lunes, 15 de abril de 2019

DATOS INÉDITOS SOBRE EL CRISTO DE LA MISERICORDIA



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EUROPA PRESS (Miércoles, 7 noviembre 2018)


Una investigación de la Universidad de Granada (UGR) ha revelado toda la documentación oculta desde finales del XVII acerca del Cristo de la Misericordia, de José de Mora, una de las obras más importantes de la imaginería del Barroco, cuya réplica procesiona en la Semana Santa granadina cada Jueves Santo.

El Cristo de la Misericordia fue encargado por la familia del abogado de la Real Chancillería Juan de la Barreda a José Mora, artista bastetano que estaba asentado en Granada. Su fecha de hechura fue 1688 y el encargo se firmó por 2.000 reales. Además, el artista recibió de los Clérigos Regulares Menores, como pago complementario en especie, seis pinturas «de gran valor», según ha informado la UGR en una nota de prensa.


Estos detalles han sido desvelados por el investigador José Antonio Díaz Gómez, alumno de la Escuela de Doctorado de Humanidades, Ciencias Sociales y Jurídicas de la UGR e investigador del departamento de Historia del Arte, quien acaba de defender sobre el patrimonio de las órdenes del Oratorio de San Felipe Neri y de los Clérigos Regulares Menores.

El crucificado fue encargado a José de Mora para presidir la capilla funeraria de la familia propietaria en la iglesia de San Gregorio Bético. La Desamortización de Mendizábal estuvo a punto de provocar la pérdida de la imagen o su traspaso a manos privadas. «La misma investigación ha desvelado que el párroco de la cercana iglesia de San José aprovechó el periodo de dos años que tuvo la Junta de Bienes Nacionales para realizar el inventario» correspondiente a los conventos expropiados para que el Cristo de la Misericordia pasase a su templo, donde ahora es venerado.


La investigación realizada en la UGR también detalla que, desde un primer momento, se reconoció la gran valía de la imagen, que descansaba sobre una cruz lisa. Fue en 1740, cuando los letrados de la Real Chancillería quisieron fundar una hermandad con la imagen como titular, cuando los clérigos menores impusieron la realización de una nueva cruz más fuerte. En 1741, la actual cruz de taracea se adosó a la obra de arte.

Esa fue la condición para poder crear la hermandad y poder utilizar el crucificado de Mora en altares de cultos, toda vez que, por su gran valía, no se autorizaba sacarlo en procesión. La imagen comenzó a ser procesionada a comienzos del siglo XIX, tras la retirada de las tropas francesas de Granada.


Actualmente, procesiona una copia por puntos de Don Antonio Barbero Gor. La imagen original preside una capilla en la iglesia de San José, remodelada hace dos décadas con la colaboración de la Duquesa de Alba.



Cristo de la Misericordia de José de Mora.

SECRETOS DE LA HISTORIA.
La talla del Cristo de la Misericordia, único crucificado de gran formato conocido en la producción del escultor del rey José de Mora, se presenta como uno de los grandes hitos artísticos de la Escuela granadina y, más aún, del Barroco español.
A pesar de haber marcado un punto de inflexión en la escultura granadina, se trata de una obra de arte de la que se desconocían por completo sus orígenes. En consecuencia, la historiografía contemporánea había lanzado «diversas hipótesis carentes del respaldo de la documentación histórica«.
Los interrogantes que estaban abiertos quedan resueltos gracias a la investigación doctoral realizada por Díaz Gómez, en la que se ha basado un artículo científico que ha sido publicado hace dos años en la revista 'De arte' de la Universidad de León.
Con esta aportación, quedan documentados los orígenes de esta relevante escultura, fijados definitivamente en el año 1688, coincidiendo con el periodo de madurez artística de José de Mora en Granada.

UNA RESTAURACIÓN CAPITAL 
Desde el 26 de Febrero de 2016 al Cristo de la Misericordia de José Mora, no se le ha vuelto a ver procesionando  por Granada y con motivo de la celebración del año de la Misericordia.



Réplica del Cristo de la Misericordia, de Antonio Barbero (1975) 
que la hermandad procesiona anualmente /David García


La hermandad del Silencio de Granada recibió, en aquellos días, el consentimiento del arzobispo para que la cofradía pudiera procesionar con el Cristo de la Misericordia de José de Mora en el vía crucis extraordinario para esta ocasión.
Se trataba de una concesión extraordinaria que hizo el prelado granadino después de la petición formulada por la hermandad. De esta manera el crucificado original de José de Mora volvió a las calles granadinas después de 2009, cuando salió para participar en la "Passio Granatensis", aunque con motivo de la inestabilidad meteorológica finalmente no formó parte del vía crucis magno.
“…Este Cristo se nos está cayendo a peasos” –Decían las gentes.

LA HERMANDAD Y COFRADÍA
 Como es bien sabido por todos, venía siendo grande el deterioro de la imagen muy antes ya de su proceso de restauración, principalmente por estar conformada por múltiples piezas ensambladas que aumentan y disminuyen de volumen según las variaciones de humedad y temperatura ambiente.  En semejante situación resultó ser en extremo dañina y gravosa para el futuro de la talla, la exposición sobre Alonso Cano celebrada en 1967 en el Hospital Real, debido precisamente al enorme contraste entre la humedad y la umbría de la capilla de San José, con las cálidas salas del recinto expositivo, calculándose que bien pudieron agravarse las adherencias de las colas originales que unen a unas piezas con otras, y a que con el transcurso del tiempo se produjera un singular resquebrajamiento de las policromías. 

Continúan pasando los años y con ellos el patente deterioro de nuestra imagen, dando lugar a que entrados ya en el año de 1975 el equipo de escultores y restauradores de la Dirección General de Bellas Artes y de la Real Academia de Nuestra Señora de las Angustias, dictaminaran la total inmovilización de la imagen en su capilla de la Iglesia de San José, a fin que no se dañase más con los traslados y desfiles procesionales.





    
Deterioros manifiestos


Estudiada por la Hermandad y Cofradía la posibilidad de su sustitución, vino a celebrarse un contrato con el profesor y escultor granadino D. Antonio Barbero Gor, por el que éste se comprometía a realizar una copia por puntos de la extraordinaria imagen barroca que nos ocupa, y como no hay rosas sin espinas, este año se encontró la Cofradía con varias adversidades;  por un lado, la celebración del cincuentenario de su fundación, y por otro, ciertas inoportunidades de última hora que le iban a poner muy cuesta arriba la celebración de la Estación de Penitencia, y es que el templo de San Pedro, de donde parte tradicionalmente la Cofradía, estaba en obras;  de otra suerte, que parte de los costaleros exigiesen una cantidad adicional y desorbitada para sacar el paso, y todo esto sumado al contratiempo de tener aún inacabada la nueva imagen para las fechas de Semana Santa. 


A última hora vinieron las soluciones de urgencia, tal vez buenas para unos y no tanto para otros, pero soluciones al fin y al cabo, y así se vino a procesionar nuestro crucificado en su talla original tendido o recostado sobre unas angarillas portadas por los propios cofrades, iniciando su recorrido desde el vecino Convento de San Bernardo, para sortear riesgos previsibles y para que sufriera el menor daño posible.
 
No hay ni que decir que la Estación de Penitencia de ese año en su peculiaridad, fue toda una prueba de fe y del enorme espíritu de piedad y de sacrificio que animaba a los hermanos de esta Cofradía nuestra.  En lo sucesivo y con el transcurso de los años, hubo que esperar hasta 1994 para que tanto la imagen original como la gran cruz de taracea comenzasen su proceso de restauración en una acertada intervención dirigida con maestría y profesionalidad por la profesora Dª. Bárbara Hasbach Lugo.
  
Hoy recibe los cultos de su Hermandad y Cofradía a excepción de los de la procesión de penitencia, salvo el paréntesis introducido con licencia eclesiástica para su salida extraordinaria con motivo de la celebración de la Passio Granatensis que aconteció en nuestra ciudad en la tarde del Sábado Santo 11 de abril de 2009.


¿Y CÓMO ES ESTE CRISTO…?

Sereno y majestuoso, perfecto de proporciones, blando de factura, muy descolgado, es acaso, en opinión de Gallego y Burín, que es granadino, «el más bello de los Crucificados andaluces», aunque no ciertamente por la ensoñación mística con que lo razona.  
Tiene la mansedumbre compositiva del Cristo de San Plácido de Velázquez, dice de él Martín González y añade que contradice el barroquismo porque es la suprema quietud y rehuye lo sangriento. Aunque tal vez se asemeje más al Cristo de la Clemencia de Martínez Montañes, porque gira la cabeza a su derecha y no la hunde simétrica en el pecho como el de Velázquez.

Casi avanza el realismo positivista del siglo XIX diríamos por la veracidad en todos sus pormenores de la anatomía: planos musculares, tendones, ya todo relajado, pacífico, aunque la cabeza de rasgos judaicos aún conserva la huella congelada del dolor en las cejas contraídas. La cabellera revuelta se derrama sobre el torso espléndido fundiéndose dulce y pictóricamente con la piel de tonos marfileños ya cianóticos. Otras certeras pinceladas de sombra proyectan la muerte hacia el interior de las órbitas de los ojos, cuyo brillo apagado apenas traspasa las pestañas, como si el pintor quisiera trascender la obra genial del escultor. El brevísimo sudario de tela encolada cuelga de un cordón real, con lo que el naturalismo de este recurso «pone más de relieve el carácter ideal y simbólico de la cruz de taracea» (Otero).


TRES CRUCES
El Cristo de la Misericordia ha estado colocado en tres cruces distintas en las fechas siguientes: Sobre la primitiva de taracea cartujana en carey y marfil, objeto de la actual restauración, hasta el año 1926.  Sobre una de taracea granadina de ébano, carey, marfil y nácar, realizada por don Inocencio Molero Peche en 1926 hasta 1975. 
Y sobre una sencilla cruz plana de madera chapada, donada a la Cofradía con anterioridad por el Centro Artístico y Literario de la Ciudad de Granada, desde 1975 hasta 1995 fecha en que se retiró para hacer la restauración del Cristo, después de lo cual se volvió a colocar sobre la primera cruz mencionada, de carey y marfil.



La segunda cruz, la de taracea granadina y también restaurada, es la que actualmente lleva la réplica del Cristo que se encuentra en la iglesia del San Nicolás de Granada y que sale en procesión del Silencio el jueves santo.

Restaurando la cruz original


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.-

EUROPA-PRESS. Granada
GALLEGO Y BURÍN A.  Granada. Guía Artística.
JOSÉ ANTONIO DÍAZ GÓMEZ. Investigador del Departamento de Historia del Arte.
WEB COFRADÍA Y HERMANDAD DEL SILENCIO.



NOTA.- "La Murga de Nito" ya trató otros pormenores sobre el Cristo de la Misericordia  o del Silencio (el más bello Crucificado de España), en Marzo de 2015
https://nito-lamurga.blogspot.com/2015/03/la-leyenda-del-cristo-del-silencio.html

NITO


domingo, 30 de septiembre de 2018

BAUTISMO DE AIRE

Siempre se dijo que hombre de cojón prieto,
 no teme al aprieto. (Ib Al Nithab)

No fue posible el bautizo del aire para nuestro pariente y murguero Toño –El gran “Murguero del Noroeste”- en un ultraligero, tipo pendular (Trike).
Desde las nueve de la mañana, todo estaba preparado: Equipo contra el frío, la petaca del coñac, los todo-terrenos en la puerta y los móviles en constante agitación pendientes del último parte de meteo… y la decisión final a las 10,30 de Julio, nuestro piloto y gerente del Club Veleta: Imposible salir con rachas de viento de más de 10 nudos y un frío de 2 dos grados negativos en altura, culpable de alguna congelación de pelota desabrigada y poco apercibida.

Como somos gente precavida, teníamos en reserva la segunda opción, más convencional y segura, aunque desde luego no tan romántica. El caso era satisfacer su deseo de sobrevolar Granada en el día de su 60 cumpleaños… ¿Veis, veis de qué pasta están hechos los murgueros locos-sublimes…?

Nos dirigimos al Real Aeroclub de Granada y concertamos un vuelo de instrucción con el piloto-instructor Mario y tras un corto “briefing” o preceptivo “Plan de Vuelo” y examinar y chequear al Cesna 150, lo sentamos en la cabina del dulcísimo avión en el puesto de 1º piloto.

Él llevará los mandos en todo momento, aleccionado por Mario. Él sobrevolará la Alhambra a 500 metros de altitud, acariciará nuestra espejeante Sierra y abanicará con su hélice las interminables hileras de álamos y chopos en los ríos de nuestra vega durante 45 minutos… ¡Así da gusto cumplir años…!

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NITO

lunes, 4 de junio de 2018

ADIOS A NUESTRO AMIGO ANTONIO MONTUFO


Eternidad v.s. Inmortalidad
Nunca pensé  reanudar mis escritos en La Murga, después de casi un año aparcada, forzado por causa tan penosa como ha sido la muerte de nuestro querido amigo –y tantas veces colaborador en estas mismas páginas- Antonio Montufo, nuestro querido “Califa”.

Su noble y animoso corazón dejó de latir, después de que, como un bravo, luchó con ilusión y esperanza hasta el fin, este triste día 3 de Junio de 2018.
Descanse en paz nuestro compañero, amigo y maestro y que la tierra le sea leve.

Con razón dicen que cuando se va el amigo, se separa el llanto del alma. Pero también es verdad que una herida se abre con el silencio de su recuerdo imborrable.


IN MEMORIAm

Podemos llorar porque se ha ido,
o podemos sonreír porque ha vivido.

Podemos cerrar los ojos y rezar para que vuelva
o podemos abrirlos y ver todo lo que nos ha dejado.

Nuestro corazón puede estar vacío
porque no lo podemos ver,
o puede estar lleno por todo
y por tanto como compartimos.

Podemos llorar, cerrar nuestra mente,
gritar, sentir el vacío y dar la espalda,
o podemos hacer lo que a él le gustaría:
¡Sonreír, abrir los ojos, amar, soñar y… seguir!

Nito, Junio 2018


jueves, 24 de agosto de 2017

LA HUELLA DE TORRES BALBÁS



El arquitecto, Leopoldo Torres Balbás, de ascendencia montañesa-andaluza será quién suceda a Modesto Cendoya  en el puesto de conservador de la Alhambra.  Se trataba de un profesional de extraordinarios conocimientos  formado en las filas progresistas de la Fundación “Francisco Giner de los Ríos” y de la Institución Libre de Enseñanza.  La acogida, al principio, no pudo ser más fría.

Todavía algún periódico de la fecha, recordaba el “atropello” del cese de Cendoya. El mismo que decía: “Ni cumplo lo legislado ni me creo en el caso de cumplirlo”, dicen que le había dicho  Modesto Cendoya a un ministro. No es extraño que asi  fuera. Encajaba en el talante del discutido conservador de la Alhambra.


Pero esto no arredra en absoluto al recién llegado, que empieza sin demora a conocer la situación y los problemas más acuciantes del valioso recinto histórico, planteándose posibles soluciones. Torres Balbás, científico de alto nivel, ya de prestigio notable en aquella España progresista, millonaria de horizontes nuevos, destinada a morir con la II República, va a desarrollar en la Alhambra sus grandes conocimientos de arquitectura hispanomusulmana.

Don Leopoldo Torres Balbás

Igual que Cendoya  y su etapa han tenido un excelente estudioso en Álvarez Lopera, Torres Balbás y su obra lo han tenido en Carlos Vílchez Vílchez. Su libro “La Alhambra de Leopoldo Torres Balbás”, en indispensable para conocer la labor desarrollada en el recinto monumental, por este conservador que duraría trece años en el cargo. “Debemos afirmar  -Dice Vilches- que sin ningún género de dudas, la Alhambra actual, de valores universales para el arte, arqueología y arquitectura, y la más auténtica, desde el punto de vista histórico, fue la de Torres Balbás”.

El nuevo conservador no quería engañar a nadie y, desde el primer momento, anunció públicamente su punto de vista conservacionista, “criticando duramente la teoría restauradora de los que han querido devolver a los palacios árabes su estructura medieval”. Ajustándose fielmente, a este ideario, torres Balbás empezó enseguida la inteligente y admirable labor que realizó en la Alhambra y el Generalife. No hubo, durante su etapa, patio, escalera, mirador, jardín, torre, muralla, aposento, fuente, que no fuera debidamente atendido por el conservador. Ni tejados, techos, cubiertas, decoraciones o restos que pasaran sin atención y tratamiento correcto.

Ya sabemos que en Torres Balbás había un apasionado de las tesis conservadoras. “Siempre había estado preocupado por la mala conservación de nuestros monumentos –subraya Vilches-, pero sobre todo por la pésima restauración que se seguía en España”. El mismo criterio aplicó a los jardines. Después de los estudios necesarios, puso en marcha una operación de plantaciones, eligiendo siempre las especies indicadas en cada punto, en cada perspectiva: Cipreses, cedros, laureles, sauces, adelfas, pino, rosales. A la vez, se ejecutaban trabajos largo tiempo aplazados, de reparaciones, cimentaciones, limpiezas…



EL PENSAMIENTO DE BALBÁS
  “Las obras que realicé en la Alhambra durante catorce años fueron de estricta conservación y de máximo respeto a todo lo antiguo, con un criterio: Conservar y reparar casi siempre, restaurar tan sólo en último extremo y de tal manera que la obra moderna se distinga claramente de la vieja, huyendo de toda falsificación y superchería, condenable por lo inmoral, anticientífica y nunca artística”.

En apenas Díaz años, la huella honda, poderosa, del estilo “Torres Balbás” es ya visible, no ya en la Alhambra, sino en el resto del patrimonio artístico de la ciudad, del que es igualmente responsable como arquitecto-jefe de los monumentos de Andalucía Oriental y Murcia. Igual que se suceden, numerosas y afortunadas, sus actuaciones en los solares alhambreños: el palacio de Comares, la Plaza de los Aljibes, Lindaraja, el Mexuar, el Partal, también, al cabo del tiempo, serán decisivas y correctas las intervenciones de Torres Balbás en la recuperación de otras piezas arquitectónicas valiosas. Por ejemplo, el hermoso y nostálgico palacio de Dar-al- Horra, que se encontraba en estado francamente ruinoso. El Corral del Carbón, adquirido por el Estado oportunamente –estaba a un todo de ser derribado- y encomendado a torres Balbás, que realizó en el interior y, sobre todo, en la espléndida portada, el trabajo que exigía garantizar su pervivencia sin alterar su genuina decrepitud. También pone en práctica Torres Balbás una feliz iniciativa: Trasplantar a los bosques de la Alhambra el antiguo Arco de las Orejas, de la plaza de Bibarrambla, derribado en una de aquellas “operaciones de higiene pública”, al que tan aficionados fueron los españoles del siglo XIX. Sin olvidar la consolidación y mejora del antiguo Convento de San Francisco “convertido luego en el actual Parador” donde la II República instalará una residencia de artistas




En 1935, cuando Torres Balbás decidió suprimir la cúpula de sabor bizantino del Patio de los Leones, colocada casi un siglo antes, se verá envuelto en una de las polémicas más violentas, borrascosas y agresivas de la historia de nuestro siglo xx. Se levantó enseguida un clamor de indignación popular que dejó estupefacto al propio arquitecto conservador, convencido de haber tomado una determinación correcta en escenario tan importante. “No fue una intervención irreflexiva  –dice Carlos Vilches-, sino adoptada con un profundo conocimiento de las artes musulmanas, mientras que el intento de Pugnaire había carecido de cualquier garantía científica”. Pero ningún razonamiento científico –y los hubo semejantes en aquel momento- bastó para calmar la tensión de la polémica. 


Se trataba de haber devuelto al célebre patio su imagen auténtica, sin añadidos de más que dudosa propiedad. Y eso era lo que había hecho Balbás. Ningún razonamiento fue admitido. Los granadinos, hábilmente trabajados por los adversarios del arquitecto, se mostraban iracundos por haber perdido la imagen pintoresca y exótica de aquella cupulilla de escamas vidriadas, “que era la de siempre”, la que habían visto ellos y sus padres toda la vida. En 1934 y 1935, los años de la discutida reforma, empezó una escandalosa operación “anti Torres Balbás”, en un necio empeño de descalificar su más que probada autoridad científica y de acusarle de desinterés por la Alhambra, puesto que la compartía con funciones docentes en Madrid. Como separada por una profundísima la zanja –que ya apuntaba otra zanja mortal muy cercana-, Granada se dividió en dos. Contra lo ejecutado por Torres Balbás se alzaban las voces de los sectores inmovilistas de siempre. “Será la Granada pseudointelectual, la que provoque una de los mayores daños morales y profesionales a Torres Balbás cuando desmonta la cúpula del templete oriental del Patio de los Leones”, dice Vílchez.


 A favor de la reforma realizada estaban los hombres relevantes del arte y de la cultura de la época, Gallego Burín, García Gómez, Prieto Moreno. En el fragor del estruendoso enfrentamiento, hasta Manuel de Falla tomó partido y se pronunció a favor de lo hecho por el arquitecto conservador. Pero el músico, asustado del encono y hostilidades personales que avivara la hoguera permanente de los periódicos, tertulias y reuniones, se retiró prudentemente de la refriega. Gallego Burín y su grupo, siguieron ponderando aquella transformación que había devuelto al famoso Patio de los Leones su auténtica fisonomía.
Todo esto, absolutamente indigno porque enmascaró turbiedades muy propias de la política de aquellos azarosos años, inició el declive de Torres Balbás en Granada. Vilches denuncia lo acontecido: “ El largo episodio que condujo al rechazo de la labor realizada por Torres Balbás en la Alhambra desde 1923 a 1936, es sólo parte de la manifestación de desagradecimiento de nuestra sociedad granadina, que tantas veces ha sabido, y sale, de las cavernas de la conspiración tanto política como cultural”.



La guerra incivil, un año después de la polémica, hizo lo demás.  Torres Balbás fue sustituido en sus funciones. Viviría hasta 1954, realizando lo mejor del resto de su obra en la recuperación de la Alcazaba de Málaga, que hubiera desaparecido a no ser por su intervención. Aquel profundísimo conocedor de las artes hispano musulmanes y del Norte de África, no volvió a poner su mano en la Alhambra.



 NITO

viernes, 23 de junio de 2017

UN DÍA DE OBISPO EN EL "CLUB GRANADA"

Juan Fernando, murguero y piloto
El pasado día 21, con un día espléndido, de los que llamamos en el argot aeromodelístico como “día de obispo”, celebramos en nuestro Club de Aeromodelismo “Granada” el ya tradicional concurso navideño tipo FUN-FLY, que es tanto como decir: Pasar un rato divertido y de convivencia entre participantes y mirones.
Al final, y tras la entrega de premios y sorteo de regalos (los hubo hasta para los que no participamos, el Club obsequió a todos con unas cervezas y entremeses variados, destacando de manera especial, los suculentos platos de jamón serrano autóctono, divinamente cortado en aromáticas y traslúcidas lonchas.
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Motor eléctrico: Potencia y limpieza
Un año más, nuestros pilotos demostraron su finísimo tacto, destacando de entre ellos, varios elementos muy jóvenes que ya vienen pisando fuerte en el panorama nacional.
Se observaron en la pista numerosos aviones con motor eléctrico que destacan por su potencia y limpieza, cosa impensable hace apenas unos años.
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Soberbia maqueta de Stuka que acabó accidentada.

NITO

domingo, 18 de junio de 2017

Y LA CAROCA GANADORA ES...?


Lo veníamos anunciendo y los pronósticos se han cumplido: La caroca ganadora de este Corpus de 2017, viene de la mano de “Chorrojumo”. Muestra a una representación de Dios en los cielos, con gesto sonriente, mientras recibe de una mano femenina un barquillo con helado bajo el rótulo "Ahora sí que puedo afirmar con rotundidad que vivo en el lugar más dulce del universo".

El homenaje a la matriarca de Los Italianos, establecimiento del centro de la ciudad por el que es habitual que pasen visitas ilustres, como la del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o la esposa del anterior presidente de Estados Unidos, Michelle Obama, es la quintilla que ha resultado ganadora de todas las que se han presentado al concurso de este año.

Forma parte de las dos decenas que, alusivas a temas de actualidad granadinos como la llegada del AVE o la capitalidad judicial, quedaban expuestas estos días en la plaza de BibRambla.



La caroca ganadora, de la mano de Chorrojumo

No es la primera vez que ¨”La Murga” traía a colación al genial rapsoda “Chorrojumo”,  Manuel Mateo. Pero ¿quién este novísimo Chorrojumo…?

"Venía con mi padre a Bib-Rambla con 7 años y ya me paraba a leer esas quintillas que son reflejo de lo que pasa en la ciudad" así recordaba Manuel Mateo, el ganador del concurso municipal de Carocas 2017, su primer contacto con esta tradición granadina. Natural del barrio de La Chana se considera un amante de la semana grande de la ciudad que siendo niño, cuando se hallaba esta en el Paseo del Salón, ya disfrutaba paseándose en los caballos de madera.



Pese a ser 'novato' en la creación de estas piezas, que combinan arte y literatura tan características de la festividad del Corpus, Mateo entró por la puerta grande convirtiéndose en el ganador de quintillas de este año. En total presentó 5 pero fue la dedicada a Cecilia de Rocco, dueña de la famosa heladería granadina Los Italianos, que falleció el pasado abril, la que resultó victoriosa. "No ha sido una quintilla fácil porque casi siempre son de contenido satírico o irónico pero en este caso es tierna, es un pequeño homenaje hecho desde el respeto ya que se trataba de una persona muy querida".

 Así explicaba Manuel el motivo de la creación de la quintilla que lo ha hecho protagonista esta edición. Él mismo concluía con " y es que no hay nada más 'granaíno' que comerse un helado en Los Italianos".

La relación de Manuel Mateo con el mundo de las artes, sin embargo, se remonta años atrás en los que su gusto por la literatura y la tradición oral le llevó a interesarse por distintas disciplinas profesionales. Durante 23 años fue integrante de un grupo de música Folk llamado Los Vargas. Especialmente destaca su relación con la quintilla, verso sobre el que improvisaban los troveros, la cual le ha acompañado en su trayectoria logrando exprimir al máximo su creatividad.

Puedes buscar tu mismo mas You Tube de Chorrojumo en Internet

La Alhambra se adivina Aquí Lorca se adivina, que contiene adivinanzas sobre la obra del poeta, son la culminación de su carrera como escritor de acertijos.

Pero lo más enigmático de Mateo y que muchos desconocen, es su vinculación directa con el personaje de Chorrojumo, ya que Mateo es ahora quien se convierte en aquel príncipe de los gitanos que contaba historias sobre la Alhambra a los visitantes del monumento. Durante todas las tardes de la semana grande los niños han disfrutado de estas representaciones en Bib-Rambla. Por eso, para mi, más que un  rapsoda es un aeda.



NITO





sábado, 3 de junio de 2017

LOS HELADOS DE “LOS ITALIANOS”



Un texto poético sobre la propietaria de la heladería Los Italianos gana las Quintillas

También es casualidad y tino, el que yo estuviera preparando un artículo sobre la heladería “Ios italianos” y la muerte de su dueña, cuando me sale al paso un anuncio de prensa de esta semana declarando vencedora una quintilla para las Carocas del Corpus de este año, que hace referencia  a esta entidad.


  “El concurso de Quintillas del Corpus se falló ayer y la estrofa ganadora rinde homenaje a Cecilia de Rocco Pieruz, propietaria de la heladería de Los Italianos, fallecida el pasado mes de abril a los 86 años. El autor de los versos es Manuel Miguel Mateo Sánchez. La selección de los textos da el pistoletazo de salida a los preparativos de la Feria, que se celebra del 10 al 17 de junio”.
“Este año se han presentado 377 quintillas, de las que sólo 20 se expondrán junto a sus carocas (ilustraciones) en la plaza de Bib-Rambla durante la semana de las Fiestas del Corpus. Las 20 quintillas seleccionadas serán premiadas con 90 euros cada una de ellas y la vencedora recibirá otros 90 euros adicionales y será conservada, una vez ilustrada, como propiedad municipal.
El ilustrador Mesamadero será el encargado de dar vida gráfica a los poemas caroqueños, con ironía y gracia como de costumbre, para que luego carocas y quintillas sean expuestas en la plaza de Bib-Rambla con el propósito de arrancar la sonrisa o la identitaria malafollá de los paseantes”.



La pequeña historia de Paolo di Rocco y los helados de “Los Italianos”.
Pero, ¿cuáles fueron los orígenes de “La Veneciana” (que así se llamaba en origen a “Los Italianos”), ¿quién era Cecilia de Rocco para Granada…?

En la alegre década de los años 20 Paolo di Rocco Vivía en la Vall Zoldano, un pequeño pueblo alpino del Véneto italiano, cerca de la frontera austriaca. Estaba felizmente casado con Italia Pieruz, tenían dos hijas Benita y Cecilia, y se ganaba la vida, como todos los del pueblo, vendiendo sus propios helados con un carro ambulante por todo el norte de Italia.


 Una vida dura y una competencia feroz en un país en donde todo el mundo hace helados. Por eso, cuando Paolo heredó la mitad de la casa paterna decidió quemar sus naves. Se la vendió a un hermano y, con el dinero fresco en el bolsillo, se decidió a emprender la gran aventura: Montar un establecimiento de su propiedad en algún lugar de Europa. Pudo ser Alemania, pero ya estaba llena de paisanos, y finalmente eligió España.

Lo intentó primero en Oviedo y en Málaga hasta que un día, que estaba limpiándose los zapatos en la calle Larios, pensó en Granada aunque sólo la conocía de nombre. Dicho y hecho. En un autobús de Alsina llegó a la ciudad y desde Puerta Real vio las nieves que blanqueaban la sierra. Se le cayó el mundo encima. Venía desde Italia a las nieves granadinas ¡para vender helados! Soltó un sonoro taco en italiano y se fue a la Virgen de las Angustias para solicitar asesoramiento divino. Parece ser que recibió un consejo tan bueno que desde ese momento no dejó ni un solo día de hacerle una visita a la Virgen.


 Michelle Obama
Todo eso lo recuerda Cecilia di Rocco, que llegó a Granada con siete años y aquí se quedó en la heladería que fundó su padre para vender a los granadinos unos helados buenísimos “que no tienen otro secreto que utilizar ingredientes de la mejor calidad y en la cantidad necesaria como esas carísimas barras enteras de vainilla que vienen desde Tahití”.

Paolo di Rocco invirtió todos sus ahorros para montar un local en la Gran Vía 4, previo traspaso del estanco que allí existía. Compró una máquina vienesa de segunda mano a un paisano de Valencia y contrató cuatro dependientas que no necesitaba, porque “miseria llama a miseria” y, aunque no tenía para malgastar y las ventas no eran tan grandes, mi padre busco las niñas más bonicas para el mostrador.

Los helados italianos, sobre todo la cassata que “desde 1936 sigue siendo la especialidad más vendida y exactamente igual a aquella que mi padre aprendió en Italia”. En aquellos tiempos Granada sólo conocía los helados valencianos de Monerris, en la calle Reyes Católicos, por quienes el signore Rocco sentía un gran respeto ya que “hacía muy bien el helado de turrón”. Y, además del turrón, La Veneciana, que así se llamaba realmente lo que todos hemos conocido siempre por Los Italianos, incorporó la elaboración de variedades como la crema tostada y el bombón helado “que nosotros no sabíamos lo que era y yo lo compraba en Monerris  cuando iba al Cine Regio, sin que mi padre se enterara, naturalmente”.

Llevaba dos meses escasos abierta la heladería de Paolo di Rocco cuando estalló la guerra civil española. La cosa no estaba para helados y don Pablo se desesperaba al ver sus ahorros en peligro, además de sufrir la separación de su familia. Por eso Doña Italia se lio la manta a la cabeza y, en cuanto pudo, se vino con sus hijas a esta España convulsionada. Vivía la familia en el altillo de la parte trasera del establecimiento donde “mi tío Hugo, que era muy alto, tenía la cabeza llena de chichones por los porrazos que se daba”.

A Cecilia di Rocco se le aguan los ojos cuando recuerda aquellos días y, sobre todo, cuando aflora la figura de su madre que “se levantaba a las cinco de la mañana para trabajar en el obrador y aún tenía tiempo para obsequiar con un café a los taxistas de la calle Almireceros”. Unos taxistas que veneraban a Doña Italia y no querían cobrarle a Cecilia porque era su hija. De su padre recuerda Cecilia que hablaba con las eses, “como si fuera de Valladolid” y que, como le gustaba darle al tinto en las bodegas de la calle Elvira, a veces se pasaba de dosis y “le daba por cantar óperas de Verdi, lo del vino que tiene Asunción y remataba el concierto, Asturias patria querida”.


 Cuatro hijos tuvieron Italia y Paolo pero solo una de ellas, Valentina, ha tenido descendencia para continuar la saga y el negocio. Don Paolo murió en 1970 de un tumor en del esófago y se quedó para siempre en Granada. Tuvo un entierro multitudinario donde se puso de manifiesto el cariño de los granadinos hacia su persona y hacia el negocio que fundó en mayo de 1936 para endulzar y enfriar las gargantas de sus clientes locales y los millones de turistas que han pasado por los italianos en tantos años de existencia.

No queda huérfana  la heladería más querida de Granada, que queda en buenas manos: la receta maestra de los postres ideados por Paolo de Rocco pasa ya por la cuarta generación. Y seguirá escuchándose en nuestras calles aquello de "ya es primavera, ha abierto Los Italianos".



NITO

BIBLIOGRAFÍA.-

Prensa Ideal de Granada
Granada: Un siglo de anécdotas de José Luis Entrala