viernes, 16 de septiembre de 2011

EL ARCO DE LAS OREJAS VIAJERO


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Entienda amigo, no puede ser. Hemos probado y comprobado, echado cuentas y manipulado y ya no puede ser… y mira que la idea es enormemente bella: ¡Nada más, ni nada menos que trasladar el Arco de las Orejas desde su enclave actual en los bosques de la Alhambra a su lugar de origen, en la plaza de Bibrrambla…! ¡Pero, hombre de Dios, ¿es que espera encontrar pájaros de antaño en nidos de hogaño?...!
Resulta que el candidato del PA a la Alcaldía de Granada, Fernando Egea, tuvo la feliz idea de proponer este traslado, ya que según él, su emplazamiento actual, en mitad del bosque de la Alhambra, "no tiene ningún sentido", ya que "allí nunca hubo una entrada a Granada ni es posible contemplar su belleza".
Y a mí (soñador como soy), se me escapan suspiros como membrillos: ¡Mira que si pudiera ser…!
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Recordemos que a finales del siglo XIX, cuatro empresarios granadinos propusieron la demolición de la Puerta de Bibrrambla, diciendo que era un obstáculo para el desarrollo comercial del centro de la ciudad. Tristemente, consiguieron imponer su deseo a pesar de las protestas de los intelectuales granadinos. Estos no tuvieron más remedio que conservar las piedras del esqueleto de la estructura en el Museo Arqueológico. Más de treinta años después, el restaurador de la Alhambra, Torres Balbás, mandó reconstruir la puerta en el bosque de la Alhambra, donde hoy la encontramos, olvidada entre los tilos y las hojas muertas. ¡Y menos mal…!
Recordemos también, la crueldad de la vida en la Edad Media, esta “Puerta del Arenal” - Bib-Rambla - fue llamada por los granadinos el Arco de las Orejas, porque en su fachada se exhibían las orejas (y otras partes) de los delincuentes, debidamente amputadas en el centro de la plaza... El nombre aún sobrevive allí, pues el hueco que dejó es ahora un callejón que se llama Arco de las Orejas, a unos pasos de la plaza. Su extraña forma rectangular, ancha y corta, no es más que el hueco producido por la demolición de la puerta. Un destacado amante de Granada comentó recientemente que deberían haber hecho lo mismo con las orejas de los cuatro empresarios...
Así la definía Don Leopoldo Torres Balbás: "Se abría en una torre cuadrada. En su frente exterior ostenta un gran arco de herradura aguda hecho con dovelas de piedra franca y arrancado de impostas de piedra de Sierra Elvira. Tras este arco presenta otro escarzano, para paso del adarve, y seguía un espacio a cielo abierto. El arco de la puerta se abría a un pasadizo, dividido transversalmente, por un arco agudo de ladrillo, en dos tramos... El último arco daba paso directamente a la plaza desde el segundo tramo; pero ignoramos si ésta era la disposición primitiva, o si, anteriormente, la puerta se prolongaba formando recodo, como la de la Justicia y otras muchas musulmanas y si esta última parte fue derribada para facilitar el acceso".
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David Roberts
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Mirad con qué belleza describe Juan Bustos este escenario: “Milenaria, decantada a lo largo de generaciones, abierta a la avidez de todas las contemplaciones apasio­nadas, segura de sí misma, Granada fue una su­prema e indiscutida categoría romántica. Aquella ciudad, que tenía ya detrás demasiados siglos, y había visto surgir y hundirse luego demasiados designios que parecían arrolla­dores; esfinge desdeñosa, ante toda frivolidad, fue la Granada que deslumbró al sensitivo y exquisito artista inglés David Roberts, autor del hermoso grabado mundialmente conocido y soñado.
Roberts, un romántico que jugará con la ruina­, con el colorido, la vegetación, con el tipismo en suma, encontrará en el famoso y legendario Arco de las Orejas, motivo de inspiración para esta obra absoluta, deliciosamente exó­tica. El Arco de las Orejas se abría en el ángulo Suroeste de la Plaza de Bib-rambla, a la que daba principal acceso y ornato, y de la que había tomado su nombre antigua­mente.
La antigüedad del arco era considerable, hermosa obra árabe del siglo XIV, «de análoga técnica y traza a las de la hermosísima Puerta Judiciaria. En el es­pléndido grabado de David Roberts, el Arco de las Orejas, por los años 30 del siglo XIX, levantaba todavía su notabilísima edi­ficación en Bib-rambla. Su grandioso arco, de labrados sillares y más de diez metros de altura, el magnífico trabajo de sus impostas y la gracia del arco más pequeño; las líneas esbeltas, serenas y graciosas de una cons­trucción de seis siglos, quedaron para siempre recogidas por la fina sensibilidad del gran pintor inglés. Tan fuerte impresión debió causar el escenario al propio artista, que hizo un segundo grabado sobre el mismo tema, igualmente bello y tan sólo con algunos curiosos cambios en los personajes y su disposición”.
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David Roberts
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Y escucha, oh murguero, esta paradoja granadina: En 1881, el Arco de la Orejas es declarado monumento nacional y en 1884 (tres años más tarde), fue demolido con las bendi­ciones municipales. No faltaron pretextos para el destrozo: necesidades de higiene, de urbanización, supuesto estado de ruina. En realidad fueron intereses particulares, como en tantos otros casos parecidos, los que lograron derribar el histórico arco, perdiendo la ciudad para siempre esta antigua puerta, que era un magnífico elemento de decoración. «En el fondo -diría más tarde el arquitecto conservador de la Alhambra, Torres Balbás-­, es nada más que cuestión de incultura y mal gusto, ignorancia del pasado cuyo cono­cimiento presta vida espiritual a los viejos monumentos». Los restos del Arco de las Orejas permanecieron abandonados a su suerte en distintos almacenes del Ayunta­miento, hasta que acabaron en el Museo Arqueológico provincial. Allí los encontró y estudió Leopoldo Torres Balbás, quién reedi­ficó el arco en las alamedas de la Alhambra en 1935, un poco más arriba del Arco de las Granadas, si bien es verdad que no pudo restaurar sus bóvedas ya que habían desaparecido.
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Basado en un dibujo del Patronato de la Alhambra
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NITO

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Bibliografía consultada.-
*Granada: Laberinto de imágenes, de Juan Bustos Rodríguez
*Prensa local de Granada


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7 comentarios:

Antonio Montufo Gtuiérrez dijo...

Si señor un buen artículo y muy bien documentado.
En cuanto a la propuesta de devolver la Puerta a su lugar original no sería ningún disparate aunque como es lógico tendría bastante oposición. Lógicamente su emplazamiento actual no es el más apropiado pero hay que comprender al insigne Don Lepoldo Torres Balbás, el mejor arquitecto-conservador que ha tenido la Alhambra, que pensó que aquí estaría mejor la puerta que enterrada, como estaban las piedras en el Museo Arqueológico y...¡Menos mal que se conservaron!, lástima que no se hubiese hecho lo mismo con tantísimo patrimonio, que en aras del Progeso, se destruyó.
Antonio Montufo Gutiérrez.

Manuel Espadafor Caba dijo...

También había una leyenda en la que indicaba que su nombre se debía a que por aquel pasaje los rateros robaban a las señoras los pendientes y joyas que colgaban de sus orejas ¡Vete a saber!

Anónimo dijo...

¡La madre que parió a los grafiteros! Dos días colgado tu nuevo Arco, Sr. Nito, y ya te lo han estrenado!
En serio tío, me gustaría saber las horas que dedicas a tus dibujos. En cualquier caso, resultan un regalo para los sentidos. Que sepas que nos tienes engolosinaos y que no es corriente encontrar un Blog tan interesante como el tuyo. Gracias.
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ERMITAÑO BEBEDOR

Juan Gomez dijo...

Sr.Ermitaño Bebedor: Permitame que me dirija a Vd. haciendo uso del comentario del Blog de Nito, a quien solicito permiso previo para contestar a su afinado escrito.
Sepa Vd. que el Sr.Nito es de esa especie humana que solo abundó en época de faraones 3/4 mil años A.C.:Arquitecto-poeta-dibujante-escritor-profesor-gastronomo-piloto de cometas y astronauta astrologo-buen conversador e historiador y sobre todo amorosamente enloquecido por Granada.
Me gustaría que esta publicación de la Puerta de las Orejas fuese el preludio de otras puertas de esa maravillosa plaza de Bib-Rambla y fuese culminado con la propia plaza, centro social durante siglos de esta ciudad.
Reciba Vd.Sr.Ermitaño Bebedor mi simpatía personal (a ser sincero más por lo de bebedor que por lo de ermitaño) y Vd. Sr.Nito, una vez más mi enhorabuena y un fuerte abrazo.
Juan Gómez.

carmen lopez dijo...

Sin desmerecer a nuestro amigo Antonio, docto en estos temas,me parece un articulo de lo más interesante y bien documentado, pero además encantador, con un "puntillo" que como dice Juan Gomez es digno de escritor, poeta y dibujante. Siga Vd. soñando Sr. Nito y haciendonos soñar con una Granada aún más hermosa...., si cabe.Como siempre enhorabuena.

Nito dijo...

¿Te has enterado o nó, ERMITAÑO BEBEDOR, de lo que dice
Juan Gómez que soy? ¡Pues eso...que pa algo es mi amigo!

¡Y tú,Juan, Juuaaaaaan...!

Muito obridado a todos.

Anónimo dijo...

Hola...
Muy bueno el articulo, pero hay una errata.
En la foto está mal situada por dos motivos.
El principal es que la puerta de las orejas estaba en la que hoy se conoce como la calle del arco de las orejas de época árabe. La que aparece en la foto es la calle arco de las cucharas donde despues estubo el arco de las cucharas o de la magdalena, que se abrio ya en época cristiana.
Además las dos puertas estaban en línea con la muralla, que está situada unos 20 metros hacia abajo en ambas calles, se puede ver una casa muy estrecha en las dos, pero sobretodo se obserba muy bien en el archo de las orejas.
Gracias