sábado, 12 de mayo de 2012

LA “GITANA” de GABRIEL MORCILLO

Como cada mes, la iniciativa del Ayuntamiento ‘Una obra. Un artista’ ofrece la posibilidad de que turistas y granadinos que asistan a la Oficina de Turismo de la Plaza del Carmen conozcan un cuadro diferente. Durante todo el mes de mayo la ‘Gitana’ de Gabriel Morcillo Raya será la protagonista.
Se trata de un retrato de 1912, de estilo regionalista y perteneciente a la escuela granadina. Este cuadro, la “Gitana”, tiene principalmente dos peculiaridades: Fue el cuadro ganador del certamen de carteles del Corpus de ese año, y consagró para siempre a su pintor, Gabriel Morcillo Raya, cuya biografía vamos a obviar, por harto conocida y deleitémonos con el bellísimo relato del cronista Juan Bustos Rodríguez y la implicación que, para el pintor y su cuadro, supuso este Concurso de Carteles.

Nuestro Alcalde con familiares del pintor

“Durante muchos años, el concurso que convoca el Ayuntamiento para elegir el cartel de las fiestas del Corpus, disfrutó de un crédito considerable, no solo entre los artistas jóvenes que buscaban alcanzar un premio de prestigio, sino también en los consagrados, que deseaban añadir uno más a sus anteriores galardones.

En su interesante estudio sobre “Los carteles del Corpus (1857- 1982)”, José Ramón Rodríguez Macías resalta que la importancia del certamen nunca estuvo en la cuantía del premio, sino en el campo de competencia que suponía la participación de noveles y maestros. “Vencer equivalía a ser proclamado el mejor artista de la ciudad, en una época en la que eran tan apreciadas las medallas y distinciones conseguidas en este tipo de exposiciones”.


En 1912, el primer premio, de mil pesetas, había sido concedido a un óleo, presentado con el lema “Gitana”, del que era autor Gabriel Morcillo, que supuso para su autor, además del referido premio, a incrementar, acaso, la fama del pintor y porque, en cierto modo, instauró la moda de plasmar la hermosura y guapeza gitanas como elementos claves de la cartelería del Corpus granadino.
Morcillo es el artista ungido con todas las gracias de la fantasía, en cuya alma halla eco la misteriosa, insinuante y hechicera voz de Oriente.


Todavía, en 1912, Morcillo aún no se había adentrado, tan resueltamente como lo haría después, en la atmósfera morisca, lánguida, de sus opulencias decorativas -terciopelos, sedas, brocados, cobres, ánforas bruñidas, frutas y flautas-, entre las que resaltan enigmáticos moritos sugerentes, príncipes y sultanes.
En 1912 la calidez de su paleta se recrea en el cuerpo de su gitana con un realismo vivo y vibrátil. “Tanto la gitana – dice Rodríguez Macías- como el escudo de la ciudad, avanzan hacia el espectador por sus tonos cálidos (bermellones, rojos, dorados, naranjas…) destacándose de un fondo frío (azules marinos y verdosos)”.


Más adelante, ya con nombre notorio y obra conocidísima, Morcillo no prodigó en demasía sus exposiciones ni sus ausencias de Granada. Prefiere su retiro cenobita en su Carmen de la Alhambra y seguir tejiendo horas de seda y oro.
Por su peregrino realismo, por su forma poética y literaria de entender la gran mayoría de de sus temas, Morcillo fue artista de rara y cotizada originalidad. En su cartel del Corpus de 1912, de rica sensualidad cromática, brilla la luz nocturna de Granada, envolviendo en sus matices los más viejos sueños y las más bellas fantasías.


NITO