lunes, 30 de mayo de 2011

LOS GRANADINOS Y SU AVIACIÓN

Que dice Don Ángel Valcárcel, Coronel jefe de la Base Aérea de Armilla, que los granadinos no son conscientes de la gloria de su aviación. Lo dijo ayer en "Ideal" y con toda la razón, pero se quedó corto. Tenía usted que haber dicho, mi Coronel, que son los españoles los que no somos conscientes de la gloria de nuestra Aviación.172                               En los húmedos aires ingleses
En España nunca hubo una verdadera Cultura Aeronáutica, y lo digo con pena y con envidia verde. Basta con ver algunos museos alemanes o británicos y la época  en que fueron montados (únicos que conozco), para hacerse una idea de lo que digo. Por ejemplo, y para hablar sólo de hace unos pocos años : ¿Recuerda  Usía el destino que dio España al medio centenar de sus gloriosas Bückers Bu-131 depositadas aquí en Armilla, como la "crisálida" que luce en la foto a sus espaldas...? Sencillamente, fueron vendidas  por lotes en pública subasta y a precio de saldo: Hoy siguen volando estos "estradivarius del cielo"  por Europa  y EE.UU en manos más sensibles y afortunadas.
93 Armillera en Alemania
Me da horror cuando pienso en el destino que corrieron otros heroicos aviones y con mucha historia en sus cuadernas con los que se podrían haber montado cientos de museos y que, como único premio a su entrega y afán de servicio, encontraron la sierra y el hacha para el desguace.
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No busquemos culpables dentro del propio E.A. que no los hay: Demasiado hicieron sus hombres y sus Maestranzas alargando la vida útil de sus aviones más allá de lo racional y de lo aconsejable. Y es que a los aviones (extrapolando un poco la cuestión y remedando a cierto afamado y controvertido escritor), les ocurre que: "Los barcos se pierden en tierra".
Y si eso pasó con los “aparatos”, qué decir de lo que pasó con  los hombres, que los hicieron célebres… Ud. mismo lo apunta en la entrevista al periódico: “A Emilio Herrera lo conocen más en Washington que en Granada…”
1099077 Armillera en Gran Bretaña
Pero no perdamos la esperanza: En los últimos tiempos se nota como un resurgir, una mayor concienciación, producto -sin duda- de la cultura y del bienestar, aunque lamentablemente, ya será tarde para aviones irrecuperables (con permiso, claro está, de la Fundación Infante de Orleans), y que escribieron páginas gloriosas de nuestra historia aérea.
pintada recortada¡ Libre…!
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NITO

lunes, 23 de mayo de 2011

JULIANA: ABNEGACIÓN DE MADRE

Juliana
Había dejado la llave de su cuarto puesta, a propósito, “a cosica hecha”.
Sobre las nueve de la noche de aquel día de abril de 1.935, cuando la ultima luz solar se dejaba ver aun por aquellos montes de la Contravisesa, más abajo de Yégen, el pueblecito alpujarreño granadino, que se preparaba para la noche, para la oscuridad mas penetrante y el silencio mas sepulcral.
De algunas casas el humo de las chimeneas iniciaba su camino hacia el cielo, como si quisiera esconder los guiños de esas estrellas inmensas de la alta Alpujarra.
Juliana se dispuso a llevarle el tazón de “leche migá” a Don Gerardo, que miraba como hipnotizado las llamas de ese fuego de la chimenea, sentado en el viejo sillón.
Juliana tenía quince años, lozana y virgen inmaculada. Ni le miró, pero ambas miradas coincidieron en aquellos destellos del fuego. No mediaron palabra alguna. Dejó el tazón sobre la mesa y salió: “Que pasen buena noche los Señores” Se notó en esa frase su nerviosismo y se marchó con el corazón a punto de estallarle. Sus latidos sonaban como tambores de guerra que anunciaban los acontecimientos próximos a llegar.
Los señores de la casa se despidieron también: Buenas noches Don Gerardo, que ud. descanse.
Quedó sólo en el comedor sin apartar los ojos del fuego de la chimenea que expandía por toda la habitación el movimiento de sombras que iban y venían como si de un baile tenebroso se tratara: baile de la vida al propio tiempo que de la muerte. Permaneció unos instantes pensativo, como dudando, luego se levantó y se detuvo frente a la puerta del cuarto de Juliana. Sabía que la llave estaba puesta. Y entró.
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2 Gerald Brenan
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Cuantas veces se había preguntado Juliana por su futuro. ¿Sabría encontrar alguna salida digna frente a lo que la realidad le ofrecía? : Servir en la casa de algún cacique del pueblo a cambio de mal comer y un camastro donde refugiarse en las frías noches de invierno o en la casa de algunos señores de la capital donde su tiempo sería propiedad exclusiva de los “señoricos”. Había oído a algunos mayores del pueblo decir que existía un sitio que se llamaba Londres y otro que se llamaba Paris, y se dormía pensando si sería capaz de dar ese paso tan importante: marcharse para siempre.
De la noche a la mañana apareció Don Gerardo, que doblaba su edad y algo más, pero…era tan guapo… El forastero, tan “finico”. Esa cachimba entre los dientes, dejaba asomar un bigote intelectual que le daba un aire de extraordinaria nobleza. Pausado, tranquilo de movimientos, que le conferían asimismo, una extraordinaria elegancia. Juliana no tuvo defensa y se enamoró de él perdidamente, con ese amor que a los quince años es puro fuego que abrasa.
¡Creo que es inglés! Comentó Amalia, la panadera. Militar de profesión que ha venido al pueblo “pa tomar los aires” y descansar. Aunque también he oído decir que es artista de esos que escriben libros y novelas.
Juliana, como algunas solteras más del pueblo cayeron irremisiblemente en el sueño profundo del amor hacia aquel caballero llegado cual príncipe azul. Solo que ella no podía imaginar que el destino la llevaría a servir en la casa donde Don Gerardo tenía alquilada la habitación que le daría cobijo durante más, menos seis años.
¿Cuándo llegaría la mañana para poder llevarle el café y el bollo de pan recién “salio del horno”?. Y la hora del almuerzo “pa servirle lo que quisiera”. Desde la ventana procuraba mirarle sin ser vista, cuando él salía y se la comían los celos cuando alguna se le acercaba para darle las “güenas tardes”.
¡Qué malos tiempos…! La guerra civil en España asomaba sus fauces ya, por las esquinas y la miseria se cebaba con estos pueblos de la Alpujarra. Pero ella se alisaba y cepillaba el pelo mil veces antes de salir a servir al señorito.
El, ya se había percatado de estas miradas y esos sonrojos solamente con que le diera las gracias por servirle la cena. Se había fijado en la belleza primitiva de Juliana, casi árabe, morena y ojos grandes, penetrantes, capaces de encender un candil de torcía o mariposa por si mismos y la miraba de reojo como el depredador que acecha para dar el zarpazo definitivo.
El amor entre ambos no era coincidente. Ella se había enamorado locamente: sería lo que Dios y él quisieran que fuese. Estaba dispuesta a asumirlo. No así él, que la veía con los ojos del hombre hambriento y sediento de mujer, aunque con educación exquisita no le mostraba sus íntimos intereses, lo que hacía que ella se hundiera cada vez más en la profundidad de su amor.
Los renovados sueños y esperanzas de Juliana estaban a punto de desvanecerse. Sería poseída por aquel embaucador y seductor inglés, pero con el paso del tiempo vería cómo éste solo se limitaba a alimentar su instinto más básico. Juliana se había entregado en cuerpo y alma. Se quedó embarazada y Don Gerardo para no ser objeto de comentarios impertinentes en el pueblo se marchó a Inglaterra.
La tragedia acababa de confirmarse: mujer soltera, menor de edad y embarazada no eran por aquellos entonces argumentos válidos en los pueblos del sur de aquella España terrible, que se preparaba para uno de los episodios mas vergonzosos y oscuros de su propia historia.
Elena, nombre que dio Juliana a la hija cuyo padre había trastornado su vida, tenía tres años, recién acabada la contienda civil. Y Don Gerardo se presentó en el pueblo.
La conversación no fue muy larga, pero si tensa e intensa. Las palabras y los silencios que acontecieron traspasaron el cielo alpujarreño: ¡Que se la lleve Vd.!, apostilló Juliana. ¡Mejor estará y mejor educación recibirá que aquí en medio de esta horrible miseria conmigo, aunque se me parta el alma!. El acuerdo sentenció: ¡no volverás a verla!
Durante algún tiempo Juliana recibió dinero que le enviaban desde Inglaterra. Luego vendría la amargura, porque años más tarde, arrepentida de su promesa, quiso buscar a su hija, efectivamente aquella sentencia se cumplió y jamás volvió a verla.
La vida de Juliana transcurrió a través de los años por un autentico “vía Crucis”: Los comentarios del pueblo no podía soportarlos y se vino a Granada donde trabajó de sol a sol en la cocina de un restaurante. Se casó dos veces, tuvo dos hijos con cada uno de los maridos y enviudó las mismas veces. Sus cuatro hijos fueron marchándose. La emigración era la única salida para aquella juventud que sin haber tenido culpa de nada, era receptora de los peores atributos humanos.
Así transcurrieron los últimos días de su vida. Intentando averiguar algo de su hija y no se enteró de que Miranda (así le pusieron tras su salida de Yégen) había fallecido dos años antes que ella.
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Hace unos días, con motivo de próximo recital en homenaje a Carlos Cano, indagando en su “Pasodoble torero a Gerald Brenan”, pude acceder, como casi siempre ocurren estas cosas, de casualidad, a un comentario que hace un par de años hizo un nieto de Juliana, desde un pueblo de Cataluña. La frase caló con fuerza en mí y, en honor a la verdad, me dejó “pillado”, provocándome de inmediato este escrito. El comentario decía así:
<”Mi abuela Juliana fue una gran mujer, que sacrificó el amor de una hija para que tuviese mejor vida que la que a ella le había tocado vivir. El señorito inglés, como siempre hicieron los caciques, la vio, le gustó, la usó y luego la abandonó”>
GAMEL WWOOSEY Don “Geraldo”, su esposa Gamel y su hija Miranda Helen
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Esta historia es verdadera y conocida y se han vertido ríos de tinta sobre ella. Antonio Ramos Espejo, periodista granadino, escribió “Ciega en Granada”, que narra esta historia. Fernando Colomo estrenó su película correspondiente sobre el asunto. Yégen, en el corazón de la alpujarra granadina existe y seguirá existiendo. Juliana Pelegrina y Gerald Brenan dieron y seguirán dando que hablar. La obra escrita de Brenan quedó inmortalizada y continuará siendo objeto de estudio de futuras generaciones, pero creo que el gran legado de Juliana (la que salió peor parada de esta historia) fue sin duda su generosidad, pues nos dejó un clarísimo ejemplo de amor sin recibir nada a cambio. El amor hace que sigamos vivos. Sin amor solo existe vacío y oscuridad. No seríamos capaces de sobrevivir mucho tiempo. Estoy seguro que esas estrellas que brillan más en la Alpujarra que en ningún otro lugar son sin duda la parte visible de ese extraordinario y poderoso amor que Juliana pudo y supo transmitir. Gracias Juliana.
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¿Conocería Carlos Cano esta historia…?
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JUAN  GÓMEZ

sábado, 14 de mayo de 2011

EL ARTE DE HABLAR BIEN O LA POYA DEL PANADERO


¡Dejaos de pollas, vayamos a pollas…!
Es que no puede ser, caballeros…
Mientras unos estábamos entretenidos en eventos finos y de altura, deleitándonos con la voz y la guitarra del rapsoda y amigo Juan Gómez otros, como el señor periodista y escritor Andrés Cárdenas presentaba y firmaba en la Feria del Libro ejemplares de su última obra, 'Dejaos de pollas, vayamos a pollas'. (Manda cohones el titulillo…)
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En este volumen, escrito en el tono humorístico que le caracteriza, el columnista de IDEAL analiza de forma pormenorizada el curioso caso de ese sinónimo de pene que en Andalucía oriental se utiliza profusamente en contextos lingüísticos que poco o nada tienen que ver con el órgano sexual masculino.
En la presentación, Cárdenas defendió que este vocablo, para granadinos y jienenses, «no es una palabra soez o irreverente, porque si lo fuera no la tendríamos siempre en la boca». Se trata, subrayó, de «una especie de comodín», de «un término polisémico casi perfecto, porque pronunciada reiteradamente en una única frase se puede sustituir por casi cualquier otra en ese contexto sin que se altere el resultado final del discurso».
Por eso decía que no se puede: Que unos sean tan deslenguados y descreídos y además ocurrentes y graciosos, y otros en cambio dándole vueltas a un articulillo que por recato y morigeración nunca nos atrevimos a editar.
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1 Panadero de Alfacar

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Señoras y caballeros,
damas de cría, infantes,
y militares sin graduación:
Tarde, pero me he decidido,
y disimulen la indiscreción.
Échenle, si gustan, los sapos
y culebras al periodista,
Juan Cárdenas, el guasón,
Pues lo mío es pura ciencia
etimológica nazarí, fresco
y puro léxico andalusí.



Y ahí va el cuento en cuestión.- Hace unos años, curioseando en una obra de Lévy Provençal "Tres tratados hispánicos de ḥisba", encontré un curioso étimo; el cual, me resultó muy familiar en la cercanía y el tiempo con Granada, Jaén, Almería, Murcia y sus Provincias: Como quien dice, en todo el antiguo Reino de Granada.
En dicho tratado, - en la que hace mención la ḥisba de 'Abd ar-Ra'ūf - el término hispano-andalusí "póya" -ببوخه- como un "bollo" o bien el "panecillo con el que se paga al hornero o panadero". Pasó al castellano como "poya", al catalán como "puja", y al árabe-maghrebí como "piwa". Su etimología parece ser la "puja" con la que había que alzar por encima de la hornada de pan, para pago del hornero; que al consistir en un "bollo pequeño y alargado", pronto adquirió su sentido secundario, como bien refleja socarronamente su autor en su ḥisba.


Así pues estamos ante un vocablo malsonante por tierras hispanas. Mientras que en Murcia se utiliza "pijo" con el mismo origen y connotación, en Granada se dice claramente -como ejemplo- : "¿Qué "poyas" dices?".
Aquí estamos viendo que el granadino está muy disconforme con algún comentario no del todo claro. También podríamos escuchar del mismo modo a un murciano preguntar: ¿Qué "pijo" haces?
Es evidente que tanto el granadino como el murciano, están hablado correctamente al no referirse con dicho término a ningún órgano externo del panadero, sino más bien al poco o nulo contenido del discurso, o al escaso provecho de un determinado asunto o cuestión baladí.
Demos las más sinceras felicitaciones a ambas comunidades, por mantener parte de tan fresco léxico andalusí, y a Abd ar-Ra'ûf, por su inestimable sentido del humor.
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NITO

sábado, 7 de mayo de 2011

CAMINO DE RONDA DE LA ALCAZABA


El Camino de Ronda de la Alcazaba es el espacio del mes de Abril de la Alhambra.

La Alhambra se encuentra elevada sobre la colina de la Sabika. Esta situación implica un control del espacio física y simbólicamente, consiguiéndose el dominio de un territorio a la vez que su defensa. La ubicación la hace independiente e inexpugnable, especialmente a partir de un punto estratégico como es la Al-Qasba, el espacio más antiguo de la Alhambra.
Su construcción se remonta según las crónicas a la época omeya y para algunos historiadores a la romana y visigoda aunque los restos más antiguos documentados son del siglo XI cuando se comienzan las primeras obras por orden de Yusuf Ibn Nagrella, visir judío del emir Badis Ibn Habus (1.038-1.073.)
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La Alcazaba fue escenario de luchas en varias ocasiones, ya en la crisis del Califato, allá por el año 888 Ben Haldún se hizo fuerte en ella y tras la caída del dominio almorávide lo hizo un caudillo local llamado Zafadola. En 1238 el primer emir nazarita Muhammad Ibn Al-ahmar Ibn Nars manda construir sobre las ruinas preexistes la Alcazaba. Esta se le compara con un barco cuya proa está orientada hacia el oeste dominando completamente la ciudad. Tiene una forma triangular y se puede decir que es el paradigma de cómo debe ser una fortaleza pues está en lo alto de una colina cuyos bordes son escarpados los del norte sobre el rio Darro, los del oeste sobre la Madinat Garnata y la Vega (al-Fabs), los del norte sobre el barranco de la Asabina y tan solo la parte oriental es la de más fácil acceso por esta es la parte mejor defendida por altas torres.
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En la época zirí la Alcazaba tenía tres torres al norte y una al este. La entrada se situaba en el oeste y era muy compleja. De esta antigua alcazaba salían dos líneas de murallas. Una coracha se dirigía hacia el norte y bajaba hasta el Darro e iba través de la Bib al-Difaf, hoy mal llamada Puente de os Tableros, enlazaba con la muralla de la Alcazaba Cadima y otra coracha se  dirigía hacia el sur para enlazar con la alcazaba del Mauror, salvando la vaguada de la Sabica donde se situaba la Bib al-Jandaq o puerta del Foso. Posteriormente en la etapa Almohade (s.XII-XIV) se añadió una puerta en recodo con arco apuntado de piedra y una bella bóveda baída de ladrillo. Como puerta exterior está en recodo al final de la compleja entrada zirí. Esta puerta comunicaba con la torre de la Vela y fue macizada en la época cristiana y es Torres Balbás el que la descubre en 1.906 dejándola en el estado actual.
Sobre estas ruinas de la anterior alcazaba construye en 1238 Muhammad I Ibn al-Ahmar su alcazaba.
Tiene doble amurallamiento y en el centro se encuentra el patio de Armas y el barrio castrense con un baño y una serie de silos y mazmorras así como un aljibe.
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En las murallas interiores encontramos las siguientes torres: Al oeste, torre de la Vela y en su base la primitiva puerta, al sur torres de la Pólvora y la Sultana, al este las torres más potentes porque esta es la parte más llana y son la del Homenaje en la que se supone que establece Muhammad su sede, Quebrada, el nombre le viene porque años más tarde Yusuf I sobre la torre anterior levanta la suya y como los materiales son diferentes y dado que Granada es zona sísmica se resquebraja y la del Adarguero o Hueca. En la muralla sur se levantan las torres Arquiza y las torres del Criado del Dr.Ortiz.
Luego construye otra línea de murallas más al exterior con su adarve y entre ambas líneas de murallas discurre el foso o la calle perimetral y levanta una serie de torres, la de los Hidalgos y la de las Armas.
El acceso a la Alcazaba se hacía por la Puerta de las Armas, nombre que le viene por ser el lugar donde estas se depositaban pues no se podía entrar en el recinto armado. Una vez superada esta puerta se llega al foso y allí se tiene dos opciones: Si vas a la derecha, se penetra en una calle perimetral que rodeando la Torre de la Vela se penetra al patio de Armas por la puerta más antigua de la Alhambra y si vas a la izquierda, se dirige hacia la Puerta de la Tahona y una vez superada se llegaba a la plaza de la mezquita de los príncipes con tres opciones: Ir al Mesuar, ir a la calle Real Baja o subir a la Puerta del Vino y tomar la calle Real Alta.
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El tramo comprendido entre las puertas de las Armas y de la Tahona sería sobrecogedor por ir encajonados entre la muralla interior que además esta alamborada con gruesas piedras y la exterior con la impresionante torre del Homenaje en la que siempre había guardia en sus almenas. Al construir tras la Reconquista el muro para proteger las torres del Homenaje, Quebrada y del Adarguero se hace un revellín en forma troncocónica que se conoce como el Cubo y se deja en su interior la puerta de la Tahona que no es descubierta hasta los años 50 por Prieto Moreno y Jesús Bermúdez Pareja.
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Antonio Montufo Gutiérrez

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miércoles, 27 de abril de 2011

CIEN AÑOS DE AVIACIÓN EN GRANADA


Una exposición recorre la historia de la aviación en Granada desde sus inicios, en 1911, hasta la actualidad a través de fotografías, carteles, maquetas y aeronáuticas de diversas épocas en una muestra que se completará con proyecciones de cine y simuladores de vuelos.
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La exposición, organizada por CajaGranada y el Real Aeroclub de Granada, se estructura en torno a 17 áreas temáticas que incluyen los orígenes de la aerostación en Granada, las figuras relevantes de la aviación, la Guerra civil en el aire, la edad de oro de la aviación en Granada (1939-1983) y el aeromodelismo, entre otras.
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Bajo el título "El arte de volar. 100 años de la aviación en Granada", la exposición arranca con el primer vuelo de un avión con motor, que tuvo lugar en España el 5 de septiembre de 1909 con un aparato de fabricación española y un piloto español, Oliver.
La comisión de fiestas del Ayuntamiento de Granada programó, en el marco del Corpus de 1910, un concurso de aviación que no se pudo celebrar por mal tiempo y se aplazó al año siguiente.
Habían sido convocados dos pilotos: Granell, de nacionalidad española, y el belga Jules Tick, han explicado hoy los comisarios de la exposición, Javier Piñar y Emilio Atienza.
Nada más despegar, Granell rompió el avión, por lo que voló solo Tick, que lo hizo con un Bleriot II tipo "Canal de la Mancha" sobre Armilla y Alhendín a 50 metros de altura, y por unos cinco minutos.
En días posteriores alcanzó una altura de 250 metros durante la exhibición, que fue presenciada por responsables de la aeronáutica pertenecientes al cuerpo de Ingenieros del Ejército de Tierra.
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De 1913 a 1915 se reprodujeron en Granada diferentes acontecimientos aeronáuticos en el marco de las Fiestas del Corpus, entre ellos la exhibición el Biplano de Damazell, que realizó un vuelo memorable sobre Granada con una curva de tres kilómetros.
El éxito de estos acontecimientos hizo que las autoridades locales programaran un gran concurso de Aviación para 1914, año en el que se inició la actividad de Real Aeroclub de Granada como sección delegada del correspondiente Real Aeroclub de España.

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La exposición relata cómo diferentes acontecimientos aeronáuticos utilizaron Granada como plataforma para la Guerra de Marruecos, presentándose en los últimos días de julio una escuadrilla de 16 aeroplanos, que partieron hacia Zeluán, Mador y Monte Arruit a fin de aprovisionar a las unidades aisladas.
Este acontecimiento y las conversaciones mantenidas por el Capitan Manzaneque y Luis Dávila con el Alcalde de Granada, García Gil de Gibaja, dieron como resultado que las instituciones locales y provinciales se implicasen en el proyecto de construcción de un Aerodromo Militar en Granada, dando lugar a que el día 20 de junio de 1922, quedase oficialmente inaugurado, siendo el primer Jefe del mismo el Comandante Luis Dávila.
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Diferentes etapas en la historia del Aerodromo Dávila, llamado así en recuerdo del que fue su primer Comandante y que encontró en el mismo la muerte, en abril de 1925, hicieron del mismo que fuese el aeropuerto civil de Granada hasta 1972, en el cual se inauguró el actual aeropuerto de Chauchina.
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Igualmente, el aeródromo Dávila participó en diferentes etapas durante los años 30, incluida su actividad en la Guerra Civil Española, siendo además la sede operativa del real Aeroclub de Granada, hasta que en 1984, por imperativo legal, se les indicó que deberían abandonar las instalaciones.
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NITO
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martes, 19 de abril de 2011

CUARESMA EN LA COCINA ALBAICINERA

Flor de la Pasión

No nos engañemos, a mí lo que de verdad me habría gustado narrar por San Marcos, Rey de los charcos, es de habas: Habas de Graná, que tienen su culmen por estas fechas, pero no queremos ser repetitivos (véase la entrada del 3 de Mayo de 2009, por ejemplo), y escribir siempre de los mismos temas aunque, tengan por cierto, señores murgueros, que me la deben…
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Sigamos pues con la liturgia cocinera de nuestros barrios, aunque digan que por “San Marcos el garbanzal ni nacido ni por sembrar, y la vieja que lo atendía con tres hojas lo tenía”. Como tratando de justificar que “Abril siempre será ruin, al entrar o al salir o en medio por no mentir”.

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Veamos qué nos cuenta Don Mariano Cruz Romero, en su “Ritual de la Cocina Albaycinera”, y cómo por estas fechas aparece en la cocina el «potaje viudo», mal llamado así, pues el potaje jamás lleva carne. Siempre se ha dicho: «tiene menos carne que un potaje». -Nos referimos al de bacalao que, por lo menos en el barrio alto granadino, siempre lleva habichuelas secas, garbanzos, papas, laurel, pimientos cornicabra, aceite, pimienta en grano, cabeza de ajo entera, cebolla y, por supuesto, el bacalao. Para darle gusto se echa la raspa, la cola y las agallas. El «gordo» del bacalao, si se tiene, se fríe para comerlo aparte.
Conforme avanza la Cuaresma y se acerca la Semana Santa, el potaje se vuelve más «viudo», desaparece el bacalao que se sustituye por acelgas o espinacas.
Sólo los gourmets del puchero, y que además tengan sus puntas y ribetes de poetas finos, apreciarán la belleza y lo justo y medido de lo que a continuación escribo:

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SONETO AL POTAJE (*)
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Receta de un potaje me han pedido
que bien venga con este tiempo santo
en que no puede comerse ni un tanto
de alimento que nos tengan prohibido.
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He pensado, y a la mente me ha venido
uno de aquellos que recuerdo cuanto
de niño me sabía a puro espanto
y, sin embargo, ahora es mi preferido.
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El de Semana Santa es él llamado,
donde garbanzos, bacalao y verdura
forman cuerpo perfectamente armado.
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Es un plato alejado de finura,
y en la iglesia siempre fue muy venerado
por monaguillo, sacristán y cura.
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3Soldaditos de Pavía
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De esta etapa litúrgica son, igualmente, los «boladillos de bacalao» (que duda el autor si se ha de decir boladillos, de bola, o voladillos, de volar, por la poca chicha que encierran, ya que casi todo lo que contienen es aire). También atraían a los chaveas los famosos «sordaicos de Pavía», hechos con harina, hebras de bacalao, ajo y perejil y frito todo ello. Del mismo modo son propios del tiempo los pestiños de azúcar y canela; las natillas; el arroz con leche; los rosquillos de masa con huevo, fritos; las torrijas en rebanadas de pan casero, el de Alfacar («asentao», de un día para otro), mojadas en vino tinto o leche y emborrizadas con azúcar o canela, después de fritas.
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Pero además, Don Mariano nos recuerda que Granada es el único sitio de la Cristiandad que, al Domingo de Pasión, llama «Domingo de Lázaro» y es tradición en este día ofrecer roscos de garbanzos, de todos los gustos y tamaños. Se les solía poner huevos duros, cogidos con tiritas de la misma masa y, en muchas familias se guardaban en el baúl de la casa hasta las primeras habas. Días antes del Domingo de Pasión, las mujeres molían pacientemente los garbanzos, con almireces o encargando la molienda en el Batán, del camino de Beas. Se amasaban en casa y se cocían en los hornos de pan. Estos roscos se venden siempre en puestos ambulantes, nunca en establecimientos. En Casa Pasteles se hacen los roscos de San Lázaro, propios para regalo de novias y pretendientes, pero ya se nos advierte que la tradición está casi perdida, aunque ellos los siguen haciendo exclusivamente por encargo. Son de bizcocho «calao», cabello de ángel, almendra y nata o merengue, adornados con flores de papel. Manuel el de las Cuestas, también conocido como Manuel el de las Flores, con su maestría en este oficio, dió lugar al resurgimiento de un gremio de artesanos «de las flores de papel».

NITO
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(*) Tomado del “Alcázar de Venus”

miércoles, 13 de abril de 2011

PABELLÓN ROMÁNTICO DEL GENERALIFE


El espacio del mes en Abril es el conocido como Pabellón Romántico. Este pabellón es un edificio de estilo neogótico construido en 1836 por el administrador de los marqueses de Campotéjar, herederos de don Pedro de Granada-Venegas que en 1539 obtuvo por dote la cesión del Generalife y que años mas tarde y por real cédula de Felipe II en diciembre de 1555 concede a sus herederos la alcaldía perpetua del Generalife y la tenencia de la finca. Es famoso el pleito que en 1826 inicia el fiscal del patrimonio privado de Fernando VII y que dura casi un siglo y que enfrentó al estado español con los herederos del linaje Granada-Venegas, los citados marqueses de Campotéjar, pleito que se zanjó con un acuerdo extrajudicial el 2 de octubre de 1921 en el que el Generalife y la Casa de los Tiros pasó al patrimonio nacional de España. La condición que pusieron los representantes de los Marqueses fue que se quedaban con la cúpula de la Torre de las Damas y se aceptó, reponiéndola por una copia y en el momento de la entrega de las llaves del Generalife se estuvo en un tris de romper el acuerdo porque decían que se llevaban la copia y que la original es la que se quedaba, tal es la perfección de la misma. La cúpula original es la que hoy puede comtemplarse en Berlín. Por muchas gestiones realizadas por la Junta de Andalucía para su retorno a la Alhambra ha sido imposible dicho traslado. En el zaguán de la mencionada Casa de los Tiros hay una placa mencionando este famoso pleito.


El edificio está construido sobre lo que era un oratorio al que se accedía por la famosa escalera del Agua y que encierra un gran carga significativa religiosa en la que pinta al sultán como el intermediaro entre Alá y sus súbditos. Esta escalera, única en el mundo islámico, consta de tres tramos y tres mesetas y en los lados tiene unas acecolillas que llevan agua procedentes de la acequia Real de la Alhambra y que así mismo se derramaba sobre el mármol de los peldaños de manera que cuando subía el sultán a los rezos rituales cumplía con la obligatoriedad de las abluciones de las manos hasta los codos y los pies y lo hacía por una escalera de cristal, este es el aspecto que tendría el suelo dada la orientación de la escalera al atardecer, y metiendo las manos en los canalillos era el agua que Alá le enviaba desde las alturas la que le lavaba las manos y los pies.
Por este pabellón entra la conocida acequia del Tercio para dirigirse a los Albercones.
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Lo mejor de la visita a este pabellón, al que se accede con el billete general de entrada a la Alhambra o también con el de jardines, son las magníficas vistas que desde él se pueden contemplar y disfrutar tanto del Generalife como de la Alhambra y de toda la ciudad de Granada.


Antonio Montufo Gutiérrez.

martes, 5 de abril de 2011

BOLEROS EN GRANADA

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Quizás el primer amor no debería regresar nunca. Aquellas sensaciones, aquellas imágenes, aquel fuego interior, deberían seguir guardados en el cajón de la memoria.
El momento de ese amor, seguramente ocurrió por una confluencia de factores, y por más que lo intentes jamás volverá a ser igual. Si quisiéramos sacar aquella historia de aquél cajón, probablemente perdería su encanto y su grandeza.
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En la Laboral de Sevilla

Sí, es verdad. Todos los días la esperaba a la salida del colegio; enfrente, con mis 17 años y un cigarrillo “bisonte” entre los labios le daba a entender que no había en el mundo otra persona para ella que no fuese yo.
Estaba seguro de que con esto ya estaba casi todo el camino recorrido para su rendición incondicional. Corrían los años 60 y en Granada una noche si y otra también se veían las tunas universitarias por doquier, cada Facultad tenia la suya y ahora yo también tenía mi grupo y aparecieron mis primeros boleros: “Mujer, si puedes tu con Dios hablar. “Reloj no marques las horas…”  Sería ella la primera en escuchar “mis” boleros desde su balcón.
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Con la Tuna y la Alhambra

La juventud granadina tenía que ingeniárselas. No corrían buenos tiempos para nadie, cuando inesperadamente, de la noche a la mañana, comenzaron a verse turistas en número insospechado por Granada. De inmediato caímos en la cuenta de que esta ciudad era decadencia pura y dura y ellas (me refiero a ellas) traían la modernidad y otros aires nuevos. A pesar de que nos habíamos educado, algunos, con los Jesuitas, en Los Estanislaos, o sea, que nos sentíamos algo más “progres”, la verdad era que aquellas turistas, sobre todo las francesas, nos dejaban con la boca abierta por la libertad y desparpajo con que se expresaban. Surgió entonces lo inevitable: “el Sindicato del Ligue”. Tenía su lugar de reunión en “Chez Elías” por el barrio de San Agustín, donde se ensayaban aquellos boleros inolvidables. Canciones que luego cantaríamos bien en serenata programada o a los grupos de extranjeras que venían. Tenía el sindicato, incluso, su proclama cantada: “Los ligones de Graná son una cosa muy seria. No hay gachí que venga acá y no pase por la piedra. Si a la Alhambra te vas o pasas a la Alcaicería, empieza el ligón a hablar, hasta que pica la tía….”. La música de esta “proclama” era la de “Clavelitos”, con lo que todo el mundo la aprendió en un santiamén. Naturalmente, se acababa en la Chumbera, lugar éste irresistible para aquellas rubias “libertarias”, para las que un beso o un apretujón eran algo tan normal. No así para nosotros que la normalidad consistía en bajar la cuesta del Chapiz maltrechos y bien doloridos (sálvese la parte corporal dolorida)…
En Granada, de noche, siempre hacía frío, pero no importaba, nos abrigábamos aunque solo fuese con ese manto de estrellas que lo envolvía todo. Granada tuvo la culpa, ya teníamos turistas extranjeras y, como el que no quiere la cosa, empezaron a proliferar las residencias estudiantiles femeninas. Ya había rivalidad y éstas no esperaban para que noche tras noche los boleros se expandieran por el aire como lo hace la bruma del amanecer. Buscábamos nuevas canciones y nos pasábamos las letras con los otros grupos musicales. Había camaradería aunque no exenta de cierta competencia a decir verdad. Por cierto que era Agustín Lara el que no paraba de parir boleros y que todos nos disputábamos para cantarlo primero.
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Emoción incontrolada de Agustín Lara ante el Alcalde de Granada

Hacía ya tiempo (1932) que Agustín Lara había compuesto la canción “Granada” con la que solo se atrevían los barítonos y tenores que la tuna exhibía, pues los había y bastante buenos. Era justo y necesario cantarle a Granada y nosotros nos conformábamos con aquella “¡Ay mi Granada!, pasodoble-pasacalle que había compuesto un vecino mío del barrio que se llama (aun vive aunque ya muy mayor) Fernando Lastra y que decía “Al pié de Sierra Nevada, al pié del viejo Albaicín se halla sentada Granada con su belleza sin fin…...”. Canción que divulgó por los cuatro vientos nuestro querido y entrañable Paquito Rodríguez.
Agustín Lara llegó a Granada el 15 de Junio de 1964 y fue agasajado por las autoridades, como no podía ser de otra forma; de ahí sus lágrimas al oír las palabras del alcalde, en aquel entonces Sr. Sola, luego de recoger un pequeño cofre de taracea que contenía tierra de la vega de Granada, por aquello de “Granada tierra soñada por mi…”
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Velada de boleros en Ofecum

Si en La Habana o en México DF. se alquilaban las peñas musicales con sus bardos o mariachis correspondientes para rondar a las “señoritas” ya comprometidas o de inmediato, o expectativo compromiso, no es menos cierto que Granada no se quedaba a la zaga en esa proliferación de rondas tanto de la tuna como de otros grupos (tríos, cuartetos, etc.) entre los que yo me encontraba, y que salían simplemente por la carga de romanticismo y bohemia que todo ello comportaba y que quizás, gracias a alguno de aquellos boleros más de uno/una encontró su “destino”.
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El cantor, su guitarra y su público: Tríada perfecta

Granada era el Barroco en el arte y también en lo romántico. Una serenata en Plaza Nueva o en el Campo del Príncipe, o en alguna calleja como podía ser la calle Santa Paula (también tenia su residencia femenina). El silencio, la luna llena y las risas propias de la juventud eran elementos más que suficientes para aseverar lo subrayado. Hay que decir que, alguna vez, nos echaron. Había que trabajar y levantarse temprano y nos increpaban, pero también es cierto que otras noches, sobre todo en primavera, esa primavera que en Granada apenas dura unos días, pero incomparable en hermosura, se llenaban los balcones aledaños al de la niña a la que se le rondaba y aplaudían a pesar de que ya eran cerca de los dos de la madrugada. Tengo que confesar que si hacíamos algunas rondas extras era porque en aquella época como es normal, no teníamos ni un duro y cuando se terminaba la serenata, siempre nos echaban algún paquetillo de tabaco que otro e incluso, a veces, alguna botella que otra…
Vivir Granada en aquellos momentos era vivir el cielo: los olores a jazmín de algunos barrios como los “Hotelitos de Belén” o Figares, el frescor y el aire limpio de la ciudad por la que circulaban pocos vehículos todavía, unido a la debilidad de las luces del alumbrado público, hacían de Granada la ciudad encantada.
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Ya se ha comentado que eran tiempos difíciles, y aunque el turismo iba cambiando poco a poco la situación, culturalmente Granada era bastante arcaica. A decir verdad, solo existía el Centro Artístico y también se veía venir ya su decadencia. Sólo, como no podía ser de otra forma, en la universidad algo se movía y cómo no, mirando siempre al norte. Ya sabíamos de la existencia de Serrat o Lluis Llach. Aquí no había “nueva canción” y la radio solo ponía los viejos cuples de siempre de Rafael de León y López Quiroga o bien, al Dúo Dinámico. En 1967 comienza a emitirse por Radio Popular de Granada un programa dirigido por Juan de Loxa y que se llamó “Poesía-70”; dos años más tarde nacería el “Manifiesto de la Canción del Sur”. Se están dando los primeros pasos, desde el punto de vista universitario, para lo que luego sería la Andalucía autónoma. Formaban parte de aquel grupo Carlos Cano, Enrique Moratalla, Raúl Alcover, Antonio Mata… más.
En una de aquellas noches de ronda, coincidimos con otro grupo en el que cantaba Carlos Cano. Creo que era la calle Puentezuelas o aledaños, no estoy muy seguro, pero sí que nos paramos en seco y entre murmullos, sentimos envidia sana por los cojones que echaban, pues por aquellos tiempos tenias que andar con cuidado pues “los grises” podían presentarse en cualquier momento y entonces tocaba correr.
Termino como empezaba: “El primer amor no debería regresar nunca”. Afortunadamente esos boleros hacen que los amores y desamores permanezcan guardados en la memoria del corazón… Si es que el corazón tiene memoria. Si has vivido la Granada de aquellos años, yo creo que el corazón, irremediablemente, sí que tiene memoria.
JUAN GÓMEZ