jueves, 16 de diciembre de 2010

LOS REGALOS DE NAVIDAD.-

7 Acuarela de Julio Visconti

“De bollo de monja y gallo de labrador...”

Pensando estaba en lo que hemos convertido la Navidad, con sus brillos y cruces de regalos, cuando me acordé de un artículo de Mariano Cruz Romero que apareció hacia 1982 en los denominados “Papeles del Carro de San Pedro”. Y en donde se ve, hasta donde alcanza mi memoria histórica, que siempre fueron así las relaciones sociales por estas fechas, hasta el extremo de hacer rentables la creación en las ciudades de múltiples oficinas gestoras-regalo: “Tenemos lo último. Entrega en 24 horas. Calidad y servicios impecables”… 4

Mirad qué pincelada de color costumbrista granadina:

Hay un dicho que nos advierte sobre los regalos de estas fechas: “De bollo de monja y gallo de labrador, líbranos, Señor”. Porque el que regala espera que le regalen y los curas, las monjas, los labradores, los funcionarios, etc., siempre esperan reembolsar el ciento por uno.

La aparición de oficinas gestoras y los nuevos sistemas comerciales han acabado con el regalo-gestión en el Barrio. En la provincia de Granada hay dos ejemplos de mucho peso de los regalos gestión influencias:

- En tiempos de Natalio Rivas, cuando en la Alpujarra había cerdos, los regalos a gestionar en Madrid agotaban el número de jamones de Trevélez.

Ciirimoyas Tomada del Blog: Enserioenbroma

-Al final del siglo XIX, cuando las primeras plantaciones de chirimoyo –la guanábana de las colonias- comenzaron a dar su fruto, faltaban cajas regalo-gestión. La cosa es tan antigua que en la vieja enciclopedia de Joaquín Ribera, (Agricultura y Zootecnia de 1890), en el tomo II, pág. 506, aparece el siguiente comentario: “La mayor utilidad de estos frutos es para regalos a gestionar en Madrid”

En estas fechas, los dulces son las ofrendas más comunes. Nicolás de Roda afirmaba que “para saborear buenos dulces era preciso ir a algún claustro de monjas”, aludiendo a las delicias conventuales: Huevos mol, empanadillas, aceitones, etc.

CASA PASTELES   [1024x768] Casa Pasteles en Plaza Larga, acuarela de R. Santa Cruz. 1928

En el Albayzín existe una gran tradición pastelera, dulcera, confitera y de la llamada fruta de sartén: buñuelos, pestiños, etc. Antaño todos ellos eran caseros y aún persisten pese al bombardeo del consumo de mantecados y similares. El pan de aceite, llamado antiguamente “noche bueno”, en bolillos y hogazas, que contenía matalauva, ajonjolí, pasas y almendras, lo hacían los gitanos del Camino del Sacromonte.

1

Hoy en día el horno del Pasteles (casa fundada en 1928) tiene fama por el gran número de especialidades: Turroncitos, pastelillos de gloria, bolines de limón, mazapán y troncos de Reyes. Fuera de estas fechas, es famoso el hojaldre o cuajado de Carnaval. Que se vende en plato de Fajalauza y, todavía, se encuentran residuos de este hojaldre en cerámicas muy antiguas.

NITO

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

CASA MORISCA DE LAS PINTURAS







Durante este mes de Diciembre, el Patronato de la Alhambra y el Generalife abre a las visitas las Casas moriscas del Partal, situadas a la izquierda de la torre de las Damas. Lo forman un grupo de cuatro casitas de la primera mitad del siglo XIV, con elementos nazaritas, montadas sobre la muralla perimetral de la Alhambra y conocidas desde el siglo XVII como casa de González de Pareja, casa de Villoslada, casa de los Balcones y casa de las Pinturas. Son independientes y de dos plantas y carecen de patio, aunque probablemente daban a un patio común , que es como una plazoleta entre sus fachadas.

Su principal atractivo es lo que guardan en su interior, restos de adornos de yesería, una hermosa armadura y en la casa de las Pinturas, una decoración mural realizada en la primera mitad del siglo XIV, único ejemplo conservado "in situ" de la pintura decorativa nazarí porque las pinturas existentes en la Sala de los Reyes del Patio de los Leones o Palacio del Riyad fueron realizadas por pintores cristianos.

Estas pinturas fueron descubiertas por el arquitecto Modesto Cendoya en 1908 al retirar unos enlucidos. Estas pinturas, realizadas al temple sobre estuco , se organizan en tres registros horizontales con escenas cortesanas festivas y ceremoniales muy interesantes, pues nos informan sobre la vida en aquella época. Las pinturas representan escenas de cacería, animales fantásticos, hombres y mujeres con músicos y cantores y la llegada a un campamento de una expedición guerrera. Sorprenden los detalles, a veces miniaturistas, de las escenas completamente naturalistas. Estas pinturas fueron superpuestas al adosar la casa al hasta entonces exento pabellón, por lo que, bajo ellas, se ha conservado la pintura exterior del mismo, a base de ladrillo rojo fingido con llagueado en blanco y banda epigráfica. Este tipo de decoración se puede ver en otros espacios alhambreños como la Puerta de las Armas y en bóveda de entrada a la Torre de las Infantas.

La parición de estas pinturas murales pone en entredicho la idea generalizada de que el Corán prohíbe le representación de la figura humana, cuestión bien diferente es la predilección por la decoración de tipo vegetal y geométrica.

Por lo delicado de su estado este espacio sólo se abre al público una vez al año y en este més de diciembre es cuando se pueden visitar bien con el billete general de entrada o con el de jardines, así que recomiendo una visita, porque merece la pena disfrutarlas.

safa nazari-pieza del mes

Para visitar en el Museo. Pieza de mes: zafa nazarí



Bibliografía : Guía oficial de la Alhambra y el Generalife.


Antonio Montufo Gutiérrez
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viernes, 3 de diciembre de 2010

LA ESPADA JINETA DE BOABDIL

Esta espada es una gran desconocida incluso para muchos granadinos: Si bien es verdad que algunos reconocen su silueta, nada saben de los avatares y volteretas de su historia y mucho menos de los detalles de su ornato, su valor y mérito artístico.
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Mirad los comentarios vertidos en la recientemente publicada obra “Isabel la Católica en la Real Academia de la Historia” de Luis Suárez Fernández y otros autores, "...según opinión de los investigadores, que se basan en documentación del marqués de Viana, donde consta que el arma procede del reparto hecho por los Reyes católicos tras la batalla de Lucena, donde fue apresado el último rey de Granada por el conde de Cabra y el alcalde de los Donceles.

copia boabdil Réplica de la jineta de Boabdil

La espada, si es que era propiedad de Boabdil, desde luego la debió recibirla en herencia, ya que se considera mucho más antigua. Según Silva Santa-Cruz (2004), la ausencia de abstracción en la decoración de atauriques, la data en un período anterior al de su reinado. Este tipo de espadas se conocen como jinetas, asociado tradicionalmente a la forma de combatir a la jineta, que trajeron a la península en el siglo XIII la tribu de los Benimerín, aunque hoy día se pone en cuestión tal hipótesis. En cualquier caso, es un arma de parada o gala extraordinaria, con una empuñadura ricamente decorada, con marfil labrado y metales preciosos con esmaltes en blanco, negro, rojo, verde y azul. La decoración combina elementos geométricos de estrellas y lacerías, con motivos vegetales naturalistas, zoomorfos y cartelas con inscripciones, traducidas por Fernández y González (1872) como "Logra tu fin / en conservarle la vida"; "En el nombre de Dios / el poderío le pertenece / y no hay otra divinidad que Él. / La felicidad proviene de Dios único"; "El milagro es propiedad de Dios; / porque ciertamente la primera vez / no conocen a Dios los ignorantes, / pues su costumbre es el error"; "Dí, Él es Dios único, / Dios eterno, no engendró / ni fue engendrado"; "Dios es el clemente y misericordioso / Dios es el dotado de mejor memoria".

sello de la espalda de Boabdil

La hoja de acero parece añadida con posterioridad y presenta como marca una S dentro de un círculo de puntos. La espada de Boabdil se conserva en el Museo del Ejército de Madrid, con número de inventario 24902, donada al entonces Museo de Artillería por María del Carmen Pérez de Barradas y Bernuy, marquesa viuda de Villaseca y marquesa de Viana".

Debido a su calidad y rareza estas espadas jinetas de gala, -no llegan a la decena en total las existentes en el mundo- son universalmente estimadas y admiradas. No ocurre así con las jinetas normales o de combate que, carentes de valor artístico y por su número, no son apreciadas.

Espada jineta nazarí (M.A.N. Madrid) 02 Espada jineta de San Marcelo

El Museo de Cassel, el Metropolitan de Nueva York y la Sala de Medallas de la Biblioteca Nacional de París, son algunas de las instituciones que conservan ejemplares de jinetas. En España, son tres los museos que tienen la fortuna de albergarlas entre sus fondos: el del Ejército -el único que posee dos ejemplares-, el de San Telmo de San Sebastián y el Arqueológico Nacional, que alberga la ofrendada a San Marcelo, supuestamente por los Reyes Católicos, y la de mayor valor y mérito de todas, poseedora de una apasionante y bellísima historia.

tizonaMurga [1024x768] La jineta “Tizona” del Cid, que “mill marcos d´oro vall”

Otra jineta famosa fue la “Tizona” del Cid Campeador, envuelta ahora en una colosal polémica, y que fuera ganada al rey Búcar de Marruecos en Valencia por el épico Mío Cid


NITO

Nota.- Solución a la Charada al final de la anterior entrada.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

EL ENIGMA DE LOS 4 REYES


De entre los cuatro, el de Bastos es el más nazarita de todos

PRESENTACIÓN Y DESARROLLO DEL ENIGMA

Os propongo una Charada o Enigma, que ni en el mismísimo Califato de Jun se atreverían a resolver: ¿ Por qué decimos que, en la apariencia, el Rey de Bastos (sólo en los naipes de Heraclio Fournier), es el único rey nazarita de los cuatro reyes de la baraja española...?


Primera pista

busto
No importa donde mires,

siempre que, embobado,

del Rey de la Heraclio se trate:

Pues muy cerca del enigma

estarás con este gran barbado.

Hasta aquí, y con las pistas mostradas, sólo dos sesudos murgueros acertaron la cuestión. Y no vale como contestación lo que dijera un tercero, parroquiano muy guasón, cuyo nombre no diré para que Belcebú no confunda, pero que el de Bastos al saberlo, montó en justa cólera real:

No me importa y se me da una figa

lo que dijere el murguero felón:

“Levantemos, amigos, al Rey la saya

que como debajo no lleva calzón,

si es circunciso al punto veremos,

y en esto notaremos si el de Bastos,

el barbado, es moro nazarita o nó.”

co-10Yo, nada pinto en esta charada

Segunda pista

Señores, no sigan buscando en libros profundos, que nada tiene de fundamentación ni científica ni histórica lo propuesto. Que es un aserto hipotético y tontorrón de Nito quien nos dice que, sólo en la apariencia, "El de Bastos es el más nazarí de los cuatro."

Y, ahora, cuando ya van acertados cinco valientes y otros tantos se quedaron a tan sólo "un negro de uña" de la respuesta correcta, se nos añade que:

El de Bastos no cuenta, pues es de ficción.

El Rey Chiquito de Granada aquí se la dejó.

Mío Cid, sin ser moro, también una igual portó

y San Marcelo, con ser santo, tiene la mejor.

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joke

Queremos decir con lo aportado, y ésta sería la última pista, que no es menester ser moro para cumplir con la condición, y que muchos y muy buenos cristianos, sólo en la apariencia de sus vestiduras y atalajes, puedan parecer nazaritas, y además, reyes de veneración.

Con esto, señoras/es, la charada es hecha

y... ¡por mi fé!, no cabe dar más explicación:

Pues, sin dudar, en las espadas está la clave

y demos , si os acomoda, fin a esta cuestión.

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gama_estandar

Aunque en esta historia muchos naipes se han barajado, sólo el de Heraclio Fournier de 1868 ha valido. Y deciros que aún estáis a tiempo, pues la respuesta no está confirmada, de dar vuestra solución, o bien por correo o bien como Comentario a este blog.

El fin de este enigma se sabrá la semana que viene, puesto que muchos así me lo habéis pedido, en la próxima entrada de esta Murga. Me queda tan sólo el excusarme ante sesudos historiadores que se tomaron estos problemas muy en serio, quebrándoles yo la opinión y la valía de sus sabios argumentos sin sospechar, ni por asomo, que esto era y por diversión, pedorreta murguera.

NITO

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SOLUCIÓN A LA CHARADA

El rey de Bastos, a diferencia de los otros tres, ciñe una espada  jineta. Esto es notable por la forma de su arriaz ó guardamano, caídos y paralelos a su hoja.

El  nombre le viene por ser introducida en la España musulmana por los jinetes Benimerines o “Zenetes”, aunque nada tiene que ver con la forma de monta a “a la jineta” que introdujeron estos.

Acertantes: Seis y todos murgueros; aproximaciones hasta quemarse, otros seis; y dos historiadores muy quemaos conmigo.

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jueves, 18 de noviembre de 2010

MACHACANDO ACEITUNAS

ORZA El premio bien vale la pena
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Tras el devaneo de sesos, salió este apunte

Qué le vamos a hacer: Por estas latitudes nos gusta tanto el fruto del olivo, que no esperamos a que se convierta en aceite… Sencillamente: Hemos aprendido a comer la aceituna de verdeo, cuando todavía amarga.

En toda España, pero principalmente en Andalucía, se aliñan olivas y en casi todas las casas existe un mazo de madera, martillo o piedra para machacarlas, aunque algunos las prefieran rajadas. Todo el que haya practicado el rito sabrá de esta tediosa tarea y cómo se pone alrededor todo perdido –incluido el delantal-

Pues bien, os propongo la confección de una maquinilla artesanal, muy popular en los mercadillos de los pueblos aceituneros, hecha de cuatro restos de tablas. Es de doble función: Raja o machaca, según apetencia del consumidor.

ya [1024x768]

El ingenio “machacador-rajador” construido

chaflan-la murga-1

pren-Murga

Construcción

Básicamente es una palanca de 2º género. La pieza principal es una bandeja o base de 42 X 12 cm. en el que se le practican dos orificios de distinto diámetro (según calibre de las aceitunas de la zona), provistos de cuchillas de hojalata fuerte que van rajando las aceitunas conforme las vamos pasando por ellos; en un extremo de la tabla lleva una escotadura donde se le adosa clavando, un pequeño cajón, portador de una palanca o mazo oscilante mediante un eje, para machacar el fruto. Colocamos el artefacto encima de un cubo y… a llenarlo.

Capítulo aparte será el aliño: Me he encontrado aliños con romero y hierbabuena, con naranja amarga y ajos asados, con cebolla, al gusto castellano con romero y pimentón, con orégano, al hinojo… Pero yo prefiero, por encima de todos, aliñarlas al estilo Jaén.

aceituna

NITO

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jueves, 11 de noviembre de 2010

LA CHANFAINA MURGUERA

La Chanfaina
La última novela histórica “La chanfaina” de nuestro querido amigo el Dr. Gastón Morata , y al margen de su buen trazado argumento en la Granada Napoleónica, me obligó a investigar sobre varias cuestiones: Conocer el sabroso y humilde plato (de recurso culinario desesperado), tan popular en toda España. Luego tratar de localizar y fotografiar en la Catedral al tan traído y llevado cuadro del mismo nombre. Por último, y como suele suceder cuando buceas en internet, vine a topar con una bonita leyenda granadina que desconocía.
.GRANADA (587) [1024x768]
Monumento a Alonso Cano en la Plaza Arzobispal
Antecedentes

La chanfaina es un guisado hecho de bofes o de morcilla. Y el cuadro de la Chanfaina es ‘La Trinidad’ de Alonso Cano. Así se conoce a la obra del artista granadino, desde que éste la donara a un fraile del convento de San Diego a cambio de un plato de chanfaina aderezada por los monjes... Pero la historia, narrada por José Giménez Serrano en 1857 y recogida por Francisco de P. Villareal en ‘El libro de las tradiciones de Granada’ (Ediciones Albaida –Granada, 1990–. Edición facsímil del libro publicado en 1888), tiene su moraleja y su revelación, pues Alonso Cano cedió ‘La Trinidad’ en un exceso de orgullo, toda vez que quien en realidad iba a comprar el cuadro –que no era otro que el padre guardián de La Cartuja de Granada–, se permitió la licencia de regatear el precio que el artista había establecido –dos mil pesos para el autor y cuatrocientos para el aprendiz–, dudando así no sólo de la calidad de la pintura, sino de la dignidad del pintor.

chanfaina murguera

 La leyenda granadina

Allá por el mes de marzo de 1660 caminaban una mañana, un clérigo y un rapazuelo jadeante por el peso de un colosal cuadro, por el carril que conduce al monasterio de la Cartuja granadina.

Este personaje, alto, enjuto, de rostro aguileño y fiera mirada, con un ropaje cuyo color mediaba entre color aceituna de agua y ala de moscarda; parecía un soldado en el porte, elegante andar y una hechura de hombre de actos heroicos. Este conjunto tan extraño, se comprenderá en el momento que se diga el nombre del clérigo, no es otro que Alonso Cano, pintor y escultor famoso dentro y fuera de nuestra patria.

Alonso animaba al rapazuelo que aligerara el paso para llegar al monasterio antes de que el P. Gerónimo probara bocado, porque se ponía intratable al llegar a los postres.

Apretando el paso, llegaron amo y mozo a la portería, donde fueron recibidos por un barbudo donado. Atravesaron el atrio poblado de cipreses y madreselvas, dejando a un lado la iglesia inacabada, penetraron en el claustrillo gótico labrado por los primitivos fundadores. Un monje con rostro demacrado por la abstinencia y el ascetismo más severos, los recibió. Y cogiéndole la mano Alonso, díjole con acento conmovido:

-Bien purgáis, capitán vuestras locuras.

-Morir tenemos -contestó herido por el recuerdo de sus pasadas aventuras.

-Si y encomendadme a Dios que gratas le serán las oraciones de tan arrepentido corazón.

Abrióse la puerta de la celda del P. Gerónimo. Marchose el arrepentido capitán. Alonso Cano penetró en la habitación, y colocó el cuadro a buena luz, descorrió el lienzo que lo cubría, y sin más preámbulos, dijo al reverendo:

-Veamos qué le parece a vuesa merced.

El P: Gerónimo, administraba los bienes de la comunidad y tenía derecho a salir a la ciudad, y a hablar con todos, por el trato o por otras razones, había engordado de tal forma, que más parecía flamenco bebedor que ascético eremita.

-Bien señor racionero, dejadme poner las anteojeras – dijo el padre. Y sacó de una caja de plata, y de ella unos anteojos dorados, que más parecían cedazos de tahona. Se los colocó sobre las abultadas narices y soltando un gruñido, se puso a contemplar el cuadro.

La pintura representaba el misterio de la Trinidad. Nuestro cartujo, miró y remiró el cuadro, y refunfuñando se dirigió a Alonso:

- Bien, phs, bien. Algunos fallos tiene, por ejemplo el Espíritu Santo lo hubiera pintado mayor.

- Si a vuesa merced le gustan grandes las palomas, y sobre todo para la mesa –dijo Cano con aire sarcástico

- Oh, si las aves todas deben ser cebadas.

- ¿Os acomoda? Porque jamás retoco mis obras. – repuso el pintor.

- No se irrite vuesa merced. ¿Y cuanto vale su cuadro?

- Dos mil pesos, y diez ducados que daréis de propina a mi aprendiz.

- Dos mil pesos ¡Voto va…! – y se mordió los labios – y con diez ducados de coleta; pues no cuesta tanto mantener un mes a la comunidad incluidos los jueves que viene el Arzobispo.

- Dígoos, P. Gerónimo – contestó colérico el bilioso pintor - que soy el mayor de los mentecatos cuando sufro que taséis mis obras como si fueran jamones alpujarreños. Juro que si no estuvierais ordenado, pagaríais cara tal demasía. Encubre, Juan, la pintura y vamos a casa, que no es digno de ella, quien tan mal comprende.

- Sosiéguese el señor racionero, que le daré hasta mil y quinientos pesos, y un ducado para el porteador con tal que no se vaya usarced descontento: pues algo ha de quedar para el pintor del convento, más que os pese, le dará un toquecito rojo a esas nubes.

Al oír tal sacrilegio artístico, se revolvió Alonso Cano como un león hacia el cartujo, más contúvose y contentose con una tremenda mirada hacía aquella mole de carne, que se embebió en el sillón, con la misma nitidez que si hubiese sentido venir sobre su pecho dos furiosas puñaladas.

La dulzura con que le habló el fraile guardián que allí casual se hallaba, calmó los ánimos, y repúsole con cariño:

- Perdonad, reverendísimo; pero hay cosas que más debieran ser asunto de espadas que de lengua – y le dio la espalda al otro monje con ánimo de marchar.

- Dejadme que acabe de contemplarle; no todos pensamos como el P. Gerónimo: cada nubecilla, cada figura, cada pincelada es un tesoro de bellezas – dijo el fraile modesto de san Diego.

Alonso Cano observó el cuadro con complacencia ante el punto de vista tan acertado del guardián.

- Oh, sí – exclamaba entusiasmado el fraile en cada figura o detalle imaginario, analizando exageradamente la nota y poniendo todo el énfasis que podía hablando del cuadro. ¡Quisiera ser rico como un emperador romano para vaciar mis tesoros en vuestras arcas! El pintor estaba extasiado y enaltecido de escuchar al fraile alabar su labor pictórica. Reflexionando , dijo con jocosa solemnidad:

- También podéis darme, padre reverendísimo, algo que aprecio más que el dinero, y seréis dueño del cuadro para el altar de S Diego.

-Decidme, economía no tenemos los que vivimos de pública caridad, y compartimos el pan con los mendigos; dijo humildemente el fraile.

- ¿Pero al menos, no podríais darme un plato de chanfainas para comer hoy?

- Si señor racionero, que no es viernes, y para todo el convento se guisa.

- Pues tomad el cuadro, vuestro es, y acompañadme a la mesa que allí cobraré el precio del cuadro.

El P. Gerónimo turbado por los elogios del fraile se le despertó la codicia y le ofreció a Cano los dos mil pesos, a lo que Alonso contestó:

-Guardarlos enhorabuena para engordar a la comunidad, si es tan poco ascética como vuestra paternidad, y calló… Vamos padre guardián. Y tú Juan, hijo, vete a casa y vende este dibujo para el gasto de hoy, que yo comeré con los frailes de San Diego. Cogió una pluma y trazó la más picante caricatura que pueda verse del buen P.Gerónimo.

Quince días después el famosísimo cuadro de la Trinidad estaba colgado en el altar mayor de la capilla de la Cartuja.

De boca en boca corría la historia de la generosidad del racionero Alonso Cano. Desde entonces el cuadro se llama de la chanfaina.


Antonio_Cano 1943Curiosidad: Antonio Cano esculpe a Alonso Cano. 1943


NITO

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Casa nazarí de la calle Real de la Alhambra.




Como ya dijimos el mes pasado, colocamos este espacio que el Patronato de la Alhambra y el Generalife abre a las visitas todos los martes, miércoles, jueves y domingos del mes de Noviembre. Se pueden visitar con el billete general o bien con el billete de jardines que vale 6 euros y se puede acceder a la Alcazaba, al Partal, al Generalife y en algunos casos al espacio del mes.
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La casa Nazarí está ubicada en la calle Real de la Alhambra. La Alhambra tenía cuatro calles: La calle Perimetral o de Guardia, que circunda toda la fortaleza y que tenía la anchura suficiente para que dos jinetes pudieran cruzarse con facilidad y su misión era la de mantener la vigilancia y seguridad de la Alhambra, la calle que discurre en el foso que hay entre las dos murallas de la parte norte y que lleva desde la Puerta de las Armas a la salida del la Alcazaba, hoy patio del Aljibe, la calle Real Alta que se inicia en la Puerta del Vino y termina en el Secano, pasando por los palacios de los Abencerrajes y el de Muhammad III, hoy Parador Nacional de Turismo y en la que se encuentra la Casa Nazarí y por último estaba la calle Real Baja que se destruyó cuando se levantó el Palacio de Carlos V y que actualmente se puede ver, parte de la calle, entre dicho palacio y los jardines del Partal.
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La casa Nazarí esta fechada a finales del siglo XIII y principios del XIV como parecen indicar los motivos decorativos de los muros y del intradós de los arcos, es por lo tanto de lo más antiguo de la Alhambra.
Se organiza, como en todos los palacios y casas nobles musulmanas, alrededor de un patio rectangular, con crujías de habitaciones en los cuatro lados, y una alberca central que permitía por un lado refrescar los cálidos veranos granadinos y mejorar la iluminación de las salas inmediatas, y por otro, actuar como espejo reflejando en sus aguas la rica decoración de atauriques y azulejos de los pórticos.
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En la esquina del noroeste hay adosado un baño, obra posterior, que sirve de entrada para ambos edificios, aunque lo más seguro es que en sus momentos la casa tuviera su propio acceso y entrada original por la citada calle Real.
El baño se denominaba en Granada en el siglo XIX y XX como el "Polinario" por tener aquí su taberna el padre de Ángel Barrios –compositor y guitarrista granadino- y que tenía una burra, para el acarreo de los vinos, que se llamaba la "Polinaria". En la época medieval este baño era el de la Mezquita Aljama de la Alhambra, construida por Muhhammad III. Se puede también visitar al mismo tiempo que la Casa Nazarí.
La casa solo conserva dos de las cuatro crujías, una al sur y otra al oeste. La sala principal de la casa, en cuyos muros se apoya el baño, es de gran interés por las yeserías que aún conserva.
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Antonio Montufo Gutiérrez

jueves, 28 de octubre de 2010

CASTAÑAS, DÍA DE DIFUNTOS Y TENORIO

Grabado de la Ilustración Española: La Coronación
Quién nos lo iba a decir que el trinomio: Castañas-Día de difuntos-Tenorio, que envolviera culturalmente a nuestros mayores (y a nosotros mismos) por estos equinocios, se esfumaría hecho girones de niebla, barrido por una brisilla insulsa llamada “All Hallow´s Eve “ el Halloween de los güevos- en un plis-plas.
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¡No están tan lejos los días en que todos los teatros de España (y por más de un siglo), se venían abajo ante las aclamaciones al “Juan Tenorio” de Zorrilla por estas mismas fechas!

Autógrafo de Zorrilla –Cortesía de Cuca-

Pecisamente y a modo de desagravio, vengo a hablaros hoy de él y su encuentro con la Granada culta de aquel tiempo: Del poeta popular, del poeta nacional por antonomasia, –que hasta escribió en verso su discurso de ingreso en la Real Academia Española-. Ese fue en nuestro siglo XIX, el vallisoletano José Zorrilla.
La historia de este escritor –autor de dramas legendarios y bellas leyendas que enseguida se ganaron el favor de las gentes-, abunda más en tristezas y tribulaciones que en opulencias y alegrías. Zorrilla, vate excesivo, no fue un hombre de suerte. Dos únicas oportunidades de bienestar tuvo y las dos se le fueron al garete. Nombrado director del Teatro Imperial de México, durante el efímero y trágico reinado del emperador Maximiliano, estando en España reclutando actores para su flamante compañía, le sorprendió la noticia de la revolución de Juárez y el fusilamiento del infortunado monarca, y protector del poeta. Se venían abajo las ilusiones de estabilidad económica.
En el teatro le perseguiría su mala estrella: su obra cumbre, “Don Juan Tenorio”, la había vendido por unos miles de reales, sin poder ni remotamente imaginar que, al poco tiempo, se convertiría en una mina de oro cada año con sus representaciones. ¡Cuantiosas sumas de las que el pobre Zorrilla, obviamente, no percibía un céntimo!

Tenía setenta y dos años (1889) cuando vino a la Granada para ser coronado como el primer poeta de España. (Había tenido que pedir prestadas dos mil pts. para el viaje). No había sido fácil convencerle para que aceptara el homenaje, “glorioso atropello, ostentosa apoteosis, contra la cual protesto, porque no ha de hacerse a nadie hasta después de su muerte, cuando ya la posteridad haya sancionado su derecho a la glorificación”.

Carta de invitación del Liceo de Granada. –Cortesía de Cuca-

Pero se celebraron los agasajos dispuestos por los organizadores en honor del lírico autor de bellísimos versos dedicados a Granada: Entrada triunfal en la ciudad, velada solemne en el palacio de Carlos V, donde fue coronado por el duque de Rivas en representación de la reina regente. Fiesta apoteósica en el Carmen de los Mártires, donde se hospedaba el poeta, que protestaba en vano ante tantas aclamaciones y entusiasmos. “Ni es para mis años -decía modestamente el autor del “Tenorio”-, ni para mí escasa y desengañada vanidad”.

Con lo de la corona (fundida en oro finísimo extraído de las arenas del Darro), estuvo de lo más obstinado: “Yo no he aceptado mi coronación, solamente me he sometido a ella, es decir, a la ceremonia de serme ofrecida, pero no a la imposición de soportarla en mi cabeza; estoy resuelto a morir sin dar semejante prueba de soberbia. Sentiría que no se comprendiera mi modesta dignidad…”

Zorrilla moriría cuatro años después, en la misma precaria situación económica que le había sido propia toda su vida. La gloria popular saboreada en Granada había acabado por hacer mella en éste escritor admirable, hombre de enorme sencillez. Sólo así se explica que, en sus últimos tiempos, cuando determinado sastre le apremiaba con una factura de la hechura de un frac, el poeta, acaso en el único asomo de altanería de su vida, respondiera olímpico: “¡Pero cómo! ¿No se da usted, por bien pagado sólo con saber que su frac fue el que llevé en Granada el día de mi coronación?”

.La malafollá granaina, si hemos de creer al ínclito Francisco Izquierdo, nos depara una suculenta y poco conocida anécdota sobre la impostura de los organizadores y plateros implicados en el evento: Don José estimaba el obsequio como tesoro inapreciable que, al final de su vida y agobiado por la necesidad extrema, decidió vender la diadema para salir de apuros, pero el joyero, después de un examen superficial, se la devolvió compungido porque apenas valía seis reales, ya que era de latón sobredorado. La decepción, por haber conservado la viruta de hojalata como oro en paño, pudo acabar con la musa y la vida de autor del Tenorio.



NITO

jueves, 21 de octubre de 2010

ALJIBE DE TRILLO -Agua regalada-

En el jardín apergolado que luce encima la aljibe, antaño había una vivienda, como se ve en el grabado.

3 [Resolución de Escritorio]Grabado de “La Ilustración Española y Americana”

alg.4 He aquí una foto que pocos granadinos han visto

He aquí una foto que pocos granadinos han visto: En la ciudad de Aix- en- Provence, situada al sur de Francia, con motivo del 30 aniversario de su hermanamiento con Granada, se va a celebrar una exposición de fotos de nuestra capital y especialmente del Albayzín, del fotógrafo Arturo Cerdá (1844 – 1921), con el título “Regardes Croises. Grenade / Aix–en-Provence”. Esta muestra, con fotos solo del barrio, ya se exhibió en el año 2006 en la sede del Aljibe del Rey, organizada por la Fundación Albayzín.

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El Aljibe de Trillo

Entre los aljibes públicos granadinos de otro tiempo, el llamado aljibe de Trillo, en la confluencia de la cuesta y la calle de ese nombre, en el viejo Albaicín, fue siempre uno de los más populares.

En épocas lejanas, el conjunto de estos aljibes se había bastado y sobrado para proveer de agua potable a la ciudad. Bosque Maurel, en su “Geografía Urbana escribía : “La red de conducción y distribución, que partiendo de las del Darro y Aynadamar, se distribuía por un complejo sistema de aljibes, permitiendo no sólo el riego de los jardines domésticos sino el mismo consumo familiar, era la admiración de propios y extraños en el siglo XV”. De entonces los bellos y evocadores nombres de muchos aljibes: del Rey, de la vieja, de la Gitana, de la Lluvia o del Agua Dulce…

¿Qué méritos tendría el tal Don Trillo, aparte de ser Caballero Veinticuatro y Comendador, que vivió por este lugar, para que dieran su nombre a calle y aljibe, en esta “pintoresca encrucijada en el corazón de la Alcazaba –describía Julio Belza-, que, desgraciadamente, empieza a desfigurarse”?

En 1915, el aljibe y su más cercano entorno, presentaban este pintoresco espectro que nos da conocer este cliché. Enormemente sugestivo el típico rincón albaicinero, risueña esquina escondida en el primitivo barrio llamado por los musulmanes de la “Couracha”. Aquí, en el corazón del antigua Alcazaba Cadima, el Aljibe de Trillo elemento valioso de un paisaje infinitamente seductor. En 1915, como puede verse, el varias veces centenario aljibe seguía prestando sus servicios, como cuando Henríquez de Jorquera, en sus anales del siglo XVIII, ya lo citaba entre los “muchos ´algives´ de agua regalada de que se ´sirben´ los vecinos”.

Hoy, que los aljibes son un entrañable recuerdo del ayer granadino, “un reflejo de vida y costumbres nunca suficientemente estudiadas” -como muy bien escribió Seco de Lucena-, esta curiosa imagen fotográfica posee un indudable colorido y sabor. La sencilla portada del aljibe, su arco elegante, el aguador, el transeúnte sin prisas, el vecino asomado a la puerta matando el tiempo, los valiosos restos de edificaciones antiguas aún conservados, la gracia del balcón cargado de flores…

Hoy, que la ciudad toda nos estremece o irrita con su permanente sucesión de ruidos a cual más agresivo y odioso, ese escenario del albaicín en 1915 se nos ofrece a nuestros nervios cansados y nuestra vida de vértigo como una ventana abierta al misterio cósmico de un tiempo sereno que se nos fue para siempre.

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Bibliografía consultada:

-GRANADA, de Juan Bustos Rodríguez.

-ASOCIACION DE VECINOS - BAJO ALBAYZIN

NITO

jueves, 14 de octubre de 2010

ENSALADA DE COL BLANCA Y GRANADA

La Púnica Granatum Murgueris
La calidez y atracción que en mi despierta la sola visión de un bodegón de granadas que preparé esta misma mañana para una sesión de fotos, me hace recordar una profusión sin límite, de narraciones y poemas sobre este fruto, así como citas históricas, bíblicas, coránicas, mitológicas, médicas, pictóricas… Tantas, que me tuve que decir: ¡Alto…! ante el temor de no acabar nunca.

Finalizadas las fotos (que incluyen esta ensalada para La Murga), lo primero que hice fue hincarle el diente (“a lo Platero”) a la más lozana y lujuriosa de ellas:

“¡Qué hermosa esta granada, Platero!. Me la ha mandado Aguedilla, escogida de lo mejor del arroyo de las Monjas. Ninguna fruta me hace pensar, como ésta, en la frescura del agua que la nutre. Estalla de salud fresca y fuerte. ¿Vamos a comérnosla?...

¡Platero, qué grato gusto amargo y seco el de la difícil piel, dura y agarrada como una raíz a la tierra! Ahora, el primer dulzor, aurora hecha breve rubí, de los granos que se vienen pegados a la piel. Ahora, Platero, el núcleo apretado, sano, completo, con sus velos finos, el exquisito tesoro de amatista comestibles, jugosas y fuertes, como el corazón de no sé qué reina joven. ¡Qué llena está, Platero! Ten come. ¡Qué rica! ¡Con qué fruición se pierden los dientes en la abundante sazón alegre y roja!.”

06319MJ029 - Photo by Matt Jones
WMU International Mission Study on Moldova. All of these images were taken in the central market of the capital city of Moldova, Chisinau. Many people shop in the open markets because prices are so much lower. In the city market, you can buy everything from fish to designer jeans. Anything you need for the house, clothing, or food is available in this market. Smaller kiosks also line the streets and are found on every street corner. They sell basic necessities for the neighborhood. However, the central market is the Super Wal-Mart of the city. The market is open every day and is always packed with people buying and selling. In these images you will see a variety of things from around the market including some portraits, the meat section of the market and detailed shots of pomegranates and a bag of sugar with pasta stuck in it.

Originaria de Asia, su historia se remonta a varios siglos antes de Cristo. Fue considerada tradicionalmente como símbolo del amor y de la fecundidad. Los árabes fueron los que la introdujeron en España, citándola ya en el siglo XIII Gonzalo de Berceo en uno de sus poemas, en el que la llama milgrana (mil granos) por la abundancia de esta semilla. Luego fue llevada por los españoles a América, donde ahora ocupa grandes extensiones, sobre todo en las zonas litorales del Pacífico que van desde California a Chile.

Las variedades más apreciadas en el arte culinario, son las llamadas Grano de Elche, Mollar de Játiva y Mollar de Valencia. Aporta 65 calorías por cada cien gramos y es rica en vitamina B y C. Contiene fibra, es muy digestiva, y por sus muchas aplicaciones curativas los musulmanes la consideraban la fruta medicina.

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En la Alpujarra de Granada, los granos de este fruto se suelen comer servidos sobre hojas de lechuga. Éstos se utilizan como adorno y aderezo de numerosos platos tradicionales de la cocina marroquí como las tortas de mazapán que están abundantemente recubiertas de dichos granos. Los turcos preparan una crema de arroz con almendras, denominada "keskul, a la que añaden algunos granos de este fruto.

Es la granada olorosa
un cielo cristalizado.
(Cada grano es una estrella,
cada velo es un ocaso.)
Cielo seco y comprimido
por la garra de los años.


(F. G. Lorca, Canción oriental)



Ensalada de col blanca y granada

ELABORACIÓN

En primer lugar cortaremos la col en tiras lo más finas posibles, las pondremos en un recipiente con abundante agua fría para que se laven bien, la escurriremos y pondremos en una fuente honda. Los ajos muy picados, los freiremos con aceite de oliva. Cuando se doren, les pondremos un poco de pimentón y chorreadita de vinagre aromático. Los mezclamos bien con la col en la fuente y sazonamos. Cubrimos unos minutos para que el conjunto macere y aromatice la col. Por último, ya fría se decora con abundantes granos de granada alrededor y algunos en el centro. Este plato, aunque de origen nazarí sin dudar, se sigue haciendo mucho los días de matanza en las zonas rurales.

INGREDIENTES

Col, granada grande en sazón, ajos, vinagre, aceite, sal y pimentón (opcional)

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NITO

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jueves, 7 de octubre de 2010

LA CASA DE LA VELERA EN LA ALHAMBRA

La Velera

Vista del Albayzín desde la Velera
DSCN9120 [Resolución de Escritorio] Los Califas en la vivienda conocida como la Velera

Fachada occidental de la Torre de la Vela

El Patronato de la Alhambra ofrece la posibilidad de poder visitar durante un mes espacios que habitualmente están cerrados al público por razones de mantenimiento del monumento y es lógico teniendo en cuenta que los visitantes son más de dos millones anuales y hay espacios que por sus reducidas dimensiones o la fragilidad de los mismos, es muy arriesgado incluirlos en la visita general a la Alhambra, de ahí que esos espacios tan delicados sean abiertos un mes al año. En Octubre el espacio escogido es La Velera. Todos los meses, en la MURGA colocaremos un artículo sobre el espacio del mes. Hoy hablaremos del primero.

La Velera es una viviendo situada en la tercera planta de la Torre de la Vela; vamos a escribir sobre ella.

Cuando Muhammad Al-Ahmar Ibn Nasr funda su reino en Granada decide cambiar su residencia desde el Albayzín a la Sabika y lo primero que hace es construir sobre las ruinas de construcciones anteriores romanas, visigodas y ziries una fortaleza comenzando por la Qasba o Alcazaba. Construye la muralla y las torres de la Vela y del Homenaje.

La Torre de la Vela también llamada Torre del Sol porque éste se refleja en la fachada sur actuando como un reloj para la ciudad de Granada. Tras la Reconquista también se le llamó Torre de la Campana.

La Torre de la Vela tiene unas dimensiones de 16 metros de lado y una altura de 26.80 metros. La base es maciza y tiene cuatro pisos con arcos apeados por pilares que determinan galerías en torno cubiertas con varias bóvedas. Las plantas interiores se resuelven con bellas soluciones constructivas como pilares de ladrillo, bóveda central, galerías laterales también abovedadas, sótano con mazmorra y una terraza en la parte superior. En el norte podemos ver como en el primer piso sólo está la mazmorra y las paredes son muy gruesas y a medida que subimos en altura los muros van decreciendo y aumentando los espacios hasta terminar en la azotea, esta forma tan peculiar es la solución que aportan los costructores para darle seguridad a la torre y sin duda alguna, fue eficaz pues a pesar de estar en una zona eminentemente sísmica como es Granada, lleva en pie desde el siglo XIII. La escalera, al menos en el tramo medio, está actualmente de forma diferente a como era en la época árabe. La terraza estaba, al igual que todas las demás torres de la Alhambra, almenada y que con los continuos seísmos las han hecho desaparecer.

El día 2 de Enero de 1.492 fueron tremolados desde la Torre de la Vela los pendones reales por el Cardenal Mendoza y el Marqués de Mondéjar anunciando al ejército castellano que estaba esperando en la actual ermita de San Sebastián, tras la toma de la Alhambra, se dotó a esta torre de una campana para llamar a la población a rebato; debido a su uso y a las inclemencias del tiempo esta campana fue sustituida en 1569, 1598, 1624, 1640, 1655 y en 1773 se realizó la actual por José Lorenzo Corona. Así mismo, la espadaña ha estado colocada en diversos lugares de la azotea trasladándose en 1840 del ángulo nordeste al actual, pero un rayo la destruyó en 1882 y se reconstruyó de nuevo. El uso de la campana regulaba las horas de riego en la Vega y a lo largo del año se toca el día 2 de Enero en commemoración de la Toma, el 7 de Octubre día de la Virgen de Rosario en memoria de la Batalla de Lepanto, el 12 de Octubre Día de la Hispanidad o en Semana Santa cuando procesiona Santa María de la Alhambra .

La Velera es la vivienda que hay en la tercera planta de la Torre de la Vela y es conocida por este nombre desde la toma de la Alhambra. Estaba habitada por lo militares del Cuerpo de Caballeros Mutilados que eran los responsables del toque de la campana y estuvo ocupada hasta mediados del siglo XX. La última en habitarla fue Concepción, viuda del último militar en ocupar el puesto, al pasar la Alhambra de la jurisdicción militar a la civil.

Para acceder a la Velera en Octubre hay que sacar el billete de jardines y con él se puede visitar el Generalife, el Partal y la Alcazaba.

Antonio Montufo Gutiérrez

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