domingo, 30 de agosto de 2015

JUN Y LA LEYENDA DE LA LOZA DORADA




 “Su piel deslumbra sus ojos como si fuera
un jardín donde los junquillos
se abren ante las anémonas;
mezcla de blanco y amarillo intenso
como plata que corre entre medias del oro”

IBN ZAMRAK (Fiesta del “Mawlid”)


Aunque el secreto de la loza dorada ya fuera desvelado por La Murga (véase nuestra entrada del miércoles 30 de Abril de 2014: El secreto de la loza dorada),  hoy queremos traer de nuevo el tema, pero presentándolo como candorosa y simpática leyenda granadina. A ello nos da pie la nueva entrega de “Leyendas de nuestros pueblos” de José Manuel Fernández Martín.

Foto Ayuntamiento de Jun

Asentada  al borde de las últimas y suaves estribaciones montañosas que descienden desde Alfacar a la Vega de Granada, Jun atesora  bellos paisajes con muy importantes raíces históricas, donde existe una gran tradición artesanal al barro y a la cerámica.


Señorío del Gran Capitán, fue el único pueblo de España en presentar alegaciones a la Constitución de 1812 y también fue el primero en hacer uso de las nuevas tecnologías informáticas como un servicio municipal.
Pueblo donde, todavía hoy, un Morquí (de la acequia Morquí) es el tiempo de riego, dividido en dos mitades, de sol a sol o de puesta de sol a amanecer y palabras como Desagelo, siguen teniendo significado en el ritual de la extracción de la arcilla, es normal que aquí se halle el Pabellón de las Artes de Miguel Ruiz. Aquí, en este mágico lugar, se exponen las réplicas de los famosos “Vasos de la Alhambra”.


Cuenta la leyenda…
El día estaba señalado, el Sultán cumpliría con el ritual de recompensar el trabajo artesano que más le gustase de todos cuantos le presentaran el día de su cumpleaños. En tradición que ese día todos los maestros de las distintas artes de la ciudad mostraron al Sultán su buen hacer, reflejado en un trabajo excepcional, así pasarían a pertenecer a la élite de artistas escogidos para trabajar y la ciudad palatina de la Alhambra, sueño de cualquier maestro artesano. De ahí que durante un año entero trabajaron en la obra maestra, volcando toda su sabiduría y conocimiento en cada una de las distintas disciplinas de las Bellas Artes.
Cada artesano tenía en su taller aprendices y ayudantes que bajo su dirección, establecía la mejor forma para trabajar la madera, orfebrería, yeso, taracea, dibujo, cerámica y otras muchas más que eran el orgullo de la artesanía mazarí.


Abdul había nacido en el seno de una casta de alfareros de Jun, dedicados más a la elaboración de ladrillos para la construcción que a las artes plásticas; sus incursiones en la cerámica habían sido con más pena que gloria, con trabajos artesanos de mediocre factura, botijos, cazos, orzas, candiles y alguna que otra vajilla para las familias del pueblo. Este era el legado que Abdul había heredado de sus antepasados, pero él tenía otras inquietudes que su abuelo materno, Kaler, incansable viajero, supo descubrir.


Era kaler un hombre de mundo que después de recorrérselo en su juventud, se instaló en Jun donde le apodaron “el alquimista” por su pasión por los experimentos y exploración, sobre todo de los materiales a través del fuego. En él, encontraba Abdul el soporte para investigar nuevas formas de cocer la excelente arcilla que se extraía del suelo de Jun.
Su Padre siempre le echaba en cara lo poco que se dedicaba al negocio familiar, mientras pasaba horas y horas en la casa de su abuelo perdiendo el tiempo en experimentos que no conducían a ninguna parte. Pero él aprendió de ese misterioso viajero la transmutación de la materia, cómo hacer de un trozo de barro algo sublime y místico, de formas, dibujos y colores nunca antes realizadas y así surgió la pieza que este año el hijo del alfarero de Jun iba a presentar al Sultán, un plato con filigranas vegetales, geométricos y apabullantes con unos colores nunca antes vistos.

La mañana abrió radiante y el bullicio en la explanada de la Alhambra fue creciendo con la llegada de cada maestro, con su cohorte de aprendices para exponer su trabajo al Sultán. Uno tras otro fueron mostrando sus obras en los distintos campos, mientras que el Sultán se congratulaba de la excelente labor de los artesanos nazaríes. Llegó la hora de Abdul que, acompañado de su abuelo Kaler, se presentó ante el monarca.
-¿Y tú jovenzuelo, que puedes ofrecerme, sin cohorte de aprendices, ni maestro  que te avale?
-Sólo puedo ofrecerte, mi señor, este humilde plato. -Dijo Abdul mientras lo desenvolvía con mucho primor de un paño de lino blanco. Todos los allí congregados se rieron del ofrecimiento.
-¿Todo un año para hacer un plato?-dijo uno- ¡Muchacho, por lo menos haber traído la vajilla completa! –soltó otro mientras todos reían de la ocurrencia.
Pero cuando Abdul, sacó el plato todos callaron y el sultán desde su real lugar le hizo señas para que se acercara y ver detenidamente la cerámica. Sus ojos se abrieron de par en par cuando lo tomó en sus manos; las extrañas filigranas y los colores eran de una belleza sublime, el azul cobalto y los reflejos dorados de la pieza dejaron mundos a todos.


¡Cómo había podido hacer aquel muchacho una pieza tan exquisita!El interés del sultán por aquella pieza levantó las envidias de los maestros alfareros que, aliados con un corrupto consejero del Sultán, sugirieron que aquella pieza no era obra del muchacho y que fuera castigado por su engaño, pero fue el abuelo quien habló esta vez:
Mi señor, yo puedo dar fe del trabajo del muchacho y si mis canas no son suficiente garantía, hacer que vuelva a fabricar otro para probar su inocencia.
El viejo Sultán miró al anciano y vio en él la humildad y honor de quien ha conocido los secretos del mundo.
-No hace falta, me fio de tu palabra, anciano.
Pero el consejero, espoleado por el dinero de los envidiosos alfareros, volvió a la carga contra el pobre Abdul.
-Mi señor, mi señor, ¿no prohíbe nuestra religión que se ponga oro en la mesa del creyente?... ¿Y no es oro lo que ese plato reluce o es que me engañan mis ojos? -Observando detenidamente el plato.
-¡Esto es una mofa y sacrilegio a nuestra fe, que Alá me destierre si eso que reluce no es oro! …¿Hemos de consentir tal infamia?
El revuelo que se formó fue tal que la guardia personal del sultán tuvo que intervenir para aplacar los ánimos. -Sí es cierto lo que dice mi consejero, vas a estar muchos años encadenado, extrayendo el oro del Cerro del Sol.
El abuelo volvió a intervenir:
-Si el consejero está tan seguro de ello, sólo nos queda por demostrar que mi nieto es leal al sultán y a la fe de Alá. Sólo una prueba podría salvar su destino.
¿Y qué sugieres, viejo? -Escupió el consejero.
-Sólo queda romper el plato y comprobar qué hay en su interior.
Fue el propio sultán el que puso reparos a la propuesta del abuelo, pues no deseaba destruir una pieza tan bella, pero no quedaba otro remedio para discernir la inocencia o culpabilidad del muchacho. La expectación que se había creado en torno al asunto crecía por momentos. De repente, el sultán se levantó y de un movimiento enérgico estrelló la pieza cerámica contra el suelo, rompiéndolo en siete trozos; después mandó llamar a su orfebre privado para el que examinará el material. El informe fue rotundo: “Allí no había ni una pizca del precioso metal, sólo barro con una pigmentación especial y cocido de forma distinta para sacar los bellos reflejos dorados. Es una fórmula desconocida, pero no es oro lo que reluce en la cerámica”.

El sultán fulminó a su consejero con la mirada; este intentó escabullirse pero la orden del monarca fue tajante:
-¡No será Alá el que te destierre, sino yo, pues en este mismo momento me he quedado sin la pieza de exquisita belleza, pero también de un consejero de mal agüero…! -¡Guardias, poned a es zángano en las puertas del reino y si vuelve por aquí no tengáis piedad con él…!

 -Si su majestad me permite. –Dijo Kaler, -Si se  ha perdido una pieza bella, no perdamos también unas buenas manos para trabajar; si vuestra majestad lo considera oportuno, este sabelotodo debería de trabajar en la extracción de oro de su excelencia, así aprenderá a pensar antes de rebuznar.
-Veo que también eres un buen consejero, abuelo, te ofrezco la vacante que queda libre en mi corte y con respecto al muchacho que hizo posible esta maravilla de cerámica, tengo grandes planes para él, los dos trabajaréis en la Alhambra.
Y cogiendo a Abdul del brazo, como si de un buen amigo se tratara, se retiraron hacia el patio de los Leones mientras el Sultán le comentaba:
-Tengo una idea que quisiera que la hicieras realidad sobre un gran jarrón con dos gacelas mirándose que…

Y así, la leyenda del secreto de la Loza Dorada quedó para siempre guardada en el corazón de Abdul y de sus descendientes, que dejaron en su legado
verdaderas joyas de cerámica, como son los “Vasos de la Alhambra”.
Por eso amigo lector, recuerda que: “No es oro todo lo que reluce”.

La recuperación de esta técnica ancestral, debida a Miguel Ruiz Jiménez, 
es digna de todo encomio y única en el mundo.



NITO



lunes, 29 de junio de 2015

EL ALCÁZAR GENIL, PALACIO DEL DUQUE DE GOR


La estación Alcázar Genil, nuevo punto turístico.-

Precisamente durante esta última semana el Ayuntamiento hace visitables los restos de la alberca almohade, que albergó una naumaquia en el siglo XIII y que era un espacio destinado a recrear batallas navales a escala casi real para distracción de los reyes, con una interpretación o musealización de la época y el contexto urbano y agrícola en que se construyó el palacete de Alcázar Genil, del que formaba parte la alberca de riego encontrada en las excavaciones.

La futura estación del metro que hoy visitamos.

La visita se realiza sobre una pasarela de cristal que permite la completa visualización de los restos encontrados, recorrido que estará apoyado por una aplicación móvil de descarga gratuita, con contenidos explicativos del contexto histórico, así como una audioguía narrada en inglés y en español.

El proyecto ofrece también, en el vestíbulo de la estación, una recreación virtual de gran formato del conjunto histórico del Alcázar Genil, mostrando una interpretación del edificio medieval, el morabito de San Sebastián y el gran albercón almohade completo. En este espacio el público podrá ampliar la información en un tótem táctil.

En los cimientos del puente sobre el Genil. El metro pasará por debajo del río.

Historia del Alcázar Genil.-

Nos cuenta el cronista de la ciudad Juan Bustos que al embajador de la Serenísima República de Venecia cerca del Emperador Carlos V, Andrea Navagiero, que estuvo en Granada entre mayo y diciembre 1526, le debemos esta breve y admirable mención del Alcázar Genil: “Pasado el puente, y mucho más a la izquierda que los otros palacios de la ciudad, existe uno, conservado en mucha parte, con un bello jardín y bastantes mirtos, que se llama el huerto de Reina, lugar también delicioso”.
 Mucho antes —lo que confirma la mayor antigüedad del edificio— el poeta musulmán Ibn Zamrak también había expresado en sus versos la admiración que producían el bello recinto y sus jardines, por los que gustaba pasear el mismísimo Rey de la Alhambra.

Maqueta del Alcázar y el albercón. (www.tallermaquetas.com)

La histórica y placentera finca a la entrada del camino de Armilla, había sido propiedad de la madre del último soberano nazarí de Granada. Los parajes circundantes abundaban en vergeles de recreo parecidos. Luego, con la conquista cristiana, la antigua familia reinante había perdido o puesto en venta sus anteriores pertenencias.
 Entre ellas este Alcázar Genil, que fue enajenado a un opulento judio, quien, tiempo después, se desprendería también de la propiedad. Sus nuevos dueños serían los antecesores del duque de Gor, quienes, a la postre y ya en tiempos cercanos, llevaron a cabo en el antiguo palacio restauraciones. El arquitecto conservador de Alhambra, Rafael Contreras, el autor de esta restauración del primitivo Alcázar Genil, por encargo del duque de Gor.

No hace tantos años, el panorama era este.

Pero no fue esta la única reforma del histórico edificio. “Sufrió una torpe restauración posterior en la que se sustituyó por losas de mármol su pavimento de ladrillo y piezas triangulares y cuadradas, vidriadas en azul y blanco y se le añadió un templete ante la puerta de entrada”, dice Gallego Burín.
A esa época, sin duda, corresponde la postal en blanco y negro que ilustra este comentario. El Alcázar Genil fue durante tiempo “palacio de verano» de los duques de Gor.


Al final, los duques también habían vendido el viejo Alcázar Genil a la familia Sánchez Montes. Marino Antequera refería en su libro «Unos días en Granada»: “En la huerta que rodea al Alcázar se han conservado hasta hace poco importantes restos: dos albercas de argamasa, una cuadrada y enorme y la otra redonda”. Muchos granadinos recordarán este escenario antes de que los destrozara el trazado del Camino de Ronda.


La mayor de aquellas albercas se aseguraba que, en la antigüedad, había servido para juegos navales. Quién sabe si desde la torre del viejo Alcázar, que fue de los elementos originales de la primitiva construcción a salvo de las  sucesivas reformas, la sultana madre de Boabdil se entretuvo alguna vez con los juegos del gran estanque, buscando alejar de su imaginación los trágicos presentimientos  del infausto final de su hijo y de su dinastía.

La maqueta: El Alcázar en las manos


NITO


jueves, 11 de junio de 2015

ROMANCE AZUL


ROMANCE AZUL

(1)
Azul, como el mar azul,
azul cielo, azules olas,
el aire sopla en el mar,
cae la nieve en la montaña.
Con la sombra de tus ojos
ella sueña en su ventana,
azul lirio, flor azul.
Bajo la luna plateada,
su luz la envuelve, la mira
y ella no puede mirarla.

(2)
Azul, como el mar azul.
Sigue la noche estrellada
con millones de luceros
que se pierden al alba.
Los árboles hablan al viento
cuando pasa por sus ramas
y el camino se ilumina
con estrellitas de escarcha.
¿Y ella? –Ella sigue en su ventana
azul como el mar azul,
soñando en su agua amarga.

(3)
¡Ay! Mi barquito que boga.
¡Ay! Compañero del alma.
No me abandones ahora
que no veré la mañana,
que la estrella que me guía
se ha perdido en tu mesana.
(4)
Azul, como el mar azul,
azul, viene la alborada,
negros nubarrones surgen.
¡Qué negros presagios cantan!
Ya te hundes tú y mi cuerpo.
Ya nunca volverás a casa.
Ha luchado toda la noche
el mar azul con mi alma.

(5)
Azul, como el mar azul.
Hace tiempo se fue en barco.
Mar azul, en cielo azul,
una mañana temprano
vi marcharse a mi amor
y aquí le sigo esperando.
Azul, como el mar azul,
Azul, viene la alborada
azul en su manto azul,
azul morado de mortaja.


ENCARNITA LABELLA MONTES






martes, 26 de mayo de 2015

HISTORIA DEL AEROPUERTO GRANADINO



Los tímidos comienzos de la aviación comercial

No estaba España para muchos vuelos, entre la falta de medios, aislamiento internacional y la contienda mundial. Por eso fue necesario esperar al 4 de mayo de 1946 para que se estableciera la línea directa de Madrid a Nueva York. Iberia quiso hacerlo solemnemente, con un cuatrimotor Súper Constellation recién comprado, pero “dificultades de última hora” lo hicieron imposible y el estupendo “Estrella de Madrid” tuvo que ser sustituido por un Douglas DC-9 de compañía americana TWA. En octubre del mismo 1946, Manolete viaja en avión a México, vía Lisboa, y al despegar de Barajas pudo ver el ruedo de las Ventas, donde se celebraba una novillada. Y el torero cordobés, que por cierto iba acompañado por su novia Lupe Sino, pensó que «el toro que lidié en la corrida de Beneficencia pudo lanzarme hasta la altura donde volaba el avión». Por cierto ¿saben cómo voló Manolete a México? Pues con Aero-Guest, una línea privada mexicana que se anunciaba como «la única compañía directa a México sin necesidad de cambiar de avión, en un vuelo de placer por la ruta del sol». La tal ruta incluía las escalas obligatorias en Lisboa, Azores, Bermuda, Miami y ¡por fin! México. Pero eso sí: era la «ruta del habla española».

Un delfín volador: El Super Constellation

El intento de CANA 
Comenzamos hoy con la interminable historia de nuestro aeropuerto. Nos vamos a ceñir a la década de los cuarenta que supuso todo un calvario para nuestra aviación comercial. Primero la CANA, luego Aviaco y finalmente la Gibraltar Aiswaiys. Fueron nuestro primeros intentos.
Granada se incorpora a la aviación comercial con un sigilo impropio de tan trascendente fecha.
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El Miles "Gémini" de C.A.N.A.

La prensa local no recoge la menor noticia hasta que el 27 de febrero de 1947 aparece un anuncio (pagado, por supuesto) para avisar en un tono oficialista absolutamente inadecuado, que la Compañía Auxiliar de Navegación Aérea, CANA, empieza a volar a Madrid desde el aeropuerto militar de Armilla. La espartana nota, digna de figurar entre los diez peores anuncios del siglo XX, dice así:
Se pone en conocimiento del público que hoy, día 27, saldrá de esta capital, con destino a Madrid, el primer avión de esta compañía, habiendo en disposición de los señores que lo deseen, plazas para el mismo. Para informes y reservas de plazas en Molygar, Gran Vía 18.

La parquedad informativa y lo tardío del anuncio ante un acontecimiento tan importante augura el poco éxito de CANA. Y muy pronto los vuelos fueron suspendidos, coincidiendo casualmente con la expulsión de España de la OACI (Organización Aviación Civil  Internacional) ya que el organismo aéreo mundial no podía reconocer a nuestro país hasta que España no formara parte de la ONU. La expulsión de España duró tres años, hasta 1950.

El Miles Aerovant de C.A.N.A

El intento de Aviaco
El fracaso de CANA hace que la recién fundada Aviaco se haga cargo del servicio, que fue reinaugurado el 15 de febrero de 1949. Los vuelos serán los martes a las 2:00 p.m. para Madrid y los miércoles, a las 12:20 para Sevilla. Los aparatos son Bristol ingleses, con capacidad para 32 pasajeros, y los precios están por las nubes, como los aviones: 358,10 pesetas a Madrid y 205,55 a Sevilla. Aviaco aguantó hasta  otoño. Se hicieron 23 vuelos a Madrid y 33 a Sevilla, hasta que la Compañía dijo adiós a Granada. La falta de acondicionamiento de  Armilla fue fundamental para este nuevo fracaso. Y las humildes peticiones de las autoridades locales tienen su contestación oficial por boca del general Vicente Roa, director general de Aeropuertos, ya que «el aeropuerto militar de Armilla, abierto al tráfico civil, tiene pista suficiente para un gran tráfico aéreo». Y, como no figura en los planes urgentes del gobierno, «es la ciudad la que debe  promover la construcción de los servicios necesarios; si Granada demuestra interés el gobierno responderá»…

El Bristol 170 Mk.31 de Aviaco

Intento gibraltareño
Dicen que Dios aprieta pero no ahoga. Por eso, un año después del parón de Aviaco, el 1 de octubre de 1950 viene a Granada Mr. Nalder, director de la Gibraltar Airways, para invitar a una copa en el Alhambra Palace y anunciar que el día 3 se inician los vuelos regulares Gibraltar-Málaga-Granada, tres días a la semana y con duración de vuelo de una hora y 40 minutos. Son aviones bimotor Oregón con 7 plazas y el precio del viaje a Gibraltar será de 280 pesetas, incluido el traslado hasta el aeropuerto que facilita Molygar S.L. desde sus locales de la Gran Vía. En el primer vuelo hubo casi lleno: 6 turistas británicos. El segundo nos trajo seis agentes de viaje, al cabo de un mes continuaba el servicio y ahí acaban mis investigaciones sobre esta nueva aventura aérea comercial en Granada.

En noviembre de 1950 la agencia Logos comunica el interés de Iberia por crear una línea regular Granada-Madrid, pero será necesario una tensa espera de cuatro años para que se haga realidad. Mientras tanto la batalla local por un aeropuerto digno en Granada ha iniciado. Durará exactamente 22 años.

El legendario Bristol 170

BIBLIOGRAFÍA.- "Granada: un siglo de anécdotas" de José Luis Entrala.

NITO

miércoles, 6 de mayo de 2015

LA PLAZA DE LAS TRES CRUCES DE ARMILLA



Más que un monumento, las Tres Cruces, son una fuente de leyendas en Armilla. No existe ningún dato sobre el origen de ellas que yo sepa. Las Tres Cruces están ahí desde muy antiguo. Siempre las conocimos...
Lo paradójico es que las Tres Cruces pertenecen al Arzobispado (algo debían de saber) y no al Ayuntamiento. Aunque ¿qué más da a quienes pertenezcan?: Ellas son del afecto y la devoción de todo un pueblo y ellas son las depositarias de varias dichas leyendas…

De todas ellas, la que más impacta a propios y extraños, es que el Cristo crucificado, en la antigüedad, sus pies no se encontraban separados, como hoy los podemos apreciar, sino juntos y uno encima del otro y atravesados por un solo clavo. Pero que en la Guerra Civil hizo un milagro, y desde entonces tomó la escultura la nueva forma que todos conocemos. Es curioso que muchos vecinos mayores conocen la historia y la creen, pero no recuerdan haber visto a Cristo con los pies juntos y atravesados por un clavo.

“Armilla es uno de esos pueblos que han crecido hasta juntarse con Granada siendo algunas veces difícil de saber dónde acaba y donde empieza la ciudad, pero no por ello ha dejado de ser un pueblo con una personalidad propia y una historia fascinante.
Cuentan los más viejos de Armilla que el lugar llamado de las Tres Cruces ha existido desde la conquista de Granada, no sabiendo explicar por qué esas tres cruces  de piedra están ubicadas allí ni a qué se debe su construcción, ni quien fue su autor, pero si se sabe de una leyenda.
Cuando el veinte de julio de 1936 entraron en Armilla los nacionales, casi todos los militantes republicanos huyeron del pueblo, abandonado así a sus familias y todo lo que tenían, unos temiendo represalias por sus ideologías políticas, otros por temor a ser detenidos y fusilados…


Cuando Armilla era todo vega y algún caserío.

Amén de otros hechos que ellos habían protagonizado anteriormente. El caso es que Enrique era un ideólogo acérrimo del partido comunista y cuando llegó la hora de salir por pies del pueblo, aguardó hasta última hora ya que estaba muy enamorado de su novia Juana y estaban a punto de casarse cuando sus planes se fueron al traste al estallar la guerra.
  
Lo cierto es que llegaba la hora de partir y después de haberse despedido de su novia, Enrique salió de su casa siendo aún de noche, antes del amanecer, filtrándose a través del portal trasero el que se adentraba en el corral de otro vecino de la calle Málaga.

Este conocido morador estaba perdidamente enamorado de Juana y sabía que Enrique era comunista de toda la vida así que cuando estalló la guerra y el frente nacional se hizo de Granada, dedujo que Enrique intentaría escapar en cuanto la ocasión se lo permitiera. Así que en el silencio de la noche cuando oyó el cerrojo de la puerta vecina, saltó de la cama y pensó que era la oportunidad de su vida para denunciarlo y tener vía libre para cortejar a Juana sin obstáculo alguno.

Después de seguirlo a pie durante un buen rato vio como se paraba en la plaza de las tres cruces, seguramente allí seria el punto de contacto para recogerlo y llevarlo a lugar seguro.

Conociendo como creía el punto de encuentro entre los militares "rojos", fue a denunciarlo a la junta de gobierno del pueblo aprovechando el momento, antes de que pudiera escapar.

Enrique ajeno a lo que tramaba su malvado vecino, estaba confiado esperando un coche Ford de pedales que le condujera hasta Almería y una vez desde ahí organizaría la salida también de Juana para reunirse con él.

Mientras hacía tiempo esperando el coche que lo llevaría lejos de allí, distraídamente observó las tres cruces de la bella plaza  y pensó en los tiempos que él como otros niños de Armilla habían jugado a mil y una aventura entre sus moles de piedra escondiéndose y refugiándose de los ficticios ataques de bandos opuestos que se organizaban entre ellos, ironías de la vida pensó.
Aquellos días eran de tranquilidad entre vecinos que en algunas ocasiones y aprovechando el buen tiempo practicaban la sana afición de encontrarse al pie de las cruces para contarse sus cosas.

Pasados algunos años y ya de mayor, fue en una de esas verbenas de los pueblos que los vecinos de Armilla organizaban al lado de las cruces donde conoció a Juana y se enamoro perdidamente de ella.

Enrique recordaba como aquel lugar había sido mudo testigo de sus encuentros de media tarde con su novia. ¡Cuántas palabras de amor había escuchado el Cristo de Piedra! ¡Cuántas promesas de enamorados se habían jurado sobre los pies del Cristo crucificado atravesados por el clavo de la incomprensión humana!

Aquel lugar le traía recuerdos dulces y cálidos en esa mañana fría de Enero de 1936, el coche se retrasaba y los nervios empezaron hacer mella en su espíritu y aunque no había amanecido todavía, había algo en el ambiente que le hacía recelar de esa aparente calma y apoyándose entre las cruces se lió un cigarro y así hizo la espera más llevadera.

Aunque él pertenecía al partido comunista, nunca había participado en ninguna de las reyertas que sus compañeros habían perpetrado contra la iglesia católica, el era más del diálogo y la tolerancia antes que de la violencia.


 Los quintos de 1945 entre las Tres Cruces. Archivo Pepe Morenilla.

Se encontraba sumido en sus pensamientos cuando vio aparecer por la carretera de Granada dos faros de un vehículo que se aproximaba muy despacio. En un primer momento quiso plantarse en medio de la carretera, pero después lo pensó mejor y decidió esconderse detrás del Cristo de Piedra y observar las maniobras del vehículo. No tardo mucho en comprobar cómo un Citroën C-7 paraba frente a él y se bajaban tres hombres, uno de ellos su vecino Juan dirigiéndose directamente hacia las tres cruces de piedra. Rápidamente, se escondió como pudo detrás de una de las cruces...pero no había mucho donde parapetarse.

- ¡Eh, tú, sal de ahí!-Le espeto uno de los uniformados.

A Enrique se le heló la sangre y se quedo paralizado de miedo- ¿Es que no me has oído?-Volvió a decirle el soldado. Mientras tanto su vecino como una cucaracha se escondía detrás de otro soldado. Lentamente Enrique salió de la Cruz de piedra y se puso delante de esta.¿Qué   ocurre? -Pregunto con un leve hilo de voz.

-¿Que qué ocurre…? -¡Tú sabrás, lo que haces aquí a estas horas! -Le respondieron.

-Yo solo estaba fumando un cigarrillo.

El otro soldado le preguntó a Juan que lo tenía detrás.

-¿Es este el que tú dices?

-¡Si, si, si...! ¡Este es el asqueroso comunista! -Gritó Juan.

-Así que tú eres comunista... ¿Y qué haces aquí entre cruces?

-Yo solo estaba rezando al Cristo de Piedra, antes de ir a trabajar.

-¡No os dejéis engañar... es un rojo ateo...!  -¡Es más fácil que el Cristo se desclave un pie de la cruz a creer que tú seas cristiano!

Enrique pensó que estaba perdido y que su vecino lo había delatado... Los soldados apuntaron los fusiles hacia la cabeza de Enrique encañonándole mientras uno de ellos decía....
-¡De esta no te salva ni Dios!

Enrique sintió el fin de sus días y entornando los ojos y como le había enseñado su madre se encomendó a la Virgen María y a su hijo Jesús. Extraño pensamiento para un comunista, pero hay situaciones donde lo más profundo del alma se agarra como una tabla de salvación a las creencias que nuestros padres nos enseñaron y mientras rezaba esperando el tiro de gracia, un silencio profundo y cerrado inundó aquella escena... El tiempo se petrificó y cuando abrió los ojos vio a sus verdugos de rodillas y mirando fijamente al Cristo de piedra que tenía detrás de él.

Juan con la cara desencajada salió corriendo como si lo persiguiera un demonio y nunca más volvió a verlo... se giró para ver lo que los soldados observaban tan detenidamente, y el también cayó de rodillas viendo al Cristo de Piedra que había soltado unos de sus pies graníticos y lo había puesto junto al otro, desenclavándolo.

Desde entonces nunca ha faltado un ramo de flores frescas en las Tres Cruces de piedra de Armilla”.



Nota.- Este relato esta tomado de  José Manuel Fernández Martín, de su libro "Las Leyendas de Nuestros Pueblos"



 NITO

martes, 14 de abril de 2015

LA CASA NAZARÍ DE ZAFRA


 


Poco se conoce  de la casa durante el periodo islámico, pero si se sabe cuál fue el período en que fue construida la vivienda principal de una familia importante. Más tarde fue adquirida  por Don Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, y su esposa. El matrimonio otorgó un testamento en 1507 en el que expresó su deseo de que se fundara un convento de monjas. En 1527 Don Fernando de Zafra, hijo de Don Hernando, entregó oficialmente la casa al convento. La forma original de la casa no fue modificada a través de los años, salvo cambios menores tales como el cierre de la entrada original y la apertura de una nueva entrada que permitía el acceso al complejo monástico vecino. En 1931 todo el convento fue declarado histórico y artístico por el Gobierno.


Ya por 1946 la casa se había  deteriorado en general y la Municipalidad de Granada, decidió comprarla con el objeto de evitar su ruina y destrucción. Después de adquirir la casa el Ayuntamiento llevo a cabo una serie de trabajos de consolidación y restauración en 1963, 1966 y 1982. El fin de todas estas intervenciones era consolidar la estructura y restaurarla de acuerdo con la forma original del edificio. Lamentablemente, no todos los resultados fueron muy logrados y en algunos casos se hizo necesario realizar trabajos adicionales para corregir los errores cometidos.
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El edificio está situado alrededor de un patio rectangular de 383 metros cuadrados de superficie. Existen dos pórticos en los costados más estrechos del patio y cada uno tiene dos columnas  de mármol y capiteles cúbicos que sostienen  tres arcos decorados con cal al estilo tradicional de la época. Sobre los arcos se extienden dos galerías. La primera ostenta  detalles decorativos de gran interés, algunos de los cuales han sido retirados y expuestos en el museo de la Alhambra. La segunda galería tiene una vista magnífica de la Alhambra.


 En medio del patio, a nivel de la planta baja, se encuentra un estanque rectangular con dos urnas de mármol, una de las cuales ha sido retirada y también puede verse en el museo de la Alhambra. Se conservan aún restos de pinturas e inscripciones de la época Nazarí en algunos de los cielosrrasos de las galerías y cámaras internas. En la fachada posterior del edificio, que domina la Portería de la Concepción de la calle Zafra, pueden apreciarse detalles de adorno realizados en estuco, que revisten gran interés histórico y artístico.


Las intenciones que se tenían antes de emprenderse los últimos trabajos de restauración eran restablecer en lo posible la forma de la estructura original y realizar investigaciones para determinar las diversas transformaciones que había sufrido el edificio durante su existencia. El restablecimiento de la estructura original fue llevada a cabo sin eliminar los restos de construcción posterior si ésta era representativa de un determinado período  y contribuía al enriquecimiento cultural e histórico de la casa. Por medio de la investigación fue posible analizar el edificio de forma crítica. Siguiendo las diversas etapas históricas de su desarrollo.
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Desde el punto de vista estructural el estado de conservación era satisfactorio en 1987, debido en gran medida a los trabajos de consolidación realizados después de 1963. Había sin embargo indicios de deterioro que podían tener consecuencias graves si no se tomaban medidas preventivas. Además no era posible concebir ninguna utilidad para el edificio debido a su estado y sobre todo en vista de los problemas causados por la humedad y la falta tanto de carpintería apropiada como de maquinarias  mecánicas y eléctricas. La casa había sido perjudicada en cierto grado por los trabajos de restauración anteriores, algunas de las cuales habían afectado su estructura.


El objetivo de algunas modificaciones realizadas en tiempos anteriores e incluso durante la época islámica misma era difícil de comprender y ello dificultó la determinación del trazado original de la casa. Además de estos problemas de naturaleza arqueológica, el edificio presentaba problemas estructurales y deterioro físico.


Desde el punto de vista estructural, se insinuaba el peligro solamente en el pórtico norte del patio, donde las dos columnas  se habían apartado de la posición vertical y una de ellas se había hundido casi veinte centímetros. Se hizo necesario liberar a estas columnas del peso que soportaban. Exigían una pronta atención también los techos y los problemas  surgidos por la humedad que infiltraba las paredes desde el nivel del suelo (este aspecto del problema se había agravado debido a que cuando se llevaron a cabo trabajos anteriores se había tomado la iniciativa perjudicial de revestir las paredes con cemento).


La última restauración, de la que se hizo cargo la Municipalidad  de Granada en colaboración con el Fondo de Cultura Aga Khan, fue llevada a cabo aplicando los métodos tecnológicos más avanzados  disponibles en ese momento. El equipo de restauración tenía objetivos claros y no se limitó a restaurar la casa sino también a transformar el edificio de acuerdo con las exigencias del nuevo uso que se haría del mismo. El proyecto del Centro Artístico de Estudios Históricos de Granada y su Reino necesitaba espacio para crear una biblioteca con salas de lectura, una secretaría con despacho para el director y una sala de reuniones con cabida para diez personas. Todos ellos han sido construidos en el primer piso, utilizándose la planta baja para los acontecimientos públicos tales como las exposiciones y congresos.


Al llevar a cabo la restauración actual, que duró unos dos años y fue acabada a principios de 1991, se hicieron grandes esfuerzos para no modificar la estructura del edificio o su carácter cuando se colocaron las instalaciones y servicios modernos. La casa de Zafra ha sido renovada de tal forma que sigue siendo un monumento histórico pero al mismo tiempo una institución accesible y vital.
Don Antonio Almagro Gorbea estuvo a cargo de los trabajos de restauración en nombre del Fondo Aga Khan de Cultura.
    
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 NITO