lunes, 3 de septiembre de 2012

MI BAUTISMO EN HELICÓPTERO

Ante el Robinson  R 44
Uno de mis deseos más largamente acariciado se ha cumplido: Mi bautismo del aire desde un helicóptero. Y todo gracias a Tricópter, la joven empresa motrileña, que me lo ha puesto bastante fácil.
Su personal, tanto en tierra como en el vuelo, siempre atento y exquisito. Te reciben en el helipuerto, sito en la dársena del puerto comercial de Motril. Luego, tras una somera explicación de las características del vuelo contratado, firmar unos documentos y abono de tasas, te pesan para hacer la carga y centrado del helicóptero.

La ruta elegida
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El vuelo contratado tiene una duración total de 40 min. (en el que hay que incluir un ligero briefing mostrado en un audiovisual), sobre una ruta harto conocida: Motril-La Herradura, pero “desde arriba”, es decir, desde una nueva perspectiva. En el aire estás unos 20 min. que se te hacen cortísimos contemplando el paisaje con un ojo y analizando el cuadro de mandos con el otro…
Tras este briefing explicativo inicial, proceden a embarcarte en el helicóptero.
Despegamos del helipuerto del Puerto de Motril sobrevolándolo a ras de agua. Remontamos a 500 pies (152 metros) y reseguimos el litoral, dirección Oeste.

Sobre Salobreña

Sobrevolamos Playa Granada, con su campo de golf, y Villa Astrida, la mansión de vacaciones de los Reyes Balduino y Fabiola de Bélgica. Desde allí nos dirigimos a Salobreña, precioso pueblo blanco con estructura medieval construido alrededor de la muralla y el castillo árabe, que corona el pueblo, para a continuación poner rumbo por la costa a Almuñécar, capital turística de la zona. Desde allí iremos a la Punta de la Mona, saliente de tierra sobre el mar, con su precioso puerto deportivo y la Playa del Muerto y sus increíbles mansiones, y por supuesto, aguas inusitadamente transparentes, islotes de piedra, y una maravillosa vista de la bahía de La Herradura.

Sobrevolamos la feraz vega subtropical
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Finalizamos poniendo rumbo de vuelta al helipuerto, observando las plantaciones de frutos subtropicales de Almuñécar: Papayas, chirimoyos, mangos, etc.
El helicóptero cuenta con una cámara interior y otra exterior que graba, en tiempo real, todo lo que acontece  durante la “excursión” (cuidado, pues, con los tacos y exabruptos propios de  la emoción o del canguelo…). El video se entregar al final del paseo (es opcional) al cliente, que podrá contar así con un recuerdo "único" de la experiencia. Grabación esta, muy bien realizada por cierto y de adquisición casi obligada, pues no permiten el uso de tu cámara a bordo (así como de cualquier otro objeto que pueda salir despedido en alguna maniobra brusca).

Tráfico en Marina del Este. Al fondo la Bahía de la Herradura

Descripción del helicóptero volado.-
El Helicóptero es el Robinson R 44, (con motor de cilindros y que no conviene confundir con su hermano mayor, el R 66 a turbina), de cuatro plazas y 2.400 libras es uno de los helicópteros más livianos de su clase. A veces llamado el volkswagen escarabajo del vuelo vertical por su apariencia, resistencia, y efectividad. El R-44 tiene un récord de seguridad que se encuentra entre los mejores de la industria. Es actualmente el Helicóptero más vendido en el mundo.
Este Helicóptero, que sale al mercado en 1992 es actualmente el de mayor venta en todo el mundo. La fábrica vende anualmente unas 300 unidades (más que todas las demás marcas americanas juntas).
Su velocidad de crucero de 112 nudos (algo más de 200 km/h.), 4 amplias plazas, espectacular visibilidad y bajo coste operativo le han hecho ganar un lugar privilegiado entre los operadores comerciales y de trabajos aéreos, superando ventajosamente a muchos helicópteros de turbina.


Sencillo y eficaz cuadro de control


Es asimismo el helicóptero para el piloto privado, que desea desplazarse a bajo costo pero con alto rendimiento, el Helicóptero ideal para fotografía, publicidad, vigilancia y noticias para televisión.
En definitiva, el aparato con más futuro dentro de la producción mundial actual.
Su diseño liso, velocidad impresionante, y elasticidad hacen de él, un aparato noble y fiable. Silencioso y fácil de volar. Se adapta a cualquier necesidad, desde el exigente empresario hasta labores de rescate o policiales. En su fabricación, se utilizan los materiales y tecnología más avanzada.
La sensación en el vuelo es muy agradable, notando tan sólo pequeños deslizamientos planos (como si patinara), imputables creo, a la sensibilidad del aparato ante el viento cruzado. Y ya termino, desocupado lector amigo, diciéndote que,  sin juramento,me podrás creer que nunca veinte minutos fueron tan placenteros   y tan cortos.

La tripulación al completo

NITO

domingo, 26 de agosto de 2012

SEMIHELADO DE PIÑONATE


Buenas noticias para los adictos al chocolate: -¿Quién dijo miedo al oro marrón…? -Según un estudio del British Medical Journal, que acaba de ser presentado en el Congreso de Sociedad Europea de Cardiología, tomar mucho chocolate puede ser cardiosaludable ya que, según el estudio, reduce en casi un tercio el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.
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Después de dicho esto, casi es obligada la receta de un semihelado que os traigo hoy y cuyos orígenes parecen tener conexión con el Duque de Mantua, cuyo cocinero viajó a Granada en el séquito de Andrea de Navagero en 1526, cuando se celebraba la tornaboda del emperador Carlos V con Isabel de Portugal.

 Variaciones sobre el mismo tema


“Se trata, pues, de un “semifredo crocantino” delicioso y fácil de hacer, nos dice José Antonio Castillo en su “Cocina andaluza para recitar”, que lo llamamos semihelado porque deberá estar sólo dos horas en congelación, y se saca unos minutos antes de servirlo”.
Nos propone esta receta: “Usar un molde alargado y forrado de film transparente para que el dulce se pueda extraer con facilidad.
Ni que decir tiene que en el S. XVI, los congeladores no existían, de modo que los cocineros de aquellas casas nobles utilizaban el hielo que llegaba a las ciudades desde los “pozos de nieve” que había en las sierras, como en Sierra Nevada, Granada; Sierra de las Nieves en Málaga, y otras.”




Ingredientes.-
Seis yemas de huevo.
Cien gramos de azúcar.
Cien gramos de chocolate de cocinar.
Cincuenta gramos de almendras machacadas, que mezclamos con un poco de caramelo (una cucharada de azúcar y dos de agua en un cazo hasta fundir).
Quinientos gramos de nata montada, cuatro partes para mezclar con el chocolate en el molde y una para adornar.


 Antiguo pozo de la nieve



Con un Soneto se diría así  (del mismo autor):


Quiere ahora explicaros este vate
un postre con un mágico ingrediente,
que de América llega proveniente
y que tiene por nombre chocolate.

Seis yemas y abundante azúcar bate
muy concienzuda e insistentemente;
prepara el caramelo y el crujiente
almendrado que llaman piñonate.

Se funde el chocolate y se le pone
el caramelo líquido, mezclado
con lo anterior, y todo se compone.

Con la nata montada, moldeando.
Se congela un tiempo, corta luego en frio
Y adorna con la nata a tu albedrío.

-oOo-
Carrito con "glamour" 

NITO

domingo, 19 de agosto de 2012

BODA CORTIJERA


La parte más agreste y montaraz de la Herradura, esa parte menos conocida rio Jate arriba, estaba perlada de pequeños núcleos de población y cortijillos, aparentemente desvalidos y aislados, tuvieron una gran tradición popular, rica en costumbres, leyendas y folclore, tan grande como la Axarquía misma. Una de esas manifestaciones eran las bodas.
Cuando llegaba el día de casarse la novia debía tener hecho el ajuar. Este se componía de sujetadores, enaguas, bragas, sábanas, manteles, que desde pequeñas las muchachas se encargaban de hacer a mano. La novia aportaba el ajuar y los muebles y el novio la casa, un mulo y su ropa.



Semanas antes de la ceremonia preparaban el futuro hogar con ayuda de las amigas que planchaban la ropa, blanqueaban la casa y ponían el ajuar en exposición para que lo vieran los conocidos y vecinos.
La noche antes de la boda, cuando la novia no estaba presente, las amigas más íntimas le preparaban la cama y alguna broma para la noche de bodas.,
El gasto de la boda se repartía en tres partes, una pagaba la familia del novio, otra la familia de la novia, y la tercera, los compadres.


La comida para la boda la preparaban las personas mayores tres o cuatro días antes del acontecimiento, en la casa de la novia; consistía en cabritos, matanza, pavos, gallos, pan casero, pestiños, roscos, etc., dependiendo de su situación económica. La ceremonia religiosa se celebraba a las ocho de la mañana. Para la ocasión la novia se hacía dos trajes, uno para ir en el mulo desde su casa a la de la modista, donde se cambiaba y se ponía el de novia.


Los mulos de los que acompañaban a los novios también se adornaban, echando sobre ellos colchas floreadas, trajes con flecos, cascabeles…
En el trayecto hasta la iglesia, los novios iban en el mismo mulo, él delante y ella detrás, seguidos de los compadres y demás acompañantes. Después de “echarse las bendiciones” la novia se colocaba delante y el novio detrás.
Por regla general, la mayor parte de los acompañantes eran solteros y parejas que se disputaban ir detrás de los compadres, ya que esto se consideraba un privilegio. Ninguna mujer soltera quería ser la última, ya que se decía que era “la mosca”. Los niños y las personas mayores no iban en el acompañamiento, se quedaban esperando en el cortijo.


En determinadas ocasiones iba un burro cargado de bebidas y buñuelos para que se los comieran los acompañantes durante el trayecto de la iglesia al cortijo.
Una vez en el cortijo de la novia comenzaba la fiesta. Tocaban, cantaban y bailaban fandangos cortijeros, verdiales, se recitaban los trobos y se comía todo lo que habían preparado; la fiesta solía durar tres o cuatro días, hasta que se acababa la comida.
Una vez finalizada, se acompañaba al matrimonio a su futura casa, donde se ofrecía a los acompañantes una copa con roscos de huevo, vino, anís, etc.

Nota sentimental.-
Un amigo de mi joven vecino, aquí en la playa (cortijero por más señas y peón de albañil cuando puede), estaba contemplado embobado las estampas de un viejo libro fotos que tengo en casa (“Almuñécar: Recuerdos del pasado”). Estaban  ambos  ilustrándome sobre las costumbres, tradiciones y leyendas de los cortijos en La Herradura.


-¿Cómo tiene Ud. esas fotos? –Exclamó exaltado el cortijero.
-Pues comprando el libro en la librería del pueblo. –Le dije.
-Es que los novios subidos en el mulo son mis padres el día de su boda.
Con los ojos arrasados apuntilló: –¡A mi madre no la conocí nunca. Y esa es la primera foto que veo de ella…!
Resumiendo: Me quedé sin el libro.



NITO

domingo, 12 de agosto de 2012

LA PRIMERA FOTO DE LOS ARRAYANES


1851.- La primera fue de King Tenison
La primera vista fotográfica conocida del Patio de los Arrayanes es un calotipo realizado por Edward King Tenison en 1851. Al localizarse en el libro de firmas su visita el 9 de Septiembre de ese año, acompañado de su mujer Louisa y su hija, puede adelantarse en dos años la toma de esta fotografía, pues hasta ahora se consideraba como cierta la fecha de 1853.


El punto de vista elegido por Tenison es el mismo que el de las litografías de Lewis y Girault de Prangey: Una visión desde el extremo del estanque en la fachada sur; pero la imagen abarca menos amplitud que las estampas, debido sin duda a la limitada apertura del objetivo de la cámara en esa temprana fecha. Lo que observamos en la imagen certifica exactamente lo representado en las litografías: la visión de la fachada norte del patio con su cubierta a un agua, que arranca desde la Torre de Comares, el estanque y la las plantas de arrayán más descuidadas que en la acuarela de Gerhardt, pero con el mismo número de cipreses intercalados y los macizos de boj tratando de ocultar el tronco del arrayán.
Observando con detenimiento la fotografía, podemos comprobar también el ondulado de la cubierta, el movimiento del alero y la deformación de las limas.

1833.- Lewis

1836.- Girault

Obsérvese cómo en las dos litografías anteriores, (las consideradas como primeras pre-fotografías), no existen las torrecillas laterales enmarcando a la Torre de Comares.

Veamos algunas de las siguientes fotos en el tiempo:
1852.- Pablo Marés

1853.- Francisco de Leygonier

En Mayo de 1902, casi diez años más tarde, se levanta de nuevo la cubierta de la galería, para retejarla ahora con las tejas vidriadas de colores, componiendo los tradicionales dibujos en zig-zag, al tiempo que se remató el cupulín con sus escamas imbricadas, pero esta vez con un diseño menos caprichoso. Los trabajos se acabaron en septiembre.
Coincidiendo con estos trabajos, hubo de realizarse la serie de vistas estereoscópicas de la casa Underwood & Underwood ambientada con personajes vestidos a la usanza árabe, pues la única vista que hay del Patio de los Arrayanes es la de la fachada opuesta.
Las obras se reanudaron en Enero de 1904, completándose los enlucidos, yeserías y zócalos de azulejos del interior de la galería, como prueba la fotografía. Estas obras se terminaron en 1905.

1904. Alois Beer

El cese de Mariano Contreras como arquitecto de la Alhambra se produce en 1907, nombrándose en ese momento a Modesto Cendoya arquitecto director, cargo desde el que dirigirá su trabajo hacia otras zonas de los palacios nazaríes. En el Patio de los Arrayanes se produjeron desde entonces pocos cambios que ayuden a identificar fotografías: algún árbol que crece u otro que se seca, cambios de especies vegetales y así hasta 1923, momento en que cesa Cendoya y tiene lugar el nombramiento de Leopoldo Torres Balbás como arquitecto restaurador.


1859. Charles Clifford.
 
Con Torres Balbás la Alhambra vivirá sus mejores años. Merced a su gestión, se aplican criterios científicos en todas sus intervenciones, incluso en la que más problemas causó, que no fue otra que el desmontaje en 1934 de la cúpula de escamas imbricadas del templete Oriental del Patio de los Leones.
Un año antes, dejaba escrito en el Diario de obras “…1933-Septiembre: Se arreglaba la galería que precede a la Sala de la Barca. Se había quitado el cupulín que sobresalía de la cubierta a un agua y las tejas de colores de esta, y el techo y el alero, a los que se les dio aceite.”


1862. Charles Clifford.

Don Leopoldo creía que en el arte hispano musulmán no existió la cúpula exterior como elemento arquitectónico y fue consecuente con ello, eliminando en 1933 el cupulín de Arrayanes y en 1934 la cúpula del templete de los Leones, pues ambos habían sido un invento del restaurador-adornista Rafael Contreras. Una fotografía de A. Campaña y J. Puig-Ferrán, fechada en la década de 1940 deja constancia de esta transformación, que hace desaparecer el cupulín y las tejas vidriadas, observándose también que se ha enlucido de nuevo el muro almenado que une las dos torrecitas, ya que por lo visto seguía dando problemas la canal de recogida de aguas de la cubierta de la Sala de la Barca.

1890. Valentín Barrecheuren.

Con ese hacer y deshacer a lo largo de casi cien años, se abre y cierra un periodo crucial en la historia contemporánea del monumento granadino. Las imágenes conservadas nos ilustran sobre los efectos del tiempo y de la incuria humana sobre un monumento frágil, pero también nos muestran las cambiantes concepciones que inspiraron su restauración y conservación. En ellas, la rotunda fisonomía de la Torre de Comares sigue definiendo y dominando el conjunto, casi como única permanencia cierta en un tiempo de cambios.
 
Cabe preguntarse si se quedó pendiente en la mente de Leopoldo Torres Balbás seguir eliminando invenciones que como las torretas almenadas y el muro que las une habían modificado la imagen del Patio de los Arrayanes que nos trasmitieron artistas como Lewis o Girault de Prangey y que los fotógrafos Tenison y Masson nos han confirmado.
Quizás sea el momento de plantearse la des-restauración de lo falseado en el pórtico del Patio de los Arrayanes.

1872. Frith.

NITO


Bibliografía consultada.-
* Vílchez Vílchez, Carlos. La Alhambra de Leopoldo Torres Balbás
(Obras de restauración y conservación.1923-1936). Editorial Comares.

* Sánchez Gómez, Carlos,Papeles del Partal, núm 3.


sábado, 4 de agosto de 2012

PEDALEAR MATA



SOBRE LA BICI
La cultura de la bici en las ciudades sigue siendo, en general, un quiero y no puedo. En nuestra luminosa ciudad de los cármenes no habría de ser menos y estamos  -como en tantas otras cosas- a la cola de España : Faltaría más…
Es un slogan de modernidad pero luego, ni hay arcenes en condiciones, ni los coches respetan al ciclista. Faltan ciudadanos que tomen como propio el slogan “La ciudad para los peatones, ciclistas y otros medios no contaminantes de transporte”.

Y bien que lo siento, como nostálgico bicicletero. Pero es lo que hay y lo que la ciudadanía demanda…
Además hay otra cuestión que hace al simpático biciclo un artefacto receloso, aún dentro del círculo de sus propios simpatizantes: ¿Sabías que el pedalear mata…? Vamos a explicarnos mejor. ¡ No vayamos a pollillas…!


PEDALEAR MATA

Pedalear mata. Un poco pero mata. Alguien se ha empeñado en elaborar una estadística curiosa: “Al ir en bici, sobre todo en las ciudades, se exponen más los pulmones a los óxidos de nitrógeno, al ozono o al CO que emanan de los apestosos tubos de escape y se pierden, en consecuencia, entre 8 y 40 días de vida. A eso hay que sumarle entre 5 y 9 días por la menor protección en caso de un accidente”.
“En contrapartida, al hacer ejercicio regularmente se alarga la existencia entre 90 y 420 días. Si jugamos con las cifras y, si restamos las medias de todos los datos, sale que, a la larga, usar la bici de manera regular, hace que vivamos siete meses y cuatro días más. ¡El tiempo de un viaje iniciático por el Continente Euroasiático, vamos!”.


La sociedad posmoderna es sedentaria. Si a eso añadimos la tele y las bebidas carbonatadas, ya tenemos un cóctel mortífero para la salud pública; un estudio realizado en Nueva Zelanda concluía que la isla se ahorraría 200 millones de dólares anuales en gasto sanitario si el 5 por ciento de los automovilistas se pasasen a la bicicleta. Coca-cola, sándwich prefabricado y tele, pueden acabar siendo sinónimo de merienda y de obesidad. Si nó que se lo digan a los 72 millones de obesos de Estados Unidos. Si a esto le añades el coche la cosa puede acabar en mórbida.


Ir al trabajo en transporte público implica realizar una media de 51 minutos de ejercicio leve al día. Ir en coche, solo 8, explica Francesca Racioppi, directora del Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud de la OMS.
Tiene sentido: Entre escaleras, esperas, mini paseos por los andenes y traqueteo, el metro tiene un punto de tabla del Holyday Gym. El coche tiene más que ver con el sillón-ball y la bici es una clase de step con hora de funky. Menos cuando es cuesta abajo que entonces es como hacer pilates.


Cuando alguien me pregunta si practico deporte, contesto que no. “Pero voy en bici”, matizo rápidamente. La conclusión es: Sí...! -Parece que el concepto ejercicio implica camiseta ancha, pantalones de chándal y máquinas. “Coma bien, haga ejercicio y relájese. Ese eslogan médico ha sido fatal para las ciudades y sus ciudadanos”, asegura Enrique Jacoby, experto en salud pública y promotor de Ciudades activas, ciudades saludables. “Asociar el ejercicio únicamente al deporte es un gran error”, continúa.
Para llevar una vida saludable no hay que pasar por la pista de pádel o echarse a correr al parque. Se puede aprovechar el trasiego diario para incorporar movimiento a la rutina.

Así como la OMS lucha contra las enfermedades contagiosas, también se preocupa por las no contagiosas. Y, contra el sedentarismo y la obesidad, la bici es una medida muy efectiva y barata. Mucha gente teme usar la bici en las grandes urbes.
- ¡Seguridad!
- ¡Peligro...!, -Alegan.
- ¡Deberían tenerle más miedo a su sofá…!



NITO

domingo, 29 de julio de 2012

MI VELACHERO DEL SIGLO XIX



"Si ambas luces de un vapor,
por la proa has avistado,
debes caer a estribor,
dejando ver tu encarnado".


Todos los niños, cuando fantasean con aventuras marinas, sueñan con un galeón o barco fantástico que llene sus juegos. Con el paso del tiempo, y ayudados por las lecturas de Salgari, Stevenson o de Julio Verne, estos sueños mudaban a rápidas fragatas o maniobrables goletas.

En mi caso particular alguién se saltó este aserto. Si hay un barco velero que marcara mi niñez diría –sin lugar a dudas- que fue el velachero. Pero no un velachero cualquiera: ¡Había de ser un Velachero del S. XIX…!
Y todo por mor de mi padre, gran fabulador y aventurero mental, que llenó mi mundo infantil con tales enredos.
Un día me obsequió con un tosco "velachero" (¡?!), hecho por él durante aquellos aburridos e interminables servicios de guardia en la Base de Hidros de Atalayón (Nador), tallado en un bloque de corcho proveniente de un viejo salvavidas, provisto de un solo mástil con una vela de un trozo de camisa vieja sobre la que escribió con boli rojo el enigmático nombre de “Jafamet”. Por supuesto que el engendro parecía más un pecio de náufrago que  a un verdadero velachero, del que ni mi padre ni yo, teníamos idea. Con el tiempo, y en sucesivos modelos mejorados, su aspecto se asemejaba más a una tartana levantina. 

Ese mismo día fuimos a botarlo a La Mar Chica de Melilla. No se portó bien en la primera prueba de mar: Lanzado desde el pequeño malecón, se atravesaba al viento y volcaba con facilidad. Poco a poco lo fuimos mejorando hasta conseguir que no volcara, para lo que fue preciso dotarlo de una antiestética quilla lastrada con plomo. Luego vino lo del timón “automático” de viento o artimón y mi berrinche y lloriquera, pues “aquello” se parecía más a una mariposa que a un velero, hasta que comprendí que con aquella veleta, mi Jafamet mantenía el rumbo prefijado y tan veloz, que ganaba la orilla opuesta antes que yo llegara corriendo a ella. ¿Se imaginan a un niño de cuatro o cinco años manejando tales términos y técnicas marineras…?


Luego vendrían otros velacheros más perfeccionados estéticamente y más navegables, pero siempre bajo la atenta dirección de mi padre.
Durante las “necesarias horas de taller” para mejorarlo y arreglar averías, después de hechos los deberes y mientras venía la cena, mi padre nos relataba las aventuras de “Jafamet”, temible joven pirata berberisco, con su rápido “velachero”. Mi progenitor tuvo que poner a prueba su paciencia ante el chaparrón de preguntas que le caían todos los días. Pero para que se sepa: “Jafamet” era un pirarta bueno, que ayudaba a los necesitados y no como aquel otro “perro yaur” de Abul-Seif de mis pesadillas.

Acuarela de la Tartana levantina "Rafael Verdera"

Cuando me emancipé de “su astillero”, (ya en aguas del Mar Menor), me construí uno con una penca de palmera, material formidable que se dejaba modelar casi con las manos y con una flotabilidad total en el que, por primera vez, utilicé para las velas el plástico: Ya no importaban los rociones del agua…
Dibujo del Velachero "Cap de Pera" matricula de Palma

Derivado del vinco genovés, el velachero era uno de los más espectaculares entre todos los navíos tradicionales que navegaban a vela por el Mediterráneo. La elevada popa y la curvatura de su casco eran similares al jabeque argelino, en tanto que el velamen y los aparejos resultaba una evidente combinación de los tipos mediterráneos y del norte de Europa. El mástil de proa cargaba tres velas cuadras con sus vergas, así como un foque, un petifoque y un trinquete unidos a un largo bauprés. El mástil de la mayor y el de mesana aparejaban las tradicionales velas latinas del Mediterráneo. Muy veloz, fácil de manejar, y con una respetable capacidad de carga, lo hacían imbatible al competir en el precio de los fletes con otros navíos.
Plano del Velachero de la casa Constructo

En el Mediterráneo hubo una gran variedad de veleros, siendo muy difícil sintetizarlos, sobre todo si se tiene en cuenta las variedades de tipos en la zona oriental. Sin embargo en líneas generales, puede decirse que los veleros medievales fueron sustituidos primeramente por los jabeques. Luego aparecieron los pingues, bombardas y polacras, que perduraron hasta el S. XIX. El jabeque en particular, con sus dos o tres palos y velas latinas, fue un descendiente directo de la galera y alcanzó gran difusión en el mediterráneo central y occidental. Con su elevada velocidad y facilidad de maniobra, no sólo servía como nave de carga sino también de guerra, y de hecho era el tipo usado por los corsarios y piratas berberiscos en sus correrías por las costas cristianas.
Otro tipo de nave mediterránea era el pingue, y, por antonomasia, el pingue genovés. Este velero tenía una popa muy elevada, aparejo muy particular: Trinquete con tres o cuatro velas cuadras, mientras que en los palos mayor y mesana largaba velas latinas.
A finales del XVII aparecieron el falucho, con dos palos y aparejo latino, y la tartana, con un solo palo dispuesto en candela. Una variante de todos estos tipos fue el laúd, que todavía subsiste en algunos lugares. Todos estos tipos citados formaron la marina de cabotaje del Mediterráneo, y en general eran naves muy ligeras y veloces, muchas de las cuales fueron armadas en corso contra los ingleses durante las guerras napoleónicas.
Pues bien, imaginemos un pingue genovés, pero algo más pequeño y evolucionado en las modernas técnicas veleras del siglo XIX y estaremos ante mi velachero: El velachero de mis sueños y el que reproduje a escala, en cuanto pude hacerme de unos modestos planos.
NITO

jueves, 19 de julio de 2012

A JEAN NOËL IN MEMORIAM




“ET IN ARCADIA EGO”
Vendôme (Francia), 17 de Julio de 2012
Hoy, 17 de Julio, muy temprano, te fuiste para siempre, mi querido Jean Noël, despacio, en silencio, discretamente, como discreta había sido siempre tu vida y tus actos.
Ahora nos corresponde a nosotros, tus amigos, tratar de llenar el inmenso hueco que dejas en nuestras almas.
Y lo llenaremos con el recuerdo del hombre más bueno, gentil y generoso que jamás he conocido. Anfitrión espléndido. Enamorado de Granada, a la que acudías siempre que podías.
Pero yo me quedaré, con tu imagen paseando por el Albaicín granadino, detectando olores sabores y enfoques. Sobre todo, con tu mirada incrédula de niño grande ante lo que se te mostraba, paladeando los placeres sencillos de la vida, sibarita, viajero sin fronteras... Descansa en paz murguero excelso, descansa en paz amigo del alma.

“ Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y tu infortunio
y siento más tu muerte que mi vida…”
(Miguel Hernández –1936-



NITO
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sábado, 14 de julio de 2012

LA TORRE DE PLAYA GALERA



Google Earth lo ve así
Este verano visitamos y estudiamos este simbólico fortín, que se sumará a la serie de los ya aquí tratados: “Vigías de la costa”, de 17 Nov. de 2009 y “Castillo de la Herradura” de 19 de Junio de 2011, todos pertenecientes a la línea costera de defensa granadina y que tenemos (puesto que de guerrear hablamos), casi a tiro de piedra.

Del modelo propuesto hoy, existen en nuestra costa dos ejemplares casi idénticos, y en la costa almeriense y malagueña, otros tantos.

La torre de defensa de Galera, también conocida como Torre del Conde de Guadiana, se encuentra en el término de Almuñécar, en la provincia de Granada, en la zona llamada Taramay, en la punta de Jesús, al lado de la playa del Tesorillo. Su enlace a poniente, en el sistema defensivo, ahora es la Torre de Velilla, debido a la desaparición de la Torre del Granizo, y a levante con la Torre de los Diablos. Se accede a ella en el punto kilométrico 333 de la nacional 340.



Historia

No se sabe el año de construcción pero se adivina que fue a partir de 1764. Su función era la de defender con fuego rasante el puerto y las calas adyacentes de levante y la playa de poniente hasta la punta de Velilla. Llegó a tener dos cañones que se llevaron los ingleses, aliados de España en la guerra contra los franceses. Su guarnición era de 1 cabo de torres y tres torreros. Nunca llegó a tener artilleros, además de los torreros. Por último desde 1839 fue ocupada por los carabineros para sus misiones.



Descripción:

Es una torre de planta clásica de herradura o pezuña de las que en nuestro litoral tenemos algunos ejemplares. La parte delantera es semicircular. Las alas se prolongan hacia atrás uniéndose por medio de una cortina. Es un modelo de torre que se repitió en muchos sitios a partir de 1764, tanto en sus dimensiones como en su estructura. Presenta dos pisos y una plataforma con parapeto. El acceso a la torre se realizaba por medio de una escala de cuerda, a través de una puerta ventana que está a seis metros de altura, situada en la parte derecha de la zona trasera. La entrada está protegida por dos aspilleros. De aquí se bajaba a la sala principal por una escalera. La sala inferior era más pequeña y no tenia ventanas al exterior, la iluminación le venía del hueco de la bóveda.

Grabado del S. XVI, con Castell y Sierra de Lújar al fondo

Materiales:

Está hecha de mampostería de piedra caliza y mortero de cal. El ladrillo aparece en las esquinas y en las jambas de las ventanas.

Toda la construcción es en talud, con un parapeto marcado por una cornisa de ladrillo.

Durante el S. XX se le abrieron huecos para convertirla en vivienda, ya que se trata de una propiedad privada.


El informe Bucarelli, de 1762 aconsejaba su construcción: “De Almuñécar al castillo de Salobreña es todo terreno quebrado, de difícil acceso, sería conveniente no obstante construir una torre en la ensenada de de la Galera capaz de dos cañones de a veinticuatro, porque tiene fondo y abrigo de levante y poniente, donde se acogen muchas embarcaciones, y donde han sido no pocas veces sorprendidas”.

Por tratarse de una fortificación militar moderna notamos que sigue los tres principios básicos de Vitrubio: “Firmitas, utilitas y venustas”, es decir, sólido, útil y bello…



NITO

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sábado, 7 de julio de 2012

LOS AVIONES DE SIERRA NEVADA

La Aisa
Leyendo el libro de de Michel Lozares Sánchez, “Los aviones de Sierra Nevada”, he descubierto el lado más oculto de Sierra Nevada:
En Sierra Nevada, la Yabal Sulary (Monte del Sol) como la denominaban los árabes, los restos de una docena de aeronaves militares y civiles se encuentran entremezclados con las rocas metamórficas que forman esta cadena montañosa, que se precia de tener entre sus cimas el relieve más alto de la Península Ibérica, el Pico Mulhacén, con 3.478 metros. Aviones deportivos y de entrenamiento, aviones de pasajeros y carga, helicópteros e incluso un bombardero, “aterrizaron” por última vez aquí, a 3.000 metros de altura. En algunos casos fueron accidentes realmente trágicos, con una elevada pérdida de vidas humanas; en otros, estos pueden tratarse, sencillamente, como de milagro.

 La Bücker Bu-131

Un rosario de aerodinos ligados a una topografía difícil y ya mítica:
La Bücker del Collado de las Sabinas; El Sparviero del Tocón de Quéntar; La Miles de Cáñar; La “Monda” de la Dehesa de los Llanos; El Skimaster del Picón de Jérez; El DC-6 de La Alcazaba; El Globemester II del Mulhacén; La Aisa de Los Peñones de San Francisco; La Aisa de Cumbres Verdes; La Bonanza de Peñamadura; El Ecureuil del Veleta; El Bell de Lenteira…
Quizás, en otro momento, me atreveré a relatar alguno de estos accidentes. Serán los más cercanos a mis propias vivencias y los que más huella me dejaron.
Se han investigado las causas de los mismos, la historia del vuelo previo al momento del accidente y los historiales de las aeronaves, se han visitado los lugares donde cayeron y se han buscado sus vestigios. Todo ello documentado hasta la saciedad.

El Savoia "Sparviero"
Estos accidentes de aviación dejaron un recuerdo grabado a fuego en la memoria de los lugareños que participaron en las tareas de rescate de las víctimas y supervivientes; hayan pasado 20, 30 ó 50 años.
Durante las décadas en las cuales tuvieron lugar los accidentes más relevantes, años 50 y 60 del siglo pasado, las labores de búsqueda y recate se realizaban a pulso, con coraje, a veces poniendo en peligro la vida misma de los que participaban en ellas y, en algunos casos, con un soporte de medios que hoy día sería sencillamente irrisorio.
Este libro no es, pues, un libro de Aviación: Es un libro de infortunios (muchas veces por imprudencias), que ligan íntimamente a los aviones con Sierra Nevada. ¡Nuestros dos amores más íntimos, qué le vamos a hacer…!
Bonanzas

NITO