granada antigua 

Libertad para un preso

Estos cofrades del Vía Crucis tenían otra procesión el Martes Santo en la que recorrían las calles «más modernas» de la capital. Desfilaban las mismas imágenes, la de Jesús con la cruz a cuestas y la de la Virgen. Tapices de Garrigues habían sido previamente colocados en lugares estratégicos para rezar las estaciones. Un año, uno de aquellos tapices se colocó en el edificio del Gobierno Civil de la calle Duquesa. Al llegar la procesión, una comisión de su Junta de Gobierno subió a pedir la libertar de un preso. Después el cortejo se detenía en la calle de la Cárcel, ante la prisión provincial, y el Hermano Mayor exhibía la orden de libertad del elegido que, vestido con túnica y capirote, acompañaba a la procesión hasta la iglesia del Salvador.

El encuentro

En alguna ocasión, el Vía Crucis realizó una ceremonia de encuentro de Jesús con su Madre en el camino del Calvario, una ceremonia que dio origen a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor. La imagen, la Soledad de Mora, salía de Santa Paula y sus hermanos vestían túnicas de terciopelo negro y capirote de raso amarillo con las insignias bordadas en seda y oro.

Ante el Cristo de los Favores (1915)

En 1935, año en el que las procesiones volvieron a la calle en Semana Santa, la Federación de Cofradías contrató a la banda de trompetas de Artillería y a la del Regimiento de Infantería y a cinco cantaores de saetas de «primera fila» para dar brillantez a los desfiles. Procesionaron el Lunes Santo, la Santa Cena y el Rescate; Martes, Vía Crucis y Rosario; el Miércoles, la Humildad y la Esperanza; el Jueves, Santa María de la Alhambra y el Cristo de la Expiración y el Viernes,  la Soledad, Santo Entierro, y el Descendimiento. También cuenta IDEAL que más de veinte mil personas rezaron a las tres de la tarde ante el Señor de los Favores.

Al Rescate (1925) o la Santa Cena (1926), se unen Los Dolores (1937), Los Gitanos (1939) el Huerto de los Olivos (1943) las Maravillas (1944), La Aurora, la Borriquilla (1947)… A partir de 1940  se recuperó definitivamente la celebración de la Semana Santa, hasta la fecha, que luce más bonita que nunca.

Vía Crucis del Salvador

Anecdotario.- En alguno de los días de Semana Santa, leí en IDEAL un artículo que contaba anécdotas sobre los cantaores de saetas, quiénes eran los más conocidos, los lugares donde iban a cantar y la afluencia de seguidores a los sitios donde se sabía de cierto que iban a cantar.

El punto gracioso del artículo, consistía en que el autor nos contaba lo que sucedió a uno de los saeteros más conocidos. El día en cuestión, para animarse un poco más, el saetero se tomó alguna copita de más y cuando llegó el momento, el hombre cantó ante el paso y todos los asistentes: »Virgen de la Soledad,/ no llores ni tengas pena…/ que he visto a tu Hijo cenando/ allá por Plaza Nueva…»

La cosa terminó en el Gobierno Civil, donde el artista fue premiado con una multa por falta de respeto.

¡Saeta...!

Pero la verdadera historia de La saeta del gitano, la contó Fulgencio Spa en un artículo publicado en IDEAL en 2008. Para que todos la conozcan entera, me permito reproducirla tal y como la contó su autor, FULGENCIO SPA CORTÉS

"Fue en tiempos en que las devociones tenían menos aderezos, menos oros. Un grupo de médicos granadinos, en Semana Santa, quisieron sacar un trono, de la Santa Cena, que es cuando Cristo instaura la Eucaristía. Los galenos se pusieron mano a la obra. Que si permisos eclesiástico, municipales, sede, cruces, cruces guía, trajes, capirotes, costaleros, capataces, y toda la parafernalia que requiere. Todo preparado. La Santa Cena, sobre las andas, con sus farolillos y las mejores flores. Los médicos que tanto saben de dolores y de salvar vidas, ilusionados. Unas nubecillas, tirando a negras asomaron por el norte y entre las nubes, estrellas daban esperanza de salida. Sonaron los tambores y cornetas de tragedia y las alpargatas, a sueldo, que portaban el trono se pusieron a compás para a salir a la calle. Unas gotas, recibieron a los cofrades. Avanzó, el trono, entre agua menuda y gentío. Y de pronto se desataron las nubes y dejaron caer la mercancía. Y el trono volvió a su sede, a la casa matriz, con los capirotes chuchurríos, los hábitos para secar, los farolillos chisporroteando, los cirios ahogados, las flores agradecidas por el agua y Cristo, entre su amado discípulo Juan, y Judas Iscariote, el traidor. Los galenos, tan acostumbrados a luchar contra la muerte, eran congoja. La Santa Cena, quedó aparcada, en la Casa Hermandad y reinó la desolación.

Al día siguiente, Viernes Santo, amaneció espléndido, un sol radiante. Suele ocurrir en primavera. Y los sanadores, ilusión y fe, acordaron sacar a su trono para pasearlo por Granada. La noche estrellada, brujería y magia. Y la Santa Cena que debiera salir en jueves Santo, paseo el misterio de la Eucaristía, entre fervor antiguo y un público extrañado, en Viernes Santo. Y camino de cantarle, a sueldo, a la Virgen de la Soledad, iba un gitano de junco, lorquiano, chaleco de arriero, cintura de violín, patillas de bandolero, faja negra de tratante de feria, y talle de bailaor. Y al pasar por Plaza Nueva se encontró a la Santa Cena. Miró con extrañeza, casi con superstición, a Jesús de Nazaret, «cenando» entre sus apóstoles. Y el gitano, entre fervor y misterio, mirando a la Virgen de la Soledad, se arrancó, con la emoción arriba, con una saeta de yunque de fragua, casi martinete, casi carcelera, casi seguiriya y soleá. La más sentida saeta que había, cantado, en su vida:

» Virgen de la Soledad,
no llores ni tengas pena…
que he visto a tu Hijo cenando
allá por Plaza Nueva…»

No sé si esta historia de la saeta del gitano, es cierta. Pero merecería serlo. Esa en que los médicos en acto de fe, no quisieron dejar a su Cristo, sin pasearlo, por las calles de Granada, en noche de embrujo, bajo las estrellas espléndidas, relucientes, tintineantes que casi rozaban, el Pico Veleta, de nuestra Sierra Nevada".

Plumilla de Rafael García Bonillo


NITO

 

BIBLIOGRAFÍA.

TE RECUERDO La memoria de Granada a través de las páginas de IDEAL

sábado, 27 de febrero de 2021

SARGENTO AURELIO DAZA ROJAS: HONOR Y GLORIA

El final de una derrota

"Sufrir, vivir y morir en Igueriben"

EL DESASTRE

Igueriben fue una posición contigua a la de Annual, durante la Guerra del Rif. Fue ocupada por las tropas españolas el 7 de junio de 1921 y quedó defendida con 355 hombres al mando del comandante Francisco Mingo Portillo del Regimiento de Infantería Ceriñola n.º 42. Posteriormente fue sustituido en el mando por el comandante Julio Benítez Benítez, del mismo regimiento, que había defendido con anterioridad la posición de Sidi Dris. 

Durante el desastre de Annual, Igueriben fue atacado y cercado por las cabilas rifeñas lideradas por Abd el-Krim y su hermano Mhamed. Su defensa fue imposible ante la abrumadora fuerza de los sitiadores y la falta de agua, munición y suministros. Finalmente los defensores españoles que quedaban vivos debieron abandonar sus posiciones e intentaron retirarse hacia Annual, muriendo la mayor parte de la guarnición.

Asedio a la posición

La fortificación en sí era deficiente, compuesta por sacos terreros y únicamente dos hileras de alambre de espino que, además, estaba situada muy cerca de los parapetos debido a que casi toda la posición estaba rodeada de acusadas pendientes. Por otra parte carecía de una vía de acceso adecuada, era una senda para animales muy tortuosa con abundantes barrancos, y con la fuente de agua más próxima (aguada) a más de cuatro kilómetros. 

Los ataques contra Igueriben empezaron a intensificarse a partir del 14 de julio, y ya el día 17 se les agotó el agua por lo que se vieron obligados a machacar patatas y chuparlas. El líquido de los botes de tomate y pimiento lo reservaban para los heridos. Al acabarse todo recurrieron sucesivamente a la colonia, la tinta y por fin a los propios orines mezclados con azúcar. 


Convoy de aprovisionamiento hacia una de las posiciones

El día 21 se intentó socorrer la posición con una columna de 3000 hombres, pero el convoy de ayuda quedó estancado muy cerca de la misma, con 152 bajas en 2 horas. A las cuatro de la tarde de ese mismo día se repartieron los últimos veinte cartuchos que quedaban para cada hombre, se incendiaron las tiendas y se inutilizó el material artillero, después se inició la salida que fue masacrada ante la misma puerta. 

De los defensores sólo lograron sobrevivir un oficial (el teniente Luis Casado y Escudero herido en la defensa y capturado in situ) y once soldados, de los cuales cuatro murieron al llegar a Annual, se dice que debido a tomar excesiva cantidad de agua por la sed extrema que padecieron, lo que les provocó convulsiones. El Tte. Casado y cuatro soldados fueron hechos prisioneros durante año y medio. El comandante, Julio Benítez Benítez (*) y el capitán, Federico de la Paz Orduña obtendrían la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por el heroísmo mostrado durante la defensa. 

¡Resistiendo hasta morir...!

UNA LÁPIDA AL SARGENTO DAZA

Homenaje al héroe de Igueriben en su pueblo natal.

"El pasado domingo, cinco años después de la tragedia, tuvo lugar en el pintoresco pueblo de Asquerosa (que así se llamaba antiguamente a Valderrubio), el acto de descubrir una lápida en la casa donde nació el heroico Sargento Aurelio Daza Rojas, muerto gloriosamente en la posición de Igueriben el año de 1921.

El modesto pero sentido homenaje, tuvo la virtud de congregar en cariñosa ofrenda al vecindario de Asquerosa y a numerosos vecinos de los pueblos próximos. Fue una fiesta de amor a la memoria del héroe, en la que estuvieron espiritualmente unidos todos los paisanos y amigos del que ofreció su vida a la patria con la generosa abnegación de los mártires.

Frente a la casa donde nació el heroico Sargento, congregáronse las autoridades y un una gran muchedumbre.


Para asistir al homenaje marcharon desde Granada en automóvil el padre del glorioso soldado, nuestro querido amigo Don José Daza; el médico Don Manuel Ibáñez Campoy, el abogado Don Antonio Mesa Vallejo, Don Manuel López Cuervo, Don Francisco Guerrero, nuestro compañero “León Ferrán” y nuestro director Señor Ruiz Carnero.

De Pinos Puente asistieron: el alcalde Don Diego Recio López; los concejales Don Julio Jiménez Moleón, Don José Mesa Martínez y Don Juan Flores Pérez; el secretario de aquel ayuntamiento José Fernández Molina y el oficial del mismo Don José María Ávila López; el juez municipal Don Antonio Vallejo Sánchez y los propietarios Don José Jiménez Moleón y Don Antonio Sánchez Mesa.

De Fuente Vaqueros, el cura párroco Don Enrique López Morcillo; el maestro nacional  (que fue maestro del Sargento Daza), Don Luis Martínez Suárez y el primer teniente de alcalde Don Manuel Rodríguez.

De Asquerosa, el alcalde pedáneo Don Alejandro Roldán Benavides, el cura párroco Don Cristóbal López Toro y el vecindario en masa".

Vista aérea de los restos de la posición de Igueriben

EL ACTO DE HOMENAJE.-  LOS DISCURSOS.

Congregada la concurrencia frente a la casa del heroico militar e iniciado el acto con unas palabras del alcalde de Pinos, el secretario Sr. Fernández Molina leyó unas cuartillas, dando cuenta del acuerdo del ayuntamiento de tributar el homenaje y enalteciendo la memoria del heroico hijo de Asquerosa. A continuación se leyó la siguiente carta de Don Luis Casado Escudero, único oficial superviviente de Igueriben, que no pudo asistir al acto por hallarse enfermo:

“Señoras, Señores:

Siempre fue propósito de mi alma prestar mi personal asistencia a este acto o en que un pueblo, haciendo honor a su hidalga condición, va a rendir el fervoroso tributo de su admiración y de su cariño a la memoria de aquel de sus hijos que, al ofrendar su vida a la mayor gloria de su patria, supo dar honra y prez a este noble solar que fue su cuna; pero el deber, más fuerte que el deseo, priva a mi espíritu de esa satisfacción, de la íntima y cordial satisfacción de verse entre vosotros, de convivir con vosotros en esa obra en la que el viril aliento de un hondo y arraigado patrio mismo flota en la serenidad de vuestras almas a las que va unido con los recios vínculos del amor fraterno el recuerdo del héroe y el nombre del mártir del deber.

Pero mi ausencia personal viene a suplirla estas cuartillas, que son rendido saludo para este vecindario honrado y laborioso a la vez que fervorosa adhesión a este homenaje que tan alto habla de la grandeza espiritual de este pueblo.

Recordad: Allá sobre la hosca aridez de un ingente peñasco, un puñado de soldados de España defendíamos con la ruda y salvaje embestida de las hordas rifeñas el sublime tesoro del honor patrio. Entre aquella minúscula falange, Daza, el admirable y admirado Sargento Daza, destacaba su gallarda figura de luchador de recio temple y de hombre humanitario, que bajo la égida de una de las más hermosas virtudes, la caridad dio constantes pruebas de la bondad de su gran corazón.


Fragmento del cuadro de Ferrer-Dalmau: "Las levas heroicas de Igueriben"

Yo le vi entre el trágico horror de aquel cuadro de muerte, prodigar el consuelo de sus palabras, los cuidados de sus consuelos a los que, abatidos por el plomo enemigo, caían para no levantarse más. Yo admiré sus incontables rasgos de abnegación y de bravura en aquellos momentos en los que el peligro ponía en riesgo inminente la seguridad de la posición y la vida de sus defensores. Y supe, finalmente, de su arrojo sublime en el doloroso instante en el cual, bajo el peso abrumador del imposible, nos vimos forzados a abandonar Igueriben, que fue tanto como abandonar un pedazo de nuestras almas… ¡Imborrables momentos aquellos!

El Sargento Daza, el compañero de sinsabores, el que con nosotros vivió todo el dolor de aquellos días, sereno y altivo, con ese desprecio de la vida de los que saben del Santo cumplimiento del deber, formó su mermada sección y al frente de ella, cara la muerte, luchó hasta caer bendecido por la patria y santificado por la gloria.

Este fue Daza, éste fue el valiente muchacho cuya memoria hoy perpetuáis en esta placa que habla de su gloria, que debe ser legítimo orgullo vuestro.

¡Benditos los hombres que como él proceden y enaltecidos sean los pueblos que como éste, acogiendo con tanto cariño la idea que yo les apuntara, han sabido dar la tan brillante y patriótica forma!

Y para poner un digno broche a este acto tan altamente patriótico, pronunciamos aquellas palabras que como suprema oración, gritó el heroico Daza al caer para siempre: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Ejército!

Y vivan, Señores, los pueblos que, como éste, saben honrarse honrando a sus hijos”.

Después, el cura de Asquerosa pronunció un elocuente discurso. Exaltó la memoria del Sargento Daza, enalteció los ideales de patria y religión y aconsejó a los niños que recojan las nobles enseñanzas de estos altos ejemplos de cristianismo y de patriotismo. Fue aplaudido entusiásticamente.

Seguidamente habló el abogado granadino Sr. Mesa Vallejo, el cual, en términos elocuentes, que fueron ovacionados por la muchedumbre, cantó el heroísmo del defensor de Igueriben y ensalzó el espíritu de las mujeres españolas.

 Lápida en la casa natal del Sargento Daza

LA LÁPIDA

Cuando terminó de hablar el Sr. Mesa Vallejo, se procedió al descubrimiento de la lápida. El momento fue emocionante. La banda de música de Pinos Puente, que asistía al acto, tocó la Marcha Real, y la multitud prorrumpió en vivas a España y al Sargento Daza, en medio del mayor entusiasmo.

La lápida contiene la siguiente inscripción:

“En esta casa nació el heroico Sargento del Ejército Español

 Aurelio Daza Rojas, que el año 1921 murió gloriosamente

 en Igueriben (África), defendiendo la Patria”

El Ayuntamiento le dedica este recuerdo.

Año de 1926.

 

FINAL DEL ACTO

El acto terminó con la lectura de las siguientes cuartillas de don José Daza, por nuestro compañero León Ferrán:

<<Señores: Momentos son estos tristísimos para mí, muy tristes sí, porque traen a mi memoria el recuerdo de mi perdido hijo, pero son también de gozo y alegría, por la nueva vida espiritual, que ha alcanzado, aquel mártir del deber y de la caridad, engendrado en buena hora para que su heroica muerte sirva de ejemplo y de estímulo a cuantos luchan por la Patria y por la humanidad; a cuantos aman a nuestra España: En una palabra, a todos los que nos honramos en cobijarnos bajo nuestra invicta bandera roja y gualda.

Acabáis de rendir un sentido homenaje al que fue sargento de infantería Aurelio Daza, sustraído a la vida en la nefasta posición de Igueriben el año 1921, donde su valor, su brillante comportamiento, su férrea disciplina y su sublime calidad, pusieron tan alto el nombre del soldado español, como lo escribieron los héroes de Ceriñola, de Pavía, de Almanza de las Navas de Bailén, y los marinos de Lepanto.

No tenía el sargento Daza en Julio de 1921, más tesoro que ofrendar a la patria que su vida. No poseía más caudal que su sangre generosa, y ésta la dio espontánea, noble y generosamente en el altar sagrado de la patria, cerrando sus ojos a la luz de sol, con esa sonrisa fría y desdeñosa que sólo Dios concede a los héroes.

Nada pensaba decir en estos sagrados instantes; mi situación y mi circunstancia de padre me lo vedaban, pero hay algo en el fondo del alma que ha hecho palpitar lo solemne del momento, y lleno de emoción, rebozando el corazón de lágrimas amargas, balbuceo más que digo... ¡Gracias señores, por el homenaje que habéis rendido, a la memoria de mi pobre hijo, víctima del deber cumplido! Gracias a todos, a las autoridades, a la prensa, palanca enorme del progreso; al teniente Casado Escudero, autor de esta idea; a los amigos, a todos, en fin.

Permitid que un anciano y dolorido padre os exprese su reconocimiento y su afecto>>.

Después de estas palabras, que fueron escuchadas con emoción, se dio por terminado el acto.


Sidi-Dris desde Igueriben

EPÍLOGO.-

El próximo 21 de Julio de 2021 se cumplirá el primer centenario del desastre Annual y Monte Arruit. Estamos seguros que el pueblo de Valderrubio, orgulloso y agradecido, volverá a colocar  una corona de laurel en la lápida que recuerda al heroico sargento Aurelio Daza Rojas.

 Libro de Don Luis Casado Escudero, único oficial superviviente de Igueriben,

“Muere la tarde; la luz crepuscular adquiere un tono de un rojo intenso que transmite a las vecinas montañas, como si la naturaleza presagiara el triste fin que la fatalidad nos tenía reservado”. (Palabras del Teniente Casado)

 

NITO

 

BIBLIOGRAFÍA.-

El Defensor de Granada de 27 abril de 1926

El Faro de Melilla

BLOG: desastredeannual.blogspot.com

 ABC