sábado, 1 de febrero de 2014

EL AVIÓN DE JÉREZ DEL MARQUESADO



El año en que Jérez del Marquesado salvó  a unos marines americanos.

La oportunidad de narrar los sucesos del “Avión de Jérez del Marquesado”, me la ofreció Ofecum" este Otoño cuando organizó para sus socios una bonita excursión por el denominado “Sendero Solidario El Avión".
Ruta entre castaños centenarios y terreno quebrado de singular belleza, de unos doce kilómetros y que “naturalmente” ninguno hicimos, ya que el tiempo disponible y los meniscos y rodillas artificiales, así lo aconsejaban…

El Picón de Jérez

Como siempre que hablo de “Los aviones de Sierra Nevada” echo mano del imprescindible libro de Michel Lozares Sánchez, de igual título y de la Prensa local y nacional. También aconsejamos la lectura entrañable del libro: “Las bengalas de Chorreras Negras” de Antonio Castillo y Carlos Jaldo.
Muchas sorpresas me deparó esta historia y que apenas si conocía: La primera fue el saber que el avión americano, un Douglas DC-4 “Skymaster”, estaba bautizado con el nombre de “Ciudad de Madrid” (curioso nombre, en verdad, para un avión militar yanqui); la segunda fue la copiosa información recibida en el “Museo del Avión” que es, fundamentalmente, el pub de la localidad. Otra sorpresa fue hacernos fotos en el monumento en alabastro que recuerda el evento en la plaza mayor.

¡Nada de helicópteros: Con los mulos romos y gentes de acero, bastan...!

Relato de los hechos.-
María Cobo de Ideal escribió en su crónica una síntesis del accidente con ocasión del 50 aniversario celebrado en el pueblo:
“El 8 de marzo de 1960, un avión militar norteamericano tuvo que aterrizar de emergencia junto al Picón de Jérez del Marquesado, a 2.600 metros de altitud. El piloto y otro ocupante se presentaron en el pueblo y se hicieron entender doblando una hoja de periódico con forma de avión. Lo estrellaron y entonces las 'fuerzas vivas' del pueblo entendieron lo que había ocurrido. Dio comienzo entonces un rescate histórico que cambió la historia de Jérez del Marquesado y que nadie por allí ha olvidado 50 años después.

La ficha del "Ciudad de Madrid"

Antonio Lorente y Manuel Porcel fueron dos de los que se lanzaron a la montaña a pesar de la tormenta que azotaba Sierra Nevada. Lucharon durante horas contra la oscuridad y la ventisca, pero conocían la montaña palmo a palmo: "Recuerdo haberlo pasado mal, a veces nos quedábamos enterrados hasta el cuello en nieve y nos teníamos que sacar unos a otros", dice Antonio.
Encontraron el avión semienterrado en la nieve en la Piedra del Lobo, justo bajo el Picón. "Cuando entramos, la escena era un poco dantesca. No estaban heridos de gravedad, pero daban alaridos de dolor".



Seis hombres llegaron al aparato y se dividieron, de forma que tres se quedaron a pasar la noche con los heridos y los otros bajaron al pueblo para indicar la posición del avión. Al hacerse de día, bajaron a los once marines que estaban en mejores condiciones y llegaron hasta el 'Posterillo', donde había algunos vehículos que los transportaron al pueblo. Pero aún quedaba una docena de hombres en el avión a los que había que atender. Decenas de personas subieron entonces a la sierra para seguir con el rescate, que se extendió durante varios días, hasta que los 24 ocupantes del avión quedaron a salvo.


Hasta el pueblo llegaron aquellos días las máximas autoridades de Granada, del Ejército y hasta del Ejército norteamericano, que como muestra de gratitud donó el avión al pueblo de Jérez, que se encargó de bajarlo pieza a pieza ya en verano. El embajador americano también visitó el pueblo, para lo que los vecinos engalanaron los balcones al estilo de la película 'Bienvenido Míster Marshall'. Después de aquello, los americanos quisieron mantener el contacto con los vecinos y enviaron víveres durante años. Mañana, cuando se cumplen 50 años del accidente, celebrarán una vez más la valentía de las gentes de Jérez que les salvaron la vida.


Del libro de Michel Lozares Sánchez

Venían de Capodichino, Nápoles (Italia), con destino a la Base Aeronaval (Cádiz), donde realizaría una escala antes de partir hacia la NAS Port Lyautey, en Kenitra (Marruecos).
A los mandos se encontraban el Comandante de la aeronave, teniente Frank Renigar, y el copiloto, teniente Clifford V. Jensen, con 2.371 y 8.860 horas de vuelo, respectivamente.
La ruta, según el plan de vuelo y a nivel 80, era: PonzaAlghero, Palma de Mallorca, Valencia y Rota. El tiempo estimado del vuelo era de 5 horas y 54 minutos, y a bordo viajaban 6 tripulantes y 18 pasajeros.
Tras el despegue, el viaje se realizó en condiciones de vuelo visual (VMC), excepto durante 30 minutos, que se hizo en instrumental (IMC) antes de alcanzar Palma.
A las 12:45 horas piloto y copiloto verificaron su posición al Centro de información de vuelo de Barcelona. Igualmente estimaron el límite de la FIR de Sevilla a las 13:09 horas a nivel 80 y estimaron su llegada a Rota a las 14: 20 horas, con permiso –claro está- del intratable coloso de Sierra Nevada, donde se estaba tramando una fuerte tormenta.
El vuelo se realizó alternativamente en condiciones VMC e IMC y con ligeras turbulencias. El comandante encendió las luces de “Fasten Seatbels” (abróchense los cinturones) y salvo el mecánico de vuelo, que estaba ajustando el suministro de alcohol a las hélices, todos cumplieron la indicación.
A las 13:45 horas, el avión, volando en condiciones IMC a través de una fuerte tormenta de nieve, se vio atrapado en una corriente de aire descendente, lo que originó una rápida pérdida de altura de unos 400 pies. Acto seguido, la tripulación pudo observar las montañas tanto por debajo como por encima de ellos. Inmediatamente el copiloto elevó el morro del aparato y aplicó máxima potencia a los motores, pero con la velocidad real que llevaban, estimada en unos 80 kts, asumió que el impacto contra el terreno era inevitable y decidió cortar magnetos parando así los motores.
Gracias a la pericia demostrada por los tripulantes, el avión remontó lo suficiente para no impactar frontalmente, tocando suavemente de panza en la falda del Picón de Jérez -3.088 metros de altura-.
Tras la colisión, el aparato de deslizó por la nieve ladera abajo, sorteando milagrosamente las rocas y perdiendo en su trayectoria dos de sus cuatro motores y parte del ala izquierda. Tras deslizarse unos 1.200 metros, el DC-4 “Skymaster” se detuvo en el mismo borde del tajo “Chorreras negras” a una altura de 2.400 metros.
A partir de ese momento, todas las comunicaciones con el avión se pierden. Control de Rota llama a Sevilla, a Nápoles. Interviene el Servicio Aérea de Rescate de Kenitra, quien avisa a la USAF de Alemania…
A las 19: 01 horas, tras haber sobrepasado el tiempo máximo de autonomía del R5D, Port Lyautey alertó a todas las unidades del SAR, requiriendo disponibilidad de búsqueda aérea a primeras horas del día 9.
A las 20:25 horas la Estación Naval de Rota notificó haber recibido un mensaje de control de Sevilla comunicando que las autoridades españolas de Guadix habían sido alertadas por dos tripulantes del aparato, y que el mismo había caído a 25 millas al este de Granada.
El informe de investigación del accidente emitido por la USN concluía que: “La principal causa del accidente fue un inadecuado plan de vuelo. La causa subyacente fue negligencia por parte de ambos pilotos. Poco más puede decirse respecto al error humano. Este insólito accidente es ciertamente atípico de la alta cualificación mantenida por los comandantes de los aviones de transporte”.



El rescate

Tras perder el contacto con el “Ciudad de Madrid” y mientras se activaban las alertas de búsqueda, allí, en la nevada cara del Picón de Jérez, comenzaba una historia propia de los mejores guiones de las películas de Hollywood.
Tan pronto se detuvo el avión en las Paratas de Chorreras Negras, la mayor parte de los tripulantes salieron al exterior para inspeccionar el estado del aparato, volviendo al interior tras ver que no existía peligro de incendio. Tras los primeros y lógicos momentos de confusión y nervios se comprobó que, afortunadamente, todos estaban vivos, aunque más o menos la mitad de los supervivientes necesitaban atención médica urgente, atendiéndose en la medida de lo posible (el aparato no contaba con botiquín médico de emergencia) a los heridos más graves

¡Milagroso que no siguiera resbalando...! (Ver círculo).

Gracias a que el fuselaje quedó intacto, los tripulantes pudieron protegerse en su interior de las bajísimas temperaturas y fuerte vientos en el exterior. Una hora más tarde, a las 14: 45 horas, dos de los pasajeros ilesos, Casimer Peter Kania y John Shulick, tras ver a los lejos y entre la niebla las luces de una población, se ofrecieron voluntarios para buscar auxilio y emprendieron su camino montaña abajo; tan solo diez kilómetros les separaban de la salvación, aunque ellos lo desconocían. La tripulación, mientras tanto, hizo uso de la radio de emergencia cada hora, sin recibir respuesta alguna, y lanzó varias bengalas al aire con la esperanza de que alguien pudiera divisarles.
Kania y Shulick se encontraron, en su errática bajada, con el pastor Manuel Jiménez cerca del Cortijo Justicia, a un par de kilómetros de donde se hallaba el avión. Imaginamos el susto del pobre hombre al divisar a unos “extraterrestres” que surgían de la niebla, vestidos de blanco y armados, que le gritaban en extraña lengua…


Válvula de paso del sistema de combustible expuesta en el Pub El Avión
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De 'Viven' a 'Bienvenido Mr. Marshall'. Cincuenta años más tarde.

Este rescate recuerda al ocurrido en los Andes en 1972. Un accidente que inspiró la película 'Viven'. Sin embargo también trae a la memoria otra cinta cinematográfica, ya que como si se tratase de la película 'Bienvenido Mr. Marshall' los vecinos recibieron a los dos únicos supervivientes que ya quedan entre aplausos, con banderas estadounidenses y ofreciéndoles lo mejor de la gastronomía del lugar.

En la chapa del balcón se lee: "No pisar" (NO STEP). ¡Y es que del árbol caido...!

Los actos conmemorativos de este rescate se prolongarán hasta el 7 de septiembre y entre ellos destaca la inauguración del "Sendero Solidario El Avión".
Esta ruta, de dificultad media-alta y unos doce kilómetros, ha sido diseñada con el mismo recorrido que los hombres de esta tierra hicieron para rescatar a los marines en la madrugada de una intempestiva noche de marzo de 1960.


Cincuenta años después ya solo quedaban  Francis John Rupp y Frank Zaio
Rescate "milagroso"

Milagroso, sí. Pero varias veces milagroso: Pese al siniestro de la aeronave, los 24 ocupantes, todos los marines norteamericanos, sobrevivieron al grave accidente. Resultaron algunos ilesos y otros heridos de muy diversa consideración, pero todos se salvaron.
Milagroso fue que el avión no continuara resbalando ante el precipicio (hubo que apuntalarlo en cuanto los rescatadores entendieron que no podrían ser evacuados todos los pasajeros el mismo día).

El  E.M. del Aire ordenaba la adquisición del material procedente del Skymaster

Y, sobre todo, milagro fue que los americanos se toparan con una raza especial de hombres, duros y correosos, valientes y generosos. Con absoluta ausencia de equipamiento, en la oscuridad de la noche, con nieve y fuerte ventisca, el pueblo de Jerez del Marquesado se movilizó solidariamente. Con gran esfuerzo y arriesgando sus vidas, se consiguió rescatar y evacuar a todos los ocupantes con vida.

El  "Museo del Avión" en Jérez 

NITO
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sábado, 18 de enero de 2014

EL PINTOR OLVIDADO DEL REALEJO



Bertuchi: La luz norteafricana 

Antes, mucho antes que yo conociera Granada, ya conocía gran parte de la obra pictórica de Mariano Bertuchi. En la Escuela Unitaria de Beni Enzar –Melilla- (¡Ay, aquel inconmensurable Don José…!), o en casa,  copiábamos postales de Bertuchi como temas de dibujo o pintura (mi padre era un gran entusiasta del pintor).
Bertuchi estaba presente en todas partes de aquella sociedad: Revistas ilustradas, carteles de turismo, libros, sellos de correos…

Tánger

La sorpresa fue cuando descubrí, ya viviendo en la Ciudad de los Cármenes, que era granadino y del Realejo. Y otra sorpresa fue descubrir que aquí casi nadie lo conocía (y mucho menos su obra).
Mariano Bertuchi Nieto nació el 6 de febrero de 1884 en el barrio del Realejo, concretamente en la casa número 2 de la calle Escutia, entre las calles Jarrería y Cuesta de los Monteros. En algunas fuentes he encontrado que fue en el número tres. Afortunadamente dicha vivienda está aún en pie, y se afirma que en su fachada hay una placa erigida el 24 de junio de 1956 por iniciativa de la Escuela de Artes y Oficios y el Ayuntamiento de Granada. Dicha placa, compuesta por un medallón de bronce y una lápida de mármol gris de Loja, fue realizada como homenaje al pintor apenas un año después de su fallecimiento en Tetuán, el 20 de junio de 1955.
Yo confieso no haber encontrado rastro alguno ni de esa placa ni trazas del pintor, salvo los pintarrajos grafiteros y la tristeza y decadencia de la calle.

Calle casa natal de Bertuchi
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Bertuchi, niño precoz, a los ocho años de edad recibe el diploma de la Academia Provincial de Bellas Artes de Málaga, donde estudiaba, y a los doce obtuviera el título de Socio de Honor del Liceo Artístico.
Contaba con tan sólo once años cuando debutó en la Exposición del Corpus Christi de 1895, que fue organizada por el Centro Artístico en su antiguo local de la Cuesta de Cuchilleros, concurriendo con algunos cuadros de temas granadinos. También participaron en dicho certamen unos jóvenes pintores desconocidos llamados José María Rodríguez Acosta y José María López Mezquita.




En 1900 expone en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, siendo discípulo en sus inicios del gran paisajista José Larrocha y de la Academia de Bellas Artes de San Felipe. Poco tiempo después, ya confirmado su talento para la pintura, completaría sus estudios en la Escuela Madrileña de Bellas Artes de San Fernando, con Antonio Muñoz Degraín de profesor.



Desembarco del 1º Tabor de Regulares en Cádiz

Por aquellos años se desataba la trágica e impopular Guerra de Marruecos, en la que miles de soldados españoles regaron con su sangre los áridos campos rifeños (Barranco del Lobo, Annual...). Muchos periodistas, fotógrafos, y también pintores, acompañaron a las fuerzas expedicionarias con el fin de informar sobre la carnicería que allí se estaba produciendo. Uno de ellos fue Bertuchi, que ya gozaba de una cierta fama como ilustrador; no olvidemos que las revistas ilustradas estaban en pleno apogeo, en una especie de edad de oro: Blanco y Negro, La Esfera, Nuevo Mundo, se superaban a la hora de mostrar las mejores fotografías y las más bellas estampas.

Proclamación de S.A.I. el Jalifa

El primer viaje de Bertuchi a Marruecos fue a Tánger, acompañando al intérprete oficial del general O'Donnell, Aníbal Rinaldi, a la sazón amigo íntimo de su padre. Después de este primer contacto con África vendrán otros muchos, hasta establecer su residencia permanente en aquel país. Así, poco a poco, casi de manera inadvertida, sus cuadros irán ocupando los despachos de los centros oficiales españoles.
María Pilar Queralt del Hierro, en unos apuntes biográficos del pintor granadino, afirma: "Con ello, iba entronizándose como pintor oficial del Marruecos español del siglo XX". Revistas y publicaciones de las tropas coloniales como África, Mauritania, Marruecos gráfico, Almotamid, Ketama o Marruecos turístico reproducirán en sus portadas carteles del pintor granadino llenos de motivos típicos de la zona: medinas, zocos, callejuelas, paisajes...




Definitivamente, Marruecos se convertirá en el escenario preferido de Mariano Bertuchi, en la fuente de su inspiración, pues es allí donde se aunarán la luz y el color de Málaga y Granada junto con el misterio y la belleza salvaje de los paisajes magrebíes.
En 1928, el pintor es nombrado inspector-jefe de los Servicios de Bellas Artes del Protectorado. Allí va a empezar a compatibilizar la pintura y su enseñanza junto con la dirección de las diversas instituciones creadas e impulsadas por su iniciativa: las Escuelas de Artes Indígenas de Tetuán y Xauen, la Escuela Preparatoria de Bellas Artes de Tetuán, y el Museo Marroquí de esta misma ciudad, población que fuera fundada por el granadino Al-Mandari. La huella que dejó tras su muerte fue tan honda que el Rey de Marruecos, Mohamed V, decidió que esos centros docentes continuasen con su labor después de alcanzada la independencia de su país.




Era tanto el prestigio del que disfrutaba Bertuchi, (ya era académico de la Real de Bellas Artes y de San Fernando), que la Dirección General de Correos, a la hora de buscar motivos para sus emisiones de sellos, se va a fijar en él. Ésta será la faceta más conocida del pintor entre los filatelistas.
En 1.947, como inspector de Bellas Artes del Protectorado Español, interviene en la restauración de palacio del Jalifa de Tetuán y de la fachada exterior del santuario de Sidi Ali bugaleb en Alcazarquivir.




El 29 de Julio de 1.948 se inaugura el Museo Marroquí dirigido por Bertuchi.
Mariano Bertuchi fallece en Tetuán el 20 de Junio de 1.955 a la edad de 71 años. Al día siguiente, y acompañado por un impresionante cortejo formado por su familia y las primeras autoridades civiles y militares del Protectorado, su cadáver es trasladado desde su domicilio en la Calle Generalísimo al cementerio católico de la ciudad.



En 1.956, un año después, Granada -su ciudad natal- le rinde homenaje mediante la realización en el Corral del Carbón de una exposición de su obra, descubriéndose una lápida que decía:
“En esta casa nacía el 6 de febrero de 1.884 el ilustre pintor don Mariano Bertuchi Nieto. Rinde homenaje a su memoria el Ayuntamiento de Granada y la Escuela de Artes y Oficios… Año 1.956”



NITO


NOTAS TOMADAS DE:
1/ Luis Morillo Vilches
“De la Sociedad Filatélica y Numismática Granadina”.
2/ El Faro de Ceuta: Diversos artículos.

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sábado, 4 de enero de 2014

HASTA ROMPER LA CAMPANA



“Granada sobre la Vega,
sobre Granada la Alhambra,
sobre la Alhambra la Torre
y en la Torre, la campana”.
.El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha permitido el acceso gratuito a la Alcazaba, como cada 2 de enero, para que ciudadanos y visitantes puedan cumplir la tradición de tocar la campana de la Torre de la Vela.
"La tradición cuenta que las mujeres solteras de la ciudad que hagan sonar la campana el 2 de enero, contraerán matrimonio antes de que termine el año", ha explicado el Patronato, que ha destacado que se trata de una "oportunidad única" de contemplar unas "fantásticas panorámicas" de la ciudad de Granada, La Vega y Sierra Nevada.
La Torre de la Vela, colocada en época cristiana sobre una edificación cuya planta mide 16 metros de lado y con una altura de casi 27 metros, antiguamente servía para regular los riegos de la vega.


Foto Manuel Torres Molina. 1943

-Pero esta tradición de subir a tocar la campana de la Vela con ocasión de la fiesta de la Toma, la hizo quebrar en varias ocasiones.
Una tradición que ritualmente se renueva cada año el 2 de Enero. Es en esta fecha cuando miles de granadinos –y especialmente granadinas-  suben hasta las alturas áulicas de la colina palatina de la Alhambra   para tañer la campana de la Vela. Ello que es normal, hasta bien entrado el XVIII concitaba a los fornidos jóvenes de la ciudad, que con todo vigor la golpeaban para, rompiendo la campana, demostrar la “hombría”. Tanto es así, que la campana fue quebrada en varias ocasiones teniendo que ser sustituida.




“La que toca el dos de enero,
la campana de la vela
se casa dentro de un año…
… si no se queda soltera”

En relatos de cronistas granadinos como  César Girón, Francisco de Paula, o más antiguamente por Francisco Enríquez de la Jorquera, nos cuentan la larga historia de la campana de la Vela y su tradición. La primera campana, que acompañó a las huestes cristianas fue donada a la ciudad por los Reyes Católicos.
Cuando en 1569, año en que la Guerra de los Moriscos alcanzaba sus episodios más trágicos, hubo que sustituir la campana con toda urgencia, por haberse quebrado por tantos y continuos toques de rebato que hubo de soportar. Fue el maestro campanero Juan Vélez quien fundió una nueva campana de bronce, que realmente duró muy poco tiempo, solo 25 años.
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En 1591 hubo de ser sustituida dado su total deterioro, principalmente por los últimos toques reguladores de los tiempos de riego y por la mala costumbre que entre los granadinos  se extendía de golpearla despiadadamente cada dos de enero.
Fue Antón García el fundidor que elaboró otra pieza nueva que debió resultar de pésima calidad, por lo que duró sólo cuatro años, debiendo ser refundida nuevamente en 1525. La de Antón García volvió a sucumbir por el solo hecho de empeñarse Granada en tocarla.

Quebrada nuevamente en apenas tres décadas, en 1624, se decidió buscar, por el Gobernador de la Alhambra, un maestro fundidor lejos de nuestras fronteras, capaz de asegurar la vida de la histórica y fundamental campana. Fue elegido por su fama el campanero francés Ramón Fontán que refundió la anterior y realizó una nueva que se partiría apenas quince años después a causa, no de los toques, sino por el intenso frío que nuestra tierra padeció durante el invierno de 1640. “La francesa” fue reparada nuevamente y prolongó su vida otros quince años más.
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En 1655 tuvo que ser refundida por el maestro campanero Diego de la Sota perdurando hasta 1740.
Rajada otra vez en este último año, se descolgó y en medio de un gran despliegue de medios, fue trasladada a la capital hispalense para su refundición.
Fracturándose de nuevo a los 22 años, fue reparada y colocada de nuevo. Pero once años después, en 1773, debido al ímpetu manifestado por los granadinos, que ese año subieron a tocarla los días  uno y dos de enero y del poco reposo que gozó durante el día, terminó maltrecha, cascada y quebrada.
Un toque final, cuando ya se había marchado la gente,  dijo a toda Granada con un sonido lastimero, que la campana de la Vela, había sucumbido de nuevo al ímpetu de los jóvenes granadinos que la partieron por el cumplimiento de esta tradición de gran arraigo ciudadano.

La campana actual
La campana que vemos actualmente fue fundida por José Lorenzo Corona en 1773, y debió ser la mejor, pues ahí sigue contemplando la ciudad, con sus 234 años de existencia.
-Ha soportado  toques de riego,  de horas,  de cambio de guardia,  de arrebato  y  –sobre todo-  a la intensidad que la tradición de la Toma de Granada hace que suene  ininterrumpídamente durante los días enteros, cada 2 de enero, en la que los mozos y muchachas de siempre, se emplearon a fondo en hacerla tañer.

Enmudecida
La campana permaneció muda desde 1808 hasta 1840 por distintas razones; espacio temporal en que sólo sonó en contadas ocasiones.
Tuvo que trasladarse de lugar la espadaña que soporta la campana, por encontrarse medio derruida por algún temblor de tierra y que resquebrajó su fábrica.
Desde 1787 había sido levantada en lado noroeste, siendo ubicada en el centro del lado de poniente.
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La campana de la Vela soy
y cien arrobas peso sin badajo.
el que no me lo quiera creer,
atrévase a ponerse debajo.


“En agosto de 1840 se trasladó esta campana desde el ángulo derecho que ocupaba al sitio donde se halla, y se reedificó  la torre que amenazaba ruina, siendo Gobernador de la fortaleza el teniente coronel Don Juan Parejo”.

Sin embargo, años más tarde, la caída de un rayo durante una fuerte tormenta, hubo de reconstruirse nuevamente la edificación de la espadaña, siendo sustituida la anterior lápida, por otra que relata ambos acontecimientos y que aún puede verse junto a campana de la Vela; en ella dice:
“En 1840 se trasladó la campana desde el ángulo norte de la Torre al sitio que hoy ocupa, y en 1881 fue destruida la espadaña por un rayo y reedificada en esta misma fecha”.





Desde 1998 la campana ha renovado su histórica trayectoria con la instalación de un dispositivo electrónico que la hace sonar regularmente y que fue costeado por la asociación Granada Histórica que la donó a la Alhambra,  y esto fue necesario por la desaparición de los oficios de campanero y del gremio de guardeses y torreros que en ella vivían y la hacían tañer.
Los sonidos de la Vela siempre formaron parte de Granada y su historia de modo que, como dice la profecía, “Granada dejará de existir cuando la Campana de la Vela deje de oírse”.


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“En lo alto de la Vela;
hay una campana de plata;
cuando suenan sus metales
dice que, ¡viva Granada!”



NITO

domingo, 29 de diciembre de 2013

EL TERCER DESEO: ENIGMA


¡Qué curioso!  -Los granadinos de toda la vida admiten, sin ninguna clase de problemas, ser descendientes de los moros, aunque también de los judíos y por supuesto de los cristianos que se establecieron aquí después de la Toma. Pocos admiten ser descendientes de los alemanes que acompañaron al emperador Carlos V en los seis meses que pasó en Granada tras su casamiento con Isabel de Portugal. Los que tienen el labio befo, la piel blanca y un acusado prognatismo (que los hay entre nosotros) dicen ser todos hijos del emperador y no he oído que ninguno de ellos se proclame hijo de algún palafrenero del gran Carlos.
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Volviendo a los primeros, diremos que son muchos los granadinos que se creen sucesores de aquellos nazaritas, creadores y dueños de aquélla Granada culta y refinada.
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Te propongo hoy un juego, al que no me atrevo a llamar charada, que demostraría  si tienes o nó algo de herencia nazarita. Estoy convencido de que no la tienes, y si acaso la tuvieras, estaría ésta tan diluida por el tiempo y por la contaminación histórica y medioambiental (ya sabes: la malafornicius granatensis), que apenas dejaría rastro en tu ADN.
 Sólo así podrás demostrarme, sí acaso, que por tus venas corre, no digo ya sangre árabe, sino al menos espíritu sarraceno, sagaz y ardiente que caracteriza fundamentalmente a los hijos del desierto.
Pero mucho me temo que no, que no quede ni rastro en nuestros genes de aquellos que se pasearon por nuestra tierra, poseedores de aquel genio vivo, receloso y fatalista. Que ya no queda nada de nada.

-"¡Vamos, hombre: Decídete ya, que no tenemos todo el día...!"

LA PRUEBA.-
¿Recuerdas el cuento clásico de Aladino y la lámpara maravillosa? ¿Recuerdas cuándo lo leíste por primera vez…? ¿Qué sensación te causó…?

Supongamos que has sido tan afortunado que, en uno de tus paseos por “El Llano de la Perdiz”, te has topado con la Lámpara y su desesperado Genio. Supongamos que el Genio está esperando a que le formules tu tercer deseo. Ya le has pedido –como es natural y según apetencias y necesidades-, salud, amor, dinero, belleza, poder… ¿Te atreverías a rematar la faena pidiendo un tercer y último deseo con marchamo oriental-nazarita…?
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Esta es la prueba que te propongo para demostrar sí tú eres heredero de aquellos que se fueron y llevas, si no la misma sangre, repito, por lo menos algún atisbo de aquel espíritu oriental.
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Parece una tontería, pero es en estos inocentes juegos, donde niños moros de ocho o diez  años, sin mucha o ninguna formación académica (aunque sí coránica), me demostraban que, como poco, eran más pillos, más despiertos, más prácticos que yo, y que en sus genes todavía se conservaban atisbos de sus antecesores, los de “Las mil y una noches”.

Foto de Jaime Nicolau Escriva


NITO

martes, 24 de diciembre de 2013

Granada luce preciosa


Como si yo fuera el mismísimo "Genio de Aladino", 
el de la lámpara maravillosa, me dispongo a concederte tres dones,
bien elegidos (ya hablaremos en charada próxima, si sabrías acertar tu solo). 
Fíjate bien, murguero: El alma serena, el cuerpo equilibrado y bolsillo sin agobio.
Toda esta sarta de buenos deseos es lo que pido para tí.
¡¡¡Feliz Navidad Murguera!!!


viernes, 20 de diciembre de 2013

MONDÚJAR- BARRANCO DEL PLEITO


 Ruta ofrecida por cortesía de nuestros montañeros murgueros  Pepe Zúñiga, Pepe Prieto y Paco.

Ruta circular de 16 km. de distancia con un recorrido en su mayor parte de sendero y unos 6 km de pista de media montaña.

         Esta ruta es muy soleada, pasando por una zona de montaña en la que predominan grandes plantaciones de almendros y desgraciadamente unas pocas manchas de pinos después de un incendio.


       Tanto el ascenso desde la localidad de Acequias hasta la pista forestal se realiza por un sendero con ascenso constante, pero cómodo, con vistas al río Torrente, Nigüelas, Valle de Dúrcal y Padul.


       
 El trayecto de pista forestal que va del barranco del Pleito a Haza Llana es casi llano, con una vegetación de almendros, tierras de labor y pinos. A lo largo de unos dos o tres kilómetros, paralela a la pista va una tubería de agua, con varias fuentes a lo largo del recorrido.


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 La bajada se realiza por un sendero que en la parte alta atraviesa un pinar joven con magnificas vistas al barranco de Tablate y valle de Lecrín.

      Esta ruta merece la pena hacerla, esperamos que en el mes de febrero o marzo volver para contemplar los almendros en flor. Hoy el tiempo nos ha acompañado, el día medio nublado, temperatura de unos 10 grados, ideal para esta actividad.



      Participantes: Paco, Pepe Zúñiga y Pepe Prieto.

      Datos:   
                Tiempo total: 4:00 h., tiempo activo: 03:50 h.
                Pasos: 25774. Distancia: 16 km.
                Ascenso: 620 m, descenso: 635 m., altitud máxima: 1290 m
                Calorías: 1746 kcal.  
                 



domingo, 1 de diciembre de 2013

EL CUADRANTE SOLAR DE LA ALHAMBRA




La tradición de los cuadrantes solares andalusíes es sorprendentemente pobre si se contrasta con la habilidad que demostraron los artesanos de esta zona a la hora de construir, por ejemplo, astrolabios. Este cuadrante que comentamos ahora, es una de las ocho piezas de esta índole conservadas.
Su cronología exacta es desconocida. Está realizado en un placa de mármol de 26 x 19 x 3 cm. aproximadamente.  Se presume que su origen es Córdoba y en la actualidad está depositado en el Museo de la Alhambra.

El esquema del cuadrante tratado

 Puede observarse en él que las curvas que corresponden a la sombra que proyecta el sol en los solsticios han sido aproximadas mediante arcos de círculo: dada la dificultad que tiene el dibujar arcos de hipérbola, puede comprobarse que cinco de las ocho piezas conservadas recurren al expediente de calcular la sombra del sol en el comienzo de cada hora para ambos solsticios y unir los puntos obtenidos mediante líneas rectas, lo que constituye un expediente más preciso que el utilizado aquí.
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Ejemplar encontrado en el Patio de los Relojes de Medina Azahara
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 Por otra parte, este cuadrante presenta dos líneas Este-Oeste, en lugar de una sola (que corresponde a la sombra proyectada por el sol en los equinoccios). La segunda (sombra del sol en Tauro y Virgo) está trazada de modo que sea tangente al borde meridional del agujero en el que se insertaba el gnomon y parece haber desempeñado el papel de una recta auxiliar al trazar el instrumento.

El astrolabio. La "Summa hábilis" de la ciencia y eficacia andalusíes

Un último rasgo curioso se encuentra en el dibujo situado en la esquina SE del instrumento, que se ha interpretado como un compás, unas tenacillas o pinzas o un mihrab: es más que probable que marque la dirección de la alquibla hacia el punto medio entre el Sur y el Este del horizonte, una solución de compromiso que está documentada en otras fuentes andalusíes.

Mi anillo solar

Pero ¿Qué es un cuadrante?
Ni más ni menos que un reloj de sol. El principio de los cuadrantes solares se basa en la proyección de la sombra de una varilla (llamada estilo) sobre un soporte graduado. El Sol efectúa una revolución aparente cada 24 horas (evidentemente es la Tierra la que gira sobre sí misma). Es posible medir el ángulo horario del Sol y hallar la hora solar verdadera, o por el esquema de correcciones, la hora legal.

Siempre el empeño inútil del hombre por controlar el tiempo

Se pueden construir cuadrantes sobre todo tipos de soportes planos o no. Los cuadrantes no planos son bastante raros y son difíciles de construir. Los cuadrantes planos son tan variados como sea la orientación y la inclinación del soporte. Los más corrientes son los cuadrantes horizontales (colocados a menudo sobre columnas en los jardines) y los cuadrantes verticales meridionales (en las fachadas de casas y en iglesias).
La ciencia de los cuadrantes solares se llama gnomónica, no confundir con gnómica a pesar de su etimología común.
 Algún día esta Murga atrevida presentará un tutorial sobre la forma de hacer un sencillo y fiable reloj solar contando tan sólo con el conocimiento de nuestra Latitud local (para Granada es de 37´11º N).



NITO

sábado, 16 de noviembre de 2013

ESQUINAS ATREVIDAS EN GRAN VÍA




Entre las cada vez más escasas muestras de interés arquitectónico de una época concreta –comienzos del siglo XX- que van quedándonos en Granada, destacamos este notable edificio de la Gran Vía, esquina a Tinajilla.
No es un caso único en esta Avenida el gusto por rematar las esquinas cuando no es posible utilizar el ángulo recto. Crean así sus arquitectos unas bellas esquinas atrevidas y originales (véase el edificio esquina a Azacayas).


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 Nos dice Juan Bustos Rodríguez  en su Granada, laberinto de imágenes y recuerdos: “Su cierre en piedra artificial (cemento) y sus barandas en hierro forjado, con diseño y ornamentación modernista, caracterizan su estilo, que fue el adoptado en tiempos de la burguesía progresista de nuestra ciudad –con la del resto del país- hacia finales del S. XIX.
Era aquélla burguesía la que estuvo ligada a un excitante tirón industrial que, por lo efímero, apenas dejó más recuerdo que sus frustradas expectativas de desarrollo.




 Pero volviendo a la finca, resaltaremos su  abundancia en elementos de interés, empezando por los propios de la ornamentación vegetal y floral que decora  la vistosa fachada.
Es interesante, así mismo, la ligazón del cierre a los balcones laterales, dentro de una composición unitaria de la fachada, que desestima la simple superposición de elementos sueltos.
Original  también el dintel trilobulado encima de los balcones, que en su moldura recuerda formas góticas, estilo artístico con el que tantas relaciones formales tubo, en definitiva, el estilo modernista.



De gran visualidad el remate superior, con cornisa discontinua, con molduras y modillones, culminando con barandillas de huecos arcos en su parte inferior y remates de la parte de obra que continúan a modo de grandes pilastras.
Acaba tan deliciosa ornamentación una serie de motivos vegetales y florales. En la planta baja pueden observarse los arcos que eran propios durante una época en los huecos de fachadas para los locales comerciales”.
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En la casa, por cierto, tuvo lugar un episodio dramático cierta vez. En los terribles años 40. Unos rateros fueron sorprendidos en plena fechoría, se armó el consiguiente revuelo entre los inquilinos, se corrió la voz de que podían ser los célebres hermanos Quero, los últimos resistentes al régimen del 18 de julio que eran buscados por todas las fuerzas de seguridad, se presentó la policía y los pobres desdichados –que no eran ninguno de los Quero-  murieron acribillados.

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En estos ejemplos de ´”esquinas atrevidas” que posee la Gran Vía, se ha huido de la fractura rotunda del ángulo recto, aliviando su rigidez con gracia y originalidad manifiesta. En la época en que se levantaron estos edificios, aún no había muerto la Diversidad; aún no había aparecido ese horrible y mal llamado “sentido práctico” que está acabando con nuestra elegante arquitectura en la ciudad.




NITO
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