domingo, 28 de octubre de 2012

LA CASA DE LA PERRA GORDA


Un inmueble señero
El inmueble, ubicado en el número 23 de Gran Vía, tiene sin duda un gran valor arquitectónico y está muy unido a varias generaciones de granadinos que en el mismo, tramitaron sus prestaciones en la Seguridad Social. El proyecto data de 1925 y  pertenece al arquitecto José Fernández Fígares, pero hay que decir que hubo varios más que trabajaron en él. Uno de ellos fue Leopoldo Torres Balbás. Su inicio se llevó a cabo por la Caja de Previsión de Andalucía Oriental, de ahí los tres escudos que aparecen en la fachada (Granada, Almería y Málaga) y se inauguró en el año 1932.
Es importante, así mismo, destacar la intervención en su interior del artista Hermenegildo Lanz realizada en los primeros años de la década de los treinta y de la que sólo permanecen algunos elementos originales como la escalera de acceso al patio de operaciones, en curva y situada en una de las esquinas.
Originariamente el edificio estuvo coronado con una escultura alegórica representando a la Previsión Social, obra del escultor Pedro Loyzaga y que fue eliminada en 1980.

También teníamos la "Perra Chica" ó cinco céntimos

Es, por tanto, uno de los muchos edificios que merecen nuestro especial interés en esta controvertida avenida y que han llegado hasta nuestro tiempo. Ésta edificación, es conocidísima por toda la ciudad con el nombre de “Casa de la perra gorda”, apodo que le sobrevino por su vinculación a la naciente Seguridad Social, que empezaba a implantarse, lenta y pobremente, en la alterada España de los años 20 y 30 del siglo XX.
Año 1931: Aún faltaba un año para la "entrega de llaves"

Coincidió aquella época con la del mayor esplendor y carácter de las edificaciones de la discutida calle. Ángel Isac define muy bien el episodio:
“Iniciada por arquitectos y maestros de obras formados en el ambiente del academicismo, como Juan de Montserrat, Modesto Cendoya, Wihelmi, Giménez Arévalo o Díez Alonso, la arquitectura de la Gran Vía se prolongaría, en proyectos de Ángel Casas, Pascual Bravo o José Fernández Fígares, con versiones sintomáticas del panorama arquitectónico contemporáneo, hasta finalizar la década de los años 20”.
José Fernández Fígares fue el arquitecto de la popular “Casa de la perra gorda”. Un edificio singular de carácter monumentalista, que recuerda a otro del mismo autor, en la plaza de la Trinidad esquina a la calle de las Tablas. En la “Casa de la perra gorda”, destacan los elementos clásicos aumentados de escala y utilizados en forma decorativa, simétrica. Con la intención de impresionar, el arquitecto adopta tecnologías constructivas modernas y elementos formales vanguardista que compone con los clasicistas, pervirtiéndolos.
Ménsulas que no sostienen nada, incluso placas recortadas de la tradición barroca canesca (una suerte de cogollo vegetal que se distingue de las tradicionales hojas de acanto y de las guirnaldas y sartas de frutas habituales en el barroco del Seiscientos).


En los bajos de la “Casa de la perra gorda”, la sede del Instituto Nacional de la Seguridad Social, una excelente obra decorativa -que ha sufrido alteraciones hasta hoy-, realizada en su mejor momento de capacidad creativa por el pintor vanguardista Hermenegildo Lanz. El artista vio premiado su proyecto en un concurso. Un proyecto diseñado sobre la base de una avanzada e importante ornamentación funcional, denominada por unos “Art Decó” y por otros cubista, en la que destacan los espacios redondos y el uso integrado de la luz y de materias y formas muy modernos.


El arquitecto José Fernández Fígares, poco después de ver ejecutado su proyecto de la “Casa de la perra gorda”, se convertiría en hombre decisivo para la realización de una iniciativa de la Caja de Previsión Social de Andalucía Oriental, entidad dispuesta a construir en Granada una de aquellas “ciudades jardín”, que tanto se prodigaron en España durante la Dictadura y, con menor abundancia luego, en los revueltos años de la República.
La obra de José Fernández Figares para este proyecto fue la de los Hoteles de Belén.


La rehabilitación.-
Lo que quizás no sea tan de dominio público es que la Administración de la Seguridad Social y el Ayuntamiento de Granada discutieron la rehabilitación del inmueble durante cuatro larguísimos años, desde 1999 a 2003, tras lo cual acordaron las condiciones en que se había de efectuar la misma y que pasaban por el respeto al valor singular del edificio. Las obras comenzaron a principios de 2003 y terminaron en 2007 : Otros cuatro años.
Durante la ejecución de los trabajos fue preciso prorrogar hasta en seis veces el plazo, como consecuencia de los retrasos provocados por las obras de urbanización de Gran Vía puesto que éstas impedían el acceso de materiales y equipos auxiliares al edificio.
Con respecto a las modificaciones que ha sufrido el proyecto, éstas fueron consecuencia de la aparición de factores imprevistos en la estructura del edificio que, según lo dispuesto por la Comisión de Cultura, era preciso conservar cuando inicialmente estaba prevista su demolición
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Bibliografía utilizada:
Miguel Allende: Ideal
Miguel Sangüesa: Alzada  Nº 72
Juan Bustos: Granada

NITO
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lunes, 22 de octubre de 2012

GRANADA TAURINA

 José Moreno del Moral (“Lagartijillo Chico”)

“Eran tiempos taurinos con público de trabajadores con gorra y blusa de dril en las localidades de sol y señoritos de cuello almidonado y sombrero de paja en las barreras de sombra, mientras en el ruedo, firmes los pies en el suelo, el diestro deshojaba en pétalos encendidos la flor de los naturales”.
Agustín de Foxá

LOS ANTECEDENTES; LAGARTIJILLO CHICO Y LA NUEVA PLAZA.
 Aunque existen datos fechados en el año 1609 de alguna corrida celebrada en la plaza Bib-Bambla, donde en tarde sangrienta de veinte toros murieron más de treinta personas y casi setenta resultaron heridas de gravedad. (Este pequeño apunte curioso lo reseña el historiador y tratadista Fernández Burgos), diremos que la genuina y auténtica historia taurina moderna de Granada comienza con la vieja plaza del Triunfo, construida por la Real Maestranza de Caballería detrás de la de Madrid (1754) y la de Ronda (1761), pues hasta esa fecha del siglo XVIII, no existía un espacio o edificio propio y concreto para llevar a cabo el arte de la tauromaquia. En esta primera plaza de Granada, moriría el genial Antonio Romero.

La vieja plaza del Triunfo

El matador de toros José Moreno del Moral (“Lagartijillo Chico”), nacido en 1884, fue una de las figuras más sobresalientes de taurinismo granadino del siglo pasado, perteneciente a una de las pocas sagas toreras que tuvo Granada, a la que no hay que confundir con los “Lagartijos” de Córdoba. Entre su alternativa, en la Plaza de Madrid, el 13 de septiembre de 1903, y su retirada en 1915, como consecuencia de una gravísima cogida sufrida en Cáceres, este diestro recorrió en triunfo los ruedos españoles.



“Lagartijillo” –que murió el 29 de mayo de 1941-, tuvo fama de excelente estoqueador, lo que acredita su valor y sus probadas facultades.
Ya retirado de su profesión, el diestro, que siempre gozó de grandes simpatías en la ciudad, volcó sus afanes y entusiasmos en la construcción de una nueva Plaza de Toros, cuya historia, podría decirse que surgió por una cuestión apasionada.
La verdad es que la construcción de la Plaza de Toros de Granada es una historia como la que no se ven más, donde la palabra, el orgullo y los sueños se jugaban y se jugaban en serio. Contra viento y marea. Hoy, historias como esas parecen de cuentos de hadas.
Un grupo de amigos, encabezado por “Lagartilillo”, había ganado el concurso público, en el año 1927, para la explotación de la actividad taurina en Granada. Este se daba a conocer el 10 de febrero de 1927. Poco después, la prensa granadina daba a conocer el resultado, favorecedor para los que lideraba Lagartijillo, el 1 de marzo de 1927. Pero los propietarios de la entonces Plaza del Triunfo, rectificaron el 5 de marzo y dieron la explotación de los espectáculos a Rogelio López Cravioto, Manuel Gómez Vílchez y Manuel Fernández, para disgusto de los ganadores del mencionado concurso.



Y así fue como, fruto de su amor propio, José Moreno del Moral, (Lagartijillo), el Marqués de Dílar, el Conde de Guadiana, José Castinello y Celestino Echeverría, deciden hacer su propia plaza basándose en un proyecto del arquitecto Ángel Casas, que había presentado en 1912 para que la ciudad contara con un gran coso, aunque no se llevara entonces a cabo.
El 3 de julio de 1927 se presenta el concurso para la construcción de la Nueva Plaza. El marqués de Dílar don Rafael Díaz Rogés, presenta el 13 de julio de 1927 el proyecto, con el compromiso de realizarlo en menos de un año, asumido por la constructora de José Jiménez Callejas, el Pajarero. Y se cumple. Empezadas las obras, sigue el modelo de la Plaza de las Ventas de los arquitectos Ayuso y Capra. Construido en el bello estilo neomudéjar, considerado el estilo característico de España


Esta obra de Ángel Casas, se inauguró el día de la Virgen de las Angustias, un 30 de septiembre de 1928, celebrando corrida en honor a la Patrona de Granada, con ganado de Concha y Sierra para los diestros Manuel Jiménez Chicuelo, Félix Rodríguez (al final sustituido por Armillita Chico), y Juaquín Rodríguez Cagancho.
Según el mayor entendido en tauromaquia, el inmortal José María Cossío, es una de las mejores de España, con palco central para la Real Maestranza de Granada lujosamente decorado, dependencias que pueden servir de modelo a otras plazas y una excelente instalación hidráulica para todos los servicios

La popular tertulia taurina "La Oración de la tarde", reunida en torno de su
socio principal, el exministro Natalio Rivas y los matadores Joselito y Belmonte.

Lo cierto es que su categoría es de 2ª no por el edificio en sí, sino porque no cuenta con un mayor número de corridas al año; aunque eso se puede arreglar. Tiene enfermería, Capilla (dedicada a la Virgen de las Angustias), sala de toreros… Es el segundo anillo de coso más grande de España, con capacidad para 14.500 espectadores. Sus dependencias son inmejorables: Diez chiqueros, patio de arrastre con desolladero y carnicería para la venta de carnes, casa para el conserje, corrales, caballerizas para 100 caballos. La revista “Vida Gráfica” anunciaba que tienen los alrededores una gran amplitud capaz para que puedan esperar muy cómodamente hasta 600 automóviles.


Trece años después del acontecimiento moría el pundonoroso “Lagartijillo Chico”, aún joven. Con él desaparecía para siempre la saga de los “Lagartijos” de Granada.


Foto Google-Maps


NITO

sábado, 13 de octubre de 2012

LA CASA NATAL DE ÁNGEL GANIVET

En la calle San Pedro Mártir, 15. -Foto de Google-Maps-

Al tiempo que escribo estas notas, no sé si aún seguirá existiendo este inmueble en pleno casco urbano: Tal es su estado de ruina inminente. La verdad es que no tiene ningún valor monumental (ni por dentro ni por fuera), pero si tiene, en cambio, un valor histórico y sentimental enorme y que Granada debiera poner en él, al menos, una nota de sensibilidad, una sencilla placa de mármol que dijera: “En esta casa nació Ángel Ganivet”, nada más que eso, pero nada menos.


Lo cierto es que en esta casa nació y pasó sus primeros nueve años Ángel Ganivet hasta que se trasladó a la casa de su tío cuando quedó huérfano, en la Cuesta de los Molinos. La casa presentaba a principios de este verano, el lamentable aspecto que muestran las fotos. ¡Otro edificio más protegido por el PGOU y con un valor histórico que puede correr el mismo destino que la Casa Cuna!
Ángel Ganivet es uno de los granadinos que más ha destacado por su amor a Granada y por sus agrias críticas a la destrucción de la Granada medieval y monumental.

 Alumno del Instituto Padre Suárez

Ahora me cuadra más lo que contaba Ángel Ganivet en su sabrosísimo relato «Una derrota de los greñudos» donde nos narraba su participación activa de niño, en una sin par batalla a pedrada limpia en las márgenes del Genil, librada entre chaveas del Realejo y del Matadero. Ahora comprendo que no tuviera que desplazarse desde tan lejos (Cuesta de los Molinos, donde siempre creí que había vivido). ¡Tenía el campo de batalla aledaño a su domicilio...!


Por cierto que, en una de estas batallas, una pedrada en la cabeza, lo dejó medio muerto y a pique estuvimos nosotros de quedarnos sin su "Granada la bella". Y que gracias a la cicatriz que le quedó, pudo ser reconocido y certificado su cadáver cuando, muchos años después (veintisiete desde su muerte, para ser exactos, volvió repatriado a Granada. Este reconocimiento corrió a cargo del catedrático de la Facultad de Medicina  Don Fermín Garrido y entonces Rector de la Universidad, viejo amigo y condiscípulo suyo.

El cortejo fúnebre se detiene, emocionado, ante el  monumento a él dedicado.

A título anecdótico-sentimental añadiremos que cuando la comitiva fúnebre, que subió a pié por los bosques de la Alhambra hacia el cementerio, pasaba junto al monumento realizado por el joven artista, Juan Cristóbal que, desde 1921, ya conmemoraba el permanente recuerdo de Granada a Ganivet, realizó una espontánea parada, sin saber muy bien qué hacer, un respetuoso silencio de profunda emoción sobrecogió a todos.



NITO

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domingo, 7 de octubre de 2012

CASA DE LOS PINELO


El gran medallón, en el que una concha venera –de las que solían llevar consigo los peregrinos del Señor Santiago-, cobija una cabeza clásica. A destacar igualmente los grandes candeleros y volutas y las ricas columnas estriadas corintias sobre ménsulas de hojarasca. En el dintel del balcón, las dos ménsulas son “muy de Siloe”, que las utiliza también en la iglesia de El Salvador. Un león con alas completa la hermosa decoración…”

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Terminado que hube de leer el párrafo anterior, del genial Juan Bustos, no ha de extrañarte, mi lector mimado, que saliera corriendo, cámara en ristre a la calle Cuchilleros. ¿Es posible que tales bellezas existan y yo sin saberlo…?
Y es que aún puede disfrutarse –si se sabe buscar-, del espectáculo de la vieja y tranquila ciudad que fue Granada, allí donde, casi por milagro, se conserva una gracia de líneas que no impide la percepción de las claves centenarias del patrimonio inmaterial ciudadano: Escudos, pilarillos y abrevaderos, patios con finas columnas escapadas del expolio permanente, rejas de hierros trabajados con primor…


Así fue como me topé (no exenta de una nota anecdótica), con la noble fachada de la finca solariega de la familia Pinelo, levantada en el siglo XVI, si bien el edificio fue muy transformado a comienzos del pasado siglo:
-Maestro, ¿me puede decir dónde está el “palacio” de los Pinelo en esta misma calle? –Le pregunto a un señor que acaba de salir de su casa, ajustándose las gafas.
-En esta calle no hay Pinelo alguno. ¿-No será Pisano, o Pisas…?
-Vale gracias. Seguiré preguntado…
La calle tendrá tres metros de ancha, y la casa buscada está justo en frente de la vivienda de este vecino.
Se me ocurren varias cosas que pensar, y no todas bonicas. Quizás mi error fue preguntar por “un palacio”.


La calle Cuchilleros, antaño, bajaba para unirse con la plaza de San Gil –al otro lado del Darro que antiguamente discurría descubierto por este lugar- a través de un puente denominado “de los leñadores”.
La noble casa solariega es de estilo renacentista, claramente influenciado por el círculo del gran Diego de Siloe. Sobre el balcón principal un buen número de elementos de notable relieve ornamental. Así, por ejemplo, el gran medallón, en el que una concha venera –de las que solían llevar consigo los peregrinos del Señor Santiago-, cobija una cabeza clásica. A destacar igualmente los grandes candeleros y volutas y las ricas columnas estriadas corintias sobre ménsulas de hojarasca. En el dintel del balcón, las dos ménsulas son “muy de Siloe”, que las utiliza también en la iglesia de El Salvador. Un león con alas completa la hermosa decoración.

Quede constancia de que está habitada

En casas así, llegadas poco menos que providencialmente hasta nuestros días, latió un día la vida de la ciudad vieja, desaparecida. Casas cargadas de tradición, con la peculiaridad de unos blasones artísticos que debieran ser nuestro orgullo y merecer nuestro cuidadoso interés.



NITO

jueves, 27 de septiembre de 2012

FRANCISCO DE PAULA, EL CRONISTA DE GRANADA


Granadino de pura cepa, investigador incansable, cronista de nuestra provincia y periodista notable fue Francisco de Paula Valladar y Serrano, una de las personas más eruditas de la Granada de finales del siglo XIX y primer tercio del siglo XX.
A Valladar –nacido en esta ciudad el 16 de abril de 1852 y fallecido también en esta Granada de sus pesares el día 22 de febrero de 1924- no le fue reconocida en vida ni aún tras su fallecimiento la incuestionable valía de sus trabajos de investigación.
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Siempre existieron (nos cuenta José Antonio Mesa Segura), ciertas reticencias respecto al pleno reconocimiento de la obra llevada a cabo por Valladares argumentándose en su contra el carácter autodidacta de su formación, si bien se ha venido produciendo simultáneamente el contrasentido de que un amplio sector de investigadores haya recurrido frecuentemente a sus documentados trabajos históricos, artísticos, musicales, periodísticos y literarios.

A estas alturas del siglo XXI –cumplido ya con creces el siglo y medio de su nacimiento- parece que ya se va tomando conciencia de lo que Granada debe a Valladar y que no le fue reconocido en su día.
Lo cierto es que a Francisco de Paula Valladar en Granada le ocurre como a Alfredo Cazabán en Jaén y Díaz de Escovar en Málaga: Fueron cronistas de talla y casi olvidados. ¿Y Juan Bustos…?


Así es Granada, unos cronistas con parque y otros aparcados. Nació hace 160 años y fue considerado como una de las personas más eruditas de finales del XIX e inicios del XX
El 16 de abril de 1852 nació en la calle Jesús y María el incansable investigador, bautizado en la iglesia de San Matías con el nombre de Francisco de Paula Toribio Valladar Serrano que resulta ser una de las personas más eruditas de finales del siglo XIX y principios del XX. No está mal aprovechar la fecha de su nacimiento para recordarlo.
Curiosamente su primer homenaje póstumo fue en Madrid. Y en Granada, en febrero de 2004, la Casa de los Tiros ofreció una interesante exposición diseñada por su director González de la Oliva, en la que se nos ofreció el Valladar escritor, periodista, cronista, músico, artista y poeta. Gracias al nutrido archivo que se guarda en esta ilustre finca donde “el corazón manda”.

Casa donde nació y vivió en la calle Jesús y María

Trabajó como Redactor-Jefe en La Lealtad y colaborador en El Defensor de Granada, funcionario del Ayuntamiento, Presidente de la Comisión de Monumentos y Delegado Regio de Bellas Artes, Presidente del Patronato del Generalife, Cronista de la Ciudad, Presidente de la Asociación de la Prensa y del Centro Artístico y literario, correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Una larga trayectoria profesional.
En 1884 crea su propia revista, La Alhambra, movimiento artístico y literario granadino que dura cuarenta años.
La primera ubicación del busto erigido al cronista, en el Triunfo. 

Fue cronista de Granada y desde 1903 también de su provincia, aunque sin retribución económica. Cronista de verdad, de los que viven y mueren en la ciudad que aman, conocen, estudian y defienden. Cronista generoso y preocupado, de cuya dilatada producción científica nos hemos beneficiado estudiosos de temas históricos, artísticos, literarios, periodísticos y hasta musicales. Llegó a ser director de orquesta y profesor de música.

Dos tesis doctorales hay escritas sobre él, aunque su modesto busto, obra del escultor José María Palma, pintarrajeado de vez en cuando, esté casi escondido más arriba del quiosco de las Titas (que por cierto es su tercera ubicación, que yo sepa), la calle puesta a su nombre en el Polígono de Cartuja más que calle es callecita y su tumba sigue desvencijada en el cementerio de San José. Pero, como reza en la losa que cubre al Gran Capitán en San Jerónimo, su gloria no quedó sepultada con él.

Francisco de Paula Valladar murió el 22 de febrero de 1924, la ciudad entera acudió a la conducción del cadáver, aunque el Ayuntamiento le denegó la pensión que solicitó su viuda Dolores Núñez. Es verdad que lo enterraron gratis, pero su tumba hoy presenta un aspecto que es mejor ni verla. Así es la vida en Granada. Por eso decimos que hay cronistas con parque y otros aparcados.

Relato basado en:
1) Reportaje gráfico de “Granada hoy” de José Luis Delgado.
2) Estudio preliminar de José Antonio Mesa Segura.


NITO

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA CANTINERA DE MONTE ARRUIT

Vista de Nador desde el Gurugú. Al fondo la laguna litoral  de Mar Chica

La historia que traemos hoy tuvo lugar durante los trágicos sucesos ocurridos en el caluroso verano norteafricano de 1921. Cuando nuestro Ejército Colonial sufrió el más disparatado y vergonzoso descalabro de su historia: El Desastre de Annual y Monte Arruit.
La carnicería humana fue tal que aún hoy los especialistas no se ponen de acuerdo en cuantificar las bajas, Tantas que “…los buitres, ese día, sólo comían de comandante para arriba”.
Allí se vivieron escenas de pánico, cobardía, desorganización, irresponsabilidad…, a la par que valentía, entrega, sacrificio y heroísmo...
¡Valentía y caridad…! Tal es el caso de la granadina Juana Martínez López: “La Cantinera de Monte Arruit” (*)
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Juana: La heroina de Monte Arruit

Crónica de una cantinera en Monte Arruit
-“Quiero ayudarte, porque eres benemérita de la Patria. Doce mil pesetas has perdido; te las daremos para que tengas otra vez tu comercio. También cuidaremos de tus hijos. A cambio de esto, España solo te pide que los eduques en tu misma resolución: valor y caridad que te colocan entre las heroínas de la raza”-
(Ministro de la Guerra, Sr. De La Cierva a Juana Martínez López).


Juana Martínez López

Esta mujer, que debió de nacer entre 1871 y 1881 ya que en las noticias de la época, se le hacían entre los 40 y 50 años, nacida en Yendón (**), en la provincia de Granada, estuvo casada con Bernardino Vizcaíno Sánchez. De tamaño mediano y complexión gruesa, era madre de cuatro o cinco hijos, de los cuales, no más se conoce el nombre de uno de ellos, Salvador, que fue el que junto a su madre, se quedó en Batel donde ella, regentaba una cantina ambulante en la cual, se suministraban víveres y bebidas a los soldados españoles allí destacados. De El Batel, marchó con las tropas a Monte Arruit, donde soportó con bravura sin igual, el asedio de los rifeños para posteriormente, caer cautiva. Fue liberada en las cercanías de Nador y de allí, marchó a Melilla.

Por su comportamiento y méritos obtenidos durante aquellos calurosos días del verano de 1921, el gobierno español, la condecoró con dos Cruces al Mérito Militar. Una vez fue recuperado en parte el territorio perdido, marchó con el Ejército a Monte Arruit, donde en las proximidades de la estación del ferrocarril, estableció una nueva cantina la cual regentó hasta su muerte el 14 de octubre de 1929 a consecuencia de una rápida pulmonía. Recibió cristiana sepultura en el Cementerio de la Purísima Concepción en Melilla a la mañana siguiente.
Juana Martínez, ya había destacado con anterioridad a los sucesos de Monte Arruit, ya que con ocasión de haber cuidado a un soldado que falleció de “repugnante enfermedad” hasta su último momento, incluso, lo amortajó. El general D. Manuel Fernández Silvestre, enterado de tan encomiable acción, hizo formar a la tropa y enalteció la labor de la cantinera Juana, solicitando para ella, la Cruz de Beneficencia.

Convivencia en Ben-Tieb

La marcha a Monte Arruit
Al caer Batel, las tropas se retiraron hacia Monte Arruit. Una de las personas que se integró en aquella fuerza, fue doña Juana Martínez López, Cantinera de Batel. Sobre dicha marcha, Juana, declararía ante el general D. Juan Picasso en la elaboración del Expediente que llevaba su nombre, quedando constancia en el folio nº 455, (textual)
“…Cuenta Juana Martínez López, cantinera de Batel –folio 455 vuelto- que el día 23 de Julio, después de mediodía vió pasar numerosas tropas en desorden, que huían hacia la plaza, algunos hombres sin armamentos, y todos destrozados o desnudos; también iba la Caballería de Alcántara, el quinto escuadrón y otros, mezclados, y mulos de Artillería. Pararon en el Batel hasta que a la caída de la tarde aumentó la afluencia de fugitivos; por lo que todos emprendieron la huída hacia Monte Arruit, refiriendo los demás pormenores de la suya, hasta lograr acogerse a esta posición, con vivo relato…”

Una vez hubo llegado a Monte Arruit, atendió de forma voluntaria a los heridos, entre ellos, al Jefe del Escuadrón de Caballería de Alcántara nº 14, que tan heroicamente cargó contra las fuerzas rifeñas hasta tres veces, para proteger la retirada de las tropas españolas, continuamente hostigadas por los moros. Juan J. Aranda, en su “Rincón de Aranda”, informa que el Teniente Coronel Primo de Rivera, jefe de ese valeroso Escuadrón de nuestra Caballería, murió en los brazos de Juana. El 23 de julio de 1921, murió en manos de esta mujer, de edad comprendida entre los 40 y 50 años, de estatura mediana. Sobre este hecho, el Ministro de la Guerra en aquellos años, Sr. De la Cierva, felicitó personalmente a la cantinera, quedando este hecho recogido en “La Vanguardia de Barcelona”, el viernes 30 de diciembre de 1921.

Filatelia del Protectorado Español

D. Fernando Primo de Rivera, herido. Expira en brazos de Juana Martínez López
Dado a conocer a la opinión pública española en el diario “El Sol” de Madrid, bajo el título “…La Cantinera de Monte Arruit relata la retirada, defensa y rendición…” el hecho de la herida del valeroso jefe del Escuadrón de Caballería de Alcántara 14 durante la defensa de Monte Arruit, al cual una bala de cañón rifeño le arrancó casi en su totalidad el brazo y tuvo que ingresar en la enfermería para ser atendido. Para salvarle la vida, los médicos militares, de los cuales sólo sobrevivió a aquella matanza, el doctor Peña, capitán médico, tuvieron que amputarle el brazo. Primo de Rivera moriría tres días después a consecuencia de las infecciones dada la grave precariedad en la que aquellos galenos de la milicia, llevaban a cabo verdaderos milagros con sus manos y los escasos y nulos medios con los que contaban. Juana Martínez, narró de la forma siguiente aquellos hechos (textual):

“…que los sucesos la habían sorprendido en Batel, y que, no queriendo abandonar a las fuerzas ni a los heridos, envió el carro con tres hijos suyos a Melilla, y ella se quedó con otro, con el cual acompañó a las fuerzas en la retirada a Monte Arruit. Refiere Juana que el teniente coronel Primo de Rivera, el día que lo hirieron, entró en la enfermería, sujetándose el brazo izquierdo, que le colgaba, casi seccionado, por la bala de cañón, y le rogó a ella que avisase a los médicos y al general Navarro. De los médicos que hicieron la cura, uno de ellos sobrevive, es el capitán Peña. La practicaron con agua de colonia y ella tuvo en sus brazos a Primo de Rivera, mientras le hacían la amputación, sin cloroformo, porque tampoco lo había. Ella le cuidó después y le pidió que no se moviera.
El día del asalto, la brava mujer, armada de un fusil, se defendió y defendió a su hijo a tiros contra los moros, y así consiguió ganar la tienda de un hebreo en el poblado, y allí se defendió hasta que le dieron un culatazo en el pecho…”

Cementerio de Monte Arruit

Después de Monte Arruit
Juana Martínez, una vez hubo alcanzado la plaza de Melilla, fue objeto de homenajes como el que le rindió el Escuadrón de Caballería de Alcántara 14, y del que quedó constancia en la prensa de la época a tan merecido comportamiento.

Pero después de Arruit, ¿qué fue de la cantinera Juana?
La pista, se la seguimos a través de la prensa de la época, así, podemos saber que el 14 de agosto de 1922, resultó herida en un accidente automovilístico, en un choque de camiones ocurrido en Nador y que en el mes de julio, había estado en Madrid, donde había sido recibida por S.M. el Rey D. Alfonso XIII y ya se daba noticia en el “ABC” el 18 de julio de 1922.

Establecida en Monte Arruit, los soldados, le construyeron una casa en el año 1923 (la noticia, fue dada por el rotativo “ABC”, del día 16 de enero). Pero de las promesas que se la habían hecho tanto a ella como a terceras personas dimanantes del desastre vivido en 1921, por parte del Ministro de la Guerra Sr. La Cierva, ¿qué había sido de ellas? Juana, en vista que el tiempo pasaba y las “promesas”, habían sido eso, “promesas, palabras”, marchó en 1924 a Madrid para intentar que se le abonara lo perdido en la cantina de Batel.
Ese viaje, no debió de tener un resultado favorable ya que años después, en 1928, se desplazaba de nuevo a la península en busca de esa ayuda, dirigiéndose esta vez a Málaga, donde llegaría a entrevistarse con S.M.la Reina.

En Monte Arruit, Juana, se había convertido en una guía de excepción para todos aquellos que interesados en los sucesos del verano de 1921, visitaban dicho campamento. Fue de esta forma y con ocasión de la visita de los Magistrados de la Audiencia de Málaga de igual forma que hizo durante la visita de los Reyes de España a Arruit en 1927, que recibió donativos por parte del Presidente del Directorio Militar, el General D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja y de la Marquesa de Torralba.

En la pista de Tiztutin a Dar Drius estaba la posición de Batel

Octubre de 1929, fallece Juana Martínez López
Y España, no se olvidó de aquella valerosa y brava mujer, doña Juana Martínez López, Cantinera de Monte Arruit. Los diarios madrileños “El Heraldo de Madrid”, “La Libertad”, el “ABC” de los días 15 y 16 de octubre de 1929 respectivamente, daban la triste noticia de esta granadina que demostró su valor en aquellos calurosos días de julio y agosto de 1921.
Sus restos, descansan en el Cementerio de la Purísima Concepción, muy cerca del Panteón de los Héroes, como si Juana quisiera continuar cuidando a los bravos soldados que en Arruit sucumbieron y descansan en tan señalado lugar de honor. De hecho, la Comandancia General de Melilla, continúa recordando en la actualidad a Juana en sus actos celebrados con motivo del día de Todos los Santos.



(*) En realidad, Juana era la cantinera de Batel (Aasel), no de Arruit, aunque con posterioridad lo fuera.
(**) No he encontrado referencia alguna al pueblo Yendón en Granada.
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BIBLIOGRAFÍA.-
Relato basado en recortes de prensa de la época, fundamentalmente de “Heraldo de Melilla”, “ABC”, Telegrama del Rif” y otros.
Trabajo de D. Hans Nicolás Hungerbühler
Notas de D. Juan Díez Sánchez, de la Asociación de Estudios Melillenses.


NITO

lunes, 3 de septiembre de 2012

MI BAUTISMO EN HELICÓPTERO

Ante el Robinson  R 44
Uno de mis deseos más largamente acariciado se ha cumplido: Mi bautismo del aire desde un helicóptero. Y todo gracias a Tricópter, la joven empresa motrileña, que me lo ha puesto bastante fácil.
Su personal, tanto en tierra como en el vuelo, siempre atento y exquisito. Te reciben en el helipuerto, sito en la dársena del puerto comercial de Motril. Luego, tras una somera explicación de las características del vuelo contratado, firmar unos documentos y abono de tasas, te pesan para hacer la carga y centrado del helicóptero.

La ruta elegida
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El vuelo contratado tiene una duración total de 40 min. (en el que hay que incluir un ligero briefing mostrado en un audiovisual), sobre una ruta harto conocida: Motril-La Herradura, pero “desde arriba”, es decir, desde una nueva perspectiva. En el aire estás unos 20 min. que se te hacen cortísimos contemplando el paisaje con un ojo y analizando el cuadro de mandos con el otro…
Tras este briefing explicativo inicial, proceden a embarcarte en el helicóptero.
Despegamos del helipuerto del Puerto de Motril sobrevolándolo a ras de agua. Remontamos a 500 pies (152 metros) y reseguimos el litoral, dirección Oeste.

Sobre Salobreña

Sobrevolamos Playa Granada, con su campo de golf, y Villa Astrida, la mansión de vacaciones de los Reyes Balduino y Fabiola de Bélgica. Desde allí nos dirigimos a Salobreña, precioso pueblo blanco con estructura medieval construido alrededor de la muralla y el castillo árabe, que corona el pueblo, para a continuación poner rumbo por la costa a Almuñécar, capital turística de la zona. Desde allí iremos a la Punta de la Mona, saliente de tierra sobre el mar, con su precioso puerto deportivo y la Playa del Muerto y sus increíbles mansiones, y por supuesto, aguas inusitadamente transparentes, islotes de piedra, y una maravillosa vista de la bahía de La Herradura.

Sobrevolamos la feraz vega subtropical
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Finalizamos poniendo rumbo de vuelta al helipuerto, observando las plantaciones de frutos subtropicales de Almuñécar: Papayas, chirimoyos, mangos, etc.
El helicóptero cuenta con una cámara interior y otra exterior que graba, en tiempo real, todo lo que acontece  durante la “excursión” (cuidado, pues, con los tacos y exabruptos propios de  la emoción o del canguelo…). El video se entregar al final del paseo (es opcional) al cliente, que podrá contar así con un recuerdo "único" de la experiencia. Grabación esta, muy bien realizada por cierto y de adquisición casi obligada, pues no permiten el uso de tu cámara a bordo (así como de cualquier otro objeto que pueda salir despedido en alguna maniobra brusca).

Tráfico en Marina del Este. Al fondo la Bahía de la Herradura

Descripción del helicóptero volado.-
El Helicóptero es el Robinson R 44, (con motor de cilindros y que no conviene confundir con su hermano mayor, el R 66 a turbina), de cuatro plazas y 2.400 libras es uno de los helicópteros más livianos de su clase. A veces llamado el volkswagen escarabajo del vuelo vertical por su apariencia, resistencia, y efectividad. El R-44 tiene un récord de seguridad que se encuentra entre los mejores de la industria. Es actualmente el Helicóptero más vendido en el mundo.
Este Helicóptero, que sale al mercado en 1992 es actualmente el de mayor venta en todo el mundo. La fábrica vende anualmente unas 300 unidades (más que todas las demás marcas americanas juntas).
Su velocidad de crucero de 112 nudos (algo más de 200 km/h.), 4 amplias plazas, espectacular visibilidad y bajo coste operativo le han hecho ganar un lugar privilegiado entre los operadores comerciales y de trabajos aéreos, superando ventajosamente a muchos helicópteros de turbina.


Sencillo y eficaz cuadro de control


Es asimismo el helicóptero para el piloto privado, que desea desplazarse a bajo costo pero con alto rendimiento, el Helicóptero ideal para fotografía, publicidad, vigilancia y noticias para televisión.
En definitiva, el aparato con más futuro dentro de la producción mundial actual.
Su diseño liso, velocidad impresionante, y elasticidad hacen de él, un aparato noble y fiable. Silencioso y fácil de volar. Se adapta a cualquier necesidad, desde el exigente empresario hasta labores de rescate o policiales. En su fabricación, se utilizan los materiales y tecnología más avanzada.
La sensación en el vuelo es muy agradable, notando tan sólo pequeños deslizamientos planos (como si patinara), imputables creo, a la sensibilidad del aparato ante el viento cruzado. Y ya termino, desocupado lector amigo, diciéndote que,  sin juramento,me podrás creer que nunca veinte minutos fueron tan placenteros   y tan cortos.

La tripulación al completo

NITO

domingo, 26 de agosto de 2012

SEMIHELADO DE PIÑONATE


Buenas noticias para los adictos al chocolate: -¿Quién dijo miedo al oro marrón…? -Según un estudio del British Medical Journal, que acaba de ser presentado en el Congreso de Sociedad Europea de Cardiología, tomar mucho chocolate puede ser cardiosaludable ya que, según el estudio, reduce en casi un tercio el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.
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Después de dicho esto, casi es obligada la receta de un semihelado que os traigo hoy y cuyos orígenes parecen tener conexión con el Duque de Mantua, cuyo cocinero viajó a Granada en el séquito de Andrea de Navagero en 1526, cuando se celebraba la tornaboda del emperador Carlos V con Isabel de Portugal.

 Variaciones sobre el mismo tema


“Se trata, pues, de un “semifredo crocantino” delicioso y fácil de hacer, nos dice José Antonio Castillo en su “Cocina andaluza para recitar”, que lo llamamos semihelado porque deberá estar sólo dos horas en congelación, y se saca unos minutos antes de servirlo”.
Nos propone esta receta: “Usar un molde alargado y forrado de film transparente para que el dulce se pueda extraer con facilidad.
Ni que decir tiene que en el S. XVI, los congeladores no existían, de modo que los cocineros de aquellas casas nobles utilizaban el hielo que llegaba a las ciudades desde los “pozos de nieve” que había en las sierras, como en Sierra Nevada, Granada; Sierra de las Nieves en Málaga, y otras.”




Ingredientes.-
Seis yemas de huevo.
Cien gramos de azúcar.
Cien gramos de chocolate de cocinar.
Cincuenta gramos de almendras machacadas, que mezclamos con un poco de caramelo (una cucharada de azúcar y dos de agua en un cazo hasta fundir).
Quinientos gramos de nata montada, cuatro partes para mezclar con el chocolate en el molde y una para adornar.


 Antiguo pozo de la nieve



Con un Soneto se diría así  (del mismo autor):


Quiere ahora explicaros este vate
un postre con un mágico ingrediente,
que de América llega proveniente
y que tiene por nombre chocolate.

Seis yemas y abundante azúcar bate
muy concienzuda e insistentemente;
prepara el caramelo y el crujiente
almendrado que llaman piñonate.

Se funde el chocolate y se le pone
el caramelo líquido, mezclado
con lo anterior, y todo se compone.

Con la nata montada, moldeando.
Se congela un tiempo, corta luego en frio
Y adorna con la nata a tu albedrío.

-oOo-
Carrito con "glamour" 

NITO