martes, 6 de julio de 2010

PUERTA Y TORRE DE LOS PICOS




Bib Al-Faray, Puerta y Torre de los Picos o Puerta del Consuelo

Continuando con el tema de Puertas de la Alhambra, hoy vamos a ver la Puerta y Torre de los Picos, del Arrabal, del Consuelo o Bib al-Faray, es una de las cinco puertas abiertas en la muralla de la Alhambra.

Es una de las puertas y torre muy diferente a las otras, situada en la muralla septentrional, da a la cuesta de los Chinos y era el paso del sultán al Generalife. Fue contruída en los siglos XIII y XIV por Muhammad II (1275-1302) pero con intervenciones de Muhammad V (1354-1359, 1362-1391); posteriormente y tras la reconquista, fué también modificada por las Reyes Católicos reforzándola con muros hechos con macabrillas y en el exterior por un baluarte y la Puerta de Hierro.

La torre protege la puerta del Arrabal y refuerza la muralla. Esta torre es una de las más extrañas y originales de la Alhambra en cuanto a las soluciones estructurales, ya que las ventanas talladas en piedra, la presencia de una bóveda de crucería en su estancia principal y los matacanes o salientes de piedra que se ven en la parte alta, son claramente diferentes al resto de las construcciones nazaríes.

En el interior de la torre se disponen dos habitaciones superpuestas y una terraza. La segunda habitación tiene una característica particular, la presencia de una bóveda de crucería de gruesas ojivas cilíndricas, de abolengo cristiano y de tradición gótica con figuras geométricas de tradición islámica. La luz la recibe de tres ventanas gemelas, labradas en piedra, con molduración gótica que no alcanzan a disfrazar los arcos de herradura y el alfiz, decorando sus albanegas o enjutas, (menuda decoración), semejante a alguna de la Torre de las Damas, enmarcada por la ancha faja con el lema nazarí "wa la galiba illa-lläh (Sólo Dios es vencedor).

A la existencia de albañiles cristianos en la Alhambra en 1365 se refiere Ibn al-Jatib. Cuenta que fueron los encargados de llevar a Castilla el cadáver del infante Don Juan, muerto en 1319, en un combate en la Vega de Granada, después de estar algún tiempo sobre una puerta de éstas.

Las enervaduras apoyan en los ángulos sobre pilares cuadrados de ladrillo que debieron reemplazar, posteriormente, a las antiguas columnas que fueron reutilizadas en otras dependencias de la Alhambra. Exteriormente tuvo dos matacanes en las esquinas de la plataforma, y aún subsisten de ella las ménsulas en que se apoyaban, destinada a defender la puerta.
La puerta, como todas las puertas exteriores, es en recodo y en rampa para dificultar el acceso a posibles atacantes.



Bibliografía:
- "Granada, guía artística e histórica de la ciudad". Antonio Gallego y Burín.
-"La Alhambra y el Generalife de Granada".Leopoldo Torres Balbás.
-"La Alhambra y el Generalife, guía histórico-artística" Mª. Elena Diaz Jorge.


Antonio Montufo Gutiérrez
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viernes, 2 de julio de 2010

MÁS AMARGO TODAVÍA


Más amargo que las tueras, más amargo que las naranjas de mi sopa, es el devenir en el tiempo del pequeño comercio granadino.

Andaba yo mirando unos lustrosos naranjos de jardín en una conocida plaza, con la pretensión de tomar un par de frutos para experimentar cierto elixir que, al filo de mi sopa cachorreña, me indicó nuestro buen amigo Manuel (que si bien no es el elixir de la vida, te revitaliza elevándote a la cuarta dimensión del espíritu), cuando quiso la casualidad que me fijara en un cartel fijado a un escaparate.

100_5644 [Resolución de Escritorio]


Quizás me llamara la atención primero su muy cuidada caligrafía. Después su dramático contenido. Allí, su dueña Mª Gracia, se despedía con desgarro de su clientela, después de toda una vida dedicada a ellos y a su pequeño negocio con un tono mucho más amargo que cien mil naranjas moras de las que adornaban su escaparate.

No quise ni imaginarme otras razones, pero, ¿por qué se despedía…? Automáticamente pensé en la crisis, esta crisis canalla que azota sin piedad y a diario al modesto comercio granadino que, impotente, se ve obligado echar el cierre después de toda una honrada vida laboral.


1 (3) Si este problema crítico tuviera arreglo con este elixir…

NITO

jueves, 24 de junio de 2010

MURGUERILLO DE HONOR



Llegaste a mí al declinar una tarde.
Hermosa realidad de un largo sueño,
y mi otoño fue otra vez primavera:
¡El viejo tronco tiene un nuevo retoño…!

Hijo de mi hija, doblemente hijo.
Sencillamente, eso eres, mi nieto,
que has venido a prolongar mi vida,
mi casta, mi nombre, mi recuerdo...
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Quizás repitas en tu vida de hombre
algunos de mis rasgos y mis gustos,
más quiera Dios que en tí no se repitan
mis errores, ni tampoco mis defectos.
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Nieto mío: procura ser buen murguero,
hoy te lo pide el padre de tu madre,
ya te digo, por dos veces tu padre,
que es tanto como decir agüelo.




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ABUELO NITO


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jueves, 17 de junio de 2010

SOPA CACHORREÑA

Del Blog "Mi Cocina" de Carmen Rosa

La sopa cachorreña de naranjas amargas.

De nuestro amigo murguero José Antonio Castillo, de Málaga, nos llega esta receta culinaria de sopa de naranjas amargas ó cachorreñas. Con una letrilla de octosílabos asonantados que nos recuerdan el ritmo de los verdiales, los malagueños cantaban el catálogo de sus delicias gastronómicas, incluidas las cachorreñas, de esta manera:
Cachorreña se perdió,
gazpacho la anda buscando.
¿Dónde la vino a ‘encontrá’?
En casa del ajo blanco,
pariente de la ‘ensalá’.
Sin embargo, a pocos se les ocurriría pensar que la naranja traída por los árabes es, precisamente, la amarga, la agria, esa que en Málaga denominamos cachorreña, pues la variedad 'dú' (dulce) alcanzaría la península en el siglo XVI por obra del portugués Vasco de Gama (1469-1524) que se encargaría de hacerla llegar desde la India.
Su amargor resulta muy sugerente y deja siempre un regusto a fruta fresca y a ese aire mediterráneo que se agita entre el naranjo y el pinar.



Ingredientes:
La piel de una naranja amarga, que deberemos lavar muy bien, pues normalmente procede de los árboles de las calles.
Majado:
Dos dientes de ajo. Miga de pan. Medio vaso de aceite. Sal. Pimentón, comino y pimienta. Una cucharada de vinagre.
El soneto:
Fruto del azahar, santo y enseña
de marzo, cuando el aire acristalado
acude desde el mar verdeazulado,
que inunda la ciudad y la domeña.


De aquel germen, nació la cachorreña.
Trabaja bien con aceite un buen majado
con los ajos y el pan, salpimentando,
sustento de esta sopa malagueña.

Ahora, pon a hervir la piel entera
y sácala después, cuando enternezca.
Añade lo anterior, que no carezca

de vinagre. Ya puesta en la sopera
con pan en rebanadas, bien se zanja
este plato-elixir de la naranja.




NITO
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jueves, 10 de junio de 2010

PUERTAS DE LA ALHAMBRA









Como ya se dijo, vamos a continuar con la serie de artículos sobre las torres y puertas de la Alhambra. Hoy nos centraremos sobre dos puertas, concretamente, en la Alcazaba alhambreña.

La Alhambra tiene ocho puertas que si las nombramos en el sentido horario son: Puerta de la Torre de la Vela, puerta de las Armas, puerta del Arrabal o de la torre de los Picos, puerta de los Siete Suelos, puerta de la Justicia, puerta de los Carros, puerta de las Granadas y en la cerca renacentista hay dos más, una en la Cuesta de los Chinos y otra bajo el revellín de la torre de la Vela, dando a la Cuesta de Gomérez. Trataremos hoy de la pueta de la Alcazaba, y de la de las Armas.

Cuando Muhammad I Ibn-Nasr, ibn Al-Ahmar , Al-Galib Bi-llah crea la ciudad palatina de la Alhambra, lo hace sobre unas construcciones anteriores de la época zirí situadas en la Alcazaba de la Alhambra. Bajo la torre de la Vela se descubrió, en las excavaciones dirigidas por Mariano Contreras en el 1890 dentro de los gruesos muros de argamasa construidos tras la reconquista castellana de Granada para la defensa de la Alhambra, la primera puerta almohade de los siglos XII y XIII. Es una puerta en recodo, como era la tradición almohade de las puertas defensivas y en rampa para dificultar los posibles ataques.

La puerta tiene arco de herradura apuntado de piedra y una hermosa bóveda vaída de ladrillo con salida al patio de la Alcazaba. Estaba situada en la coracha que desde el puente del Cadí, Bib al-Difaf o puerta de los Adufes o Tableros, subía hasta la Torre de la Vela y luego descendía hasta la Cuesta de Gomérez, que en la época árabe era un barranco, en la puerta de las Granadas que mandó construir en 1536 Don Luis Hurtado de Mendoza, Conde de Tendilla y Marqués de Mondejar Alcaide y Capitán General de la Alhambra sobre la puerta árabe de Bib al-Jandaq y desde esta puerta se ascendía hasta Torres Bermejas.

La segunda puerta que está en la Alcazaba es la Puerta de las Armas. En los siglos XIII y XIV se produce una profunda transformación : el recinto zirí es rodeado por una barbacana , y al abrir la nueva puerta de las Armas se erige una doble muralla para poner en comunicación la Alcazaba y resto de la Medina a través del profundo foso por la puerta de la Tahona que excavó Don Jesús Bermúdez Pareja en la década de los cincuenta, que se encontraba debajo del Cubo .

La llamada, ya en 1470, Puerta de las Armas, Bib al-Silah, construida según el Dr. Carlos Vilchez por Muhammad I Ibn-al-Ahmar (1238-1272) y según la Dra. Elena Díaz Jorge, por Isma´il I (1314-1325). Es una de las puertas más complejas de la Alhambra y era la entrada principal para la población que subía desde la ciudad. Los cristianos la llamaron de las Armas porque en ella tenían que depositar las armas para acceder al recinto alhambreño. La entrada es un arco de herradura apuntado y detrás a un pequeño zaguán rectangular cubierto de bóveda de arista, conservándose la huella del rastrillo que cerraba en caso de necesidad la reja de hierro. Al lado hay un pequeño postigo. La puerta es una sucesión de espacios cuadrados y rectangulares, que se cubren con una bóveda de gallones, con una de cañón con espejo y finalmente con una vaída. Es una estructura compleja con puerta de entrada, recodo, tramo recto y dos puertas de salida, una, al Este que era de entrada para la población, que llevaría por el foso de la barbacana hasta la puerta de la Tahona y de allí al mexuar o Puerta del Vino y otra, al Oeste, sólo para los soldados, que daba a las caballerizas, con la torre cristiana de los Hidalgos al fondo. Un camino alrededor de la torre de la Vela conduce a la compleja entrada zirí que da paso a la plaza de armas. Esta puerta deja de ser utilizada por la poblaciónen del siglo XVI que es obligada a subir a la Alhambra por la cuesta de Gomérez y entrar por las puertas de los Carros y la de la Justicia. Se hace el Cubo en el ángulo N.E. de la Alcazaba, cerrando la puerta de la Tahona, y se ciega el foso.


Bibliografía:
"Granada en tus manos". Carlos Vilchez.
"La Alhambra y el Generalife". Mª. Elena Díez Jorge.
" Granada, guía artística e histórica de la ciudad". Antonio Gallego y Burín


Antonio Montufo Gutiérrez
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miércoles, 26 de mayo de 2010

EL MUSEO MARÍTIMO DE LUANCO


Durante mi corta estancia en el marinero pueblo de Candás -en Asturias- tuve la oportunidad de acercarme a la vecina localidad de Luanco, que rivaliza con el anterior en las cosas de la mar, para visitar su Museo Marítimo.

Quedé sorprendido por su organización y por la calidad de las piezas que allí se exhiben. Tuve la suerte de conocer a un maquetista aficionado que hizo las veces de cicerone y que me presentó a su vez al director del museo y a un carpintero de ribera autor de varios modelos que allí se muestran. Orgullosos, y entre unos y otros me mostraron la joya que más aprecian:

Atracada «en batería» en el interior del Museo –un lugar del mundo en el que el visitante «camina sobre la mar»–, veíase una bonitera del Cantábrico con su vela al tercio enorme y llena de heridas de salitre y de viento casi parece que se hincha empujada por la imaginación de quien la contempla. Sin embargo, no hay brisa ni viento. No hay ventanas abiertas ni corrientes de aire que la hagan bailar. Tal parece que el tiempo detenido ha esculpido en escayola las perfectas ondas de su tela, abierta como un abrazo de gigante que no puede cerrar sus brazos extendidos para siempre. Esta vela es parte del alma de «La Bañuguera», una embarcación que nació en 1927 y que fue el medio de vida y sustento para varios pescadores de Bañugues durante los difíciles y duros años de principios del siglo XX. Concretamente a partir de 1930.


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Recién pintada y con su peculiar motor de tres caballos de marca Yeregui colocado en el exterior, dentro de una urna de cristal para que pueda ser observada por el visitante, «La Bañuguera» sabe bien de la extrema dureza del trabajo de la mar, sobre todo pensando en aquellos años en que navegaba por el Cantábrico, por aquel entonces con seis tripulantes a bordo.

Cuenta el director del museo, José Ramón García, que en esta embarcación de 1,70 de manga, 6,90 de eslora y 0,76 de puntal partían los seis pescadores de Bañugues hacia la Estaca de Bares, el punto más septentrional de la península Ibérica, en Galicia, a buscar diversos tipos de marisco. El largo y duro viaje se repitió muchas veces en el tiempo y, como era imposible realizarlo en una jornada, los pescadores hacían noche en el puerto de Viavélez, en el concejo de El Franco. Allí dormían, buscando el calor de unos cuerpos contra otros, en una embarcación que al mismo tiempo era su casa, intentando descansar a la espera de poner rumbo a tierras gallegas, refugiándose del frío y de la lluvia cubiertos únicamente por la vela.


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Como dice el director del museo luanquín, «La Bañuguera», como tantas otras embarcaciones de pesca asturiana de principios de siglo, «es un ejemplo más de la lucha por la supervivencia en Asturias en unos años de extrema pobreza, y aún más en el caso del sector pesquero en todo el norte del país».

Hoy, y en medio de ese mar detenido en el tiempo que bien se puede pisar cuando se acude al Museo Marítimo de Luanco, «La Bañuguera» impone respeto y admiración a quien la contempla. Sin viento en la vela, navega sin embargo por el mar de la memoria compartida, contra la que nada pueden todas las galernas del olvido.

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NITO

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miércoles, 19 de mayo de 2010

MURALLAS, PUERTAS Y TORRES DE LA ALHAMBRA


Los poetas árabes musulmanes llamaban a la Alhambra como la mejor corona que tenía Granada. Su nombre "Alhambra" (Qa´lat al-Hamra) significa literalmente castillo rojo y este nombre tiene varias versiones: Que procede de las arcillas ferruginosas del lugar en el que se asienta aunque el poeta Ibn al-Jatib lo haga derivar del hecho de haberse reedificado la primitiva fortaleza, de noche y a la luz de las antorchas. El mismo Ibn al-Jatib y otros autores árabes, llaman indistintamente a esta fortaleza:"Hisn Garnata" (castillo de Granada), "Ma´quil Ilvira (fortaleza de refugio de Elvira) o "Alcazaba Al-Hamra". Pero también puede tener otra significación semántica más sencilla cual es el nombre del fundador de la ciudad palatina en 1238 que fue el primer sultán de la dinastía, Muhammad Ibn Al-Ahmar Ibn Nasr señor de Arjona(Aryuna) descendiente de Sad Ibn Ubada, compañero del Profeta y que da nombre a la dinastía de las Alhamares o Nazaritas, es decir los Rojos por el color rojizo de su cabello, por lo tanto el nombre sería el castillo de los Alhamares.

Las dimensiones de la Alhambra son de 220 m. de anchura y 740 m. de longitud. La orientación es de Este a Oeste y siempre se ha comparado como un barco cuya proa se orienta hacia la ciudad de Granada. Esta ciudad palatina está completamente amurallada y esta muralla tiene una longitud de 1.730 metros.
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En la actualidad tiene 23 torres, que si las nombramos de este a oeste, comenzando por la llamada Torre del Agua, cuya misión era la defensa del acueducto que traía el agua desde el azud de Jesús del Valle, sobre el río Darro a la Alhambra, siguiendo a continuación las torres de Juan de Arce, Baltazar de la Cruz, de los Siete Suelos, del Capitán, de las Brujas o Atalaya, de las Cabezas, de los Abencderrajes, de los Carros, de la Barba, de la Justicia, de las Rocas, de la Sultana, de la Polvora, de la Vela, de los Hidalgos, de las Armas, de Muhammad o de las Gallinas, de Machuca o de los Puñales, de Comares, de Abul-Al-Yayad o del Peinador de la Reina, de las Damas, de los Picos, del Cadí, de la Cautiva, de las Infantas y por último la del Cabo de Carrera.

La Alhambra tiene cinco Puertas exteriores de la época nazarita que son: La primitiva puerta de la Vela, la de las Armas, la del Arrabal o de los Picos, la de los Siete Suelos y la de la Justicia más dos puerta interiores la de la Tahona, encerrada bajo el Cubo castellano y la del Vino que daba acceso a la calle Real Alta. Así mismo la ciudad palatina poseía tres calles que son: la Calle perimetral que circunda toda la muralla pasando por debajo de los palacios reales, la calle Real Baja que se interrumpe con la construcción del palacio de Carlos V y la calle Real Alta que se inicia en la Puerta del Vino hasta llegar al Secano. En el siglo XVI se añadieron dos puertas en el muro exterior, una en la Cuesta de los Chinos y otra por debajo de la torre de la Vela.

En posteriores interveniones hablaremos de algunas de las Torres y de las Puertas.

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Antonio Montufo Gutiérrez


martes, 11 de mayo de 2010

CUANDO EL GRAFFITI ES ARTE


Serenados ya un poco los pulsos desde nuestra primera reacción, justificada quizás, tras la detención y multa de todo un señor profesor de Literatura de nuestra Universidad, pillado infraganti mientras pintaba un descomunal, peludo y sentencioso falo, en su propio barrio del Albaicín.

Tratando de ver, comprender y juzgar con ecuanimidad las cosas, confieso que permanezco tan confundido como antes y sin ver claro: ¡Mecagun-mis- estudios…!

Los profanos en la materia asociamos el graffiti (en el mejor de los casos) con letras gigantescas de colores chillones o escenas de temas relacionados con la cultura hip-hop. Pero hay tantos estilos de street art como artistas.

Quisiera hablaros del Niño de las Pinturas. Que es tanto como hablar de una parte importante del graffiti granadino. Ya han pasado años desde que este artista (porque es un artista), nos siga regalando su arte en los muros a escondidas, evitando a la policía.

Después de tantos años nada ha cambiado: Un vacío legal, utilizado por la Administración Municipal como excusa, hace imposible la autorización para la realización del graffiti y por tanto sigue estando penado con fuertes multas.

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A mí me surgen multitud de interrogantes y no acabarían nunca. -Mira, Niño:

- ¿ Justifica tu arte (en el supuesto de que lo sea), que vayas pintando por paredes y rincones de tu ciudad…?

- Y si es arte y tienes el consentimiento del dueño ¿es lícita la pintada…?

- ¿Y si el dueño del inmueble te autoriza, y has pedido el correspondiente permiso al Ayuntamiento (aunque éste haga silencio administrativo, pillado en su propia Ordenanza), por qué te multan…?

- Y si tienes todos los permisos del mundo, pero tu pintura hiere mi sensibilidad… ¿es lícita, igualmente, tu pintada…?

- ¿Y si tus métodos callejeros no eran más que una bien estudiada estrategia para dar a conocer tu pintura en una ciudad en la que tan difícil es sobresalir, dado el número de buenos pintores que hay en ella…?

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Resulta que este Niño (ya no tan niño pues acaba de cumplir 33 añitos la criatura), expone (“Ke nadie te Silencie” en Pupa Tattoo Art Gallery), que da conferencias en nuestra Facultad de Bellas Artes, que viaja al extranjero a requerimiento de entidades culturales, mostrando el arte de sus pintadas callejeras (Caracas, Lisboa, México, Hungría, París…)

Hay cuestiones innegables (entresaco del Blog “Subcultura”):

-“El día 7 de Febrero, Raúl, El Niño de las Pinturas, ha sido denunciado mientras pintaba.

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El caso es que el Niño tenía la autorización del propietario del inmueble e incluso había solicitado permiso al Ayuntamiento en virtud de la Ley de Ordenanza Cívica del Ayuntamiento de Granada.

El vacío, o la trampa legal, que impide a los escritores de graffiti realizar su trabajo adquieren por momentos tintes kafkianos.

Aplastar a multas a estos artistas es negar al resto de la ciudadanía el disfrute de su trabajo, tan apreciado dentro y fuera y tan denostado por nuestro Ayuntamiento. Como dice Belin, otro gran artista, en cincuenta años se hablará del Niño como de Lorca, y de lo ingrata que fue Granada con él.

-Otro sí digo que, a la par que ha creado un camino para atajar, ha creado una escuela con muchos seguidores y, en Granada, ya hay una ruta turística en pos de las Pinturas del Niño a la que acuden infinidad de visitantes. Basta abrir el programa informático “Google Earth”, colocarte encima del barrio del Realejo, para observar la multitud de iconos fotográficos con lo mejorcito de sus murales para corroborar lo que digo.

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NITO

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viernes, 30 de abril de 2010

GRAFFITIS Y SUBCULTURA

El principio: Así empezó

¡Oh, hideputas ruines...!


Resultado final. ¿Hasta cuando...?
Visionando el Blog “El Último Reino” (que aconsejo a los amigos), me topé con su entrada: “El tuneado aljibe del Zenete”, y empecé maldiciendo a los muchos graffiteros malafollás que tiene Granada y que están arruinando nuestro patrimonio dejando una ciudad hecha unos zorros. Según la Prensa, siete de cada diez Bienes de Interés Cultural de Granada plantean graffitis en sus fachadas.
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Afortunadamente, la Fundación Albaicín y la concejalía de Mantenimiento del Ayuntamiento de Granada han llevado a cabo la recuperación del Aljibe del Zenete, en el Albacín Bajo, a través de la empresa 'Quitar graffiti', una compañía internacional que colabora con la ciudad en la campaña antipintadas de graffiti y que ha estado limpiando de manera gratuita una de las zonas más degradadas por este tipo de actos vandálicos.
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Luego, interesándome vivamente por el tema, empecé a recorrer la ciudad cámara en ristre. Terminé recopilando de Internet material, fotos y foros hasta que me tropecé con otro blog… ¡Ya no tengo opinión, ni criterio. Me desarma y me supera por completo…! Porque… ¿qué pasa cuando el graffiti es arte…? ¡Menuda papeleta tienen, al alimón, el Ayuntamiento y la ciudadanía granadina...!

(Continuaremos)

NITO

viernes, 23 de abril de 2010

LA VIDA DE LA VIRGEN


Encarnación
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La vida de la Virgen, versus Alonso Cano
Dicen, y callar no pueden los que de esto entienden, que nuestra Catedral, está más hecha casi para el asombro que para la devoción, dado el gran número de obras de inmenso valor que atesora, además del arquitectónico.
Hace tiempo que queríamos dedicar unas líneas a uno de sus más preciados tesoros artísticos: Los siete cuadros de la vida de la Virgen (Concepción, Natividad, Presentación, Encarnación, Visitación, Purificación y Asunción), que el genial Alonso Cano, polifacético maestro del arte barroco, pintó entre 1652 y 1664 para la Capilla Mayor. Sobre todo ahora que están en el suelo, tras ser restaurados. Cuando los suban a sus “huecos”, allá en todo lo alto, escaparán del alcance de nuestras modestas cámaras.
Aún a nivel de suelo, presentan su dificultad, no crean, dado su gran tamaño y condiciones de luz, sin contar el “molesto” público que se empeña en cruzarse y recruzarse justo en el momento del disparo. Así que, aquí nos tenéis probando suerte de vez en cuando. Es una ocasión única para todo el que las quiera admirar de cerca y, si te atreves y tienes buen equipo y mejor pulso, captarlas y llevárselas a casa.


Presentación
El autor de esta verdadera apoteosis mariana fue hombre de su tiempo. Vicente Maestre Abad lo retrataba así: “Violento, rencoroso y de genio agrio, tan diestro en el manejo de las armas como lo era en el de la gubia y los pinceles, posible autor del asesinato de su esposa, la figura de Alonso Cano encarna un tipo humano característico de aquella época extremada que fue el barroco”. Era la época en que se iniciaba el progresivo, y trágico declive español. Aquí, en estos siete notabilísimos cuadros del segundo cuerpo de la Capilla Mayor de la Catedral granadina, Alonso Cano aunó belleza y elegancia para glorificar con arte exquisito a la Madre de Dios.
En sus excelentes estudios sobre la obra de Alonso Cano, el profesor Emilio Orozco, calificó estos siete grandes cuadros como “un conjunto único en la historia de la pintura española”.


Visitación

NITO

martes, 30 de marzo de 2010

EL PUENTE DEL PASO HONRROSO


"Pedal Genil" en el Puente del “Passo Honrroso” sobre el rio Órbigo.-

Durante más de un mes, aquí, en los talleres de La Murga y en nuestro correo interno, no se ha hablado de otra cosa más que de puentes: Que si puentes romanos, que si árabes, escondidos, virtuales, sepultados, a punto de caer, granadinos, rondeños… y cuando parecía que la cosa tocaba a su fin, me presento en Mérida y me embriago con su puente de 60 ojos romano y de postre, para rematar la tarea, con el coloso de Alcántara. ¡Qué larga lista de ellos, vive Dios..!

Pero para mí, y a fuer de sincero, hubo uno que me sublimó, transportándome al séptimo cielo. Lo conocí en 1993 en mi segunda peregrinación en bici a Santiago, y… ¡Mira que vimos maravillas de puentes en el Camino...!

Pasa por ser el más espectacular de la Ruta Jacobea y está asociado a una épica y romántica historia caballeresca que engrandece, aún más, sus diecinueve arcos.

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El puente del Paso Honrroso, en Hospital de Órbigo.

Fue una galopada impresionante de más de 54 kms. en una cegadora y calurosa mañana de Julio, al borde de la misma deshidratación, cuando entramos en Hospital de Órbigo por su famoso puente: El objetivo era descansar y sestear hasta la fresca, para completar la etapa del día, rondando el centenar de kms., pero sobre todo, catar las famosas truchas del Órbigo, que no las hay mejores en todo el reino de León,

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Ante el espectáculo del puente, olvidamos todos los demás objetivos y estando con las fotos, fuimos alcanzados por el grupo ciclista peregrino de Oficiales del Ejército de Zaragoza a los que habíamos batido noblemente dos horas antes, y que no pudieron aguantar nuestro ritmo. Nos felicitaron y mientras nos contaban la historia del puente, nos tomamos con ellos unas cervezas. Luego siguieron su camino.

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Allí estaba el puente todavía en pie, largo, huesudo y quebrado como espinazo de saurio. Y allí se extienden, cubiertas de chopos ceremoniosos y verdes, las llanuras de la ribera del Órbigo, a pocos kilómetros de Astorga y de la propia capital leonesa. Pero, ante esas llanuras y sus chopos verdes, nos asalta una pregunta: ¿Y los peregrinos, que, ajenos a toda lucha señorial, caminábamos o pedaleábamos cansados y confiados hacia Compostela...? ¿Podríamos pasar por el puente sin ser asaltados o descalamonados por los rompedores de lanzas? -Sí. Parece que si no se portaban armas o, en caso de poseerlas, se abandonaban -es decir si se aceptaba no poder defenderse, no ser nadie...con poder– se podía continuar el camino... ¡Qué tolerantes y humanos aquellos caballeros! Pero no mezclemos historias…

A Revolta Irmandiña, Xogo de Rol en vivo, Monterrei


El significado del combate llamado "paso".

.En el Medievo europeo había tres tipos de espectáculos con armas: los torneos, las justas y el paso. El paso prohibía pasar - de ahí el nombre - a todo caballero sin batirse en armas con el mantenedor y sus compañeros. En estos combates sólo se usaban la lanza y la adarga o escudo, amén de la loriga, cota y demás armamento defensivo. Los combates se hacían a caballo, enfrentando al adversario o buscándole en su huida, y, si era posible, persistían hasta lograr romper tres lanzas (esa era la regla común, que se debían romper tres lanzas con cada campeón o aventurero que llegase a la palestra). Si uno de los combatientes sacaba a su adversario de la montura, se daba por rota esa lanza, aunque no se rompiese en realidad.

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En principio podemos decir que el Paso Honroso fue un espectáculo con armas realizado por D. Suero de Quiñones a orillas del río Órbigo, en las proximidades del cruce entre los caminos de Luna y el que iba de León a Astorga. Y además que se desarrolló entre el 10 de julio y el 9 de agosto de 1434, con el "pretexto meramente literario" de honrar a la dama de la que estaba enamorado. Se trata de uno de los más famosos pasos de armas de la Edad Media europea, y es una de las muestras fehacientes del entorno y puesta en escena del Amor Cortés, puesto que los términos del paso quedaron fijados al entenderse el caballero "prisionero" del amor por una dama; y, en consecuencia, su rescate había sido fijado en trescientas lanzas, es decir, que para liberarse de su prisión, Suero de Quiñones, y los caballeros que le acompañaron, como mantenedores, debían participar en cuantos combates fuesen necesarios, en el paso, hasta quebrar trescientas lanzas, pues sólo así finalizaría la "prisión" del caballero, simbolizada mediante una argolla de hierro que Suero de Quiñones llevaba al cuello todos los jueves.

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NITO

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miércoles, 24 de marzo de 2010

LAS LLAVES DE NUESTROS MAYORES

La llave de los abuelos de Charo Martínez
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Relatos de nuestros amigos.

Siempre admiré aquellas historias de nuestro pasado, en que pueblos enteros fueron obligados a dejar el suelo de sus mayores que, como único ajuar permitido, se llevaron las llaves de sus casas, con la esperanza ciega de volver algún día. Son historias desgarradoras ante tanta arbitrariedad e injusticia. Es el caso de nuestros moriscos y judíos sefarditas.

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No sé por qué, pero aunque no exista un paralelismo semejante, nuestra amiga Charo, en una mañana lluviosa en que estábamos, con un grupo de Ofecum, refugiados en “Los Toneles”, me contó una tierna historia vivida por ella de niña, que me emocionó, haciéndome recordar aquellos otros dramas:

El Relato de Charo.

Cuando tenía once años, mis padres y yo fuimos a un pueblo de Sicilia dónde ellos habían nacido. Conocí a mis abuelos maternos por primera vez. Fue una experiencia extraordinaria, ir de la gran urbe de Nueva York, donde yo había nacido, a saborear un ambiente totalmente nuevo para mí: Conocer a parientes nunca vistos antes, vivir durante tres meses en la casa donde había nacido mi madre, andar por calles tan estrechas y ver coches tan pequeños que parecían de juguete.

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Por desgracia, mi abuela murió al año siguiente así que llegue a conocerla justo a tiempo. Muchos años después, en uno de mis viajes a Sicilia, vi una llave grande de hierro. Le pregunté a mi tía, su hija, si ésta era la llave que yo recordaba haber visto en las manos de mi abuela abrir esa puerta de madera de su casa. Me dijo que sí. Le pregunté si podía quedarme con la llave porque tenía mucho significado para mí. Me dijo que no. A continuación le dije que de todas los nietos, yo había conocido a la abuela por muy poco tiempo. Guardaría la llave como oro en paño. Mi tía se lo pensó otra vez y me entregó la llave en la mano. Le dí un montón de besos y abrazos y hasta hoy la llave ocupa un sitio especial en mi casa y en mi corazón como recuerdo de la casa de mis abuelos.

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Charo Martínez.

( Rosalie Cangelosi)

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miércoles, 17 de marzo de 2010

PERAS AL VINO TINTO


Poema de las peras en vino.

Con medio litro de tinto

y un kilo de ricas peras,

suele hacer mi amigo

unas cosas más que buenas.

(Es éste un postre exquisito,

es un postre de primera.)

Debe tomarse bien frío,

por eso se recomienda

que antes de ser servido

lleve un rato en la nevera.

Estos exquisitos versos (por lo dulces), tomados del blog “Alcázar de Venus”, me recuerdan una feliz velada celebrada en el “Califato de Jun”, donde el anfitrión nos obsequió a los postres con este sencillo, pero sin igual, plato.

Este es un postre clásico, ligero y delicioso. Merece la pena, desde luego, usar un tinto de cierta calidad y con cuerpo, ya que es la salsa en la que coceremos la fruta. Pero, para asombro nuestro, su autor, nos confesó haber usado el más humilde de los tintos de mesa que tenía a mano.

Normalmente se aromatizan con vainilla o canela y cáscara de cítricos, pero podemos aportar un toque exótico añadiendo unas vainas de anís estrellado y cardamomo, por ejemplo, o unos clavos de olor.

Ingredientes para 4 personas.

4 peras no muy maduras, 125 gr. azúcar, media botella de vino tinto con cuerpo, una cucharada de zumo de limón, la piel de una naranja o limón, un sobre de azúcar vainillado, pizca de canela molida, 2 clavos, anís estrellado (opcional) y cardamomo (opcional).

peras-vino [Resolución de Escritorio] Mariconada opcional

Elaboración.

Pela las peras, que deben ser maduras pero firmes, para que aguanten la cocción. Quedan mejor si se dejan los rabos o pedúnculos.

Prepara en una cazuela de fondo grueso, del tamaño justo para que quepan las peras, un almíbar calentando el azúcar hasta que se derrita, sin caramelizarse. Añade en este punto el zumo de limón, la corteza de naranja y las especias.

Remueve unos segundos, riega con el vino tinto. Coloca las peras peladas en el jarabe y deja cocer, tapado, 30 minutos a fuego lento, o hasta que las peras queden muy tiernas. Comprueba la cocción insertando una brocheta o cuchillo fino, que debe penetrar fácilmente hasta el corazón.

-Deja enfriar en el mismo almíbar.

-Tiempo de preparación: 10 minutos.

-Tiempo de cocción: 35 minutos.

-Dificultad: Fácil.

Tiempo de preparación: 10 minutos.

-Tiempo de cocción: 35 minutos.

-Dificultad: Fácil.

Degustación, consejos.

Guarda en frío, con su jarabe, hasta el momento de servir. Sirve esta receta de peras al vino tinto en un plato de postre, regando con su salsa de vino y especias pasada por un colador o chino. Para rizar el rizo, nosotros, las acompañamos con chupito de “Pedro Ximénez”.

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NITO

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martes, 16 de marzo de 2010

EL EMBOVEDADO DEL RIO DARRO


Las obras de cubrir el río Darro a su paso por la ciudad de Granada duraron muchos años y transformaron radicalmente el aspecto de la ciudad.
Lo que para los viajeros románticos era una fuente de ensoñaciones, se transformaba para la visión de las distintas corporaciones municipales de Granada en motivo de repugnancia, rechazo, incomodidad y preocupación.
Repugnancia ante la existencia de un foco insalubre y de malos olores en el centro de la urbe por los constantes vertidos realizados al río por los talleres de curtidos y tintes. Rechazo ante el demérito que, para el ornato público de una ciudad que aspiraba a convertirse en moderna y burguesa, suponía el mantenimiento de unas construcciones consideradas deformes y ruinosas. Incomodidad para el desenvolvimiento del tránsito interno obstaculizado por la presencia del río y preocupación por el peligro que periódicamente suponían para la ciudad las crecidas del río.
Hubo un acontecimiento que aceleró enormemente la idea de cubrir el Darro y fueron unas terribles inundaciones acaecidas el 28 de junio de 1.835 al formarse un dique en el puente de Santa Ana por los arrastres de las casas ruinosas que hizo que el río se desbordara causando muchos daños en la parte baja de la ciudad, simultáneamente se produce otro acontecimiento que también influirá en la necesidad de cubrir el río y es el traslado del Ayuntamiento de la Madraza a convento del Carmen.
En el año 1836 se realiza el primer proyecto de cubrir el río entre los puentes de la Paja y del Álamo conocida como Ribera de Curtidores por el arquitecto Francisco Contreras pero han de pasar casi dos décadas, hasta 1854 para que el proyecto se reactive definitivamente, después de destacar otras opciones como la de desviar el río por un nuevo cauce de cerca de un kilómetro por encima de la ciudad y que atravesaba el collado de los Arquillos, en Jesús del Valle y llevar las aguas del Darro al Genil sin pasar por la ciudad proyecto hecho en 1837 por el ingeniero Manuel María Chavarri.
Las obras definitivas de embovedado del Darro , y la consiguiente formación de la calle Reyes Católicos, se iniciaron en 1854, durante la alcaldía de Mariano Zayas de la Vega.
El primer tramo en ser embovedado fue el comprendido entre del Puente de la Paja y la zona del Carmen según el proyecto de Antonio León y Lara que conllevó la apertura de las calles San Sebastián, hoy Salamanca y la del Príncipe.
El siguiente tramo fue el comprendido entre la Plaza del Carmen y el puente del Carbón según proyecto de Juan Pugnaire y se concluyó en 1858.
Hubo que esperar varios años para continuar con el siguiente tramo el comprendido entre los puentes del Carbón y el de San Francisco obra de José maría Mellado en 1867 y se terminó en 1877.
En 1878 de amplia el embovedado de Plaza Nueva hasta el puente de Santa Ana y se terminó en 1880.
El tramo siguiente se inició en 1880 y se empezó en Plaza Nueva hasta llegar al puente de san Francisco y lo realizó Cecilio Díaz de Losada terminándose en 1882.
En el patio del Ayuntamiento de Granada hay una estela en la que se lee: "La ciudad de Granada costeó estas obras de embovedado del río Darro. Las que se iniciaron en el año de 1854 y finalizaron en 1884".
Por último el tramo que quedaba descubierto, del puente de Castañeda hasta la desembocadura en el Genil se hicieron de 1936 al 1938 ya en plena Guerra Civil.
Embovedado (sepia)
Bibliografía:
"Colección Granada en tus manos", del periódico Ideal. Volumen 4 Centro Histórico I. Autores José Manuel Gómez-Moreno Calera, José Policarpo Ruiz Cabrera y Ricardo Anguita Cantero.
Antonio Montufo Gutiérrez