miércoles, 4 de febrero de 2009

DON ANTONIO GALLEGO MORELL

Semblanza a mi viejo profesor.
Ayer a las cinco de la tarde de celebró en el cementerio de San José de Granada el sepelio por un granadino insigne como fue Don Antonio Gallego Morell.

Como Murgueros de pro no podemos dejar pasar este acontecimiento sin poner unas palabras en su recuerdo. Hablar de este personaje resulta difícil por lo complejo de su persona y por la cantidad de campos en que desarrolló su vida. Yo le conocí estudiando la carrera de Historias en la antigua y querida facultad de Filosofía y Letras en la calle Puentezuelas. Aunque él no fue profesor mio directo, si he de decir que su actitud con los del grupo nocturno siempre fue de apoyo y solidaridad reconociendo el esfuerzo que hacíamos de estudiar y desplazarnos a diario a la facultad, a la vez que ejercíamos nuestra profesión de docentes por lo pueblos de la provincia, era como si tuviera una especial simpatía por los maestros del nocturno.
Hemos de reconocer los granadinos la importancia de este personaje en nuestra reciente historia y que se suma a todos aquellas personas que se han caracterizado por su amor y entrega a Granada, como su padre Don Antonio Gallego Burín, como la saga de los Gómez Moreno , como Ángel Ganivet y otros muchos más.
Su influencia y buen hacer se pueden observar desde la fiesta del Día de la Cruz, felizmente recuperada por él siendo Delegado de Información y Turismo entre 1.962 y 1.968, hasta algo tan importante para los granadinos como la Universidad de la que fue Decano de la Facultad de Filosofía y Letras y luego Rector Magnífico de la misma desde 1976 a 1984, cargo del que recordaba con orgullo y decía que "fue el primer y único rector de la democracia elegido por sufragio universal y directo". Pero su labor al frente de la Universidad no solo se limitó a la de Granada sino que también fue rector de la de Málaga. Además de su labor universitaria, Granada no puede olvidar la que realizó cuando era presidente del patronato de la Alhambra, quizás por su vinculación hacía la misma desde pequeño, cuando vivía en la Plaza de Santa Ana y recordaba los tañidos de la campana de la Vela.
Valgan estas palabras de agradecimiento a una persona que nos ha dejado un gran legado y que solo tuvo un Norte en su vida cual era su amor hacía GRANADA.

CALIFA