martes, 15 de septiembre de 2009

ISAAC ALBÉNIZ Y GRANADA

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La universalidad de la música española: Albéniz

El habitual seguidor de La Murga, habrá advertido el cambio de su sintonía. Sintonía que viene sonando sola y melancólica desde finales de agosto. Hemos cambiado la vibrante guitarra de Tárrega por el dulce y colorista piano de Isacc Albéniz (1860-1909). Y esto es así por celebrarse este año el centenario de la muerte de este gran compositor y pianista universal al que tanto debe Granada. Espero que Granada, al igual que están haciendo el resto de las ciudades andaluzas inmortalizadas por su música, sepa estar a la altura.

Cada vez, que, en cualquier rincón del mundo, un buen pianista interpreta alguna de las bellas páginas que nuestra tierra inspiró a Isaac Albéniz, algo del alma melancólica de nuestra ciudad y su paisaje se apodera del recinto. Y es que el sentimiento de la música del gran composi­tor, transmite mucho del entrañable y profundo mis­terio de Granada.

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¿No sientes el borbotear del agua en el surtidor, su cadencioso gotear en la taza de alabastro, al escuchar esta melodía…? ¡Cómo caló el tío en el alma de Granada…!

Recomiendo, para no hacer pesada esta entrada, que repaséis en Internet la vida, obra y milagros de este gran músico viajero, catalán de nacimiento, pero enmoldado en andaluz, (al decir del mismísimo Joaquín Turina), al que sólo su temprana muerte a los 49 años, privó a la Música Nacional Española de inimaginables logros.

Estanque

El músico había vivido en Granada una bella historia de amor. Protagonista femenina del romance, Lina Contreras, hija del entonces -verano de 1882- arquitecto conservador de la Alhambra, Rafael Con­treras. El idilio no prosperó entre el joven pianista y la muchacha granadina. Ella no correspondió a la súbita pasión de aquel artista admirable. Aunque, por las causas que fueran, esta historia amorosa no tuviera final feliz para las ilusiones del músico, parece que sí fue lo suficientemente honda como para hacerle sentir hasta lo más profundo el encanto de la ciudad que servía de marco a su enamoramiento. “El Albaicín”, “Granada”, “La Vega”, “Torres Bermejas”... ¿Cuál? ¿Cuáles de estas bellas, íntimas melodías, escribiría Albéniz, con el recuerdo prendido en los hermosos ojos esquivos de la guapa granadina Lina Contreras?

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NITO