viernes, 30 de abril de 2010

GRAFFITIS Y SUBCULTURA

El principio: Así empezó

¡Oh, hideputas ruines...!


Resultado final. ¿Hasta cuando...?
Visionando el Blog “El Último Reino” (que aconsejo a los amigos), me topé con su entrada: “El tuneado aljibe del Zenete”, y empecé maldiciendo a los muchos graffiteros malafollás que tiene Granada y que están arruinando nuestro patrimonio dejando una ciudad hecha unos zorros. Según la Prensa, siete de cada diez Bienes de Interés Cultural de Granada plantean graffitis en sus fachadas.
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Afortunadamente, la Fundación Albaicín y la concejalía de Mantenimiento del Ayuntamiento de Granada han llevado a cabo la recuperación del Aljibe del Zenete, en el Albacín Bajo, a través de la empresa 'Quitar graffiti', una compañía internacional que colabora con la ciudad en la campaña antipintadas de graffiti y que ha estado limpiando de manera gratuita una de las zonas más degradadas por este tipo de actos vandálicos.
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Luego, interesándome vivamente por el tema, empecé a recorrer la ciudad cámara en ristre. Terminé recopilando de Internet material, fotos y foros hasta que me tropecé con otro blog… ¡Ya no tengo opinión, ni criterio. Me desarma y me supera por completo…! Porque… ¿qué pasa cuando el graffiti es arte…? ¡Menuda papeleta tienen, al alimón, el Ayuntamiento y la ciudadanía granadina...!

(Continuaremos)

NITO

viernes, 23 de abril de 2010

LA VIDA DE LA VIRGEN


Encarnación
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La vida de la Virgen, versus Alonso Cano

Dicen, y callar no pueden los que de esto entienden, que nuestra Catedral, está más hecha casi para el asombro que para la devoción, dado el gran número de obras de inmenso valor que atesora, además del arquitectónico.

Hace tiempo que queríamos dedicar unas líneas a uno de sus más preciados tesoros artísticos: Los siete cuadros de la vida de la Virgen (Concepción, Natividad, Presentación, Encarnación, Visitación, Purificación y Asunción), que el genial Alonso Cano, polifacético maestro del arte barroco, pintó entre 1652 y 1664 para la Capilla Mayor. Sobre todo ahora que están en el suelo, tras ser restaurados. Cuando los suban a sus “huecos”, allá en todo lo alto, escaparán del alcance de nuestras modestas cámaras.

Aún a nivel de suelo, presentan su dificultad, no crean, dado su gran tamaño y condiciones de luz, sin contar el “molesto” público que se empeña en cruzarse y recruzarse justo en el momento del disparo. Así que, aquí nos tenéis probando suerte de vez en cuando. Es una ocasión única para todo el que las quiera admirar de cerca y, si te atreves y tienes buen equipo y mejor pulso, captarlas y llevárselas a casa.

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Presentación

El autor de esta verdadera apoteosis mariana fue hombre de su tiempo. Vicente Maestre Abad lo retrataba así: “Violento, rencoroso y de genio agrio, tan diestro en el manejo de las armas como lo era en el de la gubia y los pinceles, posible autor del asesinato de su esposa, la figura de Alonso Cano encarna un tipo humano característico de aquella época extremada que fue el barroco”. Era la época en que se iniciaba el progresivo, y trágico declive español. Aquí, en estos siete notabilísimos cuadros del segundo cuerpo de la Capilla Mayor de la Catedral granadina, Alonso Cano aunó belleza y elegancia para glorificar con arte exquisito a la Madre de Dios.

En sus excelentes estudios sobre la obra de Alonso Cano, el profesor Emilio Orozco, calificó estos siete grandes cuadros como “un conjunto único en la historia de la pintura española”.

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Visitación

NITO