sábado, 4 de agosto de 2012

PEDALEAR MATA



SOBRE LA BICI
La cultura de la bici en las ciudades sigue siendo, en general, un quiero y no puedo. En nuestra luminosa ciudad de los cármenes no habría de ser menos y estamos  -como en tantas otras cosas- a la cola de España : Faltaría más…
Es un slogan de modernidad pero luego, ni hay arcenes en condiciones, ni los coches respetan al ciclista. Faltan ciudadanos que tomen como propio el slogan “La ciudad para los peatones, ciclistas y otros medios no contaminantes de transporte”.

Y bien que lo siento, como nostálgico bicicletero. Pero es lo que hay y lo que la ciudadanía demanda…
Además hay otra cuestión que hace al simpático biciclo un artefacto receloso, aún dentro del círculo de sus propios simpatizantes: ¿Sabías que el pedalear mata…? Vamos a explicarnos mejor. ¡ No vayamos a pollillas…!


PEDALEAR MATA

Pedalear mata. Un poco pero mata. Alguien se ha empeñado en elaborar una estadística curiosa: “Al ir en bici, sobre todo en las ciudades, se exponen más los pulmones a los óxidos de nitrógeno, al ozono o al CO que emanan de los apestosos tubos de escape y se pierden, en consecuencia, entre 8 y 40 días de vida. A eso hay que sumarle entre 5 y 9 días por la menor protección en caso de un accidente”.
“En contrapartida, al hacer ejercicio regularmente se alarga la existencia entre 90 y 420 días. Si jugamos con las cifras y, si restamos las medias de todos los datos, sale que, a la larga, usar la bici de manera regular, hace que vivamos siete meses y cuatro días más. ¡El tiempo de un viaje iniciático por el Continente Euroasiático, vamos!”.


La sociedad posmoderna es sedentaria. Si a eso añadimos la tele y las bebidas carbonatadas, ya tenemos un cóctel mortífero para la salud pública; un estudio realizado en Nueva Zelanda concluía que la isla se ahorraría 200 millones de dólares anuales en gasto sanitario si el 5 por ciento de los automovilistas se pasasen a la bicicleta. Coca-cola, sándwich prefabricado y tele, pueden acabar siendo sinónimo de merienda y de obesidad. Si nó que se lo digan a los 72 millones de obesos de Estados Unidos. Si a esto le añades el coche la cosa puede acabar en mórbida.


Ir al trabajo en transporte público implica realizar una media de 51 minutos de ejercicio leve al día. Ir en coche, solo 8, explica Francesca Racioppi, directora del Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud de la OMS.
Tiene sentido: Entre escaleras, esperas, mini paseos por los andenes y traqueteo, el metro tiene un punto de tabla del Holyday Gym. El coche tiene más que ver con el sillón-ball y la bici es una clase de step con hora de funky. Menos cuando es cuesta abajo que entonces es como hacer pilates.


Cuando alguien me pregunta si practico deporte, contesto que no. “Pero voy en bici”, matizo rápidamente. La conclusión es: Sí...! -Parece que el concepto ejercicio implica camiseta ancha, pantalones de chándal y máquinas. “Coma bien, haga ejercicio y relájese. Ese eslogan médico ha sido fatal para las ciudades y sus ciudadanos”, asegura Enrique Jacoby, experto en salud pública y promotor de Ciudades activas, ciudades saludables. “Asociar el ejercicio únicamente al deporte es un gran error”, continúa.
Para llevar una vida saludable no hay que pasar por la pista de pádel o echarse a correr al parque. Se puede aprovechar el trasiego diario para incorporar movimiento a la rutina.

Así como la OMS lucha contra las enfermedades contagiosas, también se preocupa por las no contagiosas. Y, contra el sedentarismo y la obesidad, la bici es una medida muy efectiva y barata. Mucha gente teme usar la bici en las grandes urbes.
- ¡Seguridad!
- ¡Peligro...!, -Alegan.
- ¡Deberían tenerle más miedo a su sofá…!



NITO

domingo, 29 de julio de 2012

MI VELACHERO DEL SIGLO XIX



"Si ambas luces de un vapor,
por la proa has avistado,
debes caer a estribor,
dejando ver tu encarnado".


Todos los niños, cuando fantasean con aventuras marinas, sueñan con un galeón o barco fantástico que llene sus juegos. Con el paso del tiempo, y ayudados por las lecturas de Salgari, Stevenson o de Julio Verne, estos sueños mudaban a rápidas fragatas o maniobrables goletas.

En mi caso particular alguién se saltó este aserto. Si hay un barco velero que marcara mi niñez diría –sin lugar a dudas- que fue el velachero. Pero no un velachero cualquiera: ¡Había de ser un Velachero del S. XIX…!
Y todo por mor de mi padre, gran fabulador y aventurero mental, que llenó mi mundo infantil con tales enredos.
Un día me obsequió con un tosco "velachero" (¡?!), hecho por él durante aquellos aburridos e interminables servicios de guardia en la Base de Hidros de Atalayón (Nador), tallado en un bloque de corcho proveniente de un viejo salvavidas, provisto de un solo mástil con una vela de un trozo de camisa vieja sobre la que escribió con boli rojo el enigmático nombre de “Jafamet”. Por supuesto que el engendro parecía más un pecio de náufrago que  a un verdadero velachero, del que ni mi padre ni yo, teníamos idea. Con el tiempo, y en sucesivos modelos mejorados, su aspecto se asemejaba más a una tartana levantina. 

Ese mismo día fuimos a botarlo a La Mar Chica de Melilla. No se portó bien en la primera prueba de mar: Lanzado desde el pequeño malecón, se atravesaba al viento y volcaba con facilidad. Poco a poco lo fuimos mejorando hasta conseguir que no volcara, para lo que fue preciso dotarlo de una antiestética quilla lastrada con plomo. Luego vino lo del timón “automático” de viento o artimón y mi berrinche y lloriquera, pues “aquello” se parecía más a una mariposa que a un velero, hasta que comprendí que con aquella veleta, mi Jafamet mantenía el rumbo prefijado y tan veloz, que ganaba la orilla opuesta antes que yo llegara corriendo a ella. ¿Se imaginan a un niño de cuatro o cinco años manejando tales términos y técnicas marineras…?


Luego vendrían otros velacheros más perfeccionados estéticamente y más navegables, pero siempre bajo la atenta dirección de mi padre.
Durante las “necesarias horas de taller” para mejorarlo y arreglar averías, después de hechos los deberes y mientras venía la cena, mi padre nos relataba las aventuras de “Jafamet”, temible joven pirata berberisco, con su rápido “velachero”. Mi progenitor tuvo que poner a prueba su paciencia ante el chaparrón de preguntas que le caían todos los días. Pero para que se sepa: “Jafamet” era un pirarta bueno, que ayudaba a los necesitados y no como aquel otro “perro yaur” de Abul-Seif de mis pesadillas.

Acuarela de la Tartana levantina "Rafael Verdera"

Cuando me emancipé de “su astillero”, (ya en aguas del Mar Menor), me construí uno con una penca de palmera, material formidable que se dejaba modelar casi con las manos y con una flotabilidad total en el que, por primera vez, utilicé para las velas el plástico: Ya no importaban los rociones del agua…
Dibujo del Velachero "Cap de Pera" matricula de Palma

Derivado del vinco genovés, el velachero era uno de los más espectaculares entre todos los navíos tradicionales que navegaban a vela por el Mediterráneo. La elevada popa y la curvatura de su casco eran similares al jabeque argelino, en tanto que el velamen y los aparejos resultaba una evidente combinación de los tipos mediterráneos y del norte de Europa. El mástil de proa cargaba tres velas cuadras con sus vergas, así como un foque, un petifoque y un trinquete unidos a un largo bauprés. El mástil de la mayor y el de mesana aparejaban las tradicionales velas latinas del Mediterráneo. Muy veloz, fácil de manejar, y con una respetable capacidad de carga, lo hacían imbatible al competir en el precio de los fletes con otros navíos.
Plano del Velachero de la casa Constructo

En el Mediterráneo hubo una gran variedad de veleros, siendo muy difícil sintetizarlos, sobre todo si se tiene en cuenta las variedades de tipos en la zona oriental. Sin embargo en líneas generales, puede decirse que los veleros medievales fueron sustituidos primeramente por los jabeques. Luego aparecieron los pingues, bombardas y polacras, que perduraron hasta el S. XIX. El jabeque en particular, con sus dos o tres palos y velas latinas, fue un descendiente directo de la galera y alcanzó gran difusión en el mediterráneo central y occidental. Con su elevada velocidad y facilidad de maniobra, no sólo servía como nave de carga sino también de guerra, y de hecho era el tipo usado por los corsarios y piratas berberiscos en sus correrías por las costas cristianas.
Otro tipo de nave mediterránea era el pingue, y, por antonomasia, el pingue genovés. Este velero tenía una popa muy elevada, aparejo muy particular: Trinquete con tres o cuatro velas cuadras, mientras que en los palos mayor y mesana largaba velas latinas.
A finales del XVII aparecieron el falucho, con dos palos y aparejo latino, y la tartana, con un solo palo dispuesto en candela. Una variante de todos estos tipos fue el laúd, que todavía subsiste en algunos lugares. Todos estos tipos citados formaron la marina de cabotaje del Mediterráneo, y en general eran naves muy ligeras y veloces, muchas de las cuales fueron armadas en corso contra los ingleses durante las guerras napoleónicas.
Pues bien, imaginemos un pingue genovés, pero algo más pequeño y evolucionado en las modernas técnicas veleras del siglo XIX y estaremos ante mi velachero: El velachero de mis sueños y el que reproduje a escala, en cuanto pude hacerme de unos modestos planos.
NITO

jueves, 19 de julio de 2012

A JEAN NOËL IN MEMORIAM




“ET IN ARCADIA EGO”
Vendôme (Francia), 17 de Julio de 2012
Hoy, 17 de Julio, muy temprano, te fuiste para siempre, mi querido Jean Noël, despacio, en silencio, discretamente, como discreta había sido siempre tu vida y tus actos.
Ahora nos corresponde a nosotros, tus amigos, tratar de llenar el inmenso hueco que dejas en nuestras almas.
Y lo llenaremos con el recuerdo del hombre más bueno, gentil y generoso que jamás he conocido. Anfitrión espléndido. Enamorado de Granada, a la que acudías siempre que podías.
Pero yo me quedaré, con tu imagen paseando por el Albaicín granadino, detectando olores sabores y enfoques. Sobre todo, con tu mirada incrédula de niño grande ante lo que se te mostraba, paladeando los placeres sencillos de la vida, sibarita, viajero sin fronteras... Descansa en paz murguero excelso, descansa en paz amigo del alma.

“ Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y tu infortunio
y siento más tu muerte que mi vida…”
(Miguel Hernández –1936-



NITO
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sábado, 14 de julio de 2012

LA TORRE DE PLAYA GALERA



Google Earth lo ve así
Este verano visitamos y estudiamos este simbólico fortín, que se sumará a la serie de los ya aquí tratados: “Vigías de la costa”, de 17 Nov. de 2009 y “Castillo de la Herradura” de 19 de Junio de 2011, todos pertenecientes a la línea costera de defensa granadina y que tenemos (puesto que de guerrear hablamos), casi a tiro de piedra.

Del modelo propuesto hoy, existen en nuestra costa dos ejemplares casi idénticos, y en la costa almeriense y malagueña, otros tantos.

La torre de defensa de Galera, también conocida como Torre del Conde de Guadiana, se encuentra en el término de Almuñécar, en la provincia de Granada, en la zona llamada Taramay, en la punta de Jesús, al lado de la playa del Tesorillo. Su enlace a poniente, en el sistema defensivo, ahora es la Torre de Velilla, debido a la desaparición de la Torre del Granizo, y a levante con la Torre de los Diablos. Se accede a ella en el punto kilométrico 333 de la nacional 340.



Historia

No se sabe el año de construcción pero se adivina que fue a partir de 1764. Su función era la de defender con fuego rasante el puerto y las calas adyacentes de levante y la playa de poniente hasta la punta de Velilla. Llegó a tener dos cañones que se llevaron los ingleses, aliados de España en la guerra contra los franceses. Su guarnición era de 1 cabo de torres y tres torreros. Nunca llegó a tener artilleros, además de los torreros. Por último desde 1839 fue ocupada por los carabineros para sus misiones.



Descripción:

Es una torre de planta clásica de herradura o pezuña de las que en nuestro litoral tenemos algunos ejemplares. La parte delantera es semicircular. Las alas se prolongan hacia atrás uniéndose por medio de una cortina. Es un modelo de torre que se repitió en muchos sitios a partir de 1764, tanto en sus dimensiones como en su estructura. Presenta dos pisos y una plataforma con parapeto. El acceso a la torre se realizaba por medio de una escala de cuerda, a través de una puerta ventana que está a seis metros de altura, situada en la parte derecha de la zona trasera. La entrada está protegida por dos aspilleros. De aquí se bajaba a la sala principal por una escalera. La sala inferior era más pequeña y no tenia ventanas al exterior, la iluminación le venía del hueco de la bóveda.

Grabado del S. XVI, con Castell y Sierra de Lújar al fondo

Materiales:

Está hecha de mampostería de piedra caliza y mortero de cal. El ladrillo aparece en las esquinas y en las jambas de las ventanas.

Toda la construcción es en talud, con un parapeto marcado por una cornisa de ladrillo.

Durante el S. XX se le abrieron huecos para convertirla en vivienda, ya que se trata de una propiedad privada.


El informe Bucarelli, de 1762 aconsejaba su construcción: “De Almuñécar al castillo de Salobreña es todo terreno quebrado, de difícil acceso, sería conveniente no obstante construir una torre en la ensenada de de la Galera capaz de dos cañones de a veinticuatro, porque tiene fondo y abrigo de levante y poniente, donde se acogen muchas embarcaciones, y donde han sido no pocas veces sorprendidas”.

Por tratarse de una fortificación militar moderna notamos que sigue los tres principios básicos de Vitrubio: “Firmitas, utilitas y venustas”, es decir, sólido, útil y bello…



NITO

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sábado, 7 de julio de 2012

LOS AVIONES DE SIERRA NEVADA

La Aisa
Leyendo el libro de de Michel Lozares Sánchez, “Los aviones de Sierra Nevada”, he descubierto el lado más oculto de Sierra Nevada:
En Sierra Nevada, la Yabal Sulary (Monte del Sol) como la denominaban los árabes, los restos de una docena de aeronaves militares y civiles se encuentran entremezclados con las rocas metamórficas que forman esta cadena montañosa, que se precia de tener entre sus cimas el relieve más alto de la Península Ibérica, el Pico Mulhacén, con 3.478 metros. Aviones deportivos y de entrenamiento, aviones de pasajeros y carga, helicópteros e incluso un bombardero, “aterrizaron” por última vez aquí, a 3.000 metros de altura. En algunos casos fueron accidentes realmente trágicos, con una elevada pérdida de vidas humanas; en otros, estos pueden tratarse, sencillamente, como de milagro.

 La Bücker Bu-131

Un rosario de aerodinos ligados a una topografía difícil y ya mítica:
La Bücker del Collado de las Sabinas; El Sparviero del Tocón de Quéntar; La Miles de Cáñar; La “Monda” de la Dehesa de los Llanos; El Skimaster del Picón de Jérez; El DC-6 de La Alcazaba; El Globemester II del Mulhacén; La Aisa de Los Peñones de San Francisco; La Aisa de Cumbres Verdes; La Bonanza de Peñamadura; El Ecureuil del Veleta; El Bell de Lenteira…
Quizás, en otro momento, me atreveré a relatar alguno de estos accidentes. Serán los más cercanos a mis propias vivencias y los que más huella me dejaron.
Se han investigado las causas de los mismos, la historia del vuelo previo al momento del accidente y los historiales de las aeronaves, se han visitado los lugares donde cayeron y se han buscado sus vestigios. Todo ello documentado hasta la saciedad.

El Savoia "Sparviero"
Estos accidentes de aviación dejaron un recuerdo grabado a fuego en la memoria de los lugareños que participaron en las tareas de rescate de las víctimas y supervivientes; hayan pasado 20, 30 ó 50 años.
Durante las décadas en las cuales tuvieron lugar los accidentes más relevantes, años 50 y 60 del siglo pasado, las labores de búsqueda y recate se realizaban a pulso, con coraje, a veces poniendo en peligro la vida misma de los que participaban en ellas y, en algunos casos, con un soporte de medios que hoy día sería sencillamente irrisorio.
Este libro no es, pues, un libro de Aviación: Es un libro de infortunios (muchas veces por imprudencias), que ligan íntimamente a los aviones con Sierra Nevada. ¡Nuestros dos amores más íntimos, qué le vamos a hacer…!
Bonanzas

NITO

sábado, 30 de junio de 2012

LAS PASADERAS DE SAN PEDRO



A San  Pedro, que era calvo,
le picaban los mosquitos,
y su madre le decía,
ponte el gorro Periquito,
que te pican los mosquitos,
con el triqui triqui tron,
una pulga y un ratón
han salido de un cajón.

-oOo-
Qué duda cabe que Las Pasaderas eran el plato fuerte del programa de fiestas del barrio de San Pedro. Pero el 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, la chiquillería esperaba con ansiedad gozosa aquel arroz tradicional, «probe pero güeno» con que eran obsequiados.
Apenas ya nadie las recuerda: Las «Pasaeras» era un juego que consistía en cruzar el cauce del río Darro sobre piedras enjabonadas o con sebo. Era como una cucaña, sólo para señoritas, se iniciaba la diversión a las siete de la mañana y otorgaban premios la Comisión de Festejos y el comercio. En 1972, último año de las «pasaeras», pusieron la fiesta a las siete de la tarde; ¡Innovadores!


El cura Bueno Pardo escribe: «El día de San Pedro va mucha gente a rezarle y mucha, mucha, muchísima a las enjabonadas pasaderas del río; a mojarse las mozuelas gentiles los zapatitos nuevos y las bordadas fimbrias de los limpios vestidos en la espuma de la corriente mansa, mientras que, atolondrada muchedumbre del masculino sexo, se entretiene en cazar «monas» por los alrededores pintorescos de las cercanas alturas»
Surroca dice que los mozos se dedican a cazar «moscas». El que tenía razón era el cura, pues los jóvenes, además de trincar mozas entre los árboles, agarraban «monas», jumeras increíbles. Afán de Ribera dedica a la Fiesta de las pasaderas más de diez páginas, en las cuales describe minuciosamente el jolgorio y su mecánica. En un momento explica: «¡Qué bulla y qué bullicio cuando alguna forastera, moza de servicio, más audaz que sus compañeras, intentaba la aventura, dando por postre un episodio de enseñanza libre de robustos cimientos y de ligas más o menos verdes o coloradas!» Al fin, todo el mundo acababa cantando lo de «A San Pedro, como era calvo, le picaban los mosquitos, y su madre le decía: Cómprate un gorro, Perico».


Hasta hace unos años se mantuvieron las pasaderas y hoy esperamos su rehabilitación, ya que se habla de «asociación de vecinos de San Pedro». Si renacen, estamos seguros que los organizadores sabrán respetar las tradiciones. La víspera de la fiesta, Los Serenillos, que tenían un quiosco al lado del Rey Chico, eran los encargados de abrir la poza y colocar los peñones para las pasaderas: eran siete, tres fijos al principio y tres, también fijos, al final, y el de en medio, que se movía. A las piedras se las untaba con jabón y sebo, con lo que resultaba muy difícil cruzar el río sin caer a la poza, incluso evitando la piedra móvil del centro. La diversión se iniciaba con el alba y los mozos esperaban el comienzo de ella tomando anís y buñuelos, aquellos que se vendían engarzados en un junco.


 En los últimos años de su celebración, con las limitaciones a que eran sometidas las jóvenes, las principales participantes, a la hora de cruzar descalzas las «pasaeras», fueron las «niñas de mal vivir». Y, entre ellas, se dice que aguantaron hasta que se extinguió la fiesta, la Puta Pelada y la Pelona de la Fuente, muy habilidosas en esquivar resbalones. Al medio día, se cercaba el paseo y se obsequiaba a los chaveas del barrio con arroz con carne. Lo preparaban los cocineros del Sacro Monte, que bajaban con toda clase de cacharros y peroles y lo servían las mozas del barrio, ataviadas con mantones de manila y peinetas. Ambiente muy de los años cuarenta.

El tradicional arroz, «probe pero güeno», se cocinaba friendo un pimiento cornicabra, que se sacaba después. En el aceite se echaban unas costillas de cerdo, que son las que dan gusto al arroz, y cuando tenía dos o tres vueltas, se le añadían el pimiento verde, el casquillo de cebolla, un par de tomates «maúros», todo ello muy bien picado. A esta fritada se le ponían dos o tres ajos, picante, perejil y pimiento seco, todo bien machacado. Después un poco de vino y azafrán y a la sartén, donde aguardaban las costillas. Se le echaba agua según la cantidad de arroz y se sazonaba. Cuando las costillas estaban «ternicas», se volcaba el arroz, pero que no fuese «muy malejo». Se apartaba «enterico» y se dejaba reposar.
Durante el día se repartía el agua del Carmen de la Fuente, transportada con borricos enjaezados.

NITO
BIBLIOGRAFÍA:
1 / “Ritual de la Cocina Albaycinera” de Mariano Cruz Romero, editada en diciembre de 1982 por Los papeles del CARRO DE SAN PEDRO (colección de monografías del Albayzín) por la editorial Azur, y en segunda edición corregida y aumentada en febrero de 2005  por Alquería de Morayma.

2/ “A orillas del Dauro” y “Fiestas populares de Granada (1885) de Antonio Afán de Ribera.
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domingo, 24 de junio de 2012

LOS AGUARDIENTES DE SAN JUAN




Allá va la ronda
de las chicas guapas;
dicen que hay bautizo
en la Plaza Larga.
Llena de confites,
la bandeja pasa,
los vasos de vino,
la sangría helada;
copas de aguardiente
que saltan las lágrimas
y para calmarse
la fresca alcarraza.
Siempre hubo gentes audaces, inteligentes y trabajadoras que en aquellos tiempos difíciles, con economías de subsistencia, le supieron sacar partido a las modestas materias primas, que la parca naturaleza les ofrecía.
Siguiendo la tradición y durante el mes de San Juan, mes misterioso y propicio donde los haya, tenía lugar la recogida de hierbas y frutos capaces de ser transformados en bebedizos, untos y demás remedios para la alegría y salud del personal.
Nuestro emblemático barrio del Albaicín, como cualquier otro barrio, contó siempre con personajes singulares, como Manolo “Mudéjar”, el vecino que más sabía de aguardientes.


Mirad lo que he encontrado en “Los Papeles del Carro de Santiago” de Mariano Cruz (Ritual de la Cocina Albaycinera), sobre dicha agua de fuego y otras costumbres a punto de desaparecer por la moda cambiante del baño en el mar, en pelota picada, al filo de la media noche y a la luz de las hogueras…

Aguardiente de nueces: Es necesario coger las nueces la víspera de San Juan, ya que entonces están en su punto. Se utilizan tres nueces sin quitarle la cáscara verde, en pedazos, por cada litro de aguardiente seco (corriente). Este lo hay en la Taberna de Manzanares, «El Descanso», porque se halla en todo lo alto de la Cuesta de la Alhacaba. Se bebe cuando está oscuro como el vino tinto. Este licor se aconseja a las mujeres que padecen trastornos menstruales y de ahí que, en el Albayzín, se dice que cuando las hembras toman este aguardiente, los hombres pueden descansar y estar más rato en las tabernas.


Aguardiente de moras: por su buen paladar se consume mucho en el Barrio. Las moras deben ser de zarzales apartados de los caminos, que son las que no cogen polvo, pues si se lavan pierden casi toda su enjundia. El aguardiente debe cubrir las moras. El licor se prepara en septiembre-octubre.


Aguardiente de hierbas: Se elabora en junio, cuando aparece la manzanilla, aunque se utilizan cuatro hierbas más, a partes iguales. Las plantas son, pues, manzanilla de la sierra, hierbabuena o hierba luisa (de los huertos y cármenes), mejorana (de por encima del Avellano o de por el cortijo de Las Monjas, en los altos de San Gabriel) y flor de malva, algo menos de la cantidad que pongamos de las otras hierbas. Estas se han de depositar en el aguardiente siguiendo el orden: primero la manzanilla y la mejorana, que sueltan pelusas; luego las otras hierbas, que harán de filtro. El aguardiente las cubrirá totalmente. Se usa como remedio para los dolores de barriga y las digestiones pesadas.


Otros aguardientes: de uva (de piel dura); de cereza (de corazón de cabrito); de pasas, pero sin despojarlas del rabo; de pepino, criándolo en la botella y cuidando que el cristal no haga de lupa y lo queme.
El día de San Juan, por la tarde, se celebraban reuniones en los huertos y cármenes para comer cerezas con pan de aceite.
A “El Mudejar” se le puede considerar el gran maestro del aguardiente, cogedor, fabricante, catador y bodeguero. ¡Cuántos días del año, en su mesa camilla, gustando y divagando de lo divino y humano!



NITO
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jueves, 14 de junio de 2012

LA SILLA DEL SR. ARZOBISPO


“Muy Reverendo en Cristo Padre Don Martín Carrillo y Aldrete, Arzobispo de Granada, de mi Consejo: He entendido que en las procesiones del día del Corpus dos criados vuestros llevan una silla detrás de vuestra persona y me ha parecido advertiros la procuréis excusar o caso que no pueda ser, la hagáis llevar apartada a un lado, de manera que no estorbe al clero de la procesión y habiéndose de sentar sea en la misma forma, dejándole descubierto y a un lado que en ello me haréis mucho placer”
(Cédula expedida por el Rey en 1649  (y ya iban dos avisos)
Con cuatro cohetes, que duraron 45 segundos, se cerró la Feria del Corpus de Granada 2012 pues las cosas, según la Concejala de Fiestas, no están para quemar pólvora del Rey.
Mal trinomio es este: Fiestas, tradición y crisis. Aunque malas rachas siempre las ha habido.
A pesar de lo antiquísimo de la procesión del Corpus granadino (pues data de los Reyes Católicos), ya a principios del s. XIX decayeron tanto las fiestas, que casi se suprimieron. Fueron los comerciantes de la ciudad los que en 1839 pidieron al Municipio que las resucitase, porque así convenía a sus intereses mercantiles.
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Es decir, que llevamos más de cinco siglos celebrándolas, siguiendo un esquema más o menos variado en el que hay muchas cosas que cambian, otras permanecen idéntica desde tiempos inmemoriales y algunas no dejan de sorprendernos por lo anecdótico.
Pensando en esto último, es decir, en la rica anécdota digna de llevar a “La Murga”, recurro a los escritos, siempre frescos y espléndidos, de César Girón y a los del erudito Miguel Garrido Atienza, rebuscando entre sus obras respectivas y preguntándome cuál sería ese detalle intimista o rara perla, que nos ha transmitido la Historia sobre el Corpus.

Me decanto, sin vacilar, por la anécdota de la Silla del Arzobispo, recogida en los libros 'Miscelánea de Granada' y en el inolvidable 'Antiguallas granadinas' de estos autores, a quien debemos un jugoso recuento de sucedidos locales, además de haber fijado los ceremoniales de las fiestas de la Toma y otras festividades municipales desde hace más de un siglo.
Se trata de un largo litigio entre el arzobispado y la Chancillería que se alargó durante todo el siglo XVII y parte del XVIII y que podríamos definir como una de esas típicas polémicas malafollescas granadinas por asuntos totalmente accesorios, dejando lo importante a un lado o sea, que de casta le viene al galgo.


Por lo que nos cuentan los cronistas, estaba prescrito que en la procesión del Corpus detrás del Arzobispo, que iba inmediatamente detrás de la custodia con un numeroso séquito, unos pajes portaran una silla, ricamente tapizada en seda roja, y otros un cojín, con el fin de que el dignatario pudiera descansar cuando el cortejo se detenía, según una costumbre muy extendida. Pero he aquí que a los representantes de la Chancillería no les hacía ninguna gracia permanecer de pie detrás del prelado sentado y rodeado de tanto acompañamiento y boato y recurrieron incontables veces ante las autoridades y hasta a los reyes, que con frecuencia dictaban unas disposiciones que no satisfacían ni a unos ni a otros. Hubo de todo en aquella larga discusión baladí: la silla fue permitida en 1604, se limitó su uso en 1607 y 1649, prohibida en 1670 y 1679; unas veces el arzobispo no asistía a la procesión por tal motivo, otras eran los dignatarios de la Chancillería los que no lo hacían. Cabe imaginarse los comentarios y discusiones que causaban esas ausencias entre los granadinos.
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En aquellos tiempos las polémicas entre las instituciones podían acabar en 'excomuniones y violencias', como dice Garrido Atienza. Fue en 1721 cuando se hizo la paz, mediante los buenos oficios del cardenal Beluga y la intervención del rey Felipe V quien, por un lado les decía al presidente y los Oidores de la cancillería que no protestaran porque sacara el arzobispo una silla en las procesiones y por otra indicaba al arzobispo que fuera discreto y llevara la silla a un lado, que prescindiera del cojín y limitara su séquito a dos capellanes y sólo se sentara en ella en el altar de Bibarrambla, para echar el incienso, eso sí, sin dar la espalda a los de la Chancillería.

Eran otros tiempos, sin duda. No sé si todavía se saca una silla detrás del arzobispo siguiendo la tradición, pero si es así, lo más probable es que nadie se siente en ella.
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NITO

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domingo, 3 de junio de 2012

EL TRÁNSITO DE VENUS


En España solo podrá observarse el final, pero distintas webs emitirán en directo un espectáculo cósmico que nunca más tendremos la oportunidad de contemplar en nuestras vidas.


Imagen del  tránsito de Venus de 2004 desde el Teide
La madrugada del miércoles, 6 de junio, se producirá un acontecimiento astronómico que nunca más tendremos oportunidad de contemplar en nuestras vidas, a menos que la medicina moderna descubra un milagro para prolongar la vida humana. Se trata del tránsito de Venus por delante del Sol, un fenómeno para el que científicos y astrónomos de todo el mundo se preparan desde hace tiempo. Solo hay una oportunidad, ya que no se repetirá hasta el año 2117.
Justo después de la medianoche del 5 al 6 de junio (hora peninsular española), el planeta Venus, visto desde la Tierra, empezará a cruzar el disco de Sol, un paseo que le llevará seis horas. El tránsito planetario solo será visible desde el hemisferio diurno terrestre y los más afortunados para la observación serán los habitantes de la costa este de Australia. En España, resultará algo más complicado. Solo se podrá contemplar el final del show a la salida del Sol desde la costa norte mediterránea y las islas Baleares, según informa el Instituto de Astrofísica de Canarias. Sin embargo, será posible seguir el tránsito en directo y sin perderse detalle a través de diferentes webs. Estas son algunas de las propuestas más interesantes:



-Proyecto GLORIA:
El proyecto europeo GLORIA (GLObal Robotic-telescopes Intelligent Array, Red Global de Telescopios Robóticos), con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias, relizará una retransmisión en directo desde Noruega, Japón y Australia. Los participantes de las expediciones realizarán comentarios en vivo, en español e inglés, durante las retransmisiones. Se realizarán tres conexiones en directo con una duración total de 70 minutos coincidiendo con los momentos más interesantes del fenómeno (entrada de Venus al disco solar, 0.04-0.34; punto medio del tránsito, 3.25-3.35; salida del disco solar, 6.25-6.56). Puedes seguirlo aquí.


-Agencia Espacial Europea (ESA):
La ESA retransmitirá el tránsito en directo desde la isla ártica de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, Noruega. Allí se encontrará el equipo de científicos de Venus Express, reunidos para discutir los últimos resultados de la misión y para contemplar el tránsito bajo el «Sol de medianoche». El Sol nunca se pone en Spitsbergen durante el mes de junio, lo que ofrece una oportunidad excepcional para observar el tránsito completo desde territorio europeo. Comenzará a las 0.04 del 6 de junio y terminará a las 6.52. Puedes seguirlo en esta web.
Venus sobre el Sol, al alcance de la mano


Vista del tránsito por proyección.
Viejos trucos en el aula: Todo vale menos mirar directamente al Sol.

-Observatorio Solar Nacional (NSO) de EE.UU.:
El NSO realizará un gran cantidad de pruebas científicas durante el tránsito y pondrá a la disposición del público imágenes en tiempo real. Utilizará telescopios de Arizona, Nuevo México, California, Hawai, Australia e India. Las imágenes estarán accesibles aquí.

-ServiAstro:
El sitio web de divulgación de la astronomía del Departamento de Astronomía y Meteorología (DAM) de la Universidad de Barcelona emitirá en directo el tránsito de Venus desde Svalbard (Noruega), a partir de las 23.50 (hora peninsular española) del día 5. Síguelo en esta dirección.
Si tienes previsto observar el evento por ti mismo, recuerda que nunca debes mirar directamente al Sol, ni siquiera con gafas oscuras, y mucho menos a través de un telescopio, ya que puede causar ceguera permanente. Los observadores deben utilizar un filtro solar, fabricado específicamente para ello, o proyectar una imagen del Sol sobre una hoja de papel blanco.

Esto es otro tránsito... de un jet sobre la Luna

¿Qué es un tránsito planetario?
Este fenómeno, que se denomina tránsito planetario, tiene lugar cuando el Sol, el planeta en cuestión (en el Sistema Solar solo los planetas interiores, Mercurio y Venus, pueden producir tránsitos) y la Tierra se alinean en ese orden, de forma que el planeta bloquea parte de la luz que nos llega del Astro Rey. El Sol, Venus y la Tierra solo se alinean en raras ocasiones, debido a que las órbitas alrededor del Sol de la Tierra y Venus están ligeramente inclinadas la una respecto a la otra. Los tránsitos de Venus se repiten a pares (con 8 años de diferencia entre ellos) y con un patrón regular de 121,5 y 105,5 años entre pares consecutivos. El último tuvo lugar en 2004 y, después de este de 2012, el siguiente no será hasta 2117.
Imaginad si el fenómeno es raro y la ocasión es única, que desde la invención del telescopio, Venus ha cruzado el disco solar tan solo en 7 ocasiones (siempre desde la perspectiva de la Tierra, claro).


NITO