lunes, 28 de marzo de 2011

MULHACÉN: VÉRTICE GEODÉSICO

 

En 1879 se llevó a cabo el trabajo más importante de la Geodesia española, el enlace de nuestra red geodésica con la de Argelia. Se realizó así el deseado sueño de completar la medición de un arco de meridiano, de 28º de amplitud, desde las islas Shetland hasta los confines del Sahara, tal y como había propuesto el general Carlos Ibáñez e Ibáñez de Ibero, Marqués de Mulhacén, a la Asociación Geodésica Internacional en 1866.
El enlace España-Argelia fue una demostración de capacidad tecnológica y científica. Dirigió la operación por España el general Ibáñez y por Francia el coronel Perrier.
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Impresionante vista desde un satélite
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Los vértices desde los que se hicieron las observaciones fueron:
• Mulhacén, es la montaña más alta de Sierra Nevada, es vértice de primer orden de la red geodésica española, y está situado en la provincia de Granada, a los 37º 03’ 12” de latitud Norte, y 0º 22’ 34” de longitud Este del Meridiano de Madrid. Aunque no excede de 35 km la distancia de la proyección horizontal de su cumbre a la costa, la altitud de esta montaña alcanza la cifra de 3481 metros.
imag3 [1024x768] Mulhacén
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• Tetica, es el punto más elevado de la Sierra de los Filabres, que corre en dirección Noroeste-Sudeste, y ocupa, en la provincia de Almería, casi todo el territorio comprendido entre los ríos Almanzora y Almería. Este vértice, cuya altitud es de 2.080 metros, está situado a 37º 15’ 12” de latitud Norte, y 1º 16’ 29” de longitud Este del meridiano de Madrid. Es también vértice de primer orden de la red geodésica española.
imag5 [1024x768] Tetica de Bacares
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• Filhaoussen, está situado en la extremidad oriental de una sierra muy característica, que corre al Sur de Nemours y de Nedroma, en la provincia de Orán. La montaña, de acceso difícil, se dirige de Sudoeste a Nordeste. El pico de Filhaoussen, que tiene una altitud de 1.137 metros, es vértice de primer orden de la triangulación del paralelo argelino, y está situado a los 35º 00’ 35” de latitud Norte y 4º 01’ 40” de longitud Oeste del meridiano de París.
• M’Sabiha, es el punto culminante de la sierra del Murdjadjo, que corre de Este a Oeste en una extensión de 50 kilómetros, próximo al golfo de Orán, formando en esta región un primer escalón del Atlas. El punto elegido para vértice está a 591 metros de altitud sobre el nivel del mar, a 35º 39’ 37” de latitud Norte y 3º 11’ 11” de longitud Oeste de París.
El convenio redactado entre los dos gobiernos acordaba los siguientes puntos:
• Cada nación debía observar en su propio territorio.
• Las observaciones serían simultáneas en los cuatro vértices.
• Empleo de heliógrafos durante el día y de luz eléctrica durante la noche.
• Empleo de instrumentos y maquinaria idénticos, así como de los mismos métodos.
Se pensó además en aprovechar la ocasión para hacer observaciones astronómicas a fin de cerrar el gran polígono París-Madrid-Marsella-Argel, para lo que faltaba en tierra la diferencia de longitud entre Argel y M'Sabiha, y por mar la existente entre M'Sabiha y Tetica.
Se construyeron muchos metros de caminos de montaña de dos metros de ancho, por los cuales y con grandes dificultades, se pudo izar hasta la altura mayor de la península, o sea, hasta el vértice del Mulhacén, en la cumbre de Sierra Nevada, el enorme bagaje científico que era necesario utilizar.
A primeros de septiembre, nada más instalarse en sus bases, se desató un temporal de viento y nieve. Descendió el termómetro a diez grados bajo cero. Los observadores experimentaron en los cuatro vértices la decepción de no columbrar durante el día de un lado a otro del Mediterráneo las señales que recíprocamente se transmitían.
Ni una sola vez divisaron desde un continente los reflejos de la luz solar que con los heliógrafos se les enviaban desde el otro; y hubiera sido completo el fracaso de la expedición, de no haber utilizado durante la noche las luces eléctricas que mediante potentes reflectores se enviaban mutuamente.
Las observaciones se hicieron por la noche, desde el 9 de septiembre hasta el 4 de octubre, empleando círculos acimutales y lámparas eléctricas alimentadas por generadores movidos a vapor.

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Las penalidades que sufrió el personal acampado en el Mulhacén casi no tienen nombre. La presión barométrica fluctuaba alrededor de 500 milímetros, produciendo perjudiciales efectos sobre la salud de los observadores. La temperatura oscilaba enormemente, y tras la puesta de sol comenzada a descender, siendo insoportable el frío a muchos grados bajo cero.
Sobre la nieve congelada por la noche caía durante el día una nueva nevada, que aumentaba el espesor de la que cubría montes y valles. Y por si esto fuera poco, en la mañana del 19 de septiembre, cayó un rayo sobre el vértice del Mulhacén, descomponiendo parte de los aparatos.
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A pesar de los naturales intervalos de mal tiempo se lograron medir todos los ángulos del cuadrilátero y culminar el enlace geodésico el cual se considera como el primer enlace geodésico entre continentes.
Por el éxito de esta gran operación geodésica y su repercusión internacional, la reina Regente Mª Cristina le concedió, por Real Decreto de 8 de febrero de 1889, a Carlos Ibáñez e Ibáñez de Ibero el título de Marqués de Mulhacén.
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Veamos cómo nos narra César Girón la epopeya de la subida al Mulhacén en su libro “Miscelánea de Granada”:

170_CU~1 [1024x768] En la cima del Coloso en verano

A principios del mes de agosto de 1879, se comenzó la ascensión al Mulhacén desde Vélez Benaudalla por el valle del río Guadalfeo, el barranco del río Poqueira y los Altos del chorrillo, hasta llegar a la cima de la Penibética. Fueron más de 18 días de penalidades y sufrimiento, debido a que el medio de transporte empleado fueron carretas de bueyes. El 20 de agosto exhaustos hombres y animales, se alcanzó el pico del Mulhacén en el que rápidamente comenzaron los trabajos para la puesta en funcionamiento de los equipos trasladados para el enlace geodésico, basado en el avistamiento de las señales luminosas emitidas desde los otros tres picos. En unas condiciones climatológicas especialmente duras, que hicieron desistir a los habitantes de Trevélez y Capileira que se habían sumado a los militares, llevando al gobierno a tener que obligarlos a permanecer en sus puestos, comenzaron las observaciones el día 1 de Septiembre, con muy malos resultados momentáneos, puesto que sólo pudieron enlazar con la Tetica y algunos avistamientos esporádicos de las señales luminosas nocturnas de las elevaciones africanas, que no sirvieron de nada.
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El Coloso en su faceta más dura
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Por fin, el 23 de septiembre, cuando ya se temía por el éxito de la empresa, durante varias horas seguidas durante la mañana y varias durante la noche, se percibieron claramente las señales de las elevaciones africanas, que permitieron efectuar las mediciones oportunas para la triangulación buscada. Así, el enlace geodésico entre Europa y África, que permitió hallar el radio terrestre, se había realizado.
El abandono de la cumbre por el destacamento allí instalado, dejó en la misma las construcciones que allí habían sido utilizadas, que casi de inmediato fueron saqueadas para aprovechar sus materiales por los vecinos de los pueblos alpujarreños.

NITO
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lunes, 21 de marzo de 2011

LAS COLLEJAS Y OTRAS HAMBRES


Paralelamente a la famosa romería de San Cecilio, en el Sacromonte, había otra fiesta sin tanto ringo-rango, que se celebraba en la capillita del Santo, en el Callejón de San Cecilio, junto a la Placeta de las Minas. Aquí, más acorde con el nivel social, el consumo principal, por parte de los romeros, era el de la cañaduz, para la que montaban puestos de venta en los alrededores de la Capilla.


Nos cuenta José Mª Caparrós, en sus “Memorias de un colegial del Sacromonte” (Granada 1917), que “los chaveas del Albayzín son los más afanosos del chupeteo de la cañaduz”. La caña endulzaba el paladar, entretenía el hambre y servía para mil juegos: el de las perras gordas, de cobre, que lanzaban desde lejos para clavarlas en el tallo; el de hacer tablas, consistente en tirar un trozo de caña al aire y partirlo en dos con una faca; el de la tángana, tan popular antes… ¡Para  hambres, las de entonces…!
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Y con hambres seguimos.-


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José Surroca, a principios del S. XIX, elogiaba las espinacas de los huertos del Albayzín, tanto en potaje como en tortilla. Después vinieron los malos tiempos y ni huertos ni espinacas: Sólo monte y collejas. El nativo se tuvo que adaptar a algo más fino, difícil y barato. A algo tan sutil como las collejas, que aliviaron tanta necesidad a tantas familias de estos barrios humildes. Su búsqueda, en febrero, empezaba por el cerro de San Miguel, La Golilla, Silla del Moro… para terminar en El Fargue.



Las collejas eran alivio y esperanza, pues anunciaban la llegada de la primavera, más generosa en frutos. Hoy se perdió la costumbre de salir a tomar el sol buscando collejas, navajilla en mano, llenando el cestillo para la tortilla de la noche; participando toda la familia en la entretenida tarea de limpiarlas de tronquitos, hojas secas y tierra. Después de lavadas se cocían con sal, se escurrían y listas para la sartén donde recibirían el huevo, o los huevos (según disponibilidad y hacienda de la casa), ya batidos.
Aunque hoy las encontremos en higiénicos y cómodos paquetitos en el supermercado de la esquina, puedo garantizaros que el sabor, la ilusión  (y las hambres), no son las mismas. ¡No pueen sé iguá! ¡Qué cohones van a sé iguá…!


NITO

Notas bibliográficas consultadas.- "Los Papeles del Carro de Santiago"
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jueves, 10 de marzo de 2011

LAS CABALLERIZAS DE LOS PICOS

 
El espacio que abre al público el Patronato de la Alhambra y Generalife en este mes de Marzo son las caballerizas del baluarte de la Torre de los Picos y la Puerta de Falsa, hoy conocida como Puerta de Hierro. Este espacio encaja perfectamente tanto en el epígrafe de "La Alhambra Cristiana " como en "El espacio del mes".

El baluarte conocido como de la Puerta Falsa es otro más de los que en 1.492 se empezaron a construir por los nuevos dueños de la Fortaleza para su defensa en caso de un hipotético ataque sarraceno sobre la ciudad de Granada recién conquistada por los Reyes Católicos el día 2 de Enero de 1.492 y es significativo que desde ese mismo año se iniciaran las obras de fortalecimiento de las defensas de la Alhambra para contrarrestar los avances técnicos de la artillería. En capítulos anteriores hemos descrito algunos de estas revellines y baluartes.



Hay un libro , " Los Reyes Católicos en la Alhambra" del Dr. Juan Antonio Vilar Sánchez y publicado por el Patronato de la Alhambra en su colección Biblioteca de la Alhambra, cuya lectura es obligada, si queremos comprender las intervenciones que se hicieron, y que de manera exhaustiva, profundamente documentado y con una gran colección de fotografías, tablas y planos, para conocer mas y mejor lo que supone que un monumento construido con materiales pobres como el tapial, el yeso y la madera esté de pie y sea la mejor manifestación del arte islámico que existe en el mundo a pesar del dicho tradicional de : "Cuatro palitroques"


Este baluarte es de las obras más señeras llevadas a cabo en la Alhambra en el sector norte que hasta finales del 1492 acaparó las mayores inversiones de todas las obras alhambreñas. A lo largo de ese año se invirtió en este baluarte casi la misma cantidad que se invertiría en el mismo tiempo en las obras del castillo de Bibataubín. La dirección de la obra correspondió a Antón de San Martín y su estructura no aportó ningún tipo de innovación técnica al tratarse sólo de una especie de barrera artillera, exterior al corral de salida que ya tenía en la época nazarita la Puerta del Arrabal. La nueva cerca de 18 por 30 metros , con lados en forma de zig-zag, estaba ya acondicionada para la lucha artillera con muros bajos que no superaban los seis metros de altura, pero de dos metros y medio de grosor, hechos en tapial de hormigón de cal con ladrillos. El muro aumentaba de grosor por medio de un pórtico de seis metros de anchura que corría adosado a lo largo de la barrera. Este pórtico estaba formado por quince arcos escarzanos de ladrillo, con bóvedas cilíndricas en su interior y era donde se colocaba en su interior protegidas de la intemperie las piezas de artillería para lo que construyeron tres troneras de cantería abocinadas en cada una de las tres direcciones, norte, este y sur, nueve en total. Sobre el pórtico corría un adarve con almenas , lugar también adecuado para colocar piezas de artillería, que sería transformado en el siglo XIX para convertirlo en parapeto aspillerado para su defensa de la infantería en las guerras carlistas.

En su lado noroeste, la cerca se prolongaba con un reducido baluarte de nueve metros de lado por 18 de altura , con tres pisos, abierto hacia el interior de la fortaleza para evitar que en caso de ser tomado por el enemigo, fuera fácilmente defendible, en la actualidad está cubierto por una bóveda de cañón con tejado a tres aguas. La puerta de la cerca , decorada con un arco carpanel gótico, es de reducido tamaño, dos por tres metros. Sus hojas forradas con placas de hierro de donde le viene el nombre , se asienta sobre una estructura de cantería y sobre el arco campean las armas de Isabel y Fernando con sus respectivas símbolos del yugo y las flechas en muy mal estado de conservación.

La función de este baluarte era la de repeler y defender de un posible ataque que viniera por la Cuesta de los Chinos la entrada a la Alhambra por la Puerta de la Torre de los Picos por eso las troneras de dirigen tanto hacía la parte baja como a la alta de dicha cuesta además también servía de cuartel para la guarnición militar de la Alhambra. Las obras de construcción de este baluarte se terminaron en abril de 1495.
Antonio Montufo Gutiérrez

Bibliografía: "Los Reyes Católicos en la Alhambra" del
Dr. Juan Miguel Vilar Sánchez


martes, 8 de marzo de 2011

LA PRIMERA ZAPATERA PRODIGIOSA

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Aprovechando la oportunidad que me brinda hoy el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, quisiera refrescar la historia de una granadina singular: Quiero vindicar  la personalidad de doña Agustina González López.  Algunos la recordarán en el café Suizo, vestida de hombre, exponiendo doctrinas libertadoras, pero la ciudad la relegó a la secta de los chiflados. Fue fusilada en Víznar junto a Lorca. Antes de caer pidió clemencia a las estrellas.
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En el mismo escenario y por los días que fusilaron a Federico García Lorca, corría la misma mala suerte Agustina González López, La Zapatera, mediado ya el fatídico agosto de 1936. Días antes la habían trasladado, junto a las demás presas, de la inhabitable cárcel de mujeres, en Torres Bermejas, antigua prisión militar, al convento de San Gregorio el Bajo, en la Calderería, habilitado como establecimiento penitenciario.
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¿Quién era esta mujer de la que ha pervivido en la ciudad un recuerdo esperpéntico, que ni su trágico final ha servido para reivindicar su valiosa memoria? Sigue integrada, con la divisa de su apodo, en la nómina y leyenda de personajes extravagantes de una ciudad tan pródiga a imponer sobrenombres con desdén y ojeriza, hasta el punto de oscurecer su identidad, como es el caso de Agustina, a la que se la conoce por "La Zapatera", por el hecho de que su padre tenía una zapatería, en la calle de Mesones. Agustina nació el 4 de abril de 1891, en la parroquia del Sagrario.
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El escritor granadino Francisco Ayala, en un escrito contra el machismo, confiesa que nunca supo el nombre de la llamada Zapatera. Ayala ha conservado el recuerdo de su notoria presencia y esnobismo de sus sombreros y capas y la sombra del escándalo popular que producía la mujer por entrar en lugares públicos y andar sola por la ciudad: "La Zapatera -escribe- era una figura extravagante, probablemente una chiflada, callejeaba mucho, entraba -¡y sola!- en los cafés y restaurantes y escribía cosas absurdas que hacía imprimir y ponía luego a la venta en el escaparate de su zapatería". 2
"Como bien puede comprenderse, conducta tal resultaba intolerable. La zapatera era una mujer independiente, independiente también en cuanto a sus medios económicos, y la desaprobación social, apenas refrenada, tenía que desahogarse mediante burlas más o menos sangrientas...". Francisco Ayala testigo en su niñez y adolescencia de aquella ciudad intransigente, sobre todo para la mujer que intentara escapar del modelo establecido, es decir a la sumisión y la ignorancia, recuerda el regocijo vejatorio a que podía ser sometida una "bachillera".
De sus tiempos de instituto retiene en la memoria un pequeño grupo de niñas, siempre acompañadas, que asistían a las clases y entre una y otra, permanecían en un cuarto separadas de sus compañeros.
Y de aquella época tiene grabado un afrentoso episodio que vivió la directora de la Escuela Normal de Maestras, un día que se disponía a dar una conferencia en el Centro Artístico, ante una sala repleta de hombres. La profesora de gran prestigio cultural, empezó diciendo: "Señores, voy a ser brevísima".
En la sala estalló un vozarrón: "¡Superlativo de breva!".
Y esta frase cortó en seco la disertación, ante el clamor de risas y mofa de la sala. La intencionada anécdota machista, revestía también grosera connotación sexual, que ampliaba la provocación, rápidamente extendido por la ciudad, como un pleamar. El afán minimizador, el desdén, formaba parte de la estrategia machista y zafia, con que se anulaba la voluntad de la mujer, aniquilándole la palabra y atropellando la razón. Estas actitudes intimidatorias resumen a la perfección la desamparada lucha y confusión de la mujer para emerger de la ignorancia y alcanzar su liberación. Dentro de este ambiente de vacío y opresión hay que encuadrar el hazmerreír y la vejación de que fue víctima Agustina González, personaje insólito, carismático, que escapa del molde de aquella Granada levítica e inmovilista en franca lucha por mantener su emancipación y sus aspiraciones culturales y sociales. Su actitud suponía un intolerable desafío a los ojos de los detractores "cultos", más la comparsa de ignorantes, consideraban que Agustina enturbiaba su condición de mujer con sus aspiraciones de igualdad y progreso. Solo cabía una razón: su desequilibrio mental. Recurso muy socorrido durante siglos: No solo por maridos, sino también por padres y hermanos, ante ciertas actitudes consideradas transgresoras y en muchas ocasiones por intereses familiares, hereditarios (o de los tutores). Tenían licencia para encerrarlas de por vida en conventos, con la aquiescencia de la autoridad eclesiástica. La fuerte presión clerical, familiar y social podía clausurar para siempre el curso de una existencia.
Que una mujer actuara con valor, que expusiera sus ideas en público, que encabezara una manifestación de obreros o de mujeres del Albaicín por la carestía de vida, que hiciera frente a la Guardia Civil, que escribiera libros con ideas propias, que viajara, era claro indicio de un desequilibrio, por la terrible razón de que no eran cosas de mujeres.
Pasados los años, Agustina, consciente de los prejuicios que había tenido que lidiar en su adolescencia y juventud, escribiría: "Ahora las señoritas estudian, pintan, escriben, trabajan, salen solas y no está mal visto; yo que siempre he roto filas, no me negareis que en muchas de estas causas he hecho de Cristo. Ya pasó".
Agustina González, en 1928, empezó a publicar una serie de Opúsculos Filosóficos, sobre Las leyes secretas. En su Reglamento Ideario del Entero Humanista Internacional, aspiraba nada menos, que a borrar las fronteras, a crear la moneda universal; el Palacio de Todos, para dar alojamiento a los desheredados del mundo; grabar en una bandera blanca solo dos palabras: Alimento y Paz, para erradicar las hambrunas del mundo… Cuando se prepara para conquistar un escaño: su espíritu altruista la lleva a escribir en un manifiesto: "¡Humanistas, socialistas, sindicalistas, comunistas, libertarios! Votad a Agustina González López, que se presenta a Diputada para las Cortes constituyentes por las cuarenta y nueve provincias de España y por sus pueblos…".
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Desde niña la lectura fue el campo de sus aventuras, donde espoleaba su curiosidad. Sobre todo en los libros de ciencia. Su pasión por la Astronomía la llevó a creer que, tal vez, en otra reencarnación, su destino fue el de astrónomo. De los siete a los nueve años estuvo interna en el colegio de Santo Domingo y, a esa edad, las monjas descubrieron su extraordinaria disponibilidad para el estudio de la Astronomía.
De ahí, que las gentes no entendieran cómo, en el momento de su fusilamiento en Víznar, alzara sus ojos pidiendo clemencia a las estrellas. Aquel gesto lo calificaron de escándalo y hubo quien hizo mofa de lo que creían debilidad. Claro, que peor fue la difamación. En el libro El asesinato de García Lorca, podemos leer el testimonio: "Trescastro exclamó: 'Yo he sido uno de los que hemos sacado a García Lorca de la casa de los Rosales. Es que estábamos hartos ya de maricones en Granada. A él, por maricón, y a La Zapatera, por puta".
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NITO
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Basado en un relato del Diario GRANADA HOY de 2009
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lunes, 28 de febrero de 2011

GRANADA, CIEN AÑOS DE AVIACIÓN

Yo fui el primero
Desde siempre, la  Exma. Diputación de Granada, hizo gala de una excepcional interés y entusiasmo por la Aviación, organizando festivales aeronáuticos  y otros espectáculos populares en el hipódromo de Armilla y en los arenales del Genil, donde se juntan los dos ríos. Esta primera etapa abarca desde 1911 a 1915.
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La actividad  aeronáutica  granadina nació adosada a nuestras fiestas del Corpus. Otra circunstancia notable es que por causas meteorológicas, Granada perdió la oportunidad de ser la primera ciudad andaluza en rasgar sus cielos por una máquina voladora: “El circo volante” no pudo desembalar sus artilugios y se fue a Tablada (Sevilla). Como persistiera el mal tiempo, fue Málaga la segunda en hacerlo y por fin, el 20 de Junio de 1911, Granada entra en la historia  de la Aviación.


5Estos primeros vuelos fueron realizados por pilotos belgas con aviones franceses. Concretamente en Armilla, fue el belga Tick al que le cupo el honor de ser el primero en  respirar el seco y finísimo aire granadino; el primero en avizorar sus dilatados horizontes y aquel gratuito y excepcional telón de fondo de “Sierranevá” con sus juegos de luces y sombras, colores y tonos, brillos,  matices y quiebros: ¡Todo para sus ojos, todo para sus bigotes…!






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El avión de Tick  era un Bleriot XI, como el que atravesó el Canal de la Mancha, algo modificado. Iba motorizado con un Anzani de 50 H.P. y pesaba unos 210 kilos, lo que llamaríamos hoy un Ultraligero. La velocidad alcanzada rondaría los 50 kms/h.


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En otras publicaciones se ha escrito  que el aparato de Tick era un biplano Sommer, pero tengo mis dudas, pues el modelo empleado por excelencia en todos los festivales de la época y por todo el mundo era el citado Bleriot, que cada piloto modificaba según gustos y posibilidades.


<KENOX S630  / Samsung S630>.
Este modelo batió todos los récords de altura, velocidad y  permanencia en vuelo. Atravesó el Canal de la Mancha tripulado por el Sr. Bleriot y los Alpes suizos a manos del peruano Jorge Chaves, al que le costó la vida.

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NITO
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viernes, 18 de febrero de 2011

EL CABLE AÉREO DE DÚRCAL


Qué pocos granadinos recordarán ya el cable telesférico de Dúrcal a Motril. Y qué pocos granadinos “jóvenes” sabrán siquiera de la efímera existencia de este ferrocarril cuyos raíles flotaban en el aire.
Veamos algo de su historia. Granada contó con una de las redes tranviarias más extensas de toda España, llegando a alcanzar una longitud de 134 kilómetros. Dicha red era explotada por la Compañía de los Tranvías Eléctricos de Granada S.A. (TEGSA). Este servicio de transporte fue vital para la economía granadina durante la primera mitad del siglo XX, ya que ofrecía servicios de transporte urbano y suburbano, de viajeros y mercancías.


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Ofecum disfruta e investiga

Para cumplir estos planes, la Compañía puso los ojos en la salida natural de Granada hacia el mar: el puerto de Motril. La extensión de los tranvías de Granada hacia el mar se materializó en un primer intento en la construcción de la línea Granada-Armilla-Padul-Dúrcal, inaugurada en 1924 en su totalidad.
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 Mapa de la red de tranvías de Granada en 1930

La mayor dificultad de la construcción de esta línea se encontró a la entrada de Dúrcal, pues era necesario franquear el barranco del río Dúrcal, primer aviso serio de los importantes accidentes orográficos que existen hasta Motril, y que a la postre motivaron la sustitución del tranvía en la prolongación hasta el mar por el teleférico. Sí, como suena: Granada tuvo su telesférico hasta el Puerto de Motril.
Para superar dicho barranco, y con el fin de economizar gastos, TEGSA optó por reutilizar un puente de la línea Guadix-Baza: el puente que salvaba el arroyo de Gor, que había quedado inutilizado al realizarse una variante con motivo de un corrimiento de tierras. Este “reciclaje” de un puente es otra de las características que hace única la conexión ferroviaria de Granada con el mar.

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 Tren de mercancías atravesando el puente de Dúrcal, 1928

Poco después del puente se encuentra la estación de Dúrcal, a la que llegaron los trenes en 1924, y de la que un año después comenzarían a salir las vagonetas del cable hacia el puerto de Motril.
Las mercancías transportadas eran sobre todo harina, caña, cementos y abono.
En 1929 se inaugura el ramal Rules-Órgiva (completando el trazado como una enorme “Y”), para dar salida al mineral y se construyen nuevos almacenes y tinglados en la estación de Dúrcal y en el puerto de Motril.
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Llegada de las vagonetas al Puerto

Renovación
Durante la Guerra Civil, el cable redujo drásticamente su actividad. Finalizada la contienda, la Compañía acomete un plan de renovación del mismo, comenzando por la instalación en 1943 de un nuevo dispositivo motor en la estación de Tablate. Durante los dos años siguientes se renueva gran parte del cable tractor y el cable vía. La situación de limitación presupuestaria y carencia de repuestos con que se acometió este plan de mejora queda demostrada por el hecho de que las secciones de cable que se retiraban eran reparadas y vueltas a instalar en otros tramos.
Con estas mejoras, TEGSA pretendía regularizar y potenciar definitivamente el servicio. Pero por estas fechas la industria azucarera, principal generador de tráficos para el Cable, estaba ya en declive y el tonelaje transportado nunca volvió a alcanzar los niveles de los años anteriores a la Guerra Civil.

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Tinglados del Cable en el Puerto
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A partir de 1946 el déficit de la explotación del Cable se hace inasumible para la Compañía: los ingresos sólo cubren una tercera parte de los gastos. Tras una reunión del Consejo, este hecho se pone en conocimiento de la Dirección General de Ferrocarriles, Tranvías y Transportes por Carretera, para ver si es posible conseguir algún tipo de subvención, pero en tiempos de posguerra este tipo de ayudas eran muy difíciles de conseguir. Al no contar con la ayuda necesaria, la Compañía solicita el expediente de caducidad de la concesión. Por si fuera poco, en julio de 1948 se produce una avería, cesando con ella el servicio regular. La falta de materiales de repuesto impide su reparación.
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En 1950 la paralización es ya total, concediéndose la caducidad de la concesión en 1952. Poco después se procede al desmantelamiento de las instalaciones de la línea, de la que hoy sólo quedan las cimentaciones de algunos castilletes y las construcciones de hormigón de las estaciones intermedias. Se cerraba así un capítulo muy particular de la historia del transporte en España.

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Antes de ser reciclado, el puente salvaba el río Gor

Bibliografía:
Francisco J. Calvo Poyo y Juan J. de Oña López


NITO
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viernes, 11 de febrero de 2011

CÓDIGO DE SEÑALES

Siempre, siempre. Desde la noche de los tiempos. Desde que el hombre y la mujer se supieron condenados a entenderse, siempre existió un código de señales secreto y prefijado para comunicarse discretamente al abrigo de curiosos, carabinas, celosos consortes o enfurecidos padres… por no hablar de la enfermiza e hipócrita sociedad que les tocó vivir.
De esos códigos secretos para amantes quiero hablaros. Eran vitales, imprescindibles; ridículos a nuestros ojos hoy día, que los hace innecesarios, pero entonces… cuando no existía el móvil, ni la libertad que ahora nos rodea…




EL ABANICO
Nuestras abuelas, debido a las férreas normas sociales de su época, tuvieron que inventar este lenguaje de signos que les permitiese llevar a cabo sus contactos amorosos: El lenguaje del abanico.
El diccionario abanico/español, es muy extenso. Jugó un importantísimo papel en la relaciones humanas y más concretamente en el flirteo entre las mujeres y los hombres, donde se expresaban deseos, sentimientos o rechazos por medio de este complemento. El abanico era por excelencia un auténtico código de señales entre las damas y los caballeros de la época.



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LAS FLORES
Más antiguo y completo que el del abanico, es el lenguaje de las flores, a veces llamada floriografía. Fue perfeccionado en la época victoriana, en donde variadas flores y arreglos florales se usaban para enviar mensajes codificados, sirviendo a los sujetos para expresar sentimientos que de otro modo nunca se podrían hablar. El rey Carlos II de Inglaterra trajo dicho arte recopilando fuentes desde Suecia a Persia, en el s. XVII. El lenguaje floral de Japón se llama Hanakotoba.
Los significados de tal lenguaje se han olvidado actualmente, pero rosas rojas aún implican apasionamiento, amor romántico; rosas rosadas una afectación menor; rosas blancas sugieren virtud y castidad; rosas amarillas es amistad o devoción. Mientras ya no existe la exacta traducción de los sentimientos victorianos, las flores aún transmiten y llevan significados.
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Moza recogiendo el sobre con la clave del código
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LAS TARJETAS DE VISITA
¿Y qué decir de las tarjetas de visita? que tienen un determinado significado en función de unos dobleces que se realizan sobre ellas.
Cualquier método era bueno: Solo que no bastaba con el tipo “estándar” y que todos conocían: Había que inventarse un código cambiante y recoger, en algún descuido o encuentro forzado, el sobre con la clave.
¿Y en nuestra Alhambra? ¿Y en nuestros barrios…? ¡También, también…! ¡No íbamos a ser menos!
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HELIÓGRAFO  DESDE EL ALBAICÍN
Podría parecer una leyenda granadino-albaycinera, digna de figurar en nuestra Antología de Cuentos, pero me lo contó mi amigo Juan, el de Dúrcal, y cuyo protagonista fue un tío suyo, sacerdote por aquel entonces: Enamoró y convenció a huir a una novicia de un convento del Albaicín, a través del Alfabeto Morse, practicados con un espejo ella y una linterna  de señales él. (Este código lo aprendieron ambos en unas vacaciones de verano). La historia es tan rocambolesca que yo, conociendo la imaginación portentosa y la fantasía de mi amigo, tengo mis reservas, pero fue más o menos así:
Tras el toque de oración de algún campanario cercano (no recuerdo cual), aprovechando el rápido crepúsculo de invierno cuando ya las sombras invadían los bosques de la Alhambra, la novicia le contaba al amigo sus cuitas con señales heliógrafas o luminosas a través de un espejo desde su celda.
Desde la Alhambra, separados por el estrecho cauce del Darro, su amante esperaba a que cerrara más la oscuridad y transmitía con ayuda de un farol de aceite con cortinilla para señales.
Cuando los amores estuvieron maduros, una desapacible noche, al dar las doce campanadas (como siempre ocurre en estas historias), fue ella la que saltó la tapia sobre el estrecho callejón, donde el anhelante enamorado esperaba con dos fuertes mulos de montaña, ropas y dineros.
Forzando el paso, y siempre por caminos poco transitados, a la alborada ya estaban refugiados en un cortijo cerca de Purullena. Viajando siempre en compañía de cuadrillas de jornaleros, llegaron a Almería, donde un carguero de uva los llevó a Orán, y desde allí saltaron a La Habana, donde permanecieron más de 20 años. Regresaron al pueblo cuando murieron los padres de ella, verdaderos culpables de esta historia.
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PRECIOSO CUENTO ALHAMBREÑO
¿Y qué me dicen de este precioso testimonio de lenguaje floral, donde se cuenta cómo las gastaban nuestras “sultanas”…?
“Incomprensible fue para Don Fadrique el ramo que Zulema dejó junto a la fuente. Era el caballero tan diestro en descifrar aquella especie de escritos que ni el árabe más galán pudiera aventajarle. Pero en aquella ocasión se molestaba en vano dando vueltas a aquel conjunto de flores sin poder entender el arcano que en ellas se encerraba. Unos cuantos botones de siempreviva le indicaban la constancia de Zulema. Y luego una zarza rosa venía a recordarle su mala ventura. El colchico le decía claramente: pasó el tiempo de la felicidad, pero puesta a su lado una retama, le infundía alguna esperanza. Quería luego con más ahínco penetrar en el sentido y entre mil insignificantes flores sólo un crisócomo significaba algo: no hacerse esperar. Conoció, pues, que Zulema, obligada a hacer aquel ramo en presencia del hayib, había puesto en él mil cosas insignificantes, sólo por condescender con su molesto acompañante; pero con todo un heliotropo que descollaba en medio, le gritaba con muda voz, yo te amo, y esto le consolaba”.


.La odalisca de Mariano Fortuny
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NITO
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jueves, 3 de febrero de 2011

TORRE DE LA CAUTIVA

 

El espacio del mes de Febrero para visitar en  es la Torre de la Cautiva y como siempre, se puede visitar los martes, miércoles, jueves y domingos. El billete, al ser un espacio que está fuera de los Palacios Reales es, aparte del general del Monumento, el que se conoce como billete para los jardines y su precio es de 6 euros por persona.


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La Torre de la Cautiva era conocida en otros tiempos por torre de la Ladrona y de la Sultana pero finalmente ha quedado el de la Cautiva por la leyenda de que en esta torre vivió Isabel de Solís, Zoraya, tras su conversión al Islam, una cautiva cristiana de la que se enamoró perdidamente Abu-l-Hassan Alí, más conocido por Muley Hacén y por la que repudió a su mujer Aixa, madre de Abu Allah Muhhammad XII , Boabdil (1482-1492).


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Es una Torre-Palacio o Qalahurra, así es llamada en uno de sus poemas murales, como las que hay en la muralla norte de la Alhambra, Torre de los Picos, del Cadí, ésta y la de las Infantas. Está construida sobre el adarve y la calle perimetral que rodea toda la muralla, ésta es superada por una bóveda de cañón, reconstruido a principios del siglo XX por lo que se accede a la torre directamente de la ciudad alhambreña. Tanto la calle como el adarve están construidos de tal forma que su uso cotidiano por la guardia, no interrumpía la vida privada de la Torre-Palacio.


Fue construida por Yüsuf I antes de 1349, año en que murió Ibn al-Yayyad, autor del programa poético de los muros de la torre. El aspecto exterior, no nos dice la grandeza y la belleza que encierra el interior, obra maestra del arte nazarita, por sus delicadas yeserías, por la maravilla de los alicatados y por la perfección de las proporciones, parece más la fachada de un cortijo que la de un palacio, todo esto nos dice la mentalidad islámica en sus edificios cumpliendo así la sura del Corán :"No hagas ostentación de tu riqueza".


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La Torre de la Cautiva es en cierta medida la mínima expresión de un palacio nazarí, encerrando en su interior todos los elementos necesarios y habituales en las casa y palacios granadinos, salvo la letrina de la que, curiosamente, no ha quedado rastro. Puede considerarse, por su estructura arquitectónica y su composición decorativa , como el hito que subraya el momento de mayor pureza del arte nazarí.


Como es lo habitual en toda vivienda musulmana, la entrada es en recodo (bäsurä), con bóvedas de arista, que desemboca en un pequeño patio con arcos apoyados en pilares. La estancia principal del interior de la torre presenta pequeñas alcobas en el eje de cada uno de sus costados exteriores, coincidentes con las respectivas ventanas geminadas, más un pequeño dormitorio en la planta alta y azotea. Tras haber sido vivienda de las alcaides cristianos y de particulares durante el siglo XIX se le sometió a intensas restauraciones, que han alterado en parte su decoración y epigrafía originales; de esta época es el actual suelo de mármol y la techumbre de madera. El acceso a las habitaciones superiores se realiza por un portillo desde el recodo de entrada. Generalmente tras la entrada a los palacios suele haber dos puertas de la que un conduce a los pisos superiores y la otra a la letrina.


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Es de destacar el alicatado de los zócalos que corren en la zona inferior de los paramentos. Presenta bellísimas trazas, con piezas de variados colores, entre los que sobresale el púrpura, cuya utilización en la cerámica arquitectónica ha sido considerada como única. Los zócalos incluyen caligrafías cursivas coránicas. Así en la esquina SE y SO a ambos lados de la puerta, se puede leer:
    "En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Dios bendiga y salve a nuestro señor Muhammad y su familia/" Di mi refugio en el Señor del alba del mal que hacen sus criaturas , del mal de la oscuridad cuando se extiende, del mal de las que soplan en los nudos, del mal del envidioso cuando envidia".
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Antonio Montufo Gutiérrez
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