viernes, 6 de noviembre de 2015

EL SOLAR DE LA VIEJA CÁRCEL


 
"Cuerda de presos" de López Mezquita

Entre otras medidas adoptadas por los Reyes Católicos a poco de la conquista de Granada, había figurado la de destinar  a Cárcel de la Ciudad la que había sido Alhóndiga de los Genoveses, situada en el sector donde había de levantarse la Catedral. Con esto resultó que estuvieran en vecindad poco conveniente a veces, el primer templo de la ciudad y el edificio que acogía a los castigados por la Justicia.

Fachada principal con su Portada de acceso

Francisco Henríquez de la Jorquera, en sus “Anales”, ya menciona tal situación y se refiere a la Real Cárcel de la Ciudad, que está poco distante –dice- de la puerta mayor de la iglesia, “de la que an resultado algunos escándalos cuando saca a algún delincuente para llevarlo al suplicio”. Eran así de duros aquellos tiempos, en que las penas de muerte se consumaban a la vista del público. Algún infeliz hubo que pudo zafarse de sus guardianes y refugiarse en la Catedral, invocando el tradicional “derecho de asilo”, con lo que se provocaban situaciones de tensión emocional en las gentes más sensibles.

Solar de la vieja cárcel: Solo se mantiene en pie su Portada.

De esta fotografía nos separan apenas 70 años. Sin embargo, y por desgracia, pocos granadinos quedan en pie que recuerden este céntrico solar. Fue resultado de la demolición de la antigua Cárcel de la Ciudad, derribada en los últimos años de la República, al edificarse la nueva Prisión Provincial, conforme a la atinada  política de reforma y mejora  de las instituciones penitenciarias  que estaba entonces en marcha.

Recreación artística del  interior de la prisión

En 1904 la vieja cárcel está arruinada. Se han derrumbado algunas celdas del piso superior, se desaconseja el uso de este piso y el deterioro no es capaz de frenarse. Así las cosas, en 1913 los presos son trasladados a Loja pero cuando se repara mínimamente el edificio, regresan. Al fin, la nueva cárcel deja libre aquella ruina constructiva que albergaba en un sitio poco apropiado, en tan sugerente espacio histórico y administrativo, a lo peor de cada casa.

 La República decretó su demolición. En principio para levantar allí un nuevo edificio con destino a Correos y Telégrafos, lo que hacia necesaria la expropiación de las casas colindantes hasta la placeta de Villamena. (Esta placeta recibía este nombre porque se abrió sobre el palacio del Conde de Villa Mena de Cozvíjar, Caballero  24 y de la Orden de Santiago, edificio demolido por el tiempo en que se hizo la Gran Vía). Pero la guerra civil y el nuevo Gobierno cambiaron de idea  y destinaron el lugar para la futura Delegación de Hacienda.

Parte posterior de Capitanía General mostrando el bien conservado Portón carcelario

Gallego Burín, en su “Guía”, refiere que, una de aquellas casas vecinas de la vieja Cárcel, “demolida en 1945, conservaba restos árabes de los siglos XIV y XV”. Al final, como sabemos todos, tampoco sería Delegación de Hacienda la que se instalaría aquí, sino la sede central de la Caja General de Ahorros granadina.

Del edificio carcelario, que estuvo casi enfrente de la Puerta del Perdón de la Catedral, sólo se salvó su portada principal, abierta a la calle de la Cárcel.

Es la que puede verse actualmente, en la plaza  del Padre Suárez, en la fachada posterior de Capitanía General. Es lo único que queda de aquella construcción, albergue de tanto dolor y tanta desdicha.


El gran alcalde don Antonio Gallego Burín decide trasladar y preservar para la historia Portada y Cartela,  donde sigue anunciando en la Plaza del Padre Suárez, que fue terminada en 1585.


Bibliografía consultada.-
"Guía de Granada" de Gallego Burín.
"Laberinto de imágenes y recuerdos" de Juan Bustos Rodríguez.
Blog "La Alacena de las ideas".



NITO

jueves, 1 de octubre de 2015

GRANADA A VISTA DE PÁJARO

La Cessna 172 "Skyhawk"

PILOTO POR UN DÍA

Un buen día cayó en mis manos un folleto de la empresa Aladina,  que tiene en el Aeropuerto de Granada su sede.
Entre un montón de actividades aéreas, propone la siguiente que ¿cómo nó?,  me cautivó:

Piloto por un día 
¿Te consideras un verdadero fan de aviación? Conviértete en piloto por un día y atrévete a ¡pilotar una avioneta!  Vive una experiencia única a bordo de una aeronave. Por fin podrás conocer todo lo necesario para pilotar una avioneta. No lo dudes, los cursos de pilotaje merecen mucho la pena.

 Preparando el plan de vuelo

…Y no resistí la tentación.
Este es el relato de mi primera lección de vuelo en un avión ligero, como es la universalmente conocida Cessna 172 "Skyhawk",  acaecida en el aeropuerto de Granada.

Despegamos a las 9,30 h, con la fresquita, una mañana  de San Juan.
Atrás quedan, sobre la pista, unos calzos que han aguantado a la briosa Cessna 172 mientras calentaba su motor  y  el recuerdo de un apresurado briefing (Plan de vuelo), del que entendí más bien poco por los tecnicismos y por mi desconocimiento supino del inglés; después, el chequeo superficial al avión, donde aquí sí que entendí más e incluso me permitía hacer preguntas complicadas.

Lecciones a pié de avión

La puesta en marcha del motor necesitó dos inyecciones de combustible tras carraspeos, falsas explosiones y humos: Estaba muy frio. Ajuste a 1000 r.p.m. y controlando la presión de aceite subiendo.
Así, metiendo gases progresivamente y a fondo, pronto adquirimos la velocidad necesaria para irnos al aire, unos 100 km por hora.     Dócil, ágil y suave, la avioneta no hace extraños ni da propinas, a pesar de mis excesivos (y comprensibles) toques de mandos.

Dirección Sur hasta alcanzar nuestro techo -2800 pies- Luego reducimos revoluciones hasta adquirir la velocidad de crucero. Por megafonía, oímos a la vigilante y apremiante Torre de Control: “Control a Eco Charli (es el indicativo de radio de nuestro avión EC- JKS), confirme su ruta y Plan de vuelo…”
“Eco Charli a Control: Nos dirigimos al Pantano de Cubillas al que sobrevolaremos. Continuaremos vuelo hacia la capital en viaje de prácticas y regreso aeropuerto”.
“O.K., Eco Charly. Controlen su altura. Por debajo de su cota. Tienen un tráfico (helicóptero) a 500 pies en la zona.”

 Ya queda menos para irnos al aire: De teoría, bien, bien...

Este “tráfico” nos obliga a rodear el pantano dos veces en amplios círculos, virando en sentido contrario a las agujas de reloj, con 10º de alabeo, hasta verlo salir de la zona.
¡Maravilla esta esmeralda pantaneta que vemos en su totalidad!
Aproamos a la ciudad a la que circunvalamos totalmente, distinguiendo todos sus barrios y sus gentes a la perfección; luego, en círculo más estrecho, hacemos lo mismo con la Alhambra. tomando al Palacio de Carlos V, como centro del círculo. ¡Acaba la visita turística..!

¡Vamos ar toro que eh una mona...!

-¿Sabrías llevarlo a casa? –Me pregunta el instructor. -¿Distingues el Aeropuerto…?
-No lo distingo bien, pero puedo seguir el curso del Genil, hacia Santafé. -Respondo.
-Bien, adelante pues.
De este modo, de chopera en chopera, y a la vista siempre de la autovía,  nos fuimos acercando hasta  divisar al aeropuerto. En ese momento el  instructor pide permiso a Control para aproximarnos y bajar de altura para colocarnos en la senda de descenso.

La Sierra de Dílar a la vista

Nos autorizan. Bajamos el régimen de motor y, obediente, la Cessna va perdiendo altura progresivamente a la vez que  enfila la pista.
-Mantén el morro en la cinta blanca de la pista. Usa solo alabeo, no hay viento cruzado. –Me indica.
A pesar de lo recomendado, y cuando el contacto (o barrigazo) con la pista  eran inminentes, una racha de viento cruzado, nos saca un tanto de la raya. Al tratar yo de meter algo de pié para compensar, noto que ya lo tiene pisado el profe. (Esta escena se ve muy bien en el video).

Vale la pena estas "apreturas" sólo por ver esta imagen

En apenas 300 metros de rodadura, y sin aplicar frenos, abandonamos la pista e iniciamos el carreteo tras el coche señalero que nos estaba esperando y que nos conduce entre vericuetos y destellos luminosos, a nuestro aparcamiento.
Apretón de manos entre Profe y “alumno”. Me da la enhorabuena por este bautismo y me felicita: “Tienes buen tacto para los mandos, enseguida te has hecho con el cante. Pero tienes que aprender inglés técnico…”


Tres instrumentos que ningún piloto quisiera perder durante un vuelo IFR (vuelo visual).
1/ Velocímetro. 2/ Horizonte artificial. 3/ Altímetro. Y si acaso, una miradita de vez en cuando al indicador de rumbo.
"Concéntrate, me dice el instructor, en estos 4 aparatos, y no quieras abarcarlos todos, so pena de que te salten los ojos como a una brótola... ¡Disfruta del paisaje!"


Testigo de lujo y madrina del vuelo, la “cameraman”, que ha estado fenomenal.
Un sueño conseguido y a repetir siempre que pueda.
Magnífica gente ésta, así como su programa de actividades aéreas. La de “Piloto por un día” es genial: Te hacen creer, y por un rato, que lo tuyo es el aire. La seguridad y la simpatía que comunican estas personas es admirable.


Toma de tierra. Contacto en 10 segundos; altura 4 metros





NITO

domingo, 30 de agosto de 2015

JUN Y LA LEYENDA DE LA LOZA DORADA




 “Su piel deslumbra sus ojos como si fuera
un jardín donde los junquillos
se abren ante las anémonas;
mezcla de blanco y amarillo intenso
como plata que corre entre medias del oro”

IBN ZAMRAK (Fiesta del “Mawlid”)


Aunque el secreto de la loza dorada ya fuera desvelado por La Murga (véase nuestra entrada del miércoles 30 de Abril de 2014: El secreto de la loza dorada),  hoy queremos traer de nuevo el tema, pero presentándolo como candorosa y simpática leyenda granadina. A ello nos da pie la nueva entrega de “Leyendas de nuestros pueblos” de José Manuel Fernández Martín.

Foto Ayuntamiento de Jun

Asentada  al borde de las últimas y suaves estribaciones montañosas que descienden desde Alfacar a la Vega de Granada, Jun atesora  bellos paisajes con muy importantes raíces históricas, donde existe una gran tradición artesanal al barro y a la cerámica.


Señorío del Gran Capitán, fue el único pueblo de España en presentar alegaciones a la Constitución de 1812 y también fue el primero en hacer uso de las nuevas tecnologías informáticas como un servicio municipal.
Pueblo donde, todavía hoy, un Morquí (de la acequia Morquí) es el tiempo de riego, dividido en dos mitades, de sol a sol o de puesta de sol a amanecer y palabras como Desagelo, siguen teniendo significado en el ritual de la extracción de la arcilla, es normal que aquí se halle el Pabellón de las Artes de Miguel Ruiz. Aquí, en este mágico lugar, se exponen las réplicas de los famosos “Vasos de la Alhambra”.


Cuenta la leyenda…
El día estaba señalado, el Sultán cumpliría con el ritual de recompensar el trabajo artesano que más le gustase de todos cuantos le presentaran el día de su cumpleaños. En tradición que ese día todos los maestros de las distintas artes de la ciudad mostraron al Sultán su buen hacer, reflejado en un trabajo excepcional, así pasarían a pertenecer a la élite de artistas escogidos para trabajar y la ciudad palatina de la Alhambra, sueño de cualquier maestro artesano. De ahí que durante un año entero trabajaron en la obra maestra, volcando toda su sabiduría y conocimiento en cada una de las distintas disciplinas de las Bellas Artes.
Cada artesano tenía en su taller aprendices y ayudantes que bajo su dirección, establecía la mejor forma para trabajar la madera, orfebrería, yeso, taracea, dibujo, cerámica y otras muchas más que eran el orgullo de la artesanía mazarí.


Abdul había nacido en el seno de una casta de alfareros de Jun, dedicados más a la elaboración de ladrillos para la construcción que a las artes plásticas; sus incursiones en la cerámica habían sido con más pena que gloria, con trabajos artesanos de mediocre factura, botijos, cazos, orzas, candiles y alguna que otra vajilla para las familias del pueblo. Este era el legado que Abdul había heredado de sus antepasados, pero él tenía otras inquietudes que su abuelo materno, Kaler, incansable viajero, supo descubrir.


Era kaler un hombre de mundo que después de recorrérselo en su juventud, se instaló en Jun donde le apodaron “el alquimista” por su pasión por los experimentos y exploración, sobre todo de los materiales a través del fuego. En él, encontraba Abdul el soporte para investigar nuevas formas de cocer la excelente arcilla que se extraía del suelo de Jun.
Su Padre siempre le echaba en cara lo poco que se dedicaba al negocio familiar, mientras pasaba horas y horas en la casa de su abuelo perdiendo el tiempo en experimentos que no conducían a ninguna parte. Pero él aprendió de ese misterioso viajero la transmutación de la materia, cómo hacer de un trozo de barro algo sublime y místico, de formas, dibujos y colores nunca antes realizadas y así surgió la pieza que este año el hijo del alfarero de Jun iba a presentar al Sultán, un plato con filigranas vegetales, geométricos y apabullantes con unos colores nunca antes vistos.

La mañana abrió radiante y el bullicio en la explanada de la Alhambra fue creciendo con la llegada de cada maestro, con su cohorte de aprendices para exponer su trabajo al Sultán. Uno tras otro fueron mostrando sus obras en los distintos campos, mientras que el Sultán se congratulaba de la excelente labor de los artesanos nazaríes. Llegó la hora de Abdul que, acompañado de su abuelo Kaler, se presentó ante el monarca.
-¿Y tú jovenzuelo, que puedes ofrecerme, sin cohorte de aprendices, ni maestro  que te avale?
-Sólo puedo ofrecerte, mi señor, este humilde plato. -Dijo Abdul mientras lo desenvolvía con mucho primor de un paño de lino blanco. Todos los allí congregados se rieron del ofrecimiento.
-¿Todo un año para hacer un plato?-dijo uno- ¡Muchacho, por lo menos haber traído la vajilla completa! –soltó otro mientras todos reían de la ocurrencia.
Pero cuando Abdul, sacó el plato todos callaron y el sultán desde su real lugar le hizo señas para que se acercara y ver detenidamente la cerámica. Sus ojos se abrieron de par en par cuando lo tomó en sus manos; las extrañas filigranas y los colores eran de una belleza sublime, el azul cobalto y los reflejos dorados de la pieza dejaron mundos a todos.


¡Cómo había podido hacer aquel muchacho una pieza tan exquisita!El interés del sultán por aquella pieza levantó las envidias de los maestros alfareros que, aliados con un corrupto consejero del Sultán, sugirieron que aquella pieza no era obra del muchacho y que fuera castigado por su engaño, pero fue el abuelo quien habló esta vez:
Mi señor, yo puedo dar fe del trabajo del muchacho y si mis canas no son suficiente garantía, hacer que vuelva a fabricar otro para probar su inocencia.
El viejo Sultán miró al anciano y vio en él la humildad y honor de quien ha conocido los secretos del mundo.
-No hace falta, me fio de tu palabra, anciano.
Pero el consejero, espoleado por el dinero de los envidiosos alfareros, volvió a la carga contra el pobre Abdul.
-Mi señor, mi señor, ¿no prohíbe nuestra religión que se ponga oro en la mesa del creyente?... ¿Y no es oro lo que ese plato reluce o es que me engañan mis ojos? -Observando detenidamente el plato.
-¡Esto es una mofa y sacrilegio a nuestra fe, que Alá me destierre si eso que reluce no es oro! …¿Hemos de consentir tal infamia?
El revuelo que se formó fue tal que la guardia personal del sultán tuvo que intervenir para aplacar los ánimos. -Sí es cierto lo que dice mi consejero, vas a estar muchos años encadenado, extrayendo el oro del Cerro del Sol.
El abuelo volvió a intervenir:
-Si el consejero está tan seguro de ello, sólo nos queda por demostrar que mi nieto es leal al sultán y a la fe de Alá. Sólo una prueba podría salvar su destino.
¿Y qué sugieres, viejo? -Escupió el consejero.
-Sólo queda romper el plato y comprobar qué hay en su interior.
Fue el propio sultán el que puso reparos a la propuesta del abuelo, pues no deseaba destruir una pieza tan bella, pero no quedaba otro remedio para discernir la inocencia o culpabilidad del muchacho. La expectación que se había creado en torno al asunto crecía por momentos. De repente, el sultán se levantó y de un movimiento enérgico estrelló la pieza cerámica contra el suelo, rompiéndolo en siete trozos; después mandó llamar a su orfebre privado para el que examinará el material. El informe fue rotundo: “Allí no había ni una pizca del precioso metal, sólo barro con una pigmentación especial y cocido de forma distinta para sacar los bellos reflejos dorados. Es una fórmula desconocida, pero no es oro lo que reluce en la cerámica”.

El sultán fulminó a su consejero con la mirada; este intentó escabullirse pero la orden del monarca fue tajante:
-¡No será Alá el que te destierre, sino yo, pues en este mismo momento me he quedado sin la pieza de exquisita belleza, pero también de un consejero de mal agüero…! -¡Guardias, poned a es zángano en las puertas del reino y si vuelve por aquí no tengáis piedad con él…!

 -Si su majestad me permite. –Dijo Kaler, -Si se  ha perdido una pieza bella, no perdamos también unas buenas manos para trabajar; si vuestra majestad lo considera oportuno, este sabelotodo debería de trabajar en la extracción de oro de su excelencia, así aprenderá a pensar antes de rebuznar.
-Veo que también eres un buen consejero, abuelo, te ofrezco la vacante que queda libre en mi corte y con respecto al muchacho que hizo posible esta maravilla de cerámica, tengo grandes planes para él, los dos trabajaréis en la Alhambra.
Y cogiendo a Abdul del brazo, como si de un buen amigo se tratara, se retiraron hacia el patio de los Leones mientras el Sultán le comentaba:
-Tengo una idea que quisiera que la hicieras realidad sobre un gran jarrón con dos gacelas mirándose que…

Y así, la leyenda del secreto de la Loza Dorada quedó para siempre guardada en el corazón de Abdul y de sus descendientes, que dejaron en su legado
verdaderas joyas de cerámica, como son los “Vasos de la Alhambra”.
Por eso amigo lector, recuerda que: “No es oro todo lo que reluce”.

La recuperación de esta técnica ancestral, debida a Miguel Ruiz Jiménez, 
es digna de todo encomio y única en el mundo.



NITO



lunes, 29 de junio de 2015

EL ALCÁZAR GENIL, PALACIO DEL DUQUE DE GOR


La estación Alcázar Genil, nuevo punto turístico.-

Precisamente durante esta última semana el Ayuntamiento hace visitables los restos de la alberca almohade, que albergó una naumaquia en el siglo XIII y que era un espacio destinado a recrear batallas navales a escala casi real para distracción de los reyes, con una interpretación o musealización de la época y el contexto urbano y agrícola en que se construyó el palacete de Alcázar Genil, del que formaba parte la alberca de riego encontrada en las excavaciones.

La futura estación del metro que hoy visitamos.

La visita se realiza sobre una pasarela de cristal que permite la completa visualización de los restos encontrados, recorrido que estará apoyado por una aplicación móvil de descarga gratuita, con contenidos explicativos del contexto histórico, así como una audioguía narrada en inglés y en español.

El proyecto ofrece también, en el vestíbulo de la estación, una recreación virtual de gran formato del conjunto histórico del Alcázar Genil, mostrando una interpretación del edificio medieval, el morabito de San Sebastián y el gran albercón almohade completo. En este espacio el público podrá ampliar la información en un tótem táctil.

En los cimientos del puente sobre el Genil. El metro pasará por debajo del río.

Historia del Alcázar Genil.-

Nos cuenta el cronista de la ciudad Juan Bustos que al embajador de la Serenísima República de Venecia cerca del Emperador Carlos V, Andrea Navagiero, que estuvo en Granada entre mayo y diciembre 1526, le debemos esta breve y admirable mención del Alcázar Genil: “Pasado el puente, y mucho más a la izquierda que los otros palacios de la ciudad, existe uno, conservado en mucha parte, con un bello jardín y bastantes mirtos, que se llama el huerto de Reina, lugar también delicioso”.
 Mucho antes —lo que confirma la mayor antigüedad del edificio— el poeta musulmán Ibn Zamrak también había expresado en sus versos la admiración que producían el bello recinto y sus jardines, por los que gustaba pasear el mismísimo Rey de la Alhambra.

Maqueta del Alcázar y el albercón. (www.tallermaquetas.com)

La histórica y placentera finca a la entrada del camino de Armilla, había sido propiedad de la madre del último soberano nazarí de Granada. Los parajes circundantes abundaban en vergeles de recreo parecidos. Luego, con la conquista cristiana, la antigua familia reinante había perdido o puesto en venta sus anteriores pertenencias.
 Entre ellas este Alcázar Genil, que fue enajenado a un opulento judio, quien, tiempo después, se desprendería también de la propiedad. Sus nuevos dueños serían los antecesores del duque de Gor, quienes, a la postre y ya en tiempos cercanos, llevaron a cabo en el antiguo palacio restauraciones. El arquitecto conservador de Alhambra, Rafael Contreras, el autor de esta restauración del primitivo Alcázar Genil, por encargo del duque de Gor.

No hace tantos años, el panorama era este.

Pero no fue esta la única reforma del histórico edificio. “Sufrió una torpe restauración posterior en la que se sustituyó por losas de mármol su pavimento de ladrillo y piezas triangulares y cuadradas, vidriadas en azul y blanco y se le añadió un templete ante la puerta de entrada”, dice Gallego Burín.
A esa época, sin duda, corresponde la postal en blanco y negro que ilustra este comentario. El Alcázar Genil fue durante tiempo “palacio de verano» de los duques de Gor.


Al final, los duques también habían vendido el viejo Alcázar Genil a la familia Sánchez Montes. Marino Antequera refería en su libro «Unos días en Granada»: “En la huerta que rodea al Alcázar se han conservado hasta hace poco importantes restos: dos albercas de argamasa, una cuadrada y enorme y la otra redonda”. Muchos granadinos recordarán este escenario antes de que los destrozara el trazado del Camino de Ronda.


La mayor de aquellas albercas se aseguraba que, en la antigüedad, había servido para juegos navales. Quién sabe si desde la torre del viejo Alcázar, que fue de los elementos originales de la primitiva construcción a salvo de las  sucesivas reformas, la sultana madre de Boabdil se entretuvo alguna vez con los juegos del gran estanque, buscando alejar de su imaginación los trágicos presentimientos  del infausto final de su hijo y de su dinastía.

La maqueta: El Alcázar en las manos


NITO


jueves, 11 de junio de 2015

ROMANCE AZUL


ROMANCE AZUL

(1)
Azul, como el mar azul,
azul cielo, azules olas,
el aire sopla en el mar,
cae la nieve en la montaña.
Con la sombra de tus ojos
ella sueña en su ventana,
azul lirio, flor azul.
Bajo la luna plateada,
su luz la envuelve, la mira
y ella no puede mirarla.

(2)
Azul, como el mar azul.
Sigue la noche estrellada
con millones de luceros
que se pierden al alba.
Los árboles hablan al viento
cuando pasa por sus ramas
y el camino se ilumina
con estrellitas de escarcha.
¿Y ella? –Ella sigue en su ventana
azul como el mar azul,
soñando en su agua amarga.

(3)
¡Ay! Mi barquito que boga.
¡Ay! Compañero del alma.
No me abandones ahora
que no veré la mañana,
que la estrella que me guía
se ha perdido en tu mesana.
(4)
Azul, como el mar azul,
azul, viene la alborada,
negros nubarrones surgen.
¡Qué negros presagios cantan!
Ya te hundes tú y mi cuerpo.
Ya nunca volverás a casa.
Ha luchado toda la noche
el mar azul con mi alma.

(5)
Azul, como el mar azul.
Hace tiempo se fue en barco.
Mar azul, en cielo azul,
una mañana temprano
vi marcharse a mi amor
y aquí le sigo esperando.
Azul, como el mar azul,
Azul, viene la alborada
azul en su manto azul,
azul morado de mortaja.


ENCARNITA LABELLA MONTES






martes, 26 de mayo de 2015

HISTORIA DEL AEROPUERTO GRANADINO



Los tímidos comienzos de la aviación comercial

No estaba España para muchos vuelos, entre la falta de medios, aislamiento internacional y la contienda mundial. Por eso fue necesario esperar al 4 de mayo de 1946 para que se estableciera la línea directa de Madrid a Nueva York. Iberia quiso hacerlo solemnemente, con un cuatrimotor Súper Constellation recién comprado, pero “dificultades de última hora” lo hicieron imposible y el estupendo “Estrella de Madrid” tuvo que ser sustituido por un Douglas DC-9 de compañía americana TWA. En octubre del mismo 1946, Manolete viaja en avión a México, vía Lisboa, y al despegar de Barajas pudo ver el ruedo de las Ventas, donde se celebraba una novillada. Y el torero cordobés, que por cierto iba acompañado por su novia Lupe Sino, pensó que «el toro que lidié en la corrida de Beneficencia pudo lanzarme hasta la altura donde volaba el avión». Por cierto ¿saben cómo voló Manolete a México? Pues con Aero-Guest, una línea privada mexicana que se anunciaba como «la única compañía directa a México sin necesidad de cambiar de avión, en un vuelo de placer por la ruta del sol». La tal ruta incluía las escalas obligatorias en Lisboa, Azores, Bermuda, Miami y ¡por fin! México. Pero eso sí: era la «ruta del habla española».

Un delfín volador: El Super Constellation

El intento de CANA 
Comenzamos hoy con la interminable historia de nuestro aeropuerto. Nos vamos a ceñir a la década de los cuarenta que supuso todo un calvario para nuestra aviación comercial. Primero la CANA, luego Aviaco y finalmente la Gibraltar Aiswaiys. Fueron nuestro primeros intentos.
Granada se incorpora a la aviación comercial con un sigilo impropio de tan trascendente fecha.
.
El Miles "Gémini" de C.A.N.A.

La prensa local no recoge la menor noticia hasta que el 27 de febrero de 1947 aparece un anuncio (pagado, por supuesto) para avisar en un tono oficialista absolutamente inadecuado, que la Compañía Auxiliar de Navegación Aérea, CANA, empieza a volar a Madrid desde el aeropuerto militar de Armilla. La espartana nota, digna de figurar entre los diez peores anuncios del siglo XX, dice así:
Se pone en conocimiento del público que hoy, día 27, saldrá de esta capital, con destino a Madrid, el primer avión de esta compañía, habiendo en disposición de los señores que lo deseen, plazas para el mismo. Para informes y reservas de plazas en Molygar, Gran Vía 18.

La parquedad informativa y lo tardío del anuncio ante un acontecimiento tan importante augura el poco éxito de CANA. Y muy pronto los vuelos fueron suspendidos, coincidiendo casualmente con la expulsión de España de la OACI (Organización Aviación Civil  Internacional) ya que el organismo aéreo mundial no podía reconocer a nuestro país hasta que España no formara parte de la ONU. La expulsión de España duró tres años, hasta 1950.

El Miles Aerovant de C.A.N.A

El intento de Aviaco
El fracaso de CANA hace que la recién fundada Aviaco se haga cargo del servicio, que fue reinaugurado el 15 de febrero de 1949. Los vuelos serán los martes a las 2:00 p.m. para Madrid y los miércoles, a las 12:20 para Sevilla. Los aparatos son Bristol ingleses, con capacidad para 32 pasajeros, y los precios están por las nubes, como los aviones: 358,10 pesetas a Madrid y 205,55 a Sevilla. Aviaco aguantó hasta  otoño. Se hicieron 23 vuelos a Madrid y 33 a Sevilla, hasta que la Compañía dijo adiós a Granada. La falta de acondicionamiento de  Armilla fue fundamental para este nuevo fracaso. Y las humildes peticiones de las autoridades locales tienen su contestación oficial por boca del general Vicente Roa, director general de Aeropuertos, ya que «el aeropuerto militar de Armilla, abierto al tráfico civil, tiene pista suficiente para un gran tráfico aéreo». Y, como no figura en los planes urgentes del gobierno, «es la ciudad la que debe  promover la construcción de los servicios necesarios; si Granada demuestra interés el gobierno responderá»…

El Bristol 170 Mk.31 de Aviaco

Intento gibraltareño
Dicen que Dios aprieta pero no ahoga. Por eso, un año después del parón de Aviaco, el 1 de octubre de 1950 viene a Granada Mr. Nalder, director de la Gibraltar Airways, para invitar a una copa en el Alhambra Palace y anunciar que el día 3 se inician los vuelos regulares Gibraltar-Málaga-Granada, tres días a la semana y con duración de vuelo de una hora y 40 minutos. Son aviones bimotor Oregón con 7 plazas y el precio del viaje a Gibraltar será de 280 pesetas, incluido el traslado hasta el aeropuerto que facilita Molygar S.L. desde sus locales de la Gran Vía. En el primer vuelo hubo casi lleno: 6 turistas británicos. El segundo nos trajo seis agentes de viaje, al cabo de un mes continuaba el servicio y ahí acaban mis investigaciones sobre esta nueva aventura aérea comercial en Granada.

En noviembre de 1950 la agencia Logos comunica el interés de Iberia por crear una línea regular Granada-Madrid, pero será necesario una tensa espera de cuatro años para que se haga realidad. Mientras tanto la batalla local por un aeropuerto digno en Granada ha iniciado. Durará exactamente 22 años.

El legendario Bristol 170

BIBLIOGRAFÍA.- "Granada: un siglo de anécdotas" de José Luis Entrala.

NITO