lunes, 29 de febrero de 2016

PALACIO DE LOS NAVAS



Me lo habían dicho como reto, como enigma a descifrar, y aunque me costaba trabajo creérmelo, no tuve más remedio que “echarme a investigar”: En San Matías (no especificaban si barrio o  calle), existió un antiguo hospital, hoy casa-palacio del siglo XVII.

Y así, nuestros pasos curiosos nos llevan a pasar  repasar por el barrio de San Matías, la zona de la ciudad donde la burguesía echó raíces a partir del siglo XVI y durante las dos centurias siguientes, con el resultado de configurar un barrio de singulares calidades. No hace mucho tiempo, a raíz de una exposición sobre el sector de San Matías celebrada en el Colegio de Arquitectos granadinos, se hacían públicos datos elocuentes  sobre la catalogación de 78 edificios  y elementos de interés en un perímetro de diez hectáreas, o sea, una densidad patrimonial realmente significativa.


Por último, triunfantes del reto,  gracias a cronistas de la ciudad de Granada (1), descubrimos que en la calle Navas esquina a San Matías, se encuentra la magnífica finca del siglo XVII, construcción muy notable entre las de interés que aún conserva el barrio en buenas condiciones.


Primitivo hospital llamado de Navas (que dio nombre a la calle) fundado por D. Francisco de Navas y su esposa Dª Isabel Muñoz de Salazar, en 1572. (2)
Pasó luego a ser casa palacio centrada alrededor del patio. De tanta importancia el edificio –de tan fuerte carácter, acentuado por la proximidad de otras casas más modernas y de carácter historicista-  que,  en las abundantes reformas y destrozos del siglo XIX se le respetó, por considerársele edificio representativo de la arquitectura granadina del siglo XVII. El hecho del acondicionamiento posterior de la finca a usos hoteleros, ha contribuido decididamente al buen estado  en que el inmueble ha llegado a nosotros.


En la ficha correspondiente  del Archivo Histórico del Colegio de Arquitectos, se incluyen estos  interesantes datos relativos a la casa en cuestión:  “Importante edificio marienista del siglo XVII. Fachada con estructurado trazado, arcos en el cuerpo alto, buenos hierros y elementos, portada almohadillada de piedra, zaguán de dos puertas, patio con peristilo en los cuatro lados, columnas en piedra , buena escalera que comunica  con la galería cerrada que se abre alrededor del patio y con la que se comunican las habitaciones”.


Tras la descripción de la finca, sus detalles, no menos notables: “Tiene importantes elementos, tales como buenos hierros de forja especial, carpintería de cuarterones tallada con figuras, puerta claveteada (clavos de hierro recortado); en el centro del patio, una fuente baja árabe, de mármol; en la parte baja, un retablo de madera tallada con figuras; los artesonados son importantes”.


El notable edificio que hoy destacamos, viene a demostrar, en resumidas  cuentas, cómo el lenguaje  –noble  y característico-  que era tradicional en las viejas mansiones granadinas, puede subsistir  y armonizar con las exigencias de  los tiempos, mediante  el uso correcto y adecuado de estas valiosas propiedades.
“Conservar usando”  debía ser el lema inexorable en el urbanismo granadino. Antes que sea tarde irremediablemente.



(1) Juan Bustos, Francisco de Paula Valladar.
(2) Antonio Gallego Burín nos dice en su Guía: “[El Hospital]… hace tiempo desaparecido



NITO


domingo, 31 de enero de 2016

EL ALMINAR DE SAN JOSÉ



Todo el mundo quedó impresionado al contemplar  en la Tele cómo el campanario de la iglesia de Sant Pere de Rosselló (Lleida) se ha derrumbado este viernes por la mañana.
A mi me dio por pensar en unos monumentos granadinos que están al borde de la extremaunción: En septiembre del año pasado, un informe de la UNESCO dejaba al descubierto todos los incumplimientos que en materia de conservación se estaban registrando en Granada. En ese 'documento advertencia' se requería resolver «con rapidez» el expediente de la rehabilitación de la iglesia de San Nicolás, San Andrés, San Luis, Alminar de San José… ¿Estaremos esperando a que se desplomen…? Advierto que a algunos les falta muy poco.

El arco de herradura más antiguo de Granada

Y en estas estaba cuando me acordé de un trabajo-denuncia realizado recientemente por GranadaiMedia sobre el Alminar de San José.
El alminar de San José, en el Albaicín, lleva años cerrado al público. El deterioro de algunas zonas de la torre milenaria es evidente. Los vecinos, en su día, reclamaron sin éxito su restauración.
Quienes han accedido al interior de uno de los monumentos más antiguos de la Granada musulmana (lo han hecho Calleja y Miguel Ochando,  los chicos de GranadaiMedia), dicen que el alminar de San José, la torre, permanece cerrada al público desde hace años y su interior presenta un visible estado de deterioro.
Con al menos un milenio de historia, el singular alminar, situado en la calle de San José y declarado Bien de Interés Cultural, sirve hoy de refugio a las palomas que anidan en los escalones.



“El arqueólogo e historiador Manuel Gómez Moreno señalaba en su Guía de Granada que la torre, separada de la Iglesia, construida esta última sobre la desaparecida mezquita al-Murabitín (de los morabitos o ermitaños), pudo haber sido levantada antes del siglo X, en concreto alude a la existencia de elementos arquitectónicos que pueden pertenecer al siglo VIII, si bien el arquitecto Leopoldo Torres Balbás data la obra en su conjunto en el siglo XI, a excepción del campanario, la seña de identidad cristiana.

Vistas a la Alhambra. Obsévese "el campanazo" que en su día diera la pobre

Este último defiende que el alminar se construyó durante el reinado de los primeros monarcas de la dinastía zirí de Granada  (1016-1017) por “su semejanza con el de la mezquita mayor de la misma ciudad, desaparecido, cuyo aspecto se conoce por un antiguo grabado de Francisco Heylan”. Su teoría también se fundamenta en el uso del almohadillado de los sillares -mediante la técnica de soga y tizón-  que se utiliza en la construcción del alminar y que, en opinión de Torres Balbás, data de la época final del califato, en concreto del periodo de Almanzor; consideraciones que rescata el catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada y doctor en Historia, Antonio Malpica Cuello, en su estudio sobre "La expansión de la ciudad de Granada en época Almohade"

Vistas a Torres Bermejas

Pero es Manuel Gómez Moreno quien describe con detalle el monumento (también lo he encontrado en la Guía de Gallego Burín): “El alminar está formado por grupos de lajas de La Malahá, dispuestos alternativamente de frente y canto, salvo su parte baja que es de sillares de pudinga. Sólo mide, incluyendo las paredes, 5,80 metros de lado, y en su centro hay un machón, en torno del cual se desarrolla la angosta escalera, alumbrada por ventanillos a modo de saeteras; tiene además la particularidad de que hacia la mitad de su altura, en el muro sur, se abre un arco de herradura, acaso el más antiguo en Granada, y enfrente, tallado en el machón, otro pequeñito sobre un nicho”. Y apostillaba: “nada absolutamente tiene por fuera que excite la curiosidad, porque un enlucido oculta su interesante fábrica”.

 Un San José, fundido sólo para ella

El campanario es la parte que se añade en época cristiana y que, a priori, se encuentra en peor estado si bien los muros exteriores sufren alguna que otra rozadura y tampoco se han salvado de las pintadas. Para llegar a la parte más elevada hay que subir un total de 50 escalones por la estrecha escalera a la que se refiere Gómez Moreno, que rodea una gran columna central encajada en el interior del edificio. Llama la atención los grafitos, más o menos contemporáneos, que dan cuenta del paso de visitantes por el lugar.

Caricias granainas

Pero sobre todo las vistas privilegiadas de la Alhambra, de su Alcazaba, y de las Torres Bermejas; panorámicas menos conocidas del monumento nazarí e igualmente atractivas.
No hace tantos años los vecinos del Albaicín solicitaron la restauración del alminar aprovechando el anuncio de Manuel Chaves referido a las actuaciones que su gobierno pretendía llevar a cabo para conmemorar el milenio de la fundación del reino de Granada, una efemérides que se celebraba precisamente ese año. Coincidió casi en el tiempo con la denuncia que los vecinos presentaron contra una empresa constructora por dañar el alminar con el paso de vehículos y que acabó archivándose por entender que los  hechos no constituían delito alguno.

La Alcazaba en pleno

El lugar desde donde se llamaba a la oración sigue a día de hoy manteniendo el tañido de dos de las tres campanas mediante un sistema electrónico que controla el repicar. En una esquina del campanario permanece arrinconado el badajo de la campana de mayor tamaño a la espera de que un día alguien le preste oídos y se restaure.

NITO



Video de GranadaiMedia

martes, 5 de enero de 2016

EL ORO DEL REY MAGO MELCHOR



«Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra».
Así recoge la Biblia (Evangelio de Mateo 2, 11) la adoración de los Reyes Magos de Oriente al niño Jesús, que había nacido en Belén en un pesebre. Cada uno de los presentes con los que obsequiaron al Mesías tiene una simbología particular.

Melchor llevó oro, reconociendo a Jesús como Rey de Reyes, pues este material está asociado desde tiempos inmemoriales con el poder; Gaspar hizo lo propio con el incienso, identificando a Jesús como Dios, ya que el incienso era un aroma que se ofrecía a la divinidad. Baltasar, por su parte, lo hizo con la mirra, quizás el regalo más misterioso y desconocido de los tres que recibió Jesús en su pesebre. La mirra representaba a Dios como hombre.
La mirra en realidad tiene poco de misterio, aunque quizás sus muchas utilidades propician la intriga que la rodea. Otras culturas la han utilizado a lo largo de los siglos. Sobre todo en la antigüedad, en África, Turquía o Arabia, lugares de donde es propio el Commiphora myrrha, el árbol que rezuma esta resina que es en realidad la mirra. Amarga y aromática, resultaba por entonces muy útil para elaborar perfumes, pero también ungüentos que aliviaban el dolor y ayudaba en el pasaje final de la vida.

Hasta aquí, la Santa Tradición, pero…¿dónde empieza la leyenda? (no olvides, oh lector amado, que estás en Granada).

Los tres regalos: Oro, incienso y mirra

Leyenda granadina para ser leída en la Noche de Reyes.-

Siempre ha mantenido “La Murga” la tesis de que Melchor era granadino, pero nunca explicó las razones ni aportó prueba alguna que condujeran a tal afirmación.
Hoy vamos a levantar solo un pico del velo que cubre este misterio.

Nos, hemos tenido la suerte y el privilegio de curiosear entre los legajos de fray Juan de Cava y que fueron atesorados por el ínclito Francisco Izquierdo que disfrazó tales galimatías históricos en los fingimientos granadinos.  
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Antiguo lavadero de oro en Cenes de la Vega (Granada)

“…El galimatías o amaño filológico sirve de coartada al parentesco filial de Granada con Sión (una taza más de caldo judío).
Melchor era venidero de David, y por tanto, de Salomón, el rey que mandó su flota  para importar oro del Ophir, pero no del Ophir oriental, como asegura el Libro de los Reyes, ni de la costa africana de Safala o de allende la India, “ni siquiera de Cádiz –afirma rotundamente el reverendísimo padre descalzo fray Juan de Cava- sino del término fértil de Granada, concretamente de Valparaiso... por donde fluye el Darro”. 




Resulta que siete siglos más tarde, Demetrio II de Siria, al devolver la independencia a los judíos, justamente en el año 143 a. de C., les restituyó la explotación de los yacimientos de Ophir, los granadinos, y envió a Daniel para que los administrara y continuara surtiendo “la fina púrpura de Casio” al imperio seleúcida. Daniel tomó asiento y casa en el Paseo de los Tristes, se casó con una iliberitana, o séase del Albaycín, y del matrimonio nació Melchor, biznieto de Judas Macabeo, el que fuera caudillo  judío y gobernador de Palestina. Al morir su padre Daniel, el futuro Rey Mago se convirtió en poncio del mercado exportador de oro, en riquísimo traficante.




Melchor, que había sido bien educado por los rabíes y sabios masoretas, estaba al cabo de las observaciones astronómicas de Hiparco de Nicea y, por supuesto, de las relaciones proféticas del Antiguo Testamento. Así que, entre una de cal muerta y otra de arena aurífera rentable, se aficionó a la astrología y llegó a ser un oráculo en la materia, es decir, un mago en la predicción.
El padre lector jubilado fray Juan de la Cava, citado anteriormente, explica que Melchor, descansando en la falda del cerro de la Silla del Moro, donde hoy se halla el Generalife, advirtió que un cometa cruzaba los cielos y exclamó alborozado: “¡Ahí está la Estrella del Rabo que conduce a Belén, donde acaba de nacer el Hijo de Dios!”
Ni corto ni perezoso, tomó las más puras y grandes pepitas de oro que guardaba en el almacén, las puso en una arqueta de madera cruda de ciprés, bellamente adornada con labores de taracea, infló el globo aerostático que tenía preparado al efecto y viajó directamente hasta Alejandría, lugar establecido de antemano para concentración del resto de los Magos. Los cuales, según los autores citados, eran seis en un caso y doce en otro. Reunidos, con Melchor a la cabeza por ser el más acaudalado, emprendieron caminata en dirección a Jerusalén.

Melchor entregó el oro del Darro al Niño-Dios y regresó a casa verdaderamente complacido, donde murió amasando oro a la par que predicaba la venida del Mesías, redentor de los pobres".



NITO



miércoles, 30 de diciembre de 2015

Catalina, el nuevo cometa que se acerca a la Tierra


"El regalo" de esta Navidad de 2015
El 31 de diciembre, esta roca con una cola de 800.000 km de largo será más fácil de localizar en el cielo

Los cometas que se acercan a la Tierra en fechas cercanas a la Navidad tienen un atractivo añadido. Resulta irresistible acordarse de la estrella de Belén (denominado por algunos Cometa Pascual) y, por otro lado, los agoreros encuentran en la visita una nueva oportunidad para pronosticar desgracias y males de todo tipo sobre el año 2016. En realidad, el cometa que estos días merodea la Tierra no nos anuncia nada, pero nada de nada, ni bueno ni malo, con la excepción de su propia presencia, que resulta fascinante, desde luego, pero no más allá del punto de vista astronómico.


Se trata del cometa C/2013 US10, más conocido como Catalina, nombre que se debe al observatorio de Arizona (EE.UU.) desde el que fue visto por primera vez hace un par de años. Proveniente de la nube de Oort, en los confines del Sistema Solar, sufrió un empujón gravitatorio producido por el paso de alguna estrella cercana que lo precipitó a nuestro vecindario. Este viajero espacial alcanzó su máximo acercamiento al Sol, llamado perihelio, el pasado 15 de noviembre. Entonces se movía a una velocidad de 166.000 km por hora entre las órbitas de la Tierra y Venus. No se arrimó demasiado a nuestra estrella. El 23 de noviembre se convirtió en un objeto visible en el hemisferio norte, aunque algo más tenue de lo esperado.

 El cuadro de "La Adoración de los Reyes Magos" de Giotto. 
Obsérvese el cometa en la parte superior de la pintura.

Aquellos que aún no han tenido la oportunidad de localizarlo en el cielo lo encontrarán más fácil en Nochevieja y Año Nuevo. El último día del año, el cometa se aproximará a Arturo, la estrella más brillante para los habitantes de la mitad norte del planeta y una excelente referencia para los aficionados a la astronomía.


El cometa Catalina viaja ahora mismo a 46,4 kilómetros por segundo, que es un poco más que la velocidad de escape del Sol a esa distancia. Es decir, tiene suficiente impulso para escapar de la atracción gravitatoria de la estrella. No obstante, la perturbación gravitacional del Sol lo expulsará del sistema solar y, bueno… no volveremos a verlo nunca más, como dice cierto villancico sobre lo de que “La Nochebuena  se  viene, la Nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más…”

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Mientras tanto, tendremos una oportunidad única de observar el cometa a simple vista. El 17 de diciembre de 2015 se convertirá en un objeto visible en el hemisferio norte. El día de Año Nuevo estará a sólo un grado de Arturo, la estrella más brillante del cielo. El 17 de enero de 2016 estará a 108 millones de kilómetros de la Tierra, pero su magnitud habrá pasado de 8 a 5.

Conjunción aparente entre los planetas Júpiter, Marte, Venus y el cometa.

NITO

domingo, 20 de diciembre de 2015





AL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Al Espíritu de la Navidad quisiéramos despertar
con una luz de esperanza para la Humanidad,
pues queriendo, de pan y agua se hace un mazapán,
el pobre repartiendo, para todos, su mucha hambre,
el rico, harina y manteca en buen polvorón convertirá.
El Espíritu de la Navidad es repartir, compartir, ayudar...
Dar amor al rico y al pobre, todos por igual, en la mesa
con un polvorón y un mazapán: ¡A todos, a todos por igual!

-oOo-

NITO




Navidad de 2015-16

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL PUENTE VERDE Y LAS PIEDRAS DEL MONASTERIO

El "Puente Verde" sobre el Genil

Casi siempre las leyendas granadinas introducen sus raíces en su rica historia.
 Y son las que más gustan a nuestro pueblo. Una leyenda granadina nunca empezaría diciendo: “Había una vez un poderosísimo rey  de un lejano país…”. –No, no, las nuestras echan el garfio a la historia conocida y  localista, empezando: “En tiempos del rey moro Boabdil, había un herrero que vivía en la calle Almireceros…”

Dando por sentado que la historia, como hecho acontecido, nunca es leyenda; gustamos de ir  festoneando, eso sí, entre la historia y la ficción. Como por ejemplo, hoy tratamos cierta leyenda entresacada de "Leyendas de nuestros pueblos" de José Manuel Fernández, tejida  sobre ciertas marcas de canteros observables en los sillares del Puente Verde del Genil, que como sabe toda Granada, fueron con anterioridad las piedras que conformaban  la torre del Monasterio de San Jerónimo.

El general Sebastiani "el aprovechao"

Cuenta la leyenda que…
Hubo una época, antes de la invasión francesa, en que había un puente de madera sobre el río Genil, que por estar pintado de verde  se llamó Puente Verde. Este puente unía la Avenida Cervantes con la Carretera de la Sierra, que por entonces, ya en plena invasión francesa, debían de cruzarlo los gabachos con sus pesados trenes de artillería de 8 y 12 libras y demás pertrechos y no fiándose de la fortaleza de aquel puente de madera, el General Sebastiani tuvo la mediocre idea de desmontar parte de la torrecampanario del Convento de San Jerónimo y utilizar sus sillares para construir un puente de piedra más robusto.

Diorama: Tren de artillería pesada napoleónica

No hubo la oposición adecuada por parte de las responsables autoridades granadinas ante su descabellada  y poco sensible idea, temiendo que el enfrentamiento con el General franchute, de consecuencias inesperadas, concluyera en la pena de muerte.
Pero no quedó ahí la osadía de este general francés, pues también destruyó el Vía Crucis que subía al Sacromonte para aprovechar las piedras en su nueva construcción; de esta manera obtenía materia prima sin tener que dar un piquetazo a las canteras correspondientes, ahorrándose mano de obra, transporte y gastos, construyendo su nuevo puente a costa de destruir y saquear monumentos emblemáticos de nuestra ciudad.

El ejército napoleónico en marcha

Estaban afanados en la demolición de la torre del monasterio cuando uno de  los gabachos encontró la tumba del gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba, en el altar de la iglesia, dando conocimiento a sus superiores del hallazgo. Estos, en una venganza sin pies ni cabeza, como perros en jauría, destrozaron y saquearon la tumba del gran Capitán, más las cuarenta banderas que ondeaban indicando las batallas ganadas por este héroe nacional y que lucían en la nave central.
El gran Capitán fue, en tiempos pasados, el gran azote de los gabachos, ya que en dos ocasiones logró vencer al rey francés Francisco I y dos veces le perdonó la vida, por ello despertaba los celos y rencores de los soldados invasores, que en un alarde villano lograron abrir su sepultura, esparciendo sus restos por el monasterio de San Jerónimo, profanando su eterno descanso.

Otro diorama sobre la agilísima artillería francesa

Curiosamente, en todo este triste episodio de locura humana, existió un monje que con mucho sigilo y prudencia consiguió rescatar algunos objetos de Valor, entre ellos uno de los regalos más preciados del gran Capitán: un Jaezo de Oro (Jaezo es una manta que se colocaba como adorno a los caballos en la grupa para engalanarlos en los desfiles), un regalo personal realizado a modo de respeto a su persona por el rey Boabdil. Este tesoro que se custodiaba en el monasterio y ante la expoliación sistemática que estaba sufriendo toda la comunidad religiosa por parte de los franceses, fue escondido entre los grandes sillares que se estaban desmontando de la torre jerónima, ocultándolo de la vista de los franceses en un sillar que previamente había ahuecado un maestro cantero y amigo de nuestro monje, llamado Lorenzo, de tal manera que en dicho sillar quedaba totalmente oculto el Jaezo de oro y una serie de marcas que sólo conocían los autores de la idea, dando a la piedra la identificación suficiente para posteriormente recuperar el tesoro.

San Jerónimo y su reconstruido torreón

Esta piedra con su rica carga fue trasladada al lugar donde los maestros arquitectos estaban haciendo el puente sobre el río Genil. Allí, un albañil granadino, Antonio Bretones, estaba sobre aviso del ardid para salvar el tesoro, esperó a que el carretero que debía llevar la carga de piedra desde el monasterio hasta el río le dijera cuál de ellas era la señalada de forma especial, para así poder alojarla en el lugar adecuado y con posterioridad, recuperar el tesoro oculto.
Pero, como siempre ocurre, los hombres proponen y Dios dispone y en un descuido del carretero que transportaba la carga de piedras se confundió de lugar y la llevó a la orilla opuesta del río donde los franceses vigilaban todos los movimientos de los peones y albañiles.

Cuando se dio cuenta de su error, quiso rectificar pero uno de los gabachos le espetó: 
-¿A dónde vas con la carga? –Déjala aquí, cerca de la obra. –Ante la mirada del soldado tuvo que descargar los sillares en el lugar que le había indicado el militar.
Después de descargar, quiso el buen arriero apartar la piedra de las otras e intentar transportarla para llevársela, pero el soldado francés no le quitaba la vista de encima y viendo cómo corría peligro la misión al levantar sospechas, tuvo que disimular y salir con su carreta vacía de regreso al monasterio.
Ya de noche, el monje, el maestro cantero y el carretero se acercaron a las obras para ver si podían descubrir el sillar marcado, pero cuál fue su sorpresa al ver que éste se había mezclado con muchos otros que también venían marcados por ser provenientes del Viacrucis del Sacromonte, quedando perplejos ante tantas señales de unos y otros.
Así pues, en el interior de una de esas piedras quedó escondido para los siglos el tesoro del gran Capitán, en las entrañas del Puente Verde.

Señales en el pretil del puente: No creo que sean de canteros

Dicen algunos entendidos que la clave de las marcas que nuestros patriotas hicieron en el sillar camuflado están duplicadas y grabadas en alguna de las pilastras que existen en los jardines del Aljibe del Rey; La verdad es que  se encuentran debajo del puente y que se pueden ver las marcas desde el río. De una manera u otra, lo cierto es que fue un destrozo y saqueo lo que los gabachos hicieron en Granada y como recuerdo de aquella tropelía existe una lápida en la entrada del Monasterio de San Jerónimo que dice así: “Las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron”…

Placas recordatorias de las vicisitudes del campanario

Y hasta aquí la leyenda, pero no el suspense ni el final del cuento: ¿Saben lo que hice, en cuanto leí esta historia? –Una mañana, muy tempranito, tomé la cámara y me coloqué debajo del puente a escudriñar. No he llegado todavía a conclusiones  finales, pero encontré varias señales enigmáticas. Si algún día me veis millonario, podréis pensar sin duda, que encontré el “Jaezo de Oro”.


Si pudieras ampliar esta foto, te sorprenderás: el Alfa + Omega.¡La señal...!


NITO

AMERIZAJE FORZOSO EN LA HERRADURA



Heinkel He-111 del Museo del Aire. -Foto Califa-

La leyenda local.-

En plena conflagración civil española, en cierta anochecida, los vecinos de La Herradura -Almuñécar- oyeron el zumbido característico de los motores de aviación proveniente de Levante, el “rum rum” se sentía cada vez más cerca de la bahía, aunque se notaban algunos fallos en las explosiones del aparato que hacía suponer viniese averiado el visitante nocturno; la experiencia casi diaria había educado el oído humano para distinguir estas sutilezas y matices de la contienda. En menos tiempo de lo que se tarda en contarlo, el ruido se hizo ensordecedor, y acabó con un chapuzón a orillas de la playa.
No se lo pensaron dos veces los vecinos que se encontraban en las inmediaciones del lugar del forzado amerizaje, e “ipso facto”, con el Mudo a la cabeza (personaje singular y hombre bueno, Juan Barbero, fallecido hace unos años), se lanzaron al mar en socorro del personal de la aeronave, un Heinkel He-111 de la Legión Cóndor, (Unidad de combatientes alemanes voluntarios), del arma de aviación; la dotación del avión la componían cuatro tripulantes, los que ayudados por los paisanos de La Herradura, pronto pisaron tierra firme, ilesos salvo algunas contusiones sin importancia.
Al principio, fue causa de extrañeza entre el personal de socorro, el ver que los tripulantes del avión siniestrado, esgrimían en sus manos las armas cortas de reglamento dispuestos a hacer uso de ellas a la primera señal de ataque pues, según relataron más tarde, por encontrarse apagado el Faro del Cabo Sacratif, dudaban si el lugar del amerizaje estaba fuera de la Zona Nacional, bajo cuyo pabellón luchaban.
Pronto se deshizo el error, y fueron llevados a la casa del responsable político local, José Barbero Ruiz, quien los acogió con la natural hospitalidad y en cuyo domicilio permanecieron en tiempo suficiente para reincorporarse seguidamente a su correspondiente unidad. A pocos días del siniestro, se personó en La Herradura el oportuno equipo de rescate que extrajo del mar los restos del avión para transportarlo a su base. Éste acto de socorrismo había terminado afortunadamente sin consecuencias graves para la vida los pilotos, que venían de operar sobre la Base Naval de Cartagena, como era frecuente por aquellos días.
Parecía que esta anécdota había acabado definitivamente pero una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, un día de un verano, ya alejado de este final, apareció en la Herradura un matrimonio ya maduro, preguntando por Pepe “el de Cantarriján”, apodo por el que era conocido José Babero Ruiz y a su casa se dirigieron, dándose a conocer como uno de los pilotos salvados, único superviviente, y que venía a expresar su particular agradecimiento por los hechos relatados, y a disfrutar de sus vacaciones en la playa donde una noche de hacía ya muchos años, amerizó en muy diferentes circunstancias pero de la que se acordaba con la natural añoranza de quien recobraba la vida que consideraba ya perdida.
Fuente: "Historia de la Herradura" de M.Simón Mateos Rivas.
 

Ilustración de Caeiro. Uno de los "Pedros" tocados
 
Lo que recoge la Crónica Histórica de Guerra.-
La "LEGIÓN CÓNDOR" efectuó el día 17 de abril de 1938 un importante ataque diurno -bautizado como Operación Neptuno- contra el puerto de Cartagena, a cargo de 40 aviones "Pedros" (Heinkel-111) procedentes de las bases de Sevilla y Granada, en el que las importantes defensas antiaéreas de la Plaza y de las unidades de la Escuadra, evitó que el bombardeo fuese eficaz, pese a lo inopinado del mismo.


Un Heinkel He-111 en Armilla pocos años después.

Operación Neptuno
De Armilla despegaron los 34 bimotores a las 13,35 rumbo al puerto de Cartagena, que bombardearon en dos pasadas entre las 14,45 y las 15,15, a pesar del fuego antiaéreo de los buques y de tierra y del ataque de 3 cazas Polikarpov I.15 “Chatos”; regresaron todos a Granada a las 16,02 donde uno de los Heinkel sufrió rotura del tren de aterrizaje.
Los 33 bimotores en estado de vuelo despegaron de nuevo escalonadamente a media tarde; (25 lo hicieron a la 1,43 horas después del aterrizaje, con rumbo a Cartagena, y algo más tarde salieron 8 de estos He-111 para bombardear el puerto de Almería).
En Cartagena, a pesar de las malas condiciones atmosféricas, alcanzan con sus bombas el puerto y el ferrocarril, hunden un torpedero e impactan al acorazado “Jaime I”. La defensa antiaérea, por su parte, logra parar los motores del 25- 27 y los cazas alcanzan al 25-15 con cinco impactos de ametralladora.
Tres Heinkel tomaron tierra en Málaga por ir cortos de combustible o con fallos menores; el 25-27 que seguía esta misma ruta después de que su tripulación reactivará uno de sus motores, fue tocado de nuevo en Almería y se hundió frente a Motril, ya en zona nacional; y los 21 restantes volvieron a Granada, así como los 8 de la segunda formación. 
 

Últimas series de este avión sobrevolando Málaga
 
NITO

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL SOLAR DE LA VIEJA CÁRCEL


 
"Cuerda de presos" de López Mezquita

Entre otras medidas adoptadas por los Reyes Católicos a poco de la conquista de Granada, había figurado la de destinar  a Cárcel de la Ciudad la que había sido Alhóndiga de los Genoveses, situada en el sector donde había de levantarse la Catedral. Con esto resultó que estuvieran en vecindad poco conveniente a veces, el primer templo de la ciudad y el edificio que acogía a los castigados por la Justicia.

Fachada principal con su Portada de acceso

Francisco Henríquez de la Jorquera, en sus “Anales”, ya menciona tal situación y se refiere a la Real Cárcel de la Ciudad, que está poco distante –dice- de la puerta mayor de la iglesia, “de la que an resultado algunos escándalos cuando saca a algún delincuente para llevarlo al suplicio”. Eran así de duros aquellos tiempos, en que las penas de muerte se consumaban a la vista del público. Algún infeliz hubo que pudo zafarse de sus guardianes y refugiarse en la Catedral, invocando el tradicional “derecho de asilo”, con lo que se provocaban situaciones de tensión emocional en las gentes más sensibles.

Solar de la vieja cárcel: Solo se mantiene en pie su Portada.

De esta fotografía nos separan apenas 70 años. Sin embargo, y por desgracia, pocos granadinos quedan en pie que recuerden este céntrico solar. Fue resultado de la demolición de la antigua Cárcel de la Ciudad, derribada en los últimos años de la República, al edificarse la nueva Prisión Provincial, conforme a la atinada  política de reforma y mejora  de las instituciones penitenciarias  que estaba entonces en marcha.

Recreación artística del  interior de la prisión

En 1904 la vieja cárcel está arruinada. Se han derrumbado algunas celdas del piso superior, se desaconseja el uso de este piso y el deterioro no es capaz de frenarse. Así las cosas, en 1913 los presos son trasladados a Loja pero cuando se repara mínimamente el edificio, regresan. Al fin, la nueva cárcel deja libre aquella ruina constructiva que albergaba en un sitio poco apropiado, en tan sugerente espacio histórico y administrativo, a lo peor de cada casa.

 La República decretó su demolición. En principio para levantar allí un nuevo edificio con destino a Correos y Telégrafos, lo que hacia necesaria la expropiación de las casas colindantes hasta la placeta de Villamena. (Esta placeta recibía este nombre porque se abrió sobre el palacio del Conde de Villa Mena de Cozvíjar, Caballero  24 y de la Orden de Santiago, edificio demolido por el tiempo en que se hizo la Gran Vía). Pero la guerra civil y el nuevo Gobierno cambiaron de idea  y destinaron el lugar para la futura Delegación de Hacienda.

Parte posterior de Capitanía General mostrando el bien conservado Portón carcelario

Gallego Burín, en su “Guía”, refiere que, una de aquellas casas vecinas de la vieja Cárcel, “demolida en 1945, conservaba restos árabes de los siglos XIV y XV”. Al final, como sabemos todos, tampoco sería Delegación de Hacienda la que se instalaría aquí, sino la sede central de la Caja General de Ahorros granadina.

Del edificio carcelario, que estuvo casi enfrente de la Puerta del Perdón de la Catedral, sólo se salvó su portada principal, abierta a la calle de la Cárcel.

Es la que puede verse actualmente, en la plaza  del Padre Suárez, en la fachada posterior de Capitanía General. Es lo único que queda de aquella construcción, albergue de tanto dolor y tanta desdicha.


El gran alcalde don Antonio Gallego Burín decide trasladar y preservar para la historia Portada y Cartela,  donde sigue anunciando en la Plaza del Padre Suárez, que fue terminada en 1585.


Bibliografía consultada.-
"Guía de Granada" de Gallego Burín.
"Laberinto de imágenes y recuerdos" de Juan Bustos Rodríguez.
Blog "La Alacena de las ideas".



NITO