sábado, 14 de febrero de 2009

LA CASA DE LOS PATOS

La Casa de los Patos
A finales del siglo pasado, las familias de la alta burguesía granadina iniciaron un alejamiento progresivo del centro de la ciudad y de sus barrios señoriales, instalándose en chalés o palacetes que se hicieron construir en lo que entonces se consideraban “las afueras”. Entre las contadas mansiones de tales características que han llegado hasta nuestros días, la llamada “Casa de los Patos” -que ojalá perviva-, es una muestra elocuente del buen gusto de aquella sociedad.
La vieja fotografía nos ofrece la vista de la hermosa y elegante finca recién terminada. Esto ocurría hacia 1890, año en que el arquitecto Francisco Giménez Arévalo había levantado esta bella residencia, en la calle Salarillo de Gracia, para el matrimonio Moreno Agrela (don Eduardo Moreno y doña Filomena Agrela Moreno), propietarios de extensos cultivos de caña de azúcar en la costa. Giménez Arévalo proyectó este notable edificio historicista, combinando con éxito evidente motivos de arquitectura clásica, como el frontón que preside la fachada, con elementos de arquitectura industrial, como el porche compuesto de trabajos de fundición muy ornamentados.
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Un cuerpo acristalado en forma de torre, para dar luz a la escalera interior, remata la opulenta mansión. La reja exterior, también de fundición, tiene dos cancelas enmarcadas en pilastras de piedra, que servían para la entrada y salida respectivamente de los carruajes que llegaban hasta el mismo porche. Sobre éste puede verse un mástil, ya que en una época el dueño de la casa fue cónsul de Holanda, por lo que tenía derecho a izar la bandera del país que representaba.
No es posible en modo alguno deslindar la historia de la ciudad de la historia de sus más influyentes familias. Y la familia Moreno Agrela, emparentada con el arzobispo de esta diócesis don José Moreno Mazón, familia de propietarios, banqueros, industriales azucareros y políticos, tuvo manifiesta importancia en la Granada que vio construir la "Casa de los Patos”. No se sabe si proceden de aquel lejano dignatario judío del siglo X, Ibn Agrela, que fue Visir del Rey de Granada y tuvo un palacio propio en el Mauror, palacio en uno de cuyos patios -según María Elena Gómez Moreno- estuvo en un principio la fuente que ahora conocemos en el Patio de los Leones de la Alhambra. Hubo otra importante familia Agrela, en el siglo XVI, que edificó el gran palacio con portada de columnas que se conserva en la Cuesta de Santa Inés, actualmente propiedad municipal donde se acoge el colegio Divina Infantita.
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Otros Moreno Agrela tuvieron también casa señorial en la Plaza de los Campos. Los Moreno Segura levantaron un hermoso chalé en el Paseo del Salón, a la entrada de la Cuesta de Escoriaza. Los Moreno de Barreda, en la calle Duquesa, frente a la Facultad de Derecho. Hija de éstos es la actual propietaria de la popular “Casa de los Patos. (*) Y de la familia era también Rosario, duquesa de Lécera, propietaria del «carrnen» de la Antequeruela donde vivió Manuel de Falla y ahora es su Casa-Museo. La duquesa, castiza y de proverbial simpatía, amiga de todos los grandes artistas españoles de su tiempo, era pariente de la Reina Fabiola de Bélgica. A esto se debe que los reyes belgas tengan casa propia en Motril. El solar de “Villa Astrida”, la residencia de Balduino y Fabiola en la costa, fue un regalo de la familia Moreno Segura cuando urbanizó aquellos terrenos de su propiedad.
Mas volvamos la vista a nuestra fotografía. Algo habrá llamado la atención del lector seguramente: el sencillo edificio que vemos a la izquierda en primer término y que en nuestros días ha desaparecido. Era la portería de la finca, portería que fue derribada para permitir el ensanche de la calle Recogidas en 1956.
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Notas.-

(*).- Hoy, como sabemos, la Casa de los Patos es un hotel de ensueño.

NITO

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No sería Bienvenido Monzón el arzobispo que condenó la obra de García Álvarez? Moreno Mazón es otro arzobispo posterior y se llamaba José

Nito dijo...

Mi estimado comunicante Anónimo:
Tiene ud. toda la razón y en cuanto he podido me he apresurado a enmendar el yerro.
Nada tiene que ver JOSÉ MORENO MOZÓN (1885- 1905)
con su antecesor BIENVENIDO MONZÓN (1866-1885)que condenara la obra del profesor García Álvarez.
Así, de mal, se escribe la historia y si encima copias de malas fuentes...
Gracias por su tacto y deliadeza.

NITO