miércoles, 3 de noviembre de 2010
Casa nazarí de la calle Real de la Alhambra.
jueves, 28 de octubre de 2010
CASTAÑAS, DÍA DE DIFUNTOS Y TENORIO
Autógrafo de Zorrilla –Cortesía de Cuca-
Tenía setenta y dos años (1889) cuando vino a la Granada para ser coronado como el primer poeta de España. (Había tenido que pedir prestadas dos mil pts. para el viaje). No había sido fácil convencerle para que aceptara el homenaje, “glorioso atropello, ostentosa apoteosis, contra la cual protesto, porque no ha de hacerse a nadie hasta después de su muerte, cuando ya la posteridad haya sancionado su derecho a la glorificación”.
Carta de invitación del Liceo de Granada. –Cortesía de Cuca-
Pero se celebraron los agasajos dispuestos por los organizadores en honor del lírico autor de bellísimos versos dedicados a Granada: Entrada triunfal en la ciudad, velada solemne en el palacio de Carlos V, donde fue coronado por el duque de Rivas en representación de la reina regente. Fiesta apoteósica en el Carmen de los Mártires, donde se hospedaba el poeta, que protestaba en vano ante tantas aclamaciones y entusiasmos. “Ni es para mis años -decía modestamente el autor del “Tenorio”-, ni para mí escasa y desengañada vanidad”.
Zorrilla moriría cuatro años después, en la misma precaria situación económica que le había sido propia toda su vida. La gloria popular saboreada en Granada había acabado por hacer mella en éste escritor admirable, hombre de enorme sencillez. Sólo así se explica que, en sus últimos tiempos, cuando determinado sastre le apremiaba con una factura de la hechura de un frac, el poeta, acaso en el único asomo de altanería de su vida, respondiera olímpico: “¡Pero cómo! ¿No se da usted, por bien pagado sólo con saber que su frac fue el que llevé en Granada el día de mi coronación?”
.La malafollá granaina, si hemos de creer al ínclito Francisco Izquierdo, nos depara una suculenta y poco conocida anécdota sobre la impostura de los organizadores y plateros implicados en el evento: Don José estimaba el obsequio como tesoro inapreciable que, al final de su vida y agobiado por la necesidad extrema, decidió vender la diadema para salir de apuros, pero el joyero, después de un examen superficial, se la devolvió compungido porque apenas valía seis reales, ya que era de latón sobredorado. La decepción, por haber conservado la viruta de hojalata como oro en paño, pudo acabar con la musa y la vida de autor del Tenorio.
NITO
jueves, 21 de octubre de 2010
ALJIBE DE TRILLO -Agua regalada-
Grabado de “La Ilustración Española y Americana”
He aquí una foto que pocos granadinos han visto
He aquí una foto que pocos granadinos han visto: En la ciudad de Aix- en- Provence, situada al sur de Francia, con motivo del 30 aniversario de su hermanamiento con Granada, se va a celebrar una exposición de fotos de nuestra capital y especialmente del Albayzín, del fotógrafo Arturo Cerdá (1844 – 1921), con el título “Regardes Croises. Grenade / Aix–en-Provence”. Esta muestra, con fotos solo del barrio, ya se exhibió en el año 2006 en la sede del Aljibe del Rey, organizada por la Fundación Albayzín.
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El Aljibe de Trillo
Entre los aljibes públicos granadinos de otro tiempo, el llamado aljibe de Trillo, en la confluencia de la cuesta y la calle de ese nombre, en el viejo Albaicín, fue siempre uno de los más populares.
En épocas lejanas, el conjunto de estos aljibes se había bastado y sobrado para proveer de agua potable a la ciudad. Bosque Maurel, en su “Geografía Urbana escribía : “La red de conducción y distribución, que partiendo de las del Darro y Aynadamar, se distribuía por un complejo sistema de aljibes, permitiendo no sólo el riego de los jardines domésticos sino el mismo consumo familiar, era la admiración de propios y extraños en el siglo XV”. De entonces los bellos y evocadores nombres de muchos aljibes: del Rey, de la vieja, de la Gitana, de la Lluvia o del Agua Dulce…
¿Qué méritos tendría el tal Don Trillo, aparte de ser Caballero Veinticuatro y Comendador, que vivió por este lugar, para que dieran su nombre a calle y aljibe, en esta “pintoresca encrucijada en el corazón de la Alcazaba –describía Julio Belza-, que, desgraciadamente, empieza a desfigurarse”?
En 1915, el aljibe y su más cercano entorno, presentaban este pintoresco espectro que nos da conocer este cliché. Enormemente sugestivo el típico rincón albaicinero, risueña esquina escondida en el primitivo barrio llamado por los musulmanes de la “Couracha”. Aquí, en el corazón del antigua Alcazaba Cadima, el Aljibe de Trillo elemento valioso de un paisaje infinitamente seductor. En 1915, como puede verse, el varias veces centenario aljibe seguía prestando sus servicios, como cuando Henríquez de Jorquera, en sus anales del siglo XVIII, ya lo citaba entre los “muchos ´algives´ de agua regalada de que se ´sirben´ los vecinos”.
Hoy, que los aljibes son un entrañable recuerdo del ayer granadino, “un reflejo de vida y costumbres nunca suficientemente estudiadas” -como muy bien escribió Seco de Lucena-, esta curiosa imagen fotográfica posee un indudable colorido y sabor. La sencilla portada del aljibe, su arco elegante, el aguador, el transeúnte sin prisas, el vecino asomado a la puerta matando el tiempo, los valiosos restos de edificaciones antiguas aún conservados, la gracia del balcón cargado de flores…
Hoy, que la ciudad toda nos estremece o irrita con su permanente sucesión de ruidos a cual más agresivo y odioso, ese escenario del albaicín en 1915 se nos ofrece a nuestros nervios cansados y nuestra vida de vértigo como una ventana abierta al misterio cósmico de un tiempo sereno que se nos fue para siempre.
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Bibliografía consultada:
-GRANADA, de Juan Bustos Rodríguez.
-ASOCIACION DE VECINOS - BAJO ALBAYZIN
jueves, 14 de octubre de 2010
ENSALADA DE COL BLANCA Y GRANADA
Finalizadas las fotos (que incluyen esta ensalada para La Murga), lo primero que hice fue hincarle el diente (“a lo Platero”) a la más lozana y lujuriosa de ellas:
“¡Qué hermosa esta granada, Platero!. Me la ha mandado Aguedilla, escogida de lo mejor del arroyo de las Monjas. Ninguna fruta me hace pensar, como ésta, en la frescura del agua que la nutre. Estalla de salud fresca y fuerte. ¿Vamos a comérnosla?...
¡Platero, qué grato gusto amargo y seco el de la difícil piel, dura y agarrada como una raíz a la tierra! Ahora, el primer dulzor, aurora hecha breve rubí, de los granos que se vienen pegados a la piel. Ahora, Platero, el núcleo apretado, sano, completo, con sus velos finos, el exquisito tesoro de amatista comestibles, jugosas y fuertes, como el corazón de no sé qué reina joven. ¡Qué llena está, Platero! Ten come. ¡Qué rica! ¡Con qué fruición se pierden los dientes en la abundante sazón alegre y roja!.”
Originaria de Asia, su historia se remonta a varios siglos antes de Cristo. Fue considerada tradicionalmente como símbolo del amor y de la fecundidad. Los árabes fueron los que la introdujeron en España, citándola ya en el siglo XIII Gonzalo de Berceo en uno de sus poemas, en el que la llama milgrana (mil granos) por la abundancia de esta semilla. Luego fue llevada por los españoles a América, donde ahora ocupa grandes extensiones, sobre todo en las zonas litorales del Pacífico que van desde California a Chile.
Las variedades más apreciadas en el arte culinario, son las llamadas Grano de Elche, Mollar de Játiva y Mollar de Valencia. Aporta 65 calorías por cada cien gramos y es rica en vitamina B y C. Contiene fibra, es muy digestiva, y por sus muchas aplicaciones curativas los musulmanes la consideraban la fruta medicina.
En la Alpujarra de Granada, los granos de este fruto se suelen comer servidos sobre hojas de lechuga. Éstos se utilizan como adorno y aderezo de numerosos platos tradicionales de la cocina marroquí como las tortas de mazapán que están abundantemente recubiertas de dichos granos. Los turcos preparan una crema de arroz con almendras, denominada "keskul, a la que añaden algunos granos de este fruto.
Es la granada olorosa
un cielo cristalizado.
(Cada grano es una estrella,
cada velo es un ocaso.)
Cielo seco y comprimido
por la garra de los años.
(F. G. Lorca, Canción oriental)
Ensalada de col blanca y granada
ELABORACIÓN
En primer lugar cortaremos la col en tiras lo más finas posibles, las pondremos en un recipiente con abundante agua fría para que se laven bien, la escurriremos y pondremos en una fuente honda. Los ajos muy picados, los freiremos con aceite de oliva. Cuando se doren, les pondremos un poco de pimentón y chorreadita de vinagre aromático. Los mezclamos bien con la col en la fuente y sazonamos. Cubrimos unos minutos para que el conjunto macere y aromatice la col. Por último, ya fría se decora con abundantes granos de granada alrededor y algunos en el centro. Este plato, aunque de origen nazarí sin dudar, se sigue haciendo mucho los días de matanza en las zonas rurales.
INGREDIENTES
Col, granada grande en sazón, ajos, vinagre, aceite, sal y pimentón (opcional)
NITO
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jueves, 7 de octubre de 2010
LA CASA DE LA VELERA EN LA ALHAMBRA
Fachada occidental de la Torre de la Vela
El Patronato de la Alhambra ofrece la posibilidad de poder visitar durante un mes espacios que habitualmente están cerrados al público por razones de mantenimiento del monumento y es lógico teniendo en cuenta que los visitantes son más de dos millones anuales y hay espacios que por sus reducidas dimensiones o la fragilidad de los mismos, es muy arriesgado incluirlos en la visita general a la Alhambra, de ahí que esos espacios tan delicados sean abiertos un mes al año. En Octubre el espacio escogido es La Velera. Todos los meses, en la MURGA colocaremos un artículo sobre el espacio del mes. Hoy hablaremos del primero.
La Velera es una viviendo situada en la tercera planta de la Torre de la Vela; vamos a escribir sobre ella.
Cuando Muhammad Al-Ahmar Ibn Nasr funda su reino en Granada decide cambiar su residencia desde el Albayzín a la Sabika y lo primero que hace es construir sobre las ruinas de construcciones anteriores romanas, visigodas y ziries una fortaleza comenzando por la Qasba o Alcazaba. Construye la muralla y las torres de la Vela y del Homenaje.
La Torre de la Vela también llamada Torre del Sol porque éste se refleja en la fachada sur actuando como un reloj para la ciudad de Granada. Tras la Reconquista también se le llamó Torre de la Campana.
La Torre de la Vela tiene unas dimensiones de 16 metros de lado y una altura de 26.80 metros. La base es maciza y tiene cuatro pisos con arcos apeados por pilares que determinan galerías en torno cubiertas con varias bóvedas. Las plantas interiores se resuelven con bellas soluciones constructivas como pilares de ladrillo, bóveda central, galerías laterales también abovedadas, sótano con mazmorra y una terraza en la parte superior. En el norte podemos ver como en el primer piso sólo está la mazmorra y las paredes son muy gruesas y a medida que subimos en altura los muros van decreciendo y aumentando los espacios hasta terminar en la azotea, esta forma tan peculiar es la solución que aportan los costructores para darle seguridad a la torre y sin duda alguna, fue eficaz pues a pesar de estar en una zona eminentemente sísmica como es Granada, lleva en pie desde el siglo XIII. La escalera, al menos en el tramo medio, está actualmente de forma diferente a como era en la época árabe. La terraza estaba, al igual que todas las demás torres de la Alhambra, almenada y que con los continuos seísmos las han hecho desaparecer.
El día 2 de Enero de 1.492 fueron tremolados desde la Torre de la Vela los pendones reales por el Cardenal Mendoza y el Marqués de Mondéjar anunciando al ejército castellano que estaba esperando en la actual ermita de San Sebastián, tras la toma de la Alhambra, se dotó a esta torre de una campana para llamar a la población a rebato; debido a su uso y a las inclemencias del tiempo esta campana fue sustituida en 1569, 1598, 1624, 1640, 1655 y en 1773 se realizó la actual por José Lorenzo Corona. Así mismo, la espadaña ha estado colocada en diversos lugares de la azotea trasladándose en 1840 del ángulo nordeste al actual, pero un rayo la destruyó en 1882 y se reconstruyó de nuevo. El uso de la campana regulaba las horas de riego en la Vega y a lo largo del año se toca el día 2 de Enero en commemoración de la Toma, el 7 de Octubre día de la Virgen de Rosario en memoria de la Batalla de Lepanto, el 12 de Octubre Día de la Hispanidad o en Semana Santa cuando procesiona Santa María de la Alhambra .
La Velera es la vivienda que hay en la tercera planta de la Torre de la Vela y es conocida por este nombre desde la toma de la Alhambra. Estaba habitada por lo militares del Cuerpo de Caballeros Mutilados que eran los responsables del toque de la campana y estuvo ocupada hasta mediados del siglo XX. La última en habitarla fue Concepción, viuda del último militar en ocupar el puesto, al pasar la Alhambra de la jurisdicción militar a la civil.
Para acceder a la Velera en Octubre hay que sacar el billete de jardines y con él se puede visitar el Generalife, el Partal y la Alcazaba.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LA ALHAMBRA CRISTIANA
Artesonado pasillo Peinador de la Reyna.
Antigua entrada al Generalife Piso inferior del Peinador de la Reyna
Detalle Torre de las Cabezas
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
ROMERÍA DE SAN MIGUEL
Romería de San Miguel
En pleno “ecuador membrillero”, es decir, en este nuestro particular veranillo de San Miguel, me vienen a las mientes un suceso que me contaron mis viejos:
“Hará pa 70 años, en la gran jornada de la romería de este Santo, cayó una enorme tormenta de agua que arrastró cuestas abajo tal cantidad de almecinas, majoletas, acerolas, erizos de castaño y demás vituallas que se vendían en puestecillos y tenderetes para los peregrinos que allí subían, que alfombró totalmente Plaza Nueva. Esto te da medida de la importancia que adquirió «la subida al Cerro» y del personal que allí acudía”.
A mayor abundamiento, y queriendo yo profundizar en el tema, cae en mis manos por puro azar, una monografía titulada:“Ritual de la Cocina Albaycinera” de Mariano Cruz Romero, y cuya entrada copio.
“Afán de Ribera ha dedicado páginas muy divertidas y también emocionadas a «La subida al Cerro». Decía: « ¡Cómo te resucitas el día del Santol ¡» y añadía (refiriéndose al Albayzín orgulloso), «Todo se engalana para que la gente de allá abajo vea que algo queda de su pasado esplendor». Los autores que hemos venido citando recuerdan las frutas que se consumían durante la fiesta: membrillos de carne amarilla, gamboas (azamboas), acerolas como melones, azufaifas de cuello vuelto, granadas de Fuente Peña (como la sangre, de grano negro), nueces mollares, almecinas, majoletas, cacahuetes, girasoles, erizos verdes e higos chumbos. Frutas que aún siguen ofreciéndose en la romería, de la misma manera y por el mismo tipo de vendedores, y con el mismo sistema de pesos y medidas: el «puñao». Con las almecinas (un «puñao» por un duro hoy) se regala el canuto de caña, arma de gran precisión para disparar el hueso de la almecina a la pantorrilla o el bullarengue de las mozas o al cogote de los malafollás. Es un juego vitamínico”.
La historia de la Romería
En la época de dominación árabe existía la leyenda de que en el conocido Cerro del Aceituno o también Cerro de los Diablos, había un milagroso olivo que sólo en un día era capaz de ofrecer sus frutos con todo el proceso de maduración de manera simultánea. Y con tal se celebraba una fiesta en el día de la Ankara junto a una torre que allí se elevaba.
Después de la conquista cristiana de la ciudad el lugar pasó a llamarse Cerro de los Ángeles y se edificó una pequeña ermita en la que se dijo misa por primera vez en 1673. Esta ermita fue arrasada por los franceses en 1810, pero el empeño de la Hermandad la volvió a erigir en 1828.
Aunque es una fiesta local del barrio del Albaicín, tiene una enorme repercusión en toda la población de Granada que asiste a la romería que comienza a primeras horas de la tarde.
La Ermita del Arcángel San Miguel, San Miguel Alto, preside la ciudad de Granada puesto que se encuentra en un alto, el Cerro del Aceituno, en la muralla del siglo XIV. Se celebra la romería de San Miguel Alto el último domingo de septiembre, que es prácticamente la única vez al año que se abre la ermita. Desgraciadamente, pues la estatua es tema de uno de los poemas más hermosos de Federico García Lorca.
El día de la romería, los romeros se dirigen al Albaicín en carretas y caballos, para sacar en andas una de las imágenes del Arcángel, hecha especialmente para salir en procesión. La imagen recorre las calles del Albaicín y regresa de nuevo a su ermita en la tarde.
La imagen original permanece en el altar. San Miguel tiene muchos devotos. Siempre se le ha relacionado con la Reconquista y la expulsión de los musulmanes. El tradicional dragón derrotado por el Arcángel tiene en Granada rostro moro.
NITO
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jueves, 16 de septiembre de 2010
LOS RAPACES DE LANCHA
Cuando algún visitante de Lastres (ese pueblo tan marinero y tan de actualidad por haberse rodado en él la serie del Doctor Mateo), quiera compartir y disfrutar de toda una profunda sabiduría y cultura marinera sólo tiene que entrar en agradable conversación con cualquier pescador llastrín.
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El ayer en Luanco
La vida de cada uno de estos marineros es una biografía única y apasionante digna de los mejores narradores. Sus vidas están empapadas de una filosofía muy peculiar de la existencia, curtidas por el salitre, por los golpes de mar, marcadas y laceradas por muchas frustraciones, por miles de singladuras y batallas ganadas heroicamente a la mar día a día, generación tras generación, sacando adelante a sus familias y construyendo de forma humilde y admirable su país.
En la actualidad
Aquí os traigo una narración de Faustino Martínez, contada en el “Astilleru” de Luis Montoto (artesano y maquetista del Mar y al que visité este verano), que nos da una idea de la dureza del oficio en aquellos tiempos, incluso para los niños o rapaces.
Los niños raqueros
Los «rapaces de lancha», niños de entre 9 y 12 años entre cuyas tareas tenían la de ir llamando casa por casa para despertar a los pescadores para salir a la mar. Estos niños de las lanchas besugueras acostumbraban a llamar a los tripulantes a la una y a las dos de la noche, tocando bígaros (caracolas) y otros instrumentos.
“…Era una escena repetida durante siglos en las madrugadas del pueblo de Llastres antes de llamar pa la mar, el patrón de la lancha se asomaba al corredor o al balcón de su casa para escuchar el ruido de la mar, el estado de la mar. Era necesario que el patrón sondeara el tiempo.
De fiesta en el mar
Luego saldría el rapaz de lancha por las empinadas callejuelas del pueblo llamando: - ¡ Fulanu... pa la mar...! -. A veces se bajaba hasta el muelle para tomar más datos, se oteaba el horizonte, el escamón. Se evaluaba la situación y hasta se tanteaba la suerte si es que algún valiente salía a la mar en difíciles condiciones. Otras veces había que dar vuelta para casa porque había mucho rendoriu , o porque ruxía demasiado la mar en el pedreu , el Penote, el Escanu, o porque ruxía el Ucalitón de San Roque, o porque corría mucho el semblante . Pero donde nunca faltaba la mirada era al monte de Carrandi, (El Sueve). También se cotejaba si corría el semblante (las nubes), la dirección que llevaba, en la Luna, en las gaviotas, en la luz del ambiente en el alba. En fin, en toda la naturaleza.
Ahora los marineros escuchan las previsiones científicas del tiempo. El mapa del tiempo es escuchado y estudiado como necesidad vital. Se conecta con emisoras, como la de Arcachon, la BBC., y otras. Ahora tienen a su alcance la radio, el teléfono por satélite, el radar, el eco o sonar, estudian astronomía, utilizan el sextante, tienen el radio goniómetro, marcan rumbos, pero sobre todo tienen a su disposición el uso del G P S (Global Positional System).
Ya en la mar, los pescadores de Llastres observaban la corriente, la profundidad, las respingas, el sable o el cantil (zona del fondo del mar, entre la roca y la arena), marcaban, anotaban los lugares donde había pesca, las horas en que echaban y levantaban sus aparejos, las circunstancias de la buena o mala pesca, detectaban la presencia de pesca con las riadas, la profundidad en la que habían sido echadas las diferentes artes de pesca (rascos, tresmayos, boliches, palangres, redes, miños, volantes, nanses, pesca al deu , al pinchu, al ardor, a galdiar, al abareque, al tanqueu, etc), evaluaban el comportamiento de la hechura de sus aparejos. Siempre hubo entre los pescadores auténticos sabios curtidos en la observación de estos datos que anotaban en su memoria, o en sus pequeños cuadernos de bitácora, y que transmitían a sus descendientes, de generación en generación. Algunos de estos datos de observación eran secretos, otros compartidos con los verdaderos amigos, y otros eran patrimonio de todos por la experiencia común”.
NITO
jueves, 9 de septiembre de 2010
LA VAPORA DE LUANCO
La Vapora de LuancoCuando visité, en la primavera pasada, la localidad asturiana de Luanco, ya os dije cómo quedé impresionado por su bonito Museo Marítimo. Tanto que, aprovechando una escapada veraniega al Principado, ahora en Agosto, me acerqué de nuevo al citado museo interactivo del mar.
No encontré a don José Ramón García, su director, al que me habría gustado volver a saludar, pero sí estaba allí el motivo de mi visita y a la que seguiré visitando mil veces que por allí pase: La maqueta de la Vapora de pesca.
Todo el sabor y la nostalgia de la flota pesquera de primeros del S. XX están entre sus cuadernas. Con la lancha vapora se podía sustituir ya a la trainera arbolada, convirtiéndose ésta en una embarcación de todo tiempo y capaz de faenar con todo tipo de arte conocido hasta el momento. El viejo problema del buque estacional se superaba por fin, dando paso al pesquero polivalente, rentable y útil todo el año.
Foto tomada de un cuadro en un escaparate de Llanes
Fue quizá la célebre galerna de 1912 la que motivó el espaldarazo definitivo al vapor, pues de todos los pesqueros que se perdieron aquel fatídico día de agosto ninguno fue vapor, la suerte de la vela estaba echada. Se puede fijar el año 1900 como el de la llegada del vapor al Cantábrico. Las primeras lanchas tienen un escueto guardacalor al centro de la eslora y el timonel se sitúa casi en la misma popa donde gobierna directamente el timón con una caña en la mayoría de los casos de madera. Pronto se le dota de una especie de púlpito para protegerle de la mar y, más tarde, de una caseta acristalada.
Dos detalles resaltan en los primeros modelos de estos vaporcillos: Su voluminosa caldera que ocupaba, junto con la cocina y la carbonera, la casi totalidad de la bodega y sus velas auxiliares que facilitaban el aproar al viento el barco en las maniobras de pesca y que, con buen viento favorable, ayudarían a ahorrar algo del escaso carbón de regreso a puerto.
Con el tiempo, estas velas –proel y cangreja- desaparecieron al tiempo que aumentaba la potencia y fiabilidad de los motores. Aún así, los modernos motopesqueros cántabros, siguen presentando un pequeño atisbo de vela proel.
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Vaporas en el puerto de Candás
Mi próxima maqueta, si es que me atrevo con mi vista y con mi pulso, ha de ser forzosamente, esta vapora pesquera de Luanco.
NITO
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jueves, 2 de septiembre de 2010
AGUA Y AZUCARILLOS EN LA ALHAMBRA
El kiosco "oasis" de la Plaza de los AljibesSacaban el agua de aquel aljibe de la Alhambra con un cubo de zinc que vertían en una gran pileta de piedra a modo de filtro natural de la que salía un grifo cromado de fantasía. Del grifo llenaban de agua un vaso alto y de grueso cristal en el que ponían una pieza alargada de azucarillo, un azúcar duro y esponjoso fabricado por la confitería Bernina, de Plaza del Carmen, más un chorrito de anís. El refresco incluía una maza de madera para disolver la piedra de azúcar: ¡Ya tenemos el “Agua azucarillos y aguardiente” de la famosa Zarzuela en versión granadina
No recuerdo nada más refrescante (aparte connotaciones sanitarias) que aquellos grandes vasos, imposibles de abarcar con una mano y en aquel fresco paraje. Aquello desapareció de nuestras vidas, como otras tantas cosas, y nadie sabe muy bien por qué (seguramente Sanidad tendría mucho que decir), como desapareció la venta de agua de Lanjarón por vasos (igualmente de cristal) en el despacho de mármol blanco de la calle Reyes Catódicos y como desaparecieron los Espumosos de la Carrera de la Virgen: (¡Ay, de aquellos espumosos del “Támesis”…! Darían tema para escribir un libro… ¡Ay, y quien me ayudara a ello…! ![]()
Autor: "Fotógrafo Accidental"
Pero es que, antes aún, también Granada se quedó sin la figura del aguador con su borrico, y sin el pregón cantarín de la ganivetiana agua del Avellano, por calles y plazas.
NITO







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