jueves, 22 de septiembre de 2011

LA BALDWIN DE GUADIX SE ESCAPA


Una parte de mi vida (como la de cualquier hijo de vecino que peine canas) ha estado inmersa en el mundo del vapor. Ese vapor vivo, que si bien ya no movía a los barcos ni a las fábricas, seguía moviendo a los renqueantes trenes.
¡Cuántos días, cuántas horas, la locomotora a vapor llenó nuestras vidas y alimentado nuestra imaginación! ¡Quién en su niñez no ha soñado con una máquina de vapor! -Estaba presente en tus juegos, en tus tebeos, en el cine… en tantas cosas. Hasta tuvimos que estudiar su mecanismo en Física de 3º de Bachiller:
-Juanito, enumere las partes principales de una máquina de combustión externa.
-Sí, don José: Caldera-hogar, cilindro, pistón, caja de distribución del vapor y mecanismo trasmisor del movimiento (biela y maniveeeela).
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En consecuencia, no te extrañe desapasionado lector, que leyendo la prensa hace unos días, pegara un respingo de la silla con una inquietante noticia revestida de cierto revuelo y alarma social –no ajena a rivalidades políticas- acaecida en Guadix:
La huida a escondidas de la máquina de vapor Baldwin –“La Guadix”- a la campaña turística del Tren de la Fresa a Aranjuez por segundo año consecutivo. (?)
-Ah, me pregunto sorprendido, pero ¿Guadix tiene una locomotora de vapor…? ¿Y anda todavía…? ¿Aquella con la que se rodaron tantas películas famosas…?
-Ah, ¿Y qué temen los accitanos que nos la birlen y tome el mismo camino que la Dama de Baza…?
Uno, que no domina el tema, que no conoce todas las bazas del entramado y, sobre todo, queriendo ser objetivo, me remito a lo que ha publicado la Prensa local.
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La Baldwin está que echa humo.
El nuevo viaje de la locomotora Baldwin a Madrid ha provocado un enfrentamiento entre el gobierno accitano y la oposición en líneas similares a las que se produjesen tan sólo hace un año. El concejal del PSOE de Guadix, Iván López Ariza, ha pedido al alcalde accitano, Santiago Pérez López, que explique a la ciudadanía por qué la locomotora de vapor Baldwin ha vuelto a salir otra vez de Guadix para realizar la campaña del Tren de la Fresa entre Madrid y Aranjuez. Ante esta situación, el alcalde de Guadix, ha contestado que «el tener la Baldwin en el Tren de la Fresa supone tenerla en funcionamiento, y no arrinconada como había estado hasta ahora».
De esta manera, el concejal del PSOE ha insistido en que Pérez López tiene que hacer público y tener en conocimiento a la ciudadanía sobre qué es lo que está sucediendo con la máquina Baldwin y a cambio de qué se la han llevado nuevamente a Madrid para prestar servicio al Tren de la Fresa, que el año pasado ya se quedó sin locomotora propia para poder realizar esta ruta turística.
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.oBRA  Cuadro del inolvidable Villar Yebra
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«Seguramente tendrá respuestas muy sencillas y serán buenas noticias para Guadix, pero sin información difícilmente la ciudadanía puede estar enterada sobre esta locomotora que es muy querida».
Por otro lado, el concejal socialista ha advertido sobre «las preocupantes» declaraciones que hizo el año pasado la Fundación de Ferrocarriles Españoles, recordando que la titularidad de la Baldwin es suya y no de la ciudad de Guadix, quien sólo tiene una cesión. «Y sorprende, por otro lado, que el director del Museo del Ferrocarril dijera que la intención es crear un parque conjunto con todas las locomotoras antiguas, siendo la Baldwin de Guadix la más atractiva para este fin».
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Mejor andando que parada.
Por su parte, el alcalde de Guadix ha manifestado que el traslado de la máquina es fruto del convenio firmado en su día entre el Ayuntamiento accitano, la Fundación de Ferrocarriles Españoles y la Compañía General de Ferrocarriles. «Es más -ha afirmado Pérez López-, al Ayuntamiento le interesa que la máquina esté a pleno rendimiento y funcionamiento sin que le cueste un euro». En este sentido, el alcalde ha informado que todos los costes de traslado corren por cuenta de la Fundación de Ferrocarriles.
Santiago Pérez ha recordado que el principal objetivo del equipo de Gobierno sigue siendo conseguir el Tren Turístico Comarca de Guadix. «Hemos hecho varias gestiones para ello y por eso le pediría a Iván López Ariza que explique por qué cuando él era diputado provincial, el proyecto que presentó el Ayuntamiento a la Junta y Diputación para conseguir una subvención destinada a este fin, quedó marginado y no recibió ni un euro, cuando sí se apoyaron otros proyectos en la comarca de Baza-Huéscar».
Ende luego, afirmo yo: ¡Cómo somos los granainos para nuestras cosas. ¡Si esta Baldwin estuviera en Sevilla…!

Aquí se muestra todo el proceso de restauración
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NITO

viernes, 16 de septiembre de 2011

EL ARCO DE LAS OREJAS VIAJERO


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Entienda amigo, no puede ser. Hemos probado y comprobado, echado cuentas y manipulado y ya no puede ser… y mira que la idea es enormemente bella: ¡Nada más, ni nada menos que trasladar el Arco de las Orejas desde su enclave actual en los bosques de la Alhambra a su lugar de origen, en la plaza de Bibrrambla…! ¡Pero, hombre de Dios, ¿es que espera encontrar pájaros de antaño en nidos de hogaño?...!
Resulta que el candidato del PA a la Alcaldía de Granada, Fernando Egea, tuvo la feliz idea de proponer este traslado, ya que según él, su emplazamiento actual, en mitad del bosque de la Alhambra, "no tiene ningún sentido", ya que "allí nunca hubo una entrada a Granada ni es posible contemplar su belleza".
Y a mí (soñador como soy), se me escapan suspiros como membrillos: ¡Mira que si pudiera ser…!
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Recordemos que a finales del siglo XIX, cuatro empresarios granadinos propusieron la demolición de la Puerta de Bibrrambla, diciendo que era un obstáculo para el desarrollo comercial del centro de la ciudad. Tristemente, consiguieron imponer su deseo a pesar de las protestas de los intelectuales granadinos. Estos no tuvieron más remedio que conservar las piedras del esqueleto de la estructura en el Museo Arqueológico. Más de treinta años después, el restaurador de la Alhambra, Torres Balbás, mandó reconstruir la puerta en el bosque de la Alhambra, donde hoy la encontramos, olvidada entre los tilos y las hojas muertas. ¡Y menos mal…!
Recordemos también, la crueldad de la vida en la Edad Media, esta “Puerta del Arenal” - Bib-Rambla - fue llamada por los granadinos el Arco de las Orejas, porque en su fachada se exhibían las orejas (y otras partes) de los delincuentes, debidamente amputadas en el centro de la plaza... El nombre aún sobrevive allí, pues el hueco que dejó es ahora un callejón que se llama Arco de las Orejas, a unos pasos de la plaza. Su extraña forma rectangular, ancha y corta, no es más que el hueco producido por la demolición de la puerta. Un destacado amante de Granada comentó recientemente que deberían haber hecho lo mismo con las orejas de los cuatro empresarios...
Así la definía Don Leopoldo Torres Balbás: "Se abría en una torre cuadrada. En su frente exterior ostenta un gran arco de herradura aguda hecho con dovelas de piedra franca y arrancado de impostas de piedra de Sierra Elvira. Tras este arco presenta otro escarzano, para paso del adarve, y seguía un espacio a cielo abierto. El arco de la puerta se abría a un pasadizo, dividido transversalmente, por un arco agudo de ladrillo, en dos tramos... El último arco daba paso directamente a la plaza desde el segundo tramo; pero ignoramos si ésta era la disposición primitiva, o si, anteriormente, la puerta se prolongaba formando recodo, como la de la Justicia y otras muchas musulmanas y si esta última parte fue derribada para facilitar el acceso".
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David Roberts
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Mirad con qué belleza describe Juan Bustos este escenario: “Milenaria, decantada a lo largo de generaciones, abierta a la avidez de todas las contemplaciones apasio­nadas, segura de sí misma, Granada fue una su­prema e indiscutida categoría romántica. Aquella ciudad, que tenía ya detrás demasiados siglos, y había visto surgir y hundirse luego demasiados designios que parecían arrolla­dores; esfinge desdeñosa, ante toda frivolidad, fue la Granada que deslumbró al sensitivo y exquisito artista inglés David Roberts, autor del hermoso grabado mundialmente conocido y soñado.
Roberts, un romántico que jugará con la ruina­, con el colorido, la vegetación, con el tipismo en suma, encontrará en el famoso y legendario Arco de las Orejas, motivo de inspiración para esta obra absoluta, deliciosamente exó­tica. El Arco de las Orejas se abría en el ángulo Suroeste de la Plaza de Bib-rambla, a la que daba principal acceso y ornato, y de la que había tomado su nombre antigua­mente.
La antigüedad del arco era considerable, hermosa obra árabe del siglo XIV, «de análoga técnica y traza a las de la hermosísima Puerta Judiciaria. En el es­pléndido grabado de David Roberts, el Arco de las Orejas, por los años 30 del siglo XIX, levantaba todavía su notabilísima edi­ficación en Bib-rambla. Su grandioso arco, de labrados sillares y más de diez metros de altura, el magnífico trabajo de sus impostas y la gracia del arco más pequeño; las líneas esbeltas, serenas y graciosas de una cons­trucción de seis siglos, quedaron para siempre recogidas por la fina sensibilidad del gran pintor inglés. Tan fuerte impresión debió causar el escenario al propio artista, que hizo un segundo grabado sobre el mismo tema, igualmente bello y tan sólo con algunos curiosos cambios en los personajes y su disposición”.
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David Roberts
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Y escucha, oh murguero, esta paradoja granadina: En 1881, el Arco de la Orejas es declarado monumento nacional y en 1884 (tres años más tarde), fue demolido con las bendi­ciones municipales. No faltaron pretextos para el destrozo: necesidades de higiene, de urbanización, supuesto estado de ruina. En realidad fueron intereses particulares, como en tantos otros casos parecidos, los que lograron derribar el histórico arco, perdiendo la ciudad para siempre esta antigua puerta, que era un magnífico elemento de decoración. «En el fondo -diría más tarde el arquitecto conservador de la Alhambra, Torres Balbás-­, es nada más que cuestión de incultura y mal gusto, ignorancia del pasado cuyo cono­cimiento presta vida espiritual a los viejos monumentos». Los restos del Arco de las Orejas permanecieron abandonados a su suerte en distintos almacenes del Ayunta­miento, hasta que acabaron en el Museo Arqueológico provincial. Allí los encontró y estudió Leopoldo Torres Balbás, quién reedi­ficó el arco en las alamedas de la Alhambra en 1935, un poco más arriba del Arco de las Granadas, si bien es verdad que no pudo restaurar sus bóvedas ya que habían desaparecido.
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Basado en un dibujo del Patronato de la Alhambra
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NITO

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Bibliografía consultada.-
*Granada: Laberinto de imágenes, de Juan Bustos Rodríguez
*Prensa local de Granada


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viernes, 9 de septiembre de 2011

HASTA LUEGO LUIS

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Sí, es verdad. Se veía venir ya desde tiempo atrás: “El Bar Granados cierra definitivamente”.
Creo que no habrá pillado a casi nadie de sorpresa, sobre todo si uno conoce algo de los pocos santuarios de la “malafollá granaina” que van quedando en nuestra ciudad. Se notaba. En los últimos años, lo que se dice regularidad en abrir al público no la había.
En este sentido, después de leer la noticia de Ideal de 19 de Agosto pasado, me han llamado poderosamente la atención los comentarios que algunos clientes y no clientes han hecho acerca de la noticia:
1. “Un sitio muy agradable. Era Graná en estado puro”.
2. “Ah! ¿Pero es que estaba abierto?
3. “¿Y este señor, por qué tenía las puertas y las fachadas de su negocio tan descuidadas?”. -Me lo he preguntado muchísimos años.

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Como veréis, no se puede difundir a los cuatro vientos tanto con tan pocas palabras. Es el volcán de la sabiduría arrojando lava de “la rancia idiosincrasia granaina”.
Yo también voy a echarle mi dosis de “malafollailla”, pa eso nací en la calle Santa Paula, cerca del mercado de San Agustín: Digo y asevero que Luis abría o cerraba cuando le salía de la misma “poyiya”.
Tenía descuidadas las puertas y las fachadas y rotos algunos cristales, también en su interior, porque, asimismo, le salía de su “poyiya”. -Perdóneme señor, pero… se lo va a tener que seguir preguntando muchos años más.
Sobre el comentario de que era lugar agradable. Graná en estado puro. ¿Qué puedo decir? -Lo suscribo letra a letra.
Recuerdo haber escrito (cuestiones del trabajo) hace como unos 30 años lo siguiente:
“Luis Granados es persona de reconocida solvencia moral y económica. Su negocio se desarrolla con normalidad y magnífico desenvolvimiento. Estimamos que no existe ningún tipo de dificultad para el pago de las amortizaciones. Caso de ser autorizada esta operación, se afrontará con la mayor garantía. El objeto de esta solicitud es la reforma de negocio (Bar) situado en lugar céntrico de esta ciudad”.
Probablemente, él no había solicitado ninguna operación financiera, pero los productores del Banco las proponían para ofrecer algo que ya de antemano sabían estaba aprobado.
A la sazón, yo trabajaba en el negociado de créditos de un Banco y hacíamos producción cuando la ocasión se presentaba, podía coincidir ésta a la salida, sobre todo los viernes o sábados, que era de rigor y obligado cumplimiento refrescar el gaznate con “un mejorana” y un tomate aliñao con esa mezcla de hierbas que Luis fabricaba de manera artística, que no artesana, pues es artista el que tiene arte y Luis lo tiene.
A lo que íbamos... La oferta del Banco era buena pues además tenia la seguridad de su recobro final.
La respuesta de Luis no fue menos buena y además tajante: “Anda ya...”(Aquí tengo yo que añadir: tampoco le salió de su “poyiya”).

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“Todo pasa y todo queda... pero lo nuestro es pasar...”
… Hoy decimos adiós al Mejorana, como antes dijimos adiós al “pálido” de las bodegas Muñoz Rivas, y nos despedimos del “forzudo” del Cortijo las Cruces en la calle Recogidas. Antes nos habíamos quedado mudos con la despedida del “Cristóbal” en la calle Santa Teresa, luego fue a los “chatos manchegos” del Elefante (casa Enrique). Como en su día fue el “Rey Chico” o “Casa Bienvenido” y tantos otros. No hace tanto “la Pajuana” en Puente Verde o antes “Los Manueles”, “Bodegas las 3 M” o bodegas “La Goma”. No hablemos de aquellas cafeterías entrañables como “El Zeluán” en San Juan de Dios o “El Suizo” en “Puerta Rá” o “El Americano” en Gran Vía.

Cafeterías éstas apropiadas para tertulias y reuniones. Recuerdo grato de una tertulia en el Suizo a la que asistí como invitado durante un tiempo y en la que conocí historias inverosímiles contadas por aquellos “intelectuales” doctos en materias variopintas y no exentos de su correspondiente “malafollá”. Por cierto, también eran conocedores y asiduos de las bodegas, las hubierenlas donde las hubiere.
Bares, tascas, ventas, bodegas o cafés, con ese sabor rancio que le daba sobre todo la gente que los frecuentaba y su aspecto, por dentro y por fuera. No tardé mucho en comprender el por qué se mantenía la fisonomía primitiva de aquellos lugares. Ni que decir tiene que, algunos de los aquí nombrados optaron por la reforma y puesta al día. La consecuencia inmediata fue la pérdida de ese encanto nostálgico que les había otorgado el paso de los años.

De las pocas (bodegas) que van quedando merecen especial atención las “Espadafor” (de sus paredes cuelgan aún fotografías que ponen el bigote de punta), “La Mancha” con su caldico de cocido y “Las Castañeda” con sus sui géneris foyasas de calicasas . ¡No cerréis por Dios…!
Y ahora… Ahora toca decir adiós al “Mejorana” del “Bar Granados”. ¡Ahora...!
Ahora... ya se van humedeciendo estos ojos que escriben con el corazón porque con la mano no podrían y porque los recuerdos siempre quedan y jamás vuelven a ser realidad y Graná sigue inyectándonos a grandes dosis esos innumerables recuerdos en el alma; en sitio menos etéreo no cabrían.

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¡Que viva Luis Granados,
que viva “el Mejorana”,
que no hay otro igual
en toda Granada!
-oOo-
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En el “Granados” hubo alegrías muchas y tristezas, pero menos. En su tiempo, cuando cerraba más tarde aparecían por el bar los que para ellos la noche era su particular día y su propia vida. Entonces decía Luis con voz más enérgica: “Vete ya cohones..., que tengo que cerrar” A lo que el otro respondía: -¿Y a onde vas? Con esa calma del que está “agustico” y no tiene nunca prisa. Repetía: -¿Ande pollas vas…? -Hasta que no me acabe este y otro mejorana no me voy.

-Haces muy bien en guardar el secreto de tu cosecha propia. Sabemos bien que no será un Rioja del 82 o un Rivera del 77, pero es “tu cosecha propia”. Ahora que debes saber que ese “Mejorana del Granados” ya no te pertenece porque es desde este Agosto de 2011, patrimonio de esa Graná profunda, dueña en exclusiva de sus duendes, de sus poetas y bohemios, de su propio aire serrano y de sus gentes, incluidas esas que hablan de La Alhambra sin haberla visto nunca y al mismo tiempo se parten el pecho por el Granada C.F. Es el contraste del que se sabe poseedor de algo grande heredado pero no sabe o no quiere reconocerlo. “Déjate de poyas, vayamos a poyiyas...”. Tú siempre lo has sabido y lo has comprendido: - ¿Reformar la bodega?  ¡Anda ya..!
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Puede que alguien que lea estas “cuatro letras” piense “estos granainos están locos de remate”; puede que esté en lo cierto, pero seguro que no caerá en la cuenta de que efectivamente algunos pocos/muchos estamos locos sin remedio, pero es por esta Graná que tenía lugares como “EL BAR GRANADOS”.
-Hasta luego Luis.

frasca
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Juan Gómez
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jueves, 1 de septiembre de 2011

CONVENTO DE SAN FRANCISCO, PARADOR NACIONAL.








El actual Parador Nacional de Turismo de la Alhambra se instaló en 1.954 sobre el convento de San Francisco, instituido por voluntad real en 1.494 sobre un palacio nazarí, el palacio de los Infantes de Muhammad III (1303-1.309) que también construyó la Puerta del Vino. Tras la Desamortización de Mendizabal y Maddoz los franciscanos abandonaron el monasterio en 1.835 siendo utilizado como cuartel en el siglo XIX, recuperándolo Don Leopoldo Torres Balbás de su ruina absoluta entre 1.927 y 1.936, convirtiéndose en residencia de Pintores paisajistas. Francisco Prieto Moreno lo excavó encontrándose el hamman del palacio musulmán y construyó una zona nueva, que es el Parador hoy en uso.

El Palacio musulmán seguía el esquema de palacio en forma de cruz como el del Generalife, era un palacio centrado por un patio alargado, atravesado por una acequia, que se encuentra actualmente en lo que era el claustro del monasterio franciscano. Tenía galerías porticadas y salas en sus testeros, de las que se conserva la Oriental, actualmente la conocida como Sala Árabe, junto al patio del claustro. También se conserva del palacio árabe un espléndido mirador en la crujía septentrional con vistas al Generalife, delante de dicho mirador se conserva una maravillosa cúpula de mocárabes como las que extendió por la Alhambra Muhammad V lo que nos hace suponer que este sultán modificó el palacio árabe , el arco de entrada y los arcos correspondientes a los tres lados restantes conservan inscripciones del lema nazarí y alabanzas a Muhammad V. Debajo de la cúpula se encuentra las tumbas provisionales de los Reyes Católicos, pues se enterraron en este lugar hasta 1521 en se trasladarón a la Capilla Real. Las yeserías se asemejan a las de las salas de las Dos Hermanas y de los Abencerrajes.
Tiene el palacio un bello baño, en bajo, excavado por Francisco Prieto Moreno en 1.949 cuando estaban construyéndose las nuevas estancias del Parador. Se hallaron todas sus salas en la excavación, sala del desvestimiento o del descanso (al-bayt al-maslaj), sala fría (al-bayt al-barid), sala templada (al-bayt al-wastani) y sala caliente (al-bayt al-sajún) y en algunas de ellas quedan restos de alicatados de varios colores.
Del convento quedan el claustro de dos plantas con arcos soportados por columnas de mármol. En la planta baja se han instalado salones y uno de ellos es la conocida como sala Árabe, restos del palacio musulmán. La acequia original nazarí atraviesa el patio del claustro. En la planta superior estaban las celdas de los monjes que son las actuales habitaciones del Parador. De la iglesia quedan la torre exenta y lo que era la nave pero sin la cubierta, el altar mayor estaba situado en el maravilloso mirador con sus mocárabes y las sepulturas regias, en las paredes están situadas lápidas de las personas que estaban enterradas en el convento también se conserva la entrada al compás del mismo.


Antonio Montufo Gutiérrez.

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