sábado, 31 de enero de 2015

TRAGEDIA EN LOS PEÑONES DE SAN FRANCISCO

Una Iberavia  española luce en La Ferté Alé (Paris)

Cuando se van a cumplir casi  los cincuenta años de aquel trágico suceso que paralizó a la sociedad granadina y que liga el extraño destino de algunos aviones a Sierra Nevada, La Murga quiere rendir un tributo inolvidable al que fuera uno de los más destacados deportistas, pionero del esquí granadino y entusiasta de la aviación: Demetrio Spínola Ortega.

 Nos narra Michel Lozares Sánchez en su libro “Los aviones de Sierra Nevada” que el día 6 de marzo de 1966, la avioneta Iberavia AISA  I-11B con matrícula L.8C-69 despegó, para efectuar un vuelo local, de la Base de Armilla a las 13:00 horas.
A los mandos se encontraba Demetrio Spínola Ortega, que llevaba como pasajero a Antonio Molinero. Era la segunda vez en aquella jornada  que el señor Spínola se ponía a los mandos de esta avioneta.

Iberavia AISA mostrando su liviana construcción: Madera y tela

Tras la salida, la avioneta puso rumbo a la sierra. El día aparecía claro en casi toda la zona de vuelo, con algunos cúmulos a 2.500 metros y bancos de niebla en los valles.
Tras alcanzar la zona de las pistas de esquí, la avioneta estuvo sobrevolando la estación, realizando repetidas veces vuelo rasante –pasadas- sobre los paradores y pistas. Se dio la circunstancia  de que entre los numerosos esquiadores que se encontraban en la zona, estaban los hijos del señor Spínola. Su padre los saludada desde la avioneta y ellos le correspondían, pues sabían de quién se trataba.
Entre las 13:45 y 14:00 horas, a la salida de una pasada, la AISSA se metió en un banco de niebla muy próximo al terreno, seguramente el piloto no se dio cuenta o no lo pudo evitar; acto seguido se escuchó un fuerte golpe. La avioneta se había estrellado frontal y violentamente contra los Peñones de San Francisco. A escasos 600 metros del Albergue Universitario y a 2.500 metros de altura.


Otro ejemplar recién salido de la fábrica aún sin matrícula

Sus dos tripulantes murieron en el acto. El señor Spínola contaba con 675 horas de vuelo (212 de las cuales en el modelo de avioneta accidentada). Se da la circunstancia  de que años antes de este accidente mortal, el 7 de abril de 1959, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Salobreña cuando pilotaba la avioneta Bücker  BU-131.
Aparte de su gran afición a la aviación, el señor Spínola  fue un conocido montañero y esquiador, pionero de Sierra Nevada y socio fundador de la Sociedad Sierra Nevada.
Grupos de montañeros en colaboración con la Guardia Civil y soldados del Servicio de Enlace Radiofónico se dirigieron inmediatamente al lugar del accidente, donde realizaron los trabajos de rescate de las víctimas.


La causa del accidente,  y según el informe de investigación del  mismo (Archivo General e Histórico del Ejército del Aire. Exp. 1102/23), firmado por el coronel Fernando Querol Müller, de la Base Aérea de Granada, quedaron bien claras:
“Es parecer del Jefe que suscribe, que el accidente se produjo como consecuencia de la infracción, por parte del piloto, del Reglamento de Disciplina de Vuelo, al efectuar repetidas pasadas en vuelo rasante en el lugar de la Sierra que sobrevolaba , metiéndose en niebla cuando ejecutaba una de ellas que le produjo la falta de visibilidad que le impidió ver los Peñones de San Francisco, contra los que se estrelló”.

Los restos de la avioneta son recogidos por montañeros
La avioneta
Fue construida por AISSA (Aeronáutica Industrial, S.A.) en sus talleres de Carabanchel (Madrid). Su número de fábrica era el 154.
Causó alta en el ejército del Aire el 7 de Junio de 1957 y recibió la matrícula  L.8C-69
Aunque  en el, momento del accidente había sido cedida  por EdA al RACE –en total se le cedieron110 avionetas de este modelo-, aún no había recibido ninguna matrícula civil.
Había realizado un total de 1.250 horas y 35 minutos de vuelo, y desde la última revisión (IRAN) 47:20 h. El motor tenía, en total, 73:53 h. de funcionamiento.

Comunicado oficial a  la Subsecretaría de Aviación Civil

Con anterioridad, el 3 de Octubre de 1958 había sufrido otro accidente, aunque esta vez con más suerte. Por entonces estaba destinada en Torrejón de Ardoz. Tuvo que realizar una toma de emergencia en el lecho de río Andarax, en terrenos de Gádor (Almería), con mala meteorología  y ya aproximándose la noche, porque el piloto (sargento Víctor Manuel Álvarez Gálvez) se despistó y se perdió. Estaba haciendo prácticas de navegación en viaje de Torrejón a Albacete y Sevilla y regreso. Llevaba como pasajero al sargento armero Miguel Simón García. Los tripulantes resultaron ilesos y los daños del avión fueron mínimos.

  
Granada y Huétor de Santillán dedican sendas calles a su memoria

Especificaciones técnicas
Tipo: Entrenamiento y enlace.
Planta motriz: Un motor Continental C-90
Velocidad máxima: 188 k/h
Autonomía: 650 k.
Envergadura: 9,34 m.
Longitud: 6,47 m.


Los Peñones de San Francisco 

El lugar del accidente
Como se ha mencionado, la L.8C-69 se estrelló a escasos metros del Albergue Universitario, contra las rocas de los Peñones de San Francisco próximos al collado que separa aquel albergue y el actual Albergue Militar, y en la vertiente que da cara a la Hoya de la Mora. Por tan solo 3 metros de altura, la avioneta habría salvado las rocas. Las coordenadas  del lugar son: N 37º 06´ 04´´, W 3º 22´53´´.
Los restos de aparato fueron recuperados manualmente, y en la actualidad, de existir algún vestigio del mismo, su identificación se hace francamente difícil, debido a la gran cantidad de desechos que, lamentablemente, se encuentran en esta zona.



NITO

miércoles, 14 de enero de 2015

LA POSADA DE LAS IMÁGENES



La Posada de las Imágenes, adosada al antiguo Hotel Victoria

"Cambia la ciudad sin que los ciudadanos nos demos cabal cuenta de ello".

Lo decía Marino Antequera en IDEAL allá por el año 1955 refiriéndose al decreto del Ayuntamiento de la demolición, por ruinoso, del viejo edificio que acogía la posada de las Tablas, el único inmueble antiguo que quedaba en la Trinidad. Precisamente el año que nació el cronista, 1897, el solar que había ocupado el antiguo convento de Trinitarios Descalzos fue declarado de utilidad pública y sobre él se construyó la plaza. Esa zona había cambiado mucho en poco tiempo. La calle Tablas, que empezaba al final de Mesones y terminaba en las afueras, donde el Palacio del Conde de Luque, era una vía muy transitada. La mayoría de las casas de la calle eran antiguas viviendas solariegas "...con escudo heráldico en la fachada, portal empedrado, portón de clavos dorados, amplios patios y pilar con dos caños de agua corriente y hornacina con imagen", según la describe Eduardo Hernández Gómez en el artículo "De la Granada que fue", publicado en IDEAL el 14 de abril de 1948.

                   
Posada del Sol

Viajeros del siglo XIX
Precisamente, de posadas y hornacinas, quisiéramos tratar hoy. Construidas en puntos estratégicos de la ciudad, atendían al tráfico de viajeros y primeros turistas, "con la obligada baraúnda de recuas, arrieros, carreteros y trajinantes de toda laya", como la definía don Marino.
Miguel Lafuente y Alcántara, en su "Libro del Viajero en Granada", una completa "Guía del Trotamundos" para el turista de 1843, describe muy bien cómo eran los tipos de hospedaje que podía elegir el visitante del siglo XIX en la capital.

El enclave de la Posada de las Imágenes

Lafuente aconsejaba a todo viajero con recursos alojarse en fondas, que eran muy cómodas y solían estar bien atendidas. Para él, la mejor era la fonda Minerva, parada de la compañía de Diligencias generales, que estaba en la placeta de los Lobos.
La Antigua en la plaza de Bailén, parador de Diligencias peninsulares, también era de buena calidad, seguida por la del Campillo.
Otras fondas conocidas eran las del Suizo, en la esquina de la calle Milagro, la de San Francisco, en la Alhambra, o la de San Fernando, en la plaza del Matadero Viejo.

El viajero que contaba con menos recursos solía acomodarse en casas de huéspedes, que acogían a estudiantes, militares o a familias de los pueblos de alrededor que venían a pasar las fiestas del Corpus o Semana Santa a la capital.

Antaño

Las típicas posadas
Si definitivamente estaba en las últimas, entonces, y solo entonces, la posada era una buena opción. Lafuente escribe que entre su clientela se encontraban "carromateros, arrieros, soldados, personas desacomodadas, aunque laboriosas y útiles", capaces de tolerar el calor sofocante del verano y el frío glacial en el invierno: "Insectos, desapacible ruido y disonantes palabras en todas las estaciones". Y advierte: "Es triste, pero necesario decirlo: por muchas y muy gratas ilusiones que el forastero conciba al visitar la ciudad, sus maravillosos monumentos y recorrer sus magníficos paseos, su permanencia en una posada contribuirá mucho a rebajar su entusiasmo".

 Hogaño  

En Granada había 35 posadas a finales del siglo XIX. Las mejores eran las de San Rafael, en la calle Matadero; la del Sol y la de Espada, en la placeta de la Alhóndiga; la de las Imágenes, popular por las hornacinas que decoraban su fachada, que estaba en Puerta Real; la de Patazas, demolida en la ampliación de la calle Recogidas; la del Pilar del Toro, en la calle Elvira; la del Triunfo, junto a la plaza de toros; la de las Angustias y la de la Estrella, en la calle Mesones.
Antequera recuerda que, si bien podían ser sitios no recomendables para dormir cómodamente, en ninguna pensión se comía tan bien y tan barato. "El almuerzo de ocho reales constaba de una sopa, un plato de huevos con jamón, un guisado, una menestra, una ensalada, dos postres una copa de aguardiente y pan y vino a discreción". En la posada de las Tablas no se servían almuerzos, pero sus clientes solían acudir a una casa de comidas que había en la calle Alhóndiga, conocida por sus raciones de choto al ajillo a dos reales.
Viejas estampas de una ciudad han desaparecido poco a poco.



Barrios Rozúa, en su "Guía de la Granada desaparecida", nos habla de esta singular posada:
"La casa de las Imágenes fue edificada en el siglo XVII en el punto de encuentro de la calle recogidas con el Darro. La ampliación del puente de la Paja en 1701, embrión del embovedado del río, causó algunos perjuicios  a la casa de las Imágenes, cuyo propietario se embarcó en un pleito. Sin embargo, a la larga, le beneficiaría, porque contribuyó a realzar la importancia del lugar. La creciente demanda de alojamiento en la zona impuso la reconversión de lo que hasta ese momento había sido una pastelería en posada. A partir de entonces sería residencia habitual de comediantes del Coliseo.

La Posada de las Imágenes, un sencillo ejemplo de arquitectura granadina, tenía tres cuerpos de alzada. En la planta baja  se abrían varias puertas de ancho vano sobre las que se ubicaban los espaciosos balcones del piso principal. En el tercer cuerpo los muros estaban rehundidos levemente y hacían sobresalir las pilastras. Las habitaciones se distribuían en torno a un patio.

Durante la primera mitad del siglo XIX la posada de las imágenes fue albergue de numerosos viajeros románticos que en algunos de sus relatos la citan. Los comentarios de los viajeros sobre la hostelería granadina son en general negativos por la poca calidad de sus servicios, y esta posada no es la excepción.
La construcción a su lado del moderno hotel Victoria marca la decadencia definitiva de la histórica posada. Pero lo que determinará su destrucción será el deseo municipal de ampliar aquel espacio urbano, ya que la posada provoca  un estrechamiento en la conexión  de la calle Recogidas  con la moderna calle Reyes Católicos. El Ayuntamiento entabla negociaciones  con el propietario en 1896 y el edificio es demolido poco después tras  la correspondiente indemnización. La parte de su solar que no se utilice para ensanchar la calle servirá para ampliar el hotel Victoria y dotarlo de la bella torre con cúpula que hoy tiene".


Hospedajes poco recomendables, sus paredes ocultaban historias de la picaresca local...

Otro testimonio imprescindible sobre el inmueble, nos lo presenta el cronista de la ciudad Juan Bustos en su "Laberinto de  Imágenes":  
"La posada de las Imágenes, -que podemos ver en la viejísima fotografía de Torres Molina, con el edificio frontero a la misma ocupado por el primitivo “Gran Hotel Victoria”-, fue durante mucho tiempo, en la Puerta Real, antes de la remodelación urbanística de este lugar, uno de los hospedajes más frecuentados de la ciudad. Miguel Lafuente Alcántara, en su “Libro del Viajero en Granada”, editado 1850, la menciona entre las mejores de su época. El autor no se andaba con rodeos y decía: “Aunque conocemos las incomodidades y lamentable atraso  de nuestras posadas, no podemos prescindir de recomendarlas a las personas de escasos medios; en ellas se observa una fidelidad a toda prueba, y se ofrece una económica, franca, aunque no muy elegante hospitalidad”. O sea, que nadie debía llamarse a engaño y pedir lo imposible.
Posada del Pilar del Toro

En la Granada de este cliché no había buenas posadas. Apenas media docena. Las restantes eran viejos caserones desprovistos de cualquier asomo de  de comodidad  en sus habitaciones. En bastantes de estas posadas no se daba comida alguna a los huéspedes; el local más bien servía para guardar carros y caballerías, a las que se les daba el pienso correspondiente. El cliente tenía que contentarse con las viandas propias que traían en sus alforjas, cuando no se iban a comer a cualquier bodegón de las cercanías.
En todos los patios de las posadas, aprovechando el arco de entrada al mismo, o el  medio punto de la puerta que conducía a las escaleras, había una imagen o varias, bien en su hornacina, bien en una tabla sustentada por unas palomillas clavadas a la pared. Las mujeres rezaban ante ellas en casos graves y, en todo momento, al pasar por delante, se santiguaban o se persignaban devotamente.
La “Posada de las Imágenes”, asentada en el edificio de tan fuerte sabor provinciano, sin duda fue hasta su final, digna heredera de aquellas posadas que cantaron Tirso, Calderón, Cervantes o Bretón de los Herreros. “Aquellas posadas donde se encerraban desde el más bueno al más malo, donde el más noble al más villano; donde el de arriba ocultaba su prosapia  para mejor cumplir su deseo, y donde el de abajo se crecía para dar más valimiento a su persona; donde el más sabio y el más necio compartían habitación.

Posada del Potro

NITO




BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.-

Amanda Martínez
Juan Manuel Barrios Rozúa
Juan Bustos Rodríguez


miércoles, 31 de diciembre de 2014

UN RELOJ CON MALAFOLLÁ




Una Nochevieja con mala uva.

Repasando las efemérides granadinas, referentes a pasadas navidades, me encuentro con un texto que nos relata el Blog “Tras la Cámara” (Historias de un reportero), que no tienen desperdicio.
“Granada, Nochevieja de 1994, las campanadas de fin de año que Canal Sur TV retransmitía en directo desde la Plaza del Carmen para toda Andalucía no sonaron. Mientras,  a pocos kilómetros de allí, en la población alpujarreña de Bérchules un apagón había enojado a sus vecinos que se quedaron con las uvas en la mano. Ahora celebran el fin de año cada primer sábado de agosto.

El motivo de retransmitir las campanadas de fin de año desde Granada fue la elección de Sierra Nevada como sede de la Copa del Mundo de Esquí en 1995. La cadena fichó para la ocasión al cordobés Matías Prats padre, famoso por ser la voz del NO-DO así como por su comentarios taurinos y de partidos de fútbol. Para retransmitir el evento en directo se desplazó una unidad móvil de televisión con cinco cámaras, una la operaba yo desde un practicable situado frente a la fachada del ayuntamiento granadino. La gente, que llenaba la plaza, estaba muy animada, cargados con la parafernalia habitual. Algunos lucían pancartas alusivas a la Copa del Mundo de Esquí.

Cuando el reloj marcaba las doce y todos, con la uva de enero en la mano, esperábamos la primera campanada… ¡no sonó!  -Se hizo un plomizo silencio y la aguja pasó al otro año sin que nos hubiésemos comido uva alguna. El enfado en la plaza fue notable, y entonces, en la retransmisión televisiva, con su singular voz, grave y profunda, el ya octogenario Matías Prats sentenció: “El tiemmmpo se ha retrotraído en Granada…”
Muchos pensaron que la culpa de que no sonaran era de Canal Sur pero lo que sucedió fue que el encargado del reloj olvidó dejar conectado el sistema de audio y, claro, no sonaron. Desde entonces siempre que se retransmiten las campanadas de fin de año se graban previamente por si el del reloj tuvo un mal día. Pareció un mal augurio porque ese invierno las nevadas fueron tan inusualmente escasas en Sierra Nevada que se tuvo que suspender la Copa del Mundo de Esquí por falta del blanco elemento y se hubo de celebrar al año siguiente.



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Un reloj con mafollá.

Más anecdótica y completa, si cabe,  es la versión que de este mismo suceso malafollesco granadino nos hace César Girón (Nuevas curiosidades granadinas):

“ …Al año siguiente le tocó el turno a la capital, a Granada. El relojero del ayuntamiento dejó sin campanadas, sin uvas y con cara de póker, a propios y extraños. Aquel año todo estaba preparado para que por primera vez Granada fuese la protagonista y sede de las campanadas oficiales de Andalucía, ¡Y lo fue…!
El reloj de la Plaza del Carmen se averió minutos antes de la media noche. Las doce campanadas no sonaron. Canal Sur Televisión había realizado todo un despliegue técnico y humano para retransmitir  las campanadas desde Granada, por primera vez, como un símbolo del año que comenzaba, que venía repleto de sucesos  para nuestra tierra, muy especialmente, el Mundial de Esquí que como después fue, tuvo que aplazarse por la falta de nieve hasta el año siguiente -1996- , y la partida del Rally París-Dakar que aquel año salió de granada por primera vez.


Aquel fatídico año de 1995, el más duro en términos de sequía que se recuerdan, comenzó con “el infortunio” municipal.
Miles de andaluces presenciaron desde sus receptores, “en vivo y en directo”, la imagen muda del reloj del Ayuntamiento de Granada, que además, iba con un minuto de adelanto. Y se quedaron, esperando, con las uvas en la mano. En la Plaza del Carmen, abarrotada de público, ocurrió otro tanto.
Paradójicamente, el ayuntamiento acababa de gastar 60.000 pesetas para revisar “minuciosamente” la maquinaria  del reloj que pese a todo, falló-



Todo estaba preparado.
“Todo está bajo control” parece que dijo un representante del entonces equipo de gobierno municipal que presidía el alcalde Quero Molina a preguntas, días después, de un representante de la oposición. Fue al alcalde a quién más disgustó el suceso, porque las arcas municipales en aquella época atravesaban un paupérrimo estado de liquidez. El país estaba saliendo de la profunda crisis económica repuntada en 1993 y el Ayuntamiento tuvo que habilitar días antes un crédito de 60.000 pesetas para revisar la maquinaria del reloj y asegurarse de la presencia del relojero en la plaza del Carmen durante la Nochevieja, que estuvo allí pero sólo justo un minuto antes de las doce. Como se ha dicho, las campanas no sonaron. No falló la maquinaria según se supo y se dijo días después.


El incidente provocó un profundo malestar político y ciudadano. “Granada hizo el ridículo en Nochevieja ante toda Andalucía” opinaron los representantes de las fuerzas políticas de la oposición. Pero el único ridículo lo hizo realmente el relojero, que dijo que “el reloj estaba perfecto. Sólo le desconecté las campanadas a partir de la medianoche para no alterar el sueño de los vecinos”.
Guillermo Soria en su viñeta de Ideal tildó al reloj de “Malafollá”, auténtica expresión lingüística granadina  que resume de un solo trazo el sentimiento de rabia, cabreo, sorpresa, absurdez, denuedo y soledad que un suceso como éste provoca en un momento tan puntual y esperado, que inesperadamente se ve alterado".


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Puntualizando,  y para terminar,  yo diría que el auténtico malafollá de aquella malhadada ocasión no fue el pobre reloj, sino su relojero y también –no lo olvidemos-  la malafollesca Primera Ley de Murphy: «Si algo puede salir mal, saldrá mal».

En cualquier caso, y al margen del capricho del destino, pensemos en positivo:

“Feliz quién ve sus horas en dorado presente”.



NITO

lunes, 22 de diciembre de 2014

EL ENIGMA DE LAS HORAS DORADAS



Buen lema:
“Feliz quién ve sus horas en dorado presente”.

Tan bueno que estoy pensando en hacerlo Enigma Murguero.
Lástima que la gente -(¡Ah, ese pueblo infiel…!), no me secunde, entretenido como está con el turrón navideño.

¡Pero voy a lanzar un órdago, que puñetas…!

Primera pista: “No busques en libros profundos de arte o historia: Es corriente y vulgar.
Este lema aparece –como accesorio- en un edificio granadino muy emblemático. Tú has pasado infinidad de veces por debajo. Pero quizás los problemas que ibas a resolver allí, no te dejaron la oportunidad de mirar hacia arriba.”

Recuerda:   “Feliz quien ve sus horas en dorado presente”




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“Feliz quién ve sus horas en dorado presente”.


Segunda pista.-

Este lema reza en círculo su feliz augurio.
Cincelado en duro metal, se presenta
él mismo como esclavo del ritmo y del tiempo
a la par  que grita: ¡Corro, soy imparable,
 pero nunca, nunca jamás tengo prisa!
Dos brazos tengo aunque desiguales
y a mi ritmo se mueren los mortales.




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Tercera pista.-

¡Por  el caballito de las nueve bolas!
Y qué pronto al fin se supo descubrir
que el enigma escondido fuera reloj
lo que profundo enigma parecía.
Está claro pues, que de un reloj se trata, más…
¡Tate, amigo, que esto aún no ha acabado!:
Nadie dijo dónde ni de quién: Ya fuera de iglesia,
torreón, convento o fiscalía, y por no decir,
nadie me dijo si en calle, plaza o sacristía.

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He aquí la solución al enigma.- Fin de la charada.


NITO

domingo, 21 de diciembre de 2014

SOLSTICIO DE INVIERNO




INICIO ASTRONÓMICO DEL INVIERNO DE 2014-2015

Efemérides cercanas.- Así, despacito. Poco a poco pero imparable, el invierno de 2014-2015 comenzará el lunes 22 de diciembre a las 0h 3m hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional - Ministerio de Fomento).
Esta estación durará 88 días y 23 horas, y terminará el 20 de marzo de 2015 con el comienzo de la primavera. El día 20 de marzo habrá un eclipse total de Sol que será visible como parcial desde España.

Durante el invierno de 2014-2015, los planetas Venus y Marte serán fácilmente visibles mirando hacia el oeste tras la puesta de Sol, y Saturno se verá hacia el sur-este antes del amanecer. Júpiter se verá entrada la noche, y el 6 de febrero, (atención al cielo, podrán verse varios fenómenos), estará en oposición, momento en el que alcanzará su máximo brillo anual y saldrá por el este en el momento en que el Sol se ponga por el oeste.




NITO

sábado, 13 de diciembre de 2014

LA PASTELA MORUNA



Especialmente indicado para estas fiestas, he aquí  lo que he venido en llamar, el “Plato de las tres Culturas”  -árabe, cristiana y judía- pues el resultado es tan rabiosamente exquisito, que pronto fue el preferido de los pueblos que habitaban en  las dos orillas. La pastela o "bastela" es una especie de empanada hojaldrada rellena de casi cualquier cosa, fundamentalmente  de pollo, aunque la auténtica se hace de pichón.

Es uno de los platos típicos de Marruecos más deliciosos. La creencia popular dice que es de origen morisco-andalusí, y que fue llevada al norte de África por los árabes expulsados de Al- Ándalus en el siglo XV. Sin embargo,  a la vez, se defiende que si esto hubiera procedido del Al Ándalus  (finales del s. XV), la cocina española la hubiera adoptado y sería hoy parte de nuestra cocina.

 En todo el Magreb, es pues,  una rica receta que se elabora en bodas, fiestas y en otras ocasiones familiares. Aunque la fórmula genuina se hacía de pichones, hoy en día la cocina marroquí la elabora de muy diversos rellenos: Carne de pollo, de mariscos, de pescado, de verduras y carnes, etc.; pero la más conocida se hace con carne de pollo muy condimentada con pimienta, azafrán, canela, azúcar, y frutos secos,  etc. En Marruecos actualmente forma parte de todos los menús de los restaurantes.

 Para mí, el secreto es cambiar los pichones por alitas de pollo deshuesadas y desmigajadas con los dedos. Y, aunque parezca una profanación de la fórmula genuina, no desmerece un chorreoncito de Málaga Virgen.


Recién salida del horno

 Pastilla Sefardí y la pasta filo
Plato tan gustoso y deliciosamente preparado, no escapó de ser copiado, y aún mejorado, por los Sefarditas (judíos españoles afincados igualmente en el Norte de África. Whole kitchen en su Propuesta Salada para estas fiestas, nos invita a preparar este clásico hojaldre.
Su nombre ladino -en sefardí- es la pastilla. El rabino Robert Sternberg, autor del libro La Cocina Sefardí (editorial Zendrera Zariquey) cuenta que “la pastilla es un plato moruno que llegó a Marruecos a través de los musulmanes andaluces y que los judíos de Marruecos lo copiaron.  La pastela o pastilla es un plato de gran delicadeza, su preparación es muy laboriosa y sólo se hace en ocasiones especiales, como bodas o para agasajar a invitados ilustres". La versión judía de la pastilla se hace con aceite de oliva y la musulmana con mantequilla.

Así pues, la pastela, bastela o pastilla, es una empanada de lujo con origen incierto en Al-Ándalus. Si preparamos nosotros mismos la pasta filo, el mayor lujo de este plato sería su lenta preparación y el derroche impagable de nuestro tiempo: Como digo, un verdadero lujo.
El relleno, por su parte, es una receta de un libro de cocina sefardí. En él se sustituyen las tradicionales palomas por pollo. Junto al relleno de las hebras de pollo cocinadas se incluye una capa de almendras fritas con azúcar y canela. La alternancia de capas le da una textura crujiente y a la vez jugosa al relleno.


La gran nevada con el azúcar glas

Ingredientes
Pasta brisa 8 ó 10 hojas
 Medio k. de pechuga de pollo picada.
Almendra tostada y picada (no muy fina) 150 grs.
Cebollas  2 o 3 (según tamaño)
Una cucharada de perejil picado
 50 gr. de piñones (un puñado)
 50 gr. de pasas sultana -sin pepitas- (un puñado)
Un decilitro de aceite
Pimienta al gusto.
Un cubito caldo de pollo o sal.
Hebras de azafrán.
Media cucharadita de cúrcuma.
Media cucharadita de canela.
Media cucharadita de jengibre.
Azúcar moreno unos 70 gramos.
Tres o cuatro huevos.
Azúcar glas y canela para la cobertura.


La prueba de su exquisitez

Modo de preparación del relleno
Picar la cebolla finita y pocharla en una sartén y añadir la carne hasta que esté un poquito hecha. Mezclar las almendras, la canela, la cúrcuma y el jengibre y el perejil. Seguir rehogando hasta que se mezcle todo. Añadir las hebras de azafrán, el azúcar, los piñones, las pasas y seguir rehogando.
Batir los huevos y mezclar con la masa anterior hasta que cuaje el huevo sin que se nos pase. Dejar reposar la masa resultante unas tres horas como mínimo.
Nota.- Este proceso es totalmente manual. Pero también se puede realizar con la Thermomix, que ahorra mucho tiempo y sale igual de exquisita.

Otros modelos, otras cocinas (Del Blog "Un pedazo de pan")

Realización de la pastela
En un recipiente apropiado pintamos con mantequilla el fondo y se va cubriendo con las láminas de pasta filo pintando cada una de ellas con mantequilla, dejando que sobre por los bordes para poder cubrir  la masa luego. En el centro se pone toda la masa apretando un poquito, cerrando con los bordes sobrantes, e incluso sobreponemos algunas hojas más que tapen imperfecciones de la empanada y se pinta todo con huevo batido y mantequilla.
Se hornea durante 30 ó 40 minutos a 180º hasta que se dore la superficie.



Fantasía y buen gusto decorando (De mundoRecetas.com)

Presentación
Puede decorarse la pastilla jugando con el azúcar y la canela con unas plantillas de decorar tartas. Puede recortarse una plantilla en papel también con cualquier motivo decorativo o incluso con letras.

Del Blog "A la mesa y rico"

NITO