martes, 5 de agosto de 2008

A LA CRUZADA POR LAS CRUCES

Una plazoleta de vértigo: San Miguel

El Ayuntamiento rehabilitará la histórica Cruz de la Rauda y la del Cristo de San Miguel Bajo, deterioradas por los años de abandono y por el vandalismo

Una cruzada, además de otras muchas acepciones, es una campaña que se lanza en pro de algo. En este caso, aunque resulte recurrente, una cruzada por dos cruces centenarias: la de La Rauda y la del Cristo de San Miguel Bajo. Dos monumentos en piedra que otean Granada desde el Albaicín pero que están a punto de perder los ojos.

Los vecinos de San Miguel Bajo denunciaron hace pocos días que su Cristo se caía a pedazos. Para colmo, la mitad del travesaño derecho amaneció roto en el suelo. Unos decían que víctima del vandalismo, otros que por culpa del abandono y la desidia. Quizás no se aprecie desde abajo, pero el Cristo también tiene la nariz partida.

La Cruz de la Rauda, un monumento del siglo XVI, hace tiempo que perdió parte de su solemnidad cuando le amputaron los cipreses que la rodeaban. «Es una cruz sorprendentemente trágica sobre tierra de muertos, una cruz empinada sobre las cenizas de un cementerio moruno», escribió en cierta ocasión de ella Eduardo Molina Fajardo.

La cruz fue destrozada en una de las revueltas anticlericales de la II República, en 1932, y reconstruida cuatro años más tarde con sus propios restos. También su Cristo está mutilado. El óxido del tiempo se ha llevado la pierna derecha y el brazo izquierdo.

Hace años que las dos cruces están clavadas en el monte del olvido de los gobernantes. La Fundación Albaicín adjudicó el 25 de julio la restauración de ambos monumentos con cargo a los Fondos Urban. Una operación modesta, que apenas se llevará 25.822 euros, pero de esas que saldan las cuentas con la historia.

La actuación pretende acabar con el «deficiente estado» de las dos cruces debido a las «filtraciones de agua, el ataque biológico y la acción de diversos agentes externos». Agentes externos como el viento o como los gamberros.

En el caso del Cristo de San Miguel la intervención se centrará en soldar las «numerosas roturas y grandes grietas» y en reconstruir la nariz del Cristo. Las tradicionales grapas del monumento se sustituirán por otras de acero inoxidable. Antes, se retirará «todo el material extra o adherido al inicial».

Un mirador mágico: Mi Cruz de Rauda

En la Cruz de la Rauda, con un crucificado por un lado y una Virgen en el opuesto, se hará una actuación de choque en las grietas y en las zonas más amenazadas ante el «peligro de desprendimiento que presentan algunas partes».

Tras la limpieza se reconstruirán «parcialmente» los trozos del Cristo que están incompletas, mientras que el proyecto técnico desaconseja intervenir en el rostro de la Virgen. Por otra parte, el futuro Plan Albaicín contempla recuperar este entorno como mirador.

Los trabajos durarán dos meses y medio. Empieza la cruzada por las dos cruces albaicineras.

Tomado de "Ideal"