viernes, 9 de septiembre de 2011

HASTA LUEGO LUIS


Sí, es verdad. Se veía venir ya desde tiempo atrás: “El Bar Granados cierra definitivamente”.
Creo que no habrá pillado a casi nadie de sorpresa, sobre todo si uno conoce algo de los pocos santuarios de la “malafollá granaina” que van quedando en nuestra ciudad. Se notaba. En los últimos años, lo que se dice regularidad en abrir al público no la había.
En este sentido, después de leer la noticia de Ideal de 19 de Agosto pasado, me han llamado poderosamente la atención los comentarios que algunos clientes y no clientes han hecho acerca de la noticia:
1. “Un sitio muy agradable. Era Graná en estado puro”.
2. “Ah! ¿Pero es que estaba abierto?
3. “¿Y este señor, por qué tenía las puertas y las fachadas de su negocio tan descuidadas?”. -Me lo he preguntado muchísimos años.




.Como veréis, no se puede difundir a los cuatro vientos tanto con tan pocas palabras. Es el volcán de la sabiduría arrojando lava de “la rancia idiosincrasia granaina”.
Yo también voy a echarle mi dosis de “malafollailla”, pa eso nací en la calle Santa Paula, cerca del mercado de San Agustín: Digo y asevero que Luis abría o cerraba cuando le salía de la misma “poyiya”.
Tenía descuidadas las puertas y las fachadas y rotos algunos cristales, también en su interior, porque, asimismo, le salía de su “poyiya”. -Perdóneme señor, pero… se lo va a tener que seguir preguntando muchos años más.
Sobre el comentario de que era lugar agradable. Graná en estado puro. ¿Qué puedo decir? -Lo suscribo letra a letra.
Recuerdo haber escrito (cuestiones del trabajo) hace como unos 30 años lo siguiente:
“Luis Granados es persona de reconocida solvencia moral y económica. Su negocio se desarrolla con normalidad y magnífico desenvolvimiento. Estimamos que no existe ningún tipo de dificultad para el pago de las amortizaciones. Caso de ser autorizada esta operación, se afrontará con la mayor garantía. El objeto de esta solicitud es la reforma de negocio (Bar) situado en lugar céntrico de esta ciudad”.
Probablemente, él no había solicitado ninguna operación financiera, pero los productores del Banco las proponían para ofrecer algo que ya de antemano sabían estaba aprobado.
A la sazón, yo trabajaba en el negociado de créditos de un Banco y hacíamos producción cuando la ocasión se presentaba, podía coincidir ésta a la salida, sobre todo los viernes o sábados, que era de rigor y obligado cumplimiento refrescar el gaznate con “un mejorana” y un tomate aliñao con esa mezcla de hierbas que Luis fabricaba de manera artística, que no artesana, pues es artista el que tiene arte y Luis lo tiene.
A lo que íbamos... La oferta del Banco era buena pues además tenia la seguridad de su recobro final.
La respuesta de Luis no fue menos buena y además tajante: “Anda ya...”(Aquí tengo yo que añadir: tampoco le salió de su “poyiya”).





“Todo pasa y todo queda... pero lo nuestro es pasar...”
… Hoy decimos adiós al Mejorana, como antes dijimos adiós al “pálido” de las bodegas Muñoz Rivas, y nos despedimos del “forzudo” del Cortijo las Cruces en la calle Recogidas. Antes nos habíamos quedado mudos con la despedida del “Cristóbal” en la calle Santa Teresa, luego fue a los “chatos manchegos” del Elefante (casa Enrique). Como en su día fue el “Rey Chico” o “Casa Bienvenido” y tantos otros. No hace tanto “la Pajuana” en Puente Verde o antes “Los Manueles”, “Bodegas las 3 M” o bodegas “La Goma”. No hablemos de aquellas cafeterías entrañables como “El Zeluán” en San Juan de Dios o “El Suizo” en “Puerta Rá” o “El Americano” en Gran Vía.

Cafeterías éstas apropiadas para tertulias y reuniones. Recuerdo grato de una tertulia en el Suizo a la que asistí como invitado durante un tiempo y en la que conocí historias inverosímiles contadas por aquellos “intelectuales” doctos en materias variopintas y no exentos de su correspondiente “malafollá”. Por cierto, también eran conocedores y asiduos de las bodegas, las hubierenlas donde las hubiere.
Bares, tascas, ventas, bodegas o cafés, con ese sabor rancio que le daba sobre todo la gente que los frecuentaba y su aspecto, por dentro y por fuera. No tardé mucho en comprender el por qué se mantenía la fisonomía primitiva de aquellos lugares. Ni que decir tiene que, algunos de los aquí nombrados optaron por la reforma y puesta al día. La consecuencia inmediata fue la pérdida de ese encanto nostálgico que les había otorgado el paso de los años.

De las pocas (bodegas) que van quedando merecen especial atención las “Espadafor” (de sus paredes cuelgan aún fotografías que ponen el bigote de punta), “La Mancha” con su caldico de cocido y “Las Castañeda” con sus sui géneris foyasas de calicasas . ¡No cerréis por Dios…!
Y ahora… Ahora toca decir adiós al “Mejorana” del “Bar Granados”. ¡Ahora...!
Ahora... ya se van humedeciendo estos ojos que escriben con el corazón porque con la mano no podrían y porque los recuerdos siempre quedan y jamás vuelven a ser realidad y Graná sigue inyectándonos a grandes dosis esos innumerables recuerdos en el alma; en sitio menos etéreo no cabrían.




¡Que viva Luis Granados,
que viva “el Mejorana”,
que no hay otro igual
en toda Granada!
-oOo-
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En el “Granados” hubo alegrías muchas y tristezas, pero menos. En su tiempo, cuando cerraba más tarde aparecían por el bar los que para ellos la noche era su particular día y su propia vida. Entonces decía Luis con voz más enérgica: “Vete ya cohones..., que tengo que cerrar” A lo que el otro respondía: -¿Y a onde vas? Con esa calma del que está “agustico” y no tiene nunca prisa. Repetía: -¿Ande pollas vas…? -Hasta que no me acabe este y otro mejorana no me voy.

-Haces muy bien en guardar el secreto de tu cosecha propia. Sabemos bien que no será un Rioja del 82 o un Rivera del 77, pero es “tu cosecha propia”. Ahora que debes saber que ese “Mejorana del Granados” ya no te pertenece porque es desde este Agosto de 2011, patrimonio de esa Graná profunda, dueña en exclusiva de sus duendes, de sus poetas y bohemios, de su propio aire serrano y de sus gentes, incluidas esas que hablan de La Alhambra sin haberla visto nunca y al mismo tiempo se parten el pecho por el Granada C.F. Es el contraste del que se sabe poseedor de algo grande heredado pero no sabe o no quiere reconocerlo. “Déjate de poyas, vayamos a poyiyas...”. Tú siempre lo has sabido y lo has comprendido: - ¿Reformar la bodega?  ¡Anda ya..!



Puede que alguien que lea estas “cuatro letras” piense “estos granainos están locos de remate”; puede que esté en lo cierto, pero seguro que no caerá en la cuenta de que efectivamente algunos pocos/muchos estamos locos sin remedio, pero es por esta Graná que tenía lugares como “EL BAR GRANADOS”.
-Hasta luego Luis.




Juan Gómez
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jueves, 1 de septiembre de 2011

CONVENTO DE SAN FRANCISCO, PARADOR NACIONAL.








El actual Parador Nacional de Turismo de la Alhambra se instaló en 1.954 sobre el convento de San Francisco, instituido por voluntad real en 1.494 sobre un palacio nazarí, el palacio de los Infantes de Muhammad III (1303-1.309) que también construyó la Puerta del Vino. Tras la Desamortización de Mendizabal y Maddoz los franciscanos abandonaron el monasterio en 1.835 siendo utilizado como cuartel en el siglo XIX, recuperándolo Don Leopoldo Torres Balbás de su ruina absoluta entre 1.927 y 1.936, convirtiéndose en residencia de Pintores paisajistas. Francisco Prieto Moreno lo excavó encontrándose el hamman del palacio musulmán y construyó una zona nueva, que es el Parador hoy en uso.

El Palacio musulmán seguía el esquema de palacio en forma de cruz como el del Generalife, era un palacio centrado por un patio alargado, atravesado por una acequia, que se encuentra actualmente en lo que era el claustro del monasterio franciscano. Tenía galerías porticadas y salas en sus testeros, de las que se conserva la Oriental, actualmente la conocida como Sala Árabe, junto al patio del claustro. También se conserva del palacio árabe un espléndido mirador en la crujía septentrional con vistas al Generalife, delante de dicho mirador se conserva una maravillosa cúpula de mocárabes como las que extendió por la Alhambra Muhammad V lo que nos hace suponer que este sultán modificó el palacio árabe , el arco de entrada y los arcos correspondientes a los tres lados restantes conservan inscripciones del lema nazarí y alabanzas a Muhammad V. Debajo de la cúpula se encuentra las tumbas provisionales de los Reyes Católicos, pues se enterraron en este lugar hasta 1521 en se trasladarón a la Capilla Real. Las yeserías se asemejan a las de las salas de las Dos Hermanas y de los Abencerrajes.
Tiene el palacio un bello baño, en bajo, excavado por Francisco Prieto Moreno en 1.949 cuando estaban construyéndose las nuevas estancias del Parador. Se hallaron todas sus salas en la excavación, sala del desvestimiento o del descanso (al-bayt al-maslaj), sala fría (al-bayt al-barid), sala templada (al-bayt al-wastani) y sala caliente (al-bayt al-sajún) y en algunas de ellas quedan restos de alicatados de varios colores.
Del convento quedan el claustro de dos plantas con arcos soportados por columnas de mármol. En la planta baja se han instalado salones y uno de ellos es la conocida como sala Árabe, restos del palacio musulmán. La acequia original nazarí atraviesa el patio del claustro. En la planta superior estaban las celdas de los monjes que son las actuales habitaciones del Parador. De la iglesia quedan la torre exenta y lo que era la nave pero sin la cubierta, el altar mayor estaba situado en el maravilloso mirador con sus mocárabes y las sepulturas regias, en las paredes están situadas lápidas de las personas que estaban enterradas en el convento también se conserva la entrada al compás del mismo.


Antonio Montufo Gutiérrez.

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viernes, 26 de agosto de 2011

FINISTERRA

Final del GR-1 desde Creus a Finisterre
En este precipitado periplo veraniego, quisimos rendir viaje aquí, en el mítico paraje de Finisterra, al igual que tanta y tanta criatura lo hiciera desde la noche de los tiempos. Desde antes que el Apóstol desembarcara decapitado en su barca de piedra, desde antes que se fundiera el Camino, desde mucho antes, por supuesto, que nos lo recomendara el “Códice Calixtino”…

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Algo tendrá de oculta fascinación el lugar, cuando unas horas antes de que caiga el sol en el Valle de las Sombras, viajeros y peregrinos se acomodaban silenciosos en las rocas y pretiles del acantilado, en meditación trascendente, buscando la transfiguración total que de sentido a sus vidas…

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Relacionado después con el Camino de Santiago y como finalización del mismo, se construyó la iglesia de Santa María das Areas a finales del S. XII, lugar donde se encuentra la imagen del Santo Cristo de Finisterre. Talla gótica del S. XIV y de estilo similar al Santo Cristo de Burgos y de Orense. Frente a la Iglesia se encontraba el hospital del peregrino, fundado por el párroco Alonso García en 1469.


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Momento transcendente: Otro día más y el sol sin aclarar los misterios

Recientemente, excavaciones promovidas por la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia han encontrado importantes yacimientos de origen medieval en la Ermita de San Guillermo que demuestran la afluencia de peregrinos, ya desde tiempos medievales.
Finisterre, "El Fin de la Tierra", completaba la Peregrinación a Santiago, con un marcado carácter de viaje Esotérico, más que Religioso.
La Leyendas, sobre la existencia de un Paraíso, Abismo... generó peregrinaciones que buscaban, además de a Santiago, su viaje particular esotérico.
Así, los peregrinos creyentes, una vez visitada la tumba del Apóstol, se encaminaban a Finisterre y quemaban sus ropas, junto al Monolito Km. 0,00 en señal de Purificación, arrojando las cenizas al mar.

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Km 0,00: ¡Que no quede rastro del hombre antiguo!
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Como veis, Finisterre, sigue ejerciendo un enorme poder de convocatoria, independientemente de las creencias espirituales de cada hijo de vecino.
Algo tendrá de magnética atracción, cuando también es el punto final del GR-1, sendero de Gran Recorrido que discurre entre el cabo de Creus en Ampurias (provincia de Gerona) y el cabo Finisterre.

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NITO
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lunes, 15 de agosto de 2011

PARA LOS AMANTES DE LA BICI

 Nunca me volví loco por un móvil. Es más: Nunca he comprado uno para mí en mi vida. Voy heredando de mis hijos los que ellos van desechando. Pero mira por donde, y de éstas mudanzas está hecho el hombre, que desde que fue presentado en sociedad, hace unos meses, y comentado en el fabuloso Blog bicicletero NO SIN MI BICI, el nuevo iPhone, ya me estoy cavilando un numerito para chantajear a mi compañía telefónica y que me lo cambie, so pena de perderme como cliente.
Dicen que, desde la entrada del artilugio en la vida del ciclista, todo ha cambiado.  ¡Y no es para menos…!
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Es un poco como cuando ves una peli de Lars von Trier, que te deja el cuerpo colgao. Con el teléfono de Apple pasa lo mismo. No sabes si para bien o para mal pero te altera el ánimo. El aparatito es muy de gente moderna -aunque muchos se decanten por la Blackberry- y como la bici está de moda, entre sus aplicaciones no podían faltar unas decenas de ellas dedicadas a las dos ruedas: Cuentakilómetros, GPS, mapas y hasta taller virtual para que, a la sombra de un árbol, repares la cadena o tenses un freno.



Hay de todo. Además, existen soportes para colocar el teléfono en el manillar a  modo de TomTom; altavoces para escuchar  música (biciTunes) y, si notas que se acaba la batería, enchufas la dinamo y a seguir conectado. Bienvenidos a la era del geek cycling o los tecno pedales…

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-Pero maestro, si usted hace una eternidad que ya no hace pedales, ¿para qué cohones necesita tal artilugio…?
-¡Coño, y que aguafiestas es usted, amigo!: -¿Es que jamás sueña…?
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Porque eso si que hubiese sido un sueño: Tener un elemental y primario móvil cuando uno andaba perdido e incomunicado, a la buena de Dios, por esos caminos de las Españas, sin más ayuda y compaña que mi querida y aventurera tropa bicicletera.

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NITO
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jueves, 4 de agosto de 2011

EL ORUJO: ¿BEBIDA DE PEREGRINOS?


Aunque el licor de orujo ha sido una bebida tradicionalmente asociada a los peregrinos a Santiago y aunque son palpables sus efectos sobre el caminante, a los que da arrojo y valentía, haciéndoles el camino más ligero y menos penoso, la verdad es que su origen es incierto. Lo más lógico sería pensar que fue introducido en la Península a través del Camino de Santiago desde Centro-Europa.
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Dicen, los que de esto entienden un rato, que en los siglos XI y XII, coincidiendo con la construcción de la catedral de Santiago, ya era parte esencial en la elaboración de la queimada gallega. Lo cierto es que el consumo de orujo pronto fue común entre canteros, señores, labriegos, marineros y peregrinos, debido a su fácil destilación y a su económico coste.
El aguardiente de orujo se obtiene a partir de la fermentación y destilación de los hollejos, raspones y pepitas resultantes de las uvas después de haber sido pisadas para extraerlas el mosto.
Hoy día hay una gran variedad de orujos, mejor elaborados que antaño y de mayor calidad. Los más conocidos son el orujo blanco o seco (transparente), el orujo de hierbas, el orujo de miel y el orujo de café, conseguidos estos mediante la maceración de tales ingredientes en orujo blanco. Debe servirse en copa de cristal o vidrio, a una temperatura adecuada: el joven a 13º C y el envejecido en madera algo superior, siendo desaconsejable superarlos 17-18º C.
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La Murga también gusta de fabricar su propio orujo.- Maestro destilador murguero. Maestra catadora: El dedo meñique hacia arriba indica nivel alcohólico óptimo.
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Hasta no hace mucho tiempo, era normal tomar una copita de orujo por la mañana temprano para matar el "gusanillo" y coger fuerza durante toda la jornada. Dicen sus incondicionales adictos que el orujo, en el calor refresca y en el frío calienta, amén de matar tristezas y mejorar la voz.
Posee otras virtudes terapéuticas conocidas desde antiguo en medicina popular. Existen muchas recetas de aguardentoterapia: Se recomienda contra dolores de cabeza, aplicando en compresas; contra la gripe y el catarro, quemado con una hoja de laurel y azúcar, y también en vahos; se usa en friegas contra enfriamientos, torceduras y reuma; es eficacísimo contra el dolor de muelas. También se utilizaba para lavados vaginales, lógicamente rebajado. En veterinaria se friegan las ubres de las vacas con aguardiente, cuando no dan leche. También se utilizaba para dar friegas en el pescuezo de los bueyes para que tiraran mejor del carro o del arado.
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ALAMBIQUE-2Maestro murguero de Calderas

Dicen los entendedores, que el peregrino a Santiago puede encontrar en el orujo un eficaz aliado contra el desánimo, las incidencias del tiempo y los padecimientos físicos, por lo que no estaría fuera de lugar introducir en la mochila un frasquito de orujo como remedio o antídoto de posibles dificultades.
Particularmente yo, tengo mis dudas sobre la conveniencia de tal aseveración: -¡Mire Ud. compadriño: O bebemos, o caminamos…!
Ambas cosas al mismo tiempo son incompatibles, ¡carayo…! y menos en verano. De que mejora la voz (o que se pierde la vergüenza)… ¡Doy fe, por mi vida!
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NITO

miércoles, 27 de julio de 2011

LA MORUNA DE SARDINAS

 Presentación "más fisna"
Cuando no existían ni carreteras ni transportes como los de hoy, eran los arrieros los encargados de llevar el pescado desde los pueblos pesqueros al interior, atravesando angosturas y pasos de montaña de las Sierras adyacentes en sus fuertes mulos. Lo traían en capachos con nieve y cubiertos de helechos: Era el único medio de que los habitantes del interior consumieran pescado, principalmente sardinas, boquerones y jureles. Salían de madrugada y llegaban por la mañana a los pueblos.
Uno de los platos más comunes elaborado con aquellos pescados era el guiso de la moruna que en Málaga se denomina moraga. Este que proponemos aquí, al igual que el delicioso soneto, son debidos a “Cocina andaluza para recitar” de José Antonio Castillo.
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 Moraga en la playa: Tiempos difíciles
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Ingredientes:
Un kilo de sardinas.
Un kilo de tomates rojos, en rodajas.
Pimientos, una cebolla y tres dientes de ajo, todo en juliana.
Un chorreón de aceite de oliva.
Orégano, laurel en trocitos, pimienta y comino.
Sal
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La materia prima

El soneto:
Ya traen los arrieros las sardinas
de Estepona, cubiertas por helechos,
por los caminos ásperos y estrechos
de las sierras Bermeja y Crestellina.

Lava el pescado, quita las espinas
y en la cazuela ve formando lechos,
hortaliza y sardinas van a trechos
unas tras otras, hasta que terminas.

A cada capa orégano y comino,
sal y laurel y añádale pimienta.
Un chorrito de aceite con buen tino

ennoblece su caldo y lo acrecienta.
Guísalo todo y sirve con rosado,
un cómplice ideal de este guisado.
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Lo clásico de toa la vida
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Lunes de San Lorenzo: Moraga de sardinas
Este plato suculento también es muy popular en Granada capital y en sus barrios, si bien su fórmula difiere un tanto de la costera, al no llevar el sofrito.
Lo vamos a ilustrar con un delicioso y antiguo relato albaicinero salido del “Ritual de la Cocina Albaycinera” de Curro Cruz.
“Todos los lunes del año celebraba su descanso semanal el gremio de los zapateros, pues aprovechaban el domingo para las chapucillas y remiendos del calzado de las mocitas. Fue famosa en el Albayzín la peña de zapateros «Los Lorenzos», en la que figuraban El Tete, El Puchero, El Títeres, El Matagatos, Zampa, Pocobotas, Parranda, El Pudiente, El Marchena y El Hocandero. Los lunes realizaban la peregrinación al ventorrillo del tío Miguel (en la carretera de Murcia, frente al Chorrillo) y, el primero que llegaba, se abastecía de la arroba de vino del lugar y comenzaba a gustarlo y gastarlo, eso sí, llevando la cuenta de las jarras consumidas.
Según llegaban los compañeros, previa consulta contable, se ponían «al día». Todos pagaban por igual y todos bebían por igual. El guiso tradicional de la peña de «Los Lorenzos» fue la moraga, que preparaban con bastante calma en la misma Venta, fuera o dentro, según ambiente.
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La de Carmen. A la manera albaicinera
El guiso aún se hace así:
En el fondo de un cacharro de barro se colocan las almejas, en hileras y cruzadas se ponen las sardinas, lo que se aliña con ajos crudos, laurel, un poquito de pimienta, vino blanco, aceite y sal. Se cuece a fuego lento. La salsa tiene la ventaja de «pedir» mucho pan, el cual hace de esponja para el vino y de relleno para el hambre. Hoy, a pesar de los precios, con un kilo de sardinas a veinte duros e ingredientes a cinco y doce de pan, cinco personas se «hinchan» sólo mojeteando”.
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NITO

martes, 19 de julio de 2011

EL CASTILLO DE LA HERRADURA





Nada más entrar en el paseo marítimo de esta localidad costera, te recibe un cartel gigante con la foto de su flamante “castillo”, fortín o batería, recién rescatado y restaurado, para uso y disfrute de la ciudadanía.
El Ayuntamiento de Almuñécar es propietario desde principios del año 2004, según reza la placa conmemorativa, del Castillo de La Herradura, situado dentro del núcleo urbano del mismo nombre, a 120 metros de distancia a la playa.



El Castillo o Batería para cuatro cañones de La Herradura se construyó a mediados del siglo XVIII en la ensenada del mismo nombre, un lugar estratégico para proteger la desembocadura del Jate. Este río era un punto de aguada y de fácil acceso a las poblaciones del interior. El paraje permitía repeler los ataques desde el mar e impedía los posibles desembarcos en sus playas.
Mandado construir durante el reinado de Carlos III, su edificación respondió al proyecto de mejoras de las defensas costeras del antiguo reino de Granada desarrollado por el Reglamento de 1764, que fue redactado por José Crame (Ingeniero director de dicha costa).

Este castillo, junto con diferentes torres, fortines y casas-fuerte, constituyó la base del sistema defensivo y del control territorial que desarrolló la monarquía hispana durante la Edad Moderna.
La arquitectura del edificio en sí mismo nos habla de estructuras ideadas y forjadas para y por el mar, de su pasado condicionado por la defensa de las costas granadinas.
Las ciudades de la costa granadina (Almuñécar, Salobreña y Motril) fueron tomadas por los Reyes Católicos en diciembre de 1489. A lo largo de los dos siglos siguientes a la capitulación apenas hay evidencias que confirmen la existencia de algún elemento defensivo en el solar que ocupa el Castillo de la Herradura.


En el siglo XVI las defensas costeras garantizaron, unas veces mejor que otras, las prácticas cotidianas: tareas agrícolas, pesqueras y comerciales. Sin embargo, la vida en las costas entrañaba constantes peligros. En el siglo XVII el sistema defensivo se mantenía por inercia, con escasez de recursos materiales y humanos. La costa se fue así despoblando, incapaz de resistir los constantes ataques piratas, las epidemias y el hambre.
La situación pudo recuperarse años más tarde, gracias al Reglamento que en 1764 promulgó Carlos III para la mejora de las defensas costeras del antiguo Reino de Granada. La norma dividió la frontera costera del mismo en diez partidos militares y en cada uno se construiría una batería de costa. El partido de Almuñécar se extendía desde la Torre del Cerro Gordo hasta la Torre del Cambrón. Entre las estructuras defensivas que jalonaban esta costa estaban: el Castillo de Almuñécar, la Batería de la Herradura, las atalayas de La Rábita, de Velilla y de los Diablos, así como la torre artillada de la Punta de la Galera.
(Véase también nuestra entrada de 23/11/2009 “Vigías de la costa” de La Murga.




La Batería construida en La Herradura tenía una plantilla formada por 22 personas:
· 1 oficial
· 2 cabos
· 12 soldados de la Milicia Urbana
· 1 cabo y 4 soldados de Caballería
· 1 guarda-almacén
· 1 capellán
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Su fábrica es de mampostería de piedra y mortero de cal; el cordón y el remate del parapeto están realizados con ladrillos a sardinel.
Esta Batería de La Herradura constaba de tres partes diferenciadas:
· Barrera o batería semicircular orientada hacia el mar, separada del edificio principal por un foso protegido por una caponera en rampa, cubierta por una estructura de madera con cubierta a dos aguas.
· Cuerpo principal, formado por cuatro crujías con salas abovedadas que se articulaban en torno al patio rectangular, dos medios torreones que protegían las esquinas próximas a la batería y un hornabeque en el frente contrario. El hornabeque estaba constituido por dos medios baluartes unidos por la gola en la que se ubica la puerta. Tenía terraza para la defensa mediante fusilería.
· Foso, con puente levadizo y tambor, orientado a tierra firme.
Este tipo de fortificaciones perdieron su función militar en el primer tercio del XIX, debido especialmente a las nuevas estrategias defensivas y a la extinción de la piratería tras la toma de Argelia por los franceses en 1830. La batería de La Herradura fue ocupada en 1839 por el Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda. Las nuevas misiones que se le atribuyeron fueron la de vigilar las costas y evitar el contrabando.
Los Carabineros fueron suprimidos por Decreto de 1940 aunque sus funciones las asumió la Guardia Civil. De esta manera, la Batería pasó a ejercer como casa-cuartel de la Benemérita hasta 2002, año en el que fue desalojada. El Ayuntamiento de Almuñécar lo adquirió tres años después.
Este paraje de la geografía sexitana era en el siglo XVIII un punto frecuentado por piratas y corsarios atraídos por la facilidad que la costa ofrecía para los desembarcos. En La Herradura, por lo tanto, no se estableció ningún tipo de asentamiento urbano de carácter estable (*). Existió la llamada “Casa Fuerte”, construida en 1765 como “Guardia Provisional” mientras se costeaba la Batería. Demolida en 2006, a su alrededor originó un pequeño núcleo de población que en la actualidad se extiende por todo el frente de la playa y colinas laterales.



(*) Refiere el Almirante Tofiño, gran científico del siglo de las luces, al describir estas costas: “Desde Nerja corre un pedazo de costa alta y escarpada, haciendo un poco de ensenada al Este ¼ S.E. distancia poco más de cinco millas, donde está La Herradura… Se puede proveer de agua buena en un pozo abundante que está en el propio Castillo, única población que hay en esta Ensenada”.


NITO

domingo, 10 de julio de 2011

MASCARONES DE PROA

Diosa Minerva sobre la proa del buque Juan Sebastián Elcano

Ilusiona pensar que, desde las profundidades del mar, escalan por la roda del barco y se enraízan bajo su bauprés apoderándose del alma del barco y de sus tripulantes.
Desde ese instante, el azote del viento, la caricia de las olas, el calor del sol, la complicidad de las sirenas y la protección de Neptuno, serán invocados por esta figura, en demanda de amparo para todos.
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Santander: Réplica del mascarón de la Nao de Juan de la Cosa

Estamos hablando del mascarón de proa, figura decorativa, casi siempre de madera, ornamentada según la importancia y la jerarquía del barco del que forma parte. Decora, identifica y prestigia al patrón de la embarcación.
Desde tiempos inmemoriales los pueblos de las distintas latitudes han adornado sus embarcaciones. En España los mascarones de proa se implantan como una moda en el siglo XVI. Por aquél entonces viven en torno a la Corte importantes imagineros (extranjeros y españoles) que, además de esculpir la madera para temas religiosos, hacen esculturas para las proas de los barcos. Éstos y los carpinteros de ribera, son imprescindibles en las embarcaciones de gran porte. Generalmente utilizaban la madera de cedro porque es fácil de esculpir y poco propensa a la putrefacción y a la carcoma.
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Capitán Miranda" de la Tall Ship Race
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A instancias del Capitán General Antonio Valdés, en 1793 una Real Orden firmada por Carlos IV dio libertad para tallar los mascarones de proa con figuras alusivas al nombre ó al apodo del barco. La misma Orden establece que aquellos buques cuyo nombre no era fácil de representar en una escultura, tenían que llevar un león rampante. Esta figura ya figuraba en todas las embarcaciones de la Armada hasta ese momento. El león simboliza valor y fuerza. En otros países, como Inglaterra ó Francia, sus barcos también esculpían sus proas con mascarones. A partir del rey inglés Enrique VIII, el león rampante es el mascarón tradicional de los buques de la marina británica. Desde principios del S. XVIII en Francia se utilizó un león coronado en los mascarones de proa hasta que en 1785 se puso el escudo flordelisado.



Réplica del  navío Santísima Trinidad en el puerto de Málaga
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Hoy podemos ver algunos de estos mascarones en los museos más señeros del mundo. Una importante colección de estas esculturas de madera es la que está a bordo del Clípper Cutty Sark, en Greenwich. El Museo Marítimo de Barcelona tiene una colección de mascarones de proa que proceden de veleros catalanes del S. XIX. Destacan el llamado “Negre de la Riba” (Negro de la Ribera), el “Ninot” (muñeco, monigote) y la “Blanca Aurora”.
La literatura se ha hecho eco de estas bellas esculturas que engalanan los buques en sus proas. En “El laberinto de las sirenas” el escritor español Pío Baroja las recrea y las alaba así:
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“¡Mascarones!, ¡viejos mascarones de proa! Vosotros erais el remate de algo divino, como el barco de vela. Vosotros erais su enseña, la ornamentación del bello y gallardo barco, con su erguido bauprés.”
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El poeta chileno Pablo Neruda no sólo escribió sobre estas marineras tallas, sino que las coleccionó, junto con otros artículos relacionados con el mar, en su casa de la Isla Negra, frente al Pacífico. Neruda tenía varios mascarones. Los más conocidos son María Celeste, la Medusa, la Guillermina.

“La niña coronada por las antiguas olas,
allí miraba con sus ojos derrotados:
Sabía que vivimos en una red remota
de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia,
sin saber si existimos ó si somos su sueño”
(Fragmento de “Mascarón de Proa”, de Pablo Neruda)


Bergantín de tres mástiles holandés "Thalassa"
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El espectáculo de esperar desde tu barquilla, a que te rebase un gran velero con todo el empuje de su velamen desplegado, saliendo de la dársena del puerto, portando un enigmático mascarón que parece que te va a embestir, es una vivencia sólo al alcance de muy pocos privilegiados. Añádase a este momento crítico el que el gran buque, ya sea goleta, fragata o clípper, dispara sus cañones con las salvas de obligada cortesía: ¡No hay sitio donde esconderse…!
Y aunque sean recuerdos de un pasado glorioso de los grandes veleros que surcaban los mares, aún podemos verlos. Recordemos los buques escuela de algunas naciones como el Palinuro, de Italia, el Guayas de Ecuador, el Satd de Ámsterdam, el Mircea, de Rumanía…
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Mi "Hipocampo" pailebote de 40 cms.
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El bergantín-goleta, Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de España, navega por el mundo con un mascaron de proa bellísimo. Es una figura femenina que representa a la diosa romana Minerva, símbolo del conocimiento y de la sabiduría, con el escudo acuartelado de Castilla y León a sus pies, que es el tradicional de la marina de guerra, representando a España.
Así, aún cabalgan orgullosos por encima de las olas. Aún surcan los mares. Aún navegan recordando su grandeza de tiempos pasados. Los mascarones de proa aún navegan engrandeciendo los tiempos actuales de la marina velera.
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NITO

lunes, 4 de julio de 2011

LA COFRADIA DE LOS AMIGOS DE LA OLLA


O los refrigerios en sábados veraniegos: La sangría y la limonada.
Desde mediados de los años setenta, existía y no sabemos si aún existe, la Cofradía de los Amigos de la Olla en el Albaicín. ¡Quiera Dios que sigan con este simpático rito y de paso les de salud y larga vida a todos sus cofrades!
Por entonces la componían unas docenas de vecinos que, aparte de deleitarse en cualquier buena ocasión con comilonas adecuadas en los mejores alrededores granadinos (Fuente del Hervidero, nacimientos del Beas y del Darro), se reunían religiosamente todos los sábados del verano a las ocho de la tarde, previa estruendosa llamada con cohetes para despertar de la siesta a los dormilones.
















Nos cuenta Mariano Cruz Romero en su libro “Ritual de la Cocina Albaycinera”, de la que copio esta deliciosa entrada for the face, que la procesión de la Gran Olla, porteada con angarillas adecuadas, salía del bar Ocaña, siguiendo la calle del Agua, Plaza Larga, Arco de las Pesas, Ermita de San Cecilio y Plaza de San Nicolás para aposentarse ceremoniosamente en el maravilloso Mirador de San Nicolás, itinerario que se sobrellevaba con estaciones «refrigerantes» y cohetería.


En el Mirador compartían el fresco con el refresco hasta media noche. La Gran Olla se llenaba de «sangría» o de «limonada» según santoral y hay razones más que suficientes para los expertos en estos «brebajes»:

Sangría: vino tinto de Valdepeñas, azúcar, melocotones e hielo, dándole su punto. Los albaycineros no le echan canela, que produce dolor de cabeza, ni licores, pues los aguardientes los beben por la mañana para matar el «gusanillo».

Limonada: vino blanco, azúcar, plátano, manzanas picadas e hielo, dándole su punto, que consiste en cáscara de limón rallada con terrones de azúcar. Luego se le exprime un poco limón. Hoy se pone el vino blanco en la nevera para que no se agüe tanto con el hielo…

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Seguro que un relamio poeta, sea de donde sea su patria y condición, definiría la sangría más o menos así:

Son gotas de sangre, dulce, afrutada,
cual pócima de verano que engaña,
de entrada sigilosa, refrescante y rauda,
que altera tu sangre en corrientes de lava.
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Pero que el castizo del Barrio no dudaría ni un momento en definirla, para convencerte, de este modo:

Si la bebes con prudencia
y mucha moderación,
durmiendo luego la siesta,
te beneficia un montón.
Es buena para el catarro,
para la tos repentina,
para ciáticas, lumbagos
y entuertos de barriga.
¡Te digo que es buena pa tó!
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NITO