miércoles, 30 de diciembre de 2015

Catalina, el nuevo cometa que se acerca a la Tierra


"El regalo" de esta Navidad de 2015
El 31 de diciembre, esta roca con una cola de 800.000 km de largo será más fácil de localizar en el cielo

Los cometas que se acercan a la Tierra en fechas cercanas a la Navidad tienen un atractivo añadido. Resulta irresistible acordarse de la estrella de Belén (denominado por algunos Cometa Pascual) y, por otro lado, los agoreros encuentran en la visita una nueva oportunidad para pronosticar desgracias y males de todo tipo sobre el año 2016. En realidad, el cometa que estos días merodea la Tierra no nos anuncia nada, pero nada de nada, ni bueno ni malo, con la excepción de su propia presencia, que resulta fascinante, desde luego, pero no más allá del punto de vista astronómico.


Se trata del cometa C/2013 US10, más conocido como Catalina, nombre que se debe al observatorio de Arizona (EE.UU.) desde el que fue visto por primera vez hace un par de años. Proveniente de la nube de Oort, en los confines del Sistema Solar, sufrió un empujón gravitatorio producido por el paso de alguna estrella cercana que lo precipitó a nuestro vecindario. Este viajero espacial alcanzó su máximo acercamiento al Sol, llamado perihelio, el pasado 15 de noviembre. Entonces se movía a una velocidad de 166.000 km por hora entre las órbitas de la Tierra y Venus. No se arrimó demasiado a nuestra estrella. El 23 de noviembre se convirtió en un objeto visible en el hemisferio norte, aunque algo más tenue de lo esperado.

 El cuadro de "La Adoración de los Reyes Magos" de Giotto. 
Obsérvese el cometa en la parte superior de la pintura.

Aquellos que aún no han tenido la oportunidad de localizarlo en el cielo lo encontrarán más fácil en Nochevieja y Año Nuevo. El último día del año, el cometa se aproximará a Arturo, la estrella más brillante para los habitantes de la mitad norte del planeta y una excelente referencia para los aficionados a la astronomía.


El cometa Catalina viaja ahora mismo a 46,4 kilómetros por segundo, que es un poco más que la velocidad de escape del Sol a esa distancia. Es decir, tiene suficiente impulso para escapar de la atracción gravitatoria de la estrella. No obstante, la perturbación gravitacional del Sol lo expulsará del sistema solar y, bueno… no volveremos a verlo nunca más, como dice cierto villancico sobre lo de que “La Nochebuena  se  viene, la Nochebuena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más…”

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Mientras tanto, tendremos una oportunidad única de observar el cometa a simple vista. El 17 de diciembre de 2015 se convertirá en un objeto visible en el hemisferio norte. El día de Año Nuevo estará a sólo un grado de Arturo, la estrella más brillante del cielo. El 17 de enero de 2016 estará a 108 millones de kilómetros de la Tierra, pero su magnitud habrá pasado de 8 a 5.

Conjunción aparente entre los planetas Júpiter, Marte, Venus y el cometa.

NITO

domingo, 20 de diciembre de 2015





AL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Al Espíritu de la Navidad quisiéramos despertar
con una luz de esperanza para la Humanidad,
pues queriendo, de pan y agua se hace un mazapán,
el pobre repartiendo, para todos, su mucha hambre,
el rico, harina y manteca en buen polvorón convertirá.
El Espíritu de la Navidad es repartir, compartir, ayudar...
Dar amor al rico y al pobre, todos por igual, en la mesa
con un polvorón y un mazapán: ¡A todos, a todos por igual!

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NITO




Navidad de 2015-16

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL PUENTE VERDE Y LAS PIEDRAS DEL MONASTERIO

El "Puente Verde" sobre el Genil

Casi siempre las leyendas granadinas introducen sus raíces en su rica historia.
 Y son las que más gusta a nuestro pueblo. Una leyenda granadina nunca empezaría diciendo: “Había una vez un poderosísimo rey  de un lejano país…”. –No, no, las nuestras echan el garfio a la historia conocida y  localista, empezando: “En tiempos del rey moro Boabdil, había un herrero que vivía en la calle Almireceros…”
Dando por sentado que la historia, como hecho acontecido, nunca es leyenda; gustamos de ir  festoneando, eso sí, entre la historia y la ficción. Como por ejemplo, hoy tratamos cierta leyenda entresacada de "Leyendas de nuestros pueblos" de José Manuel Fernández, tejida  sobre ciertas marcas de canteros observables en los sillares del Puente Verde del Genil, que como sabe toda Granada, fueron con anterioridad las piedras que conformaban  la torre del Monasterio de San Jerónimo.

El general Sebastiani "el aprovechao"

Cuenta la leyenda que…
Hubo una época, antes de la invasión francesa, en que había un puente de madera sobre el río Genil, que por estar pintado de verde  se llamó Puente Verde. Este puente unía la Avenida Cervantes con la Carretera de la Sierra, que por entonces, ya en plena invasión francesa, debían de cruzarlo los gabachos con sus pesados trenes de artillería de 8 y 12 libras y demás pertrechos y no fiándose de la fortaleza de aquel puente de madera, el General Sebastiani tuvo la mediocre idea de desmontar parte de la torrecampanario del Convento de San Jerónimo y utilizar sus sillares para construir un puente de piedra más robusto.

Diorama: Tren de artillería pesada napoleónica

No hubo la oposición adecuada por parte de las responsables autoridades granadinas ante su descabellada  y poco sensible idea, temiendo que el enfrentamiento con el General franchute, de consecuencias inesperadas, concluyera en la pena de muerte.
Pero no quedó ahí la osadía de este general francés, pues también destruyó el Vía Crucis que subía al Sacromonte para aprovechar las piedras en su nueva construcción; de esta manera obtenía materia prima sin tener que dar un piquetazo a las canteras correspondientes, ahorrándose mano de obra, transporte y gastos, construyendo su nuevo puente a costa de destruir y saquear monumentos emblemáticos de nuestra ciudad.

El ejército napoleónico en marcha

Estaban afanados en la demolición de la torre del monasterio cuando uno de  los gabachos encontró la tumba del gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba, en el altar de la iglesia, dando conocimiento a sus superiores del hallazgo. Estos, en una venganza sin pies ni cabeza, como perros en jauría, destrozaron y saquearon la tumba del gran Capitán, más las cuarenta banderas que ondeaban indicando las batallas ganadas por este héroe nacional y que lucían en la nave central.
El gran Capitán fue, en tiempos pasados, el gran azote de los gabachos, ya que en dos ocasiones logró vencer al rey francés Francisco I y dos veces le perdonó la vida, por ello despertaba los celos y rencores de los soldados invasores, que en un alarde villano lograron abrir su sepultura, esparciendo sus restos por el monasterio de San Jerónimo, profanando su eterno descanso.

Otro diorama sobre la agilísima artillería francesa

Curiosamente, en todo este triste episodio de locura humana, existió un monje que con mucho sigilo y prudencia consiguió rescatar algunos objetos de Valor, entre ellos uno de los regalos más preciados del gran Capitán: un Jaezo de Oro (Jaezo es una manta que se colocaba como adorno a los caballos en la grupa para engalanarlos en los desfiles), un regalo personal realizado a modo de respeto a su persona por el rey Boabdil. Este tesoro que se custodiaba en el monasterio y ante la expoliación sistemática que estaba sufriendo toda la comunidad religiosa por parte de los franceses, fue escondido entre los grandes sillares que se estaban desmontando de la torre jerónima, ocultándolo de la vista de los franceses en un sillar que previamente había ahuecado un maestro cantero y amigo de nuestro monje, llamado Lorenzo, de tal manera que en dicho sillar quedaba totalmente oculto el Jaezo de oro y una serie de marcas que sólo conocían los autores de la idea, dando a la piedra la identificación suficiente para posteriormente recuperar el tesoro.

San Jerónimo y su reconstruido torreón

Esta piedra con su rica carga fue trasladada al lugar donde los maestros arquitectos estaban haciendo el puente sobre el río Genil. Allí, un albañil granadino, Antonio Bretones, estaba sobre aviso del ardid para salvar el tesoro, esperó a que el carretero que debía llevar la carga de piedra desde el monasterio hasta el río le dijera cuál de ellas era la señalada de forma especial, para así poder alojarla en el lugar adecuado y con posterioridad, recuperar el tesoro oculto.
Pero, como siempre ocurre, los hombres proponen y Dios dispone y en un descuido del carretero que transportaba la carga de piedras se confundió de lugar y la llevó a la orilla opuesta del río donde los franceses vigilaban todos los movimientos de los peones y albañiles.

Cuando se dio cuenta de su error, quiso rectificar pero uno de los gabachos le espetó: 
-¿A dónde vas con la carga? –Déjala aquí, cerca de la obra. –Ante la mirada del soldado tuvo que descargar los sillares en el lugar que le había indicado el militar.
Después de descargar, quiso el buen arriero apartar la piedra de las otras e intentar transportarla para llevársela, pero el soldado francés no le quitaba la vista de encima y viendo cómo corría peligro la misión al levantar sospechas, tuvo que disimular y salir con su carreta vacía de regreso al monasterio.
Ya de noche, el monje, el maestro cantero y el carretero se acercaron a las obras para ver si podían descubrir el sillar marcado, pero cuál fue su sorpresa al ver que éste se había mezclado con muchos otros que también venían marcados por ser provenientes del Viacrucis del Sacromonte, quedando perplejos ante tantas señales de unos y otros.
Así pues, en el interior de una de esas piedras quedó escondido para los siglos el tesoro del gran Capitán, en las entrañas del Puente Verde.

Señales en el pretil del puente: No creo que sean de canteros

Dicen algunos entendidos que la clave de las marcas que nuestros patriotas hicieron en el sillar camuflado están duplicadas y grabadas en alguna de las pilastras que existen en los jardines del Aljibe del Rey; La verdad es que  se encuentran debajo del puente y que se pueden ver las marcas desde el río. De una manera u otra, lo cierto es que fue un destrozo y saqueo lo que los gabachos hicieron en Granada y como recuerdo de aquella tropelía existe una lápida en la entrada del Monasterio de San Jerónimo que dice así: “Las torres que desprecio al aire fueron a su gran pesadumbre se rindieron”…

Placas recordatorias de las vicisitudes del campanario

Y hasta aquí la leyenda, pero no el suspense ni el final del cuento: ¿Saben lo que hice, en cuanto leí esta historia? –Una mañana, muy tempranito, tomé la cámara y me coloqué debajo del puente a escudriñar. No he llegado todavía a conclusiones  finales, pero encontré varias señales enigmáticas. Si algún día me veis millonario, podréis pensar sin duda, que encontré el “Jaezo de Oro”.


Si pudieras ampliar esta foto, te sorprenderás: el Alfa + Omega.¡La señal...!


NITO

AMERIZAJE FORZOSO EN LA HERRADURA

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Heinkel He-111 del Museo del Aire. -Foto Califa-
La leyenda local.-
En plena conflagración civil española, en cierta anochecida, los vecinos de La Herradura -Almuñécar- oyeron el zumbido característico de los motores de aviación proveniente de Levante, el “rum rum” se sentía cada vez más cerca de la bahía, aunque se notaban algunos fallos en las explosiones del aparato que hacía suponer viniese averiado el visitante nocturno; la experiencia casi diaria había educado el oído humano para distinguir estas sutilezas y matices de la contienda. En menos tiempo de lo que se tarda en contarlo, el ruido se hizo ensordecedor, y acabó con un chapuzón a orillas de la playa.
No se lo pensaron dos veces los vecinos que se encontraban en las inmediaciones del lugar del forzado amerizaje, e “ipso facto”, con el Mudo a la cabeza (personaje singular y hombre bueno, Juan Barbero, fallecido hace unos años), se lanzaron al mar en socorro del personal de la aeronave, un Heinkel He-111 de la Legión Cóndor, (Unidad de combatientes alemanes voluntarios), del arma de aviación; la dotación del avión la componían cuatro tripulantes, los que ayudados por los paisanos de La Herradura, pronto pisaron tierra firme, ilesos salvo algunas contusiones sin importancia.
Al principio, fue causa de extrañeza entre el personal de socorro, el ver que los tripulantes del avión siniestrado, esgrimían en sus manos las armas cortas de reglamento dispuestos a hacer uso de ellas a la primera señal de ataque pues, según relataron más tarde, por encontrarse apagado el Faro del Cabo Sacratif, dudaban si el lugar del amerizaje estaba fuera de la Zona Nacional, bajo cuyo pabellón luchaban.
Pronto se deshizo el error, y fueron llevados a la casa del responsable político local, José Barbero Ruiz, quien los acogió con la natural hospitalidad y en cuyo domicilio permanecieron en tiempo suficiente para reincorporarse seguidamente a su correspondiente unidad. A pocos días del siniestro, se personó en La Herradura el oportuno equipo de rescate que extrajo del mar los restos del avión para transportarlo a su base. Éste acto de socorrismo había terminado afortunadamente sin consecuencias graves para la vida los pilotos, que venían de operar sobre la Base Naval de Cartagena, como era frecuente por aquellos días.
Parecía que esta anécdota había acabado definitivamente pero una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, un día de un verano, ya alejado de este final, apareció en la Herradura un matrimonio ya maduro, preguntando por Pepe “el de Cantarriján”, apodo por el que era conocido José Babero Ruiz y a su casa se dirigieron, dándose a conocer como uno de los pilotos salvados, único superviviente, y que venía a expresar su particular agradecimiento por los hechos relatados, y a disfrutar de sus vacaciones en la playa donde una noche de hacía ya muchos años, amerizó en muy diferentes circunstancias pero de la que se acordaba con la natural añoranza de quien recobraba la vida que consideraba ya perdida.
Fuente: "Historia de la Herradura" de M.Simón Mateos Rivas
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Ilustración de Caeiro. Uno de los "Pedros" tocados
Lo que recoge la Crónica Histórica de Guerra.-
La "LEGIÓN CÓNDOR" efectuó el día 17 de abril de 1938 un importante ataque diurno -bautizado como Operación Neptuno- contra el puerto de Cartagena, a cargo de 40 aviones "Pedros" (Heinkel-111) procedentes de las bases de Sevilla y Granada, en el que las importantes defensas antiaéreas de la Plaza y de las unidades de la Escuadra, evitó que el bombardeo fuese eficaz, pese a lo inopinado del mismo.
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Un Heinkel He-111 en Armilla pocos años después.
Operación Neptuno
De Armilla despegaron los 34 bimotores a las 13,35 rumbo al puerto de Cartagena, que bombardearon en dos pasadas entre las 14,45 y las 15,15, a pesar del fuego antiaéreo de los buques y de tierra y del ataque de 3 cazas Polikarpov I.15 “Chatos”; regresaron todos a Granada a las 16,02 donde uno de los Heinkel sufrió rotura del tren de aterrizaje.
Los 33 bimotores en estado de vuelo despegaron de nuevo escalonadamente a media tarde; (25 lo hicieron a la 1,43 horas después del aterrizaje, con rumbo a Cartagena, y algo más tarde salieron 8 de estos He-111 para bombardear el puerto de Almería).
En Cartagena, a pesar de las malas condiciones atmosféricas, alcanzan con sus bombas el puerto y el ferrocarril, hunden un torpedero e impactan al acorazado “Jaime I”. La defensa antiaérea, por su parte, logra parar los motores del 25- 27 y los cazas alcanzan al 25-15 con cinco impactos de ametralladora.
Tres Heinkel tomaron tierra en Málaga por ir cortos de combustible o con fallos menores; el 25-27 que seguía esta misma ruta después de que su tripulación reactivará uno de sus motores, fue tocado de nuevo en Almería y se hundió frente a Motril, ya en zona nacional; y los 21 restantes volvieron a Granada, así como los 8 de la segunda formación.
1968-1000
Últimas series de este avión sobrevolando Málaga
NITO