sábado, 27 de febrero de 2021

SARGENTO AURELIO DAZA ROJAS: HONOR Y GLORIA

El final de una derrota

"Sufrir, vivir y morir en Igueriben"

EL DESASTRE

Igueriben fue una posición contigua a la de Annual, durante la Guerra del Rif. Fue ocupada por las tropas españolas el 7 de junio de 1921 y quedó defendida con 355 hombres al mando del comandante Francisco Mingo Portillo del Regimiento de Infantería Ceriñola n.º 42. Posteriormente fue sustituido en el mando por el comandante Julio Benítez Benítez, del mismo regimiento, que había defendido con anterioridad la posición de Sidi Dris. 

Durante el desastre de Annual, Igueriben fue atacado y cercado por las cabilas rifeñas lideradas por Abd el-Krim y su hermano Mhamed. Su defensa fue imposible ante la abrumadora fuerza de los sitiadores y la falta de agua, munición y suministros. Finalmente los defensores españoles que quedaban vivos debieron abandonar sus posiciones e intentaron retirarse hacia Annual, muriendo la mayor parte de la guarnición.

Asedio a la posición

La fortificación en sí era deficiente, compuesta por sacos terreros y únicamente dos hileras de alambre de espino que, además, estaba situada muy cerca de los parapetos debido a que casi toda la posición estaba rodeada de acusadas pendientes. Por otra parte carecía de una vía de acceso adecuada, era una senda para animales muy tortuosa con abundantes barrancos, y con la fuente de agua más próxima (aguada) a más de cuatro kilómetros. 

Los ataques contra Igueriben empezaron a intensificarse a partir del 14 de julio, y ya el día 17 se les agotó el agua por lo que se vieron obligados a machacar patatas y chuparlas. El líquido de los botes de tomate y pimiento lo reservaban para los heridos. Al acabarse todo recurrieron sucesivamente a la colonia, la tinta y por fin a los propios orines mezclados con azúcar. 


Convoy de aprovisionamiento hacia una de las posiciones

El día 21 se intentó socorrer la posición con una columna de 3000 hombres, pero el convoy de ayuda quedó estancado muy cerca de la misma, con 152 bajas en 2 horas. A las cuatro de la tarde de ese mismo día se repartieron los últimos veinte cartuchos que quedaban para cada hombre, se incendiaron las tiendas y se inutilizó el material artillero, después se inició la salida que fue masacrada ante la misma puerta. 

De los defensores sólo lograron sobrevivir un oficial (el teniente Luis Casado y Escudero herido en la defensa y capturado in situ) y once soldados, de los cuales cuatro murieron al llegar a Annual, se dice que debido a tomar excesiva cantidad de agua por la sed extrema que padecieron, lo que les provocó convulsiones. El Tte. Casado y cuatro soldados fueron hechos prisioneros durante año y medio. El comandante, Julio Benítez Benítez (*) y el capitán, Federico de la Paz Orduña obtendrían la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por el heroísmo mostrado durante la defensa. 

¡Resistiendo hasta morir...!

UNA LÁPIDA AL SARGENTO DAZA

Homenaje al héroe de Igueriben en su pueblo natal.

"El pasado domingo, cinco años después de la tragedia, tuvo lugar en el pintoresco pueblo de Asquerosa (que así se llamaba antiguamente a Valderrubio), el acto de descubrir una lápida en la casa donde nació el heroico Sargento Aurelio Daza Rojas, muerto gloriosamente en la posición de Igueriben el año de 1921.

El modesto pero sentido homenaje, tuvo la virtud de congregar en cariñosa ofrenda al vecindario de Asquerosa y a numerosos vecinos de los pueblos próximos. Fue una fiesta de amor a la memoria del héroe, en la que estuvieron espiritualmente unidos todos los paisanos y amigos del que ofreció su vida a la patria con la generosa abnegación de los mártires.

Frente a la casa donde nació el heroico Sargento, congregáronse las autoridades y un una gran muchedumbre.


Para asistir al homenaje marcharon desde Granada en automóvil el padre del glorioso soldado, nuestro querido amigo Don José Daza; el médico Don Manuel Ibáñez Campoy, el abogado Don Antonio Mesa Vallejo, Don Manuel López Cuervo, Don Francisco Guerrero, nuestro compañero “León Ferrán” y nuestro director Señor Ruiz Carnero.

De Pinos Puente asistieron: el alcalde Don Diego Recio López; los concejales Don Julio Jiménez Moleón, Don José Mesa Martínez y Don Juan Flores Pérez; el secretario de aquel ayuntamiento José Fernández Molina y el oficial del mismo Don José María Ávila López; el juez municipal Don Antonio Vallejo Sánchez y los propietarios Don José Jiménez Moleón y Don Antonio Sánchez Mesa.

De Fuente Vaqueros, el cura párroco Don Enrique López Morcillo; el maestro nacional  (que fue maestro del Sargento Daza), Don Luis Martínez Suárez y el primer teniente de alcalde Don Manuel Rodríguez.

De Asquerosa, el alcalde pedáneo Don Alejandro Roldán Benavides, el cura párroco Don Cristóbal López Toro y el vecindario en masa".

Vista aérea de los restos de la posición de Igueriben

EL ACTO DE HOMENAJE.-  LOS DISCURSOS.

Congregada la concurrencia frente a la casa del heroico militar e iniciado el acto con unas palabras del alcalde de Pinos, el secretario Sr. Fernández Molina leyó unas cuartillas, dando cuenta del acuerdo del ayuntamiento de tributar el homenaje y enalteciendo la memoria del heroico hijo de Asquerosa. A continuación se leyó la siguiente carta de Don Luis Casado Escudero, único oficial superviviente de Igueriben, que no pudo asistir al acto por hallarse enfermo:

“Señoras, Señores:

Siempre fue propósito de mi alma prestar mi personal asistencia a este acto o en que un pueblo, haciendo honor a su hidalga condición, va a rendir el fervoroso tributo de su admiración y de su cariño a la memoria de aquel de sus hijos que, al ofrendar su vida a la mayor gloria de su patria, supo dar honra y prez a este noble solar que fue su cuna; pero el deber, más fuerte que el deseo, priva a mi espíritu de esa satisfacción, de la íntima y cordial satisfacción de verse entre vosotros, de convivir con vosotros en esa obra en la que el viril aliento de un hondo y arraigado patrio mismo flota en la serenidad de vuestras almas a las que va unido con los recios vínculos del amor fraterno el recuerdo del héroe y el nombre del mártir del deber.

Pero mi ausencia personal viene a suplirla estas cuartillas, que son rendido saludo para este vecindario honrado y laborioso a la vez que fervorosa adhesión a este homenaje que tan alto habla de la grandeza espiritual de este pueblo.

Recordad: Allá sobre la hosca aridez de un ingente peñasco, un puñado de soldados de España defendíamos con la ruda y salvaje embestida de las hordas rifeñas el sublime tesoro del honor patrio. Entre aquella minúscula falange, Daza, el admirable y admirado Sargento Daza, destacaba su gallarda figura de luchador de recio temple y de hombre humanitario, que bajo la égida de una de las más hermosas virtudes, la caridad dio constantes pruebas de la bondad de su gran corazón.


Fragmento del cuadro de Ferrer-Dalmau: "Las levas heroicas de Igueriben"

Yo le vi entre el trágico horror de aquel cuadro de muerte, prodigar el consuelo de sus palabras, los cuidados de sus consuelos a los que, abatidos por el plomo enemigo, caían para no levantarse más. Yo admiré sus incontables rasgos de abnegación y de bravura en aquellos momentos en los que el peligro ponía en riesgo inminente la seguridad de la posición y la vida de sus defensores. Y supe, finalmente, de su arrojo sublime en el doloroso instante en el cual, bajo el peso abrumador del imposible, nos vimos forzados a abandonar Igueriben, que fue tanto como abandonar un pedazo de nuestras almas… ¡Imborrables momentos aquellos!

El Sargento Daza, el compañero de sinsabores, el que con nosotros vivió todo el dolor de aquellos días, sereno y altivo, con ese desprecio de la vida de los que saben del Santo cumplimiento del deber, formó su mermada sección y al frente de ella, cara la muerte, luchó hasta caer bendecido por la patria y santificado por la gloria.

Este fue Daza, éste fue el valiente muchacho cuya memoria hoy perpetuáis en esta placa que habla de su gloria, que debe ser legítimo orgullo vuestro.

¡Benditos los hombres que como él proceden y enaltecidos sean los pueblos que como éste, acogiendo con tanto cariño la idea que yo les apuntara, han sabido dar la tan brillante y patriótica forma!

Y para poner un digno broche a este acto tan altamente patriótico, pronunciamos aquellas palabras que como suprema oración, gritó el heroico Daza al caer para siempre: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Ejército!

Y vivan, Señores, los pueblos que, como éste, saben honrarse honrando a sus hijos”.

Después, el cura de Asquerosa pronunció un elocuente discurso. Exaltó la memoria del Sargento Daza, enalteció los ideales de patria y religión y aconsejó a los niños que recojan las nobles enseñanzas de estos altos ejemplos de cristianismo y de patriotismo. Fue aplaudido entusiásticamente.

Seguidamente habló el abogado granadino Sr. Mesa Vallejo, el cual, en términos elocuentes, que fueron ovacionados por la muchedumbre, cantó el heroísmo del defensor de Igueriben y ensalzó el espíritu de las mujeres españolas.

 Lápida en la casa natal del Sargento Daza

LA LÁPIDA

Cuando terminó de hablar el Sr. Mesa Vallejo, se procedió al descubrimiento de la lápida. El momento fue emocionante. La banda de música de Pinos Puente, que asistía al acto, tocó la Marcha Real, y la multitud prorrumpió en vivas a España y al Sargento Daza, en medio del mayor entusiasmo.

La lápida contiene la siguiente inscripción:

“En esta casa nació el heroico Sargento del Ejército Español

 Aurelio Daza Rojas, que el año 1921 murió gloriosamente

 en Igueriben (África), defendiendo la Patria”

El Ayuntamiento le dedica este recuerdo.

Año de 1926.

 

FINAL DEL ACTO

El acto terminó con la lectura de las siguientes cuartillas de don José Daza, por nuestro compañero León Ferrán:

<<Señores: Momentos son estos tristísimos para mí, muy tristes sí, porque traen a mi memoria el recuerdo de mi perdido hijo, pero son también de gozo y alegría, por la nueva vida espiritual, que ha alcanzado, aquel mártir del deber y de la caridad, engendrado en buena hora para que su heroica muerte sirva de ejemplo y de estímulo a cuantos luchan por la Patria y por la humanidad; a cuantos aman a nuestra España: En una palabra, a todos los que nos honramos en cobijarnos bajo nuestra invicta bandera roja y gualda.

Acabáis de rendir un sentido homenaje al que fue sargento de infantería Aurelio Daza, sustraído a la vida en la nefasta posición de Igueriben el año 1921, donde su valor, su brillante comportamiento, su férrea disciplina y su sublime calidad, pusieron tan alto el nombre del soldado español, como lo escribieron los héroes de Ceriñola, de Pavía, de Almanza de las Navas de Bailén, y los marinos de Lepanto.

No tenía el sargento Daza en Julio de 1921, más tesoro que ofrendar a la patria que su vida. No poseía más caudal que su sangre generosa, y ésta la dio espontánea, noble y generosamente en el altar sagrado de la patria, cerrando sus ojos a la luz de sol, con esa sonrisa fría y desdeñosa que sólo Dios concede a los héroes.

Nada pensaba decir en estos sagrados instantes; mi situación y mi circunstancia de padre me lo vedaban, pero hay algo en el fondo del alma que ha hecho palpitar lo solemne del momento, y lleno de emoción, rebozando el corazón de lágrimas amargas, balbuceo más que digo... ¡Gracias señores, por el homenaje que habéis rendido, a la memoria de mi pobre hijo, víctima del deber cumplido! Gracias a todos, a las autoridades, a la prensa, palanca enorme del progreso; al teniente Casado Escudero, autor de esta idea; a los amigos, a todos, en fin.

Permitid que un anciano y dolorido padre os exprese su reconocimiento y su afecto>>.

Después de estas palabras, que fueron escuchadas con emoción, se dio por terminado el acto.


Sidi-Dris desde Igueriben

EPÍLOGO.-

El próximo 21 de Julio de 2021 se cumplirá el primer centenario del desastre Annual y Monte Arruit. Estamos seguros que el pueblo de Valderrubio, orgulloso y agradecido, volverá a colocar  una corona de laurel en la lápida que recuerda al heroico sargento Aurelio Daza Rojas.

 Libro de Don Luis Casado Escudero, único oficial superviviente de Igueriben,

“Muere la tarde; la luz crepuscular adquiere un tono de un rojo intenso que transmite a las vecinas montañas, como si la naturaleza presagiara el triste fin que la fatalidad nos tenía reservado”. (Palabras del Teniente Casado)

 

NITO

 

BIBLIOGRAFÍA.-

El Defensor de Granada de 27 abril de 1926

El Faro de Melilla

BLOG: desastredeannual.blogspot.com

 ABC


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado señor NITO: Nada conocía de esta parte de la Historia reciente de nuestra España Colonial en Marruecos hasta que casualmente leí su artículo de `IGUERIBEN NO SE RINDE´. Nadie se molestó en enseñárnosla a los jóvenes y menos jóvenes. A raíz de su nuevo artículo `SARGENTO DAZA` y otras lecturas posteriores he quedado vivamente impresionado por esa parte de nuestra historia.
Yo suelo pasar los veranos en Nador, a 90 km de Igueriben: Si las condiciones políticas y sanitarias lo permiten, pienso llegarme este verano y depositar (muy discretamente) entre las venerables piedras del parapeto, si aún existen, (pues me han dicho los habitantes que está todo muy arrasado), un pequeño ramito de laurel atado con un lazo con la bandera nacional en honor de tanto mártir…
Un saludo cordial.
Manu Pastor

Nito dijo...


Amable lector: ¡Si te digo que me has conmovido, me quedaría corto, muy corto…!
Gracias por tu bello gesto. Si acaso consiguieras tu propósito, te rogaría una foto.
Un abrazo.